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Crónicas de un silencio

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Crónicas de un silencio

Mensaje  Jelien28 el Mar Ene 03, 2012 11:54 am

Prologo.

Ya era tarde de la noche; una chica de aspecto peculiarmente joven, se posaba sobre la ventana, aguardando el momento indicado para hacer un vuelo matutino sobre los lindos paisajes de la misteriosa Transilvania; hasta que algo capto su atención; una sombra oscura se acercaba sigilosamente hacia ella, la chica envaso una gran sonrisa, algo en esa figura la había hecho sentir esa cálida convicción de seguridad, así que abrió sus ventanas preparándose para el encuentro.
La figura a medida que avanzaba se hacía cada vez más grande, hasta que por fin se pudo visualizar la forma de un hombre, de aspecto muy guapo y al igual que la chica particularmente joven; el hombre dejo escapar una pequeña sonrisa, lo cual fue suficiente para dejar ver unos muy grandes y afilados colmillos que se encontraban en su boca.
-¿te alegras de verme?- dijo tiernamente a la chica- te traje algo, creo que te gustara- el hombre se llevó una mano a su bolsillo, dejando ver una pequeña cajita aterciopelada, de color vino.
La chica abrió grandemente los ojos, ocasionando que se vieran de un lindo color avellana, y observando con curiosidad el pequeño paquete, dijo- ¿Gracias?- la chica tomo la pequeña cajita entre sus manos, el color vino hacia que su piel resultara verse más pálida de lo que era; al abrirla se sorprendió, al ver una bellísima gargantilla, en la cual había un bonito dije de un murciélago. ¿Pero a que se debía tal obsequio?
El hombre se acerco lentamente a la chica, luego la tomo entre sus brazos, provocándole una sensación de calidez.
La chica miro hacia arriba para encontrarse con la cara del hombre, quien la contemplaba fijamente a los ojos, como si intentase decirle algo importante.
- Es mañana, ¿cierto?- dijo la chica leyendo sus pensamientos.
El asintió con su cabeza, al parecer nada podía romper esa conexión entre sus miradas- lo siento, aun no puedo creerlo, aun eres mi pequeña niña- dijo colocando sus manos en la cara de la chica.
- Aun puedo quedarme- dijo ella, sobresaltada por tal cursi escena.
- Lo siento Sahs, tu sabes que debes irte, es por tu propio bien; asi nadie podra hacerte daño- dijo severamente.
- Esta bien, entonces tratare de disfrutar lo poco que me queda de libertad- la chica se subió en la ventana, luego se dejo caer sin mucha importancia, pero ya cuando parecía que se estrellaría contra el pavimento, abrió unas largas alas de color negro, y se fue volando.

Capitulo 1.
Hasta la ausencia.


La diligencia avanzaba apresurada por el mismo camino interminable de la noche anterior, si los miembros del comité no hubiesen insistido tanto quizás nunca habría viajado hacia allá; no era que no me gustase, solo que desde que me monte en este carruaje una pregunta no había dejado de saltar en mi cabeza ¿Por qué yo?, no lo entiendo para nada, no es que no fuera el mejor para el trabajo, pero después de tantos incidentes, nunca creí que me reconsiderarían. Además, no era el de mejor experiencia, hace solo un año había empezado a ejercer mi profesión, y fue un gran disgusto para mi cuando el Sr. Cragen llego a mi oficina encargándome esta tarea; no puedo negarlo mi disgusto no era el de haber viajado, me gustaba mucho expandir mis horizontes, la cuestión era esta maldita esquizofrenia que después de tantos años volvía atormentarme las noches antes de salir.
Me la pasaba pensando en ese pueblucho, y a pesar de que no había estado allí desde que murió mi madre 18 años atrás, sabia que algunas personas aun me guardaban en su memoria, mas sin embargo yo ya había echo un gran esfuerzo por olvidar todo aquello.
La diligencia se detuvo al fin en ese pueblito desolado; una pequeña cantidad de gente la aguardaba bajo el techo, cubriéndose de la fría neblina que se arremolinaba en sus cabezas. Me hice con mi equipaje y salí de mala gana de la diligencia, enseguida mi cuerpo comenzó a congelarse; un hombre gordo y de cabellos blancos salio a socorrerme de debajo del techo, algo parecía haberle causado gracia, y al notarme serio dijo:
-Buenas tardes, yo soy el alcalde Hasting, estamos muy agradecidos de que usted haya venido hasta aquí para investigar las muertes acontecidas- moví mi cabeza en señal de aprobación, parecían haberme estado esperando hace horas- Pase por favor- dijo haciéndome entrar a una gran casa de aspecto enfermizo- usted se alojara aquí en nuestra casa, le presentare a mi familia; ella es mi esposa Lauren y mi hija Johanna- dijo señalándolas a cada una mientras pronunciaba sus nombres.
- Es un placer conocerle Sr. Swann- dijo la chica con una sencilla reverencia y enseguida saliendo del salón. La joven Johanna era hermosa no se le podía negar, pero parecía que el paso de los años y la tristeza se la habían consumido con recelo; su madre al contrario, parecía tener toda esa juventud que a ella le habían robado.
El Sr. Hasting me observo atentamente unos segundos percatándose de que no me sintiese incomodo, luego examino su reloj y dijo- creo que aun es buena hora para salir, ¿quiere acompañarme usted Sr. Swann?, quizás pueda mostrarle un poco el lugar.
-Esta bien- la niebla espesa no dejaba distinguir que tan altas horas de la tarde eran, mas sin embargo a los citadinos no parecía importarles ya que muy pocos en su mayoría hombres armados eran los que se veían en las calles.
- Noktorhig, como vera es un pueblo tranquilo, pero estas horribles desapariciones han dejado a todos los habitantes aterrorizados, algunos hasta se rehúsan a salir de su casa después de ciertas horas.
-Bueno si me dejan realizar bien mi trabajo veremos que acontece- respondí mientras observaba a un grupo de hombres acercarse rápidamente a caballo; uno de ellos (el mas corpulento) bajo del caballo de un salto y hablando con una voz firme dijo al alcalde: - señor, hemos encontrado otro cuerpo cerca del río, parece ser el joven Montego, hijo del herrero.
-Pobre muchacho. Bueno Sr. Swann, creo que le llego su momento, ¿Por qué no viene a revisar el cadáver?- me limite a asentir, parece que esto era muy natural para ellos ya que ninguno parecía exaltado; nos dirigimos a galope hacia el lugar indicado, no muy lejos del pueblo.
Saque mis utensilios y comencé mi investigación, mientras el resto de los hombres se colocaban a mí alrededor observando atentamente cada uno de mis movimientos. El cuerpo era de un muchacho aparentemente joven, no parecía haber estado enfermo, ni tampoco haber sido maltratado, es mas ha simple vista no había nada raro en él, excepto una minúscula marca de mordidas en su cuello.
-¿Hay muchos lobos cerca de aquí?- pregunte pensativo, solo una bestia podría hacer heridas tan brutales, aunque el joven no presentaba indicios de haber luchado.
-No, hay muy pocos y solo es a las afuera del pueblo, no se atreven a acercarse- dijo el alcalde seriamente - ¿hay algún problema?
-En lo absoluto, tengo que evaluar todos los perfiles de este ca…- me detuve precipitadamente, mientras examinaba los alrededores note un par de huellas y marcas en la tierra.
-¿Sr. Swann que pasa?, ¿encontró algo?- dijo uno de los hombres a mi alrededor.
- Si, creo que hallé las huellas de los zapatos de su atacante, parece que aquí no ocurrió el ataque, aunque aun no puedo aproximarme a sacar conclusiones.
- ¿esta usted seguro que son de su atacante?
-Dígame señor…- me voltee al hombre de gran estatura que se encontraba tras de mi, rápidamente el contesto- Garby.
-entonces- proseguí- dígame usted señor Garby ¿Qué otra persona podría haber dejado estas huellas en la escena del crimen?
El señor Garby medito unos segundos luego contesto respirando profundamente- antes de que fuera a llamarle a usted y a al señor Hansting, uno de nosotros examino el cuerpo del muchacho.
-¿Qué?- abrí mi boca ligeramente por un momento luego la cerré con disimulo- ¿Quién fue?, ¿acaso no saben que no se debe tocar el cuerpo sino a hasta después de que fue examinado?
-Sr. Swann- dijo el alcalde intentando calmarme- lamentamos haberle echo perder su tiempo, le aseguro que esto no volverá a ocurrir, venga conmigo ya es hora que volvamos a casa.
Al llegar a la casa, la señora Hansting junto a Johanna aguardaban con la cena lista en la mesa- ¿Sr. Swann no nos acompañara a cenar?- dijo Johanna al ver como su madre me daba indicaciones de donde se encontraba mi habitación.
-Lo lamento pero estoy muy agotado- sin más preámbulos subí a la habitación que me habían asignado; era muy cómoda, aunque no tanto como mi apartamento en Londres. Acomode mi equipaje ordenadamente en cada cajón; luego me dispuse a descansar después de todo lo que había pasado hoy solo deseaba dormir; me recosté en mi nueva cama y me percate de que era extremadamente dura, me quede tendido desesperado por encontrar una posición que me resultara menos sufrida. Abrí y cerré mis ojos muchas veces, intente canalizar mis pensamientos para poder dormirme, pero no podía, desde hacia ya mucho tiempo estos insomnios y faltas de apetito me eran síntomas muy comunes; comencé a sentirme muy acalorado tanto que podía ver fuego sobre mi cuerpo y por todos lados, llamas grandes flameaban sobre mi, lamiendo las paredes y asfixiándome con su humo y su calor abrasador, trate de huir hacia algún lado pero sentía que algo me contenía, baje la mirada hacia mis piernas y la vi a ella, mi madre, rogando que la salvase de las llamabas que ya habían quemado todo su cuerpo, gritos desgarradores salían de todos lados, haciéndome retorcerme en el suelo y provocándome un dolor muy fuerte a un costado de la frente; hice un esfuerzo por abrir mis ojos y me levante torpemente de un salto, mi cabeza me dolía fuertemente y sangraba, al perecer me había golpeado con un cajón de la mesa del al lado mientras caía de la cama.
Entre al baño para examinar cuanto daño me había echo, cubrí mi frente con una bendita y luego tome una buena dosis de calmantes recetados por mi psiquiatra y me fui a la cama rogando por que este sueño no se volviese a repetir otra noche. Los calmantes debieron hacer bien su efecto por que no volví a despertar en toda la noche, aunque aun mis pensamiento eran intranquilos.


Última edición por Jelien28 el Dom Ene 15, 2012 5:04 am, editado 6 veces
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Re: Crónicas de un silencio

Mensaje  conipotterxd el Mar Ene 03, 2012 12:17 pm

Bueno, primero decirte que el título me pareció interesante así que me animó más a leer tu historia.
Está muy bien todo pero hubo un pequeño error:

-Buenas tardes, yo soy el alcalde Hasting, estamos muy agradecidos de que usted allá venido hasta aquí para investigar las muertes acontecidas...
Pusiste: usted allá. Debió haber sido: Estamos muy agradecidos de que usted haya venido hasta aquí...

Espero no tomes a mal esa correción. Creo que no hay más errores :S
Bueno, te reitero que me gustó la historia así que espero la continuación. Saludoos ^^
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Re: Crónicas de un silencio

Mensaje  Potternatica el Miér Ene 04, 2012 10:02 am

O.O Abue-Prima esto es... impactante... affraid

Nunca crei que tubieses el talento para las historias aunque despues de verte horas y horas leyendo HP y El Señor de los Anillos bueno leiste libros de grandes escritores y tengo que admitir que la historia esta fantastica tienes que hacer mas capitulos porfis me encanta!

Espero los demas capitulos no te tardes porfa... Nos vemos!
:study: :study: :study: :study:
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Re: Crónicas de un silencio

Mensaje  Jelien28 el Dom Ene 08, 2012 10:56 am

Capitulo 2.
La huida del huerto.


A la mañana siguiente, se escuchaban toda clases de golpes en la casa, incluyendo la puerta de mi habitación; me levante rápidamente de la cama, mientras escuchaba a Johanna llamar desde el otro lado de la puerta- Señor Swann, le he traído un poco de agua caliente, para que pueda lavarse- abrí la puerta de golpe para dejarla entrar. Ella introdujo su cuerpo lentamente en la habitación, se veía mucho más pálida que la primera vez he incluso un poco más lúgubre.
-permítame ayudarle con esto- sostuve el barril de agua y lo coloque sobre una mesa al fondo de la habitación.
-gracias- dijo en lo que considere un susurro- el desayuno estará servido en un momento, ¿nos acompañara esta vez?
-por supuesto- al decir esto, Johanna soltó una disimulada sonrisa de complacencia y salio de la habitación.
Luego de haberme dado un buen baño y haber tomado otra buena dosis de pastillas, me dirigí a la planta baja para desayunar, desafortunadamente todos ya se encontraban reunidos, charlando y riendo estruendosamente como solo mi cabeza no lo soportaba.
- Sr. Swann siéntese junto a Johanna- dijo la señora Hansting complacida- aquí tiene un buen plato de avena y si desea tostadas o café están allí en la mesa, no dude en servirse.
- Gracias- suspire, nunca en toda mi vida había visto un planto de comida tan grande, empecé a comer pausadamente antes de que ella me comiese a mi.
- Sr. Swann, Johanna ira a la mercantil después de desayunar, ¿desea usted que ella le traiga algo?
- Gracias, en realidad me serian útiles ciertas cosa, me gustaría acompañarle sino le importa- mentira, pensé, no me hacia falta nada, pero era mejor salir a comprar cualquier tontería que estar aquí por mas de una hora sufriendo.
Después del atolondrado desayuno, fuimos a lo que ellos llamaban mercantil, el único almacén de todo el pueblo, como me repitió innumerables veces el Sr. Cragen el cual siempre después de que decía esto soltaba una gran risotada. Si me pudiese ver ahora, caminando por este pueblo fantasmal mientras todos me miran y señalan, sus risas me harían querer esconder mi cabeza bajo la tierra.
Y en efecto, no habíamos pasado ni dos minutos dentro de la mercantil, cuando una anciana se le acerco a Johanna diciendo –cariño, ¡me alegro de que ya hayas conseguido a alguien tan refinado y lindo como este caballero!, ¡es tan buen mozo, que tiene a todas las jovencitas del lugar arreglándose para verlo!, no lo pierdas de vista.
Johanna soltó una pequeña risa y me miro rápidamente de soslayo, mas como pudo haber notado, mi cara era entre una mezcla de espanto con un tanto de horror.
-gracias señora Weller, mas me temo que se ha equivocado, le presento al Sr. Swann el es el encargado de investigar las horribles desapariciones que han ocurrido.
- ¡Ho discúlpeme joven no tenia ni idea!, disculpe usted a esta anciana solo dice lo que escucha por allí, pero bueno, díganme ¿en que puedo ayudarlos?
-ya regreso Sr. Swann, iré a buscar algo de los estantes – dijo Johanna sin importancia dejándome allí solo, observando a la señora Weller mirarme con interés.
Me arregle la garganta para interrumpir el trance con que me miraba y luego dije- bueno yo necesito un poco de harina blanca, la mas fina que tenga.
-claro, claro, por supuesto señor por aquí- me condujo hacia la parte principal de la tienda donde se extendía el mostrador, luego saco una elegante bolsa y la coloco frente a mi- son 32 libras y debe decirme su nombre y apellido para ponerle como cliente.
Entregue el dinero a la señora Weller tranquilamente, pero al momento en que me disponía a decir mi nombre, un enorme gato de color blanco salto sobre mi pecho derrumbándome en el piso. Johanna camino apresurada por detrás de mí para quitar al gato y entregarlo a la señora Weller quien miraba indiferentemente la escena como si ya hubiese pasado millones de veces.
-¡Tintin eres un gato malvado!- dijo Johanna conteniendo la risa- venga, déjeme ayudarle- me extendió una de sus pálidas manos y me sostuvo firmemente mientras yo me levantaba pensando en como asesinar al gato- lo hace constantemente con los extraños aun no entendemos el porque, pagare esto y nos iremos lejos de él.
-no se preocupe, tómese su tiempo-dije respirando profundamente y limpiando mi abrigo – yo observare las artesanías, me gustan mucho los animales disecados.
Al oír esto, la señora Weller abrazo a Tintin, mientras Johanna reía por lo bajo – como guste- contesto la señora Weller de mal genio- pero aun no me da su nombre.
-Swann, Alan Swann.
Salí de la tienda lentamente, afuera se encontraba una lluvia torrencial, así que sin más que hacer comencé a admirar las obras de arte que se encontraban en el mostrador de afuera: la primera, era claramente la figura de un hombre que parecía ser acechado por algo similar a un cuervo. No era nada extraño ver esta clase de cuadros en un museo, pero en una casa, ya había encontrado la razón de porque aquí no llegaba el sol.
Después de cierto tiempo Johanna salio de la mercantil, su cesta venia llena hasta el tope de víveres, llevaba una radiante sonrisa en su rostro, que fue borrada súbitamente cuando vio a su padre acercarse por uno de mis costados.
-Sr. Swann, lo he estado buscando por largo tiempo, tendrá que venir conmigo a la granja Kalan, parece que encontraron a otro hombre.
El camino hacia la granja Kalan no era muy largo, mas el Sr. Hansting se las arreglo para aprovecharlo bien- y dígame Sr. Swann, ¿Cómo cuantos años tiene? Aun se ve muy joven.
-tengo 21, mis estudios fueron algo apresurados- conteste rápidamente apartando la mirada de los ojos del Sr. Hansting; nunca me había sentido cómodo hablando de mi vida personal, ser sociable y comunicativo no eran los dones que mejor se me atribuían.
El Sr. Hansting continuo pensativo, una leve luz le había encendido su gordo rostro- ¿y tiene usted pareja?, porque si no la tiene debería aprovechar; las chicas de aquí son hermosas, delicadas y muy refinadas.
- Sr. Hansting- conteste ahogándome en mis propios gritos internos- no tengo pareja, pero tampoco es que desee una, no dudo de lo especiales que son las señoritas de Noktorhig, solo que no deseo compartir aun mi vida privada con nadie- afortunadamente, cuando el Sr. Hansting se disponía a lanzar su argumento final, la carreta fue detenida por cuatro hombres bien armados.
- Sr. Swann le presento al Sr. Kalan, ya le informamos que la escena no debe ser contaminada.
- Gracias- respondí al Sr. Garby mientras bajaba a tientas del carruaje- ¿puedo ir a verla?- mire apremiante a los dos hombres.
- Por supuesto- dijo el anciano Kalan- venga por aquí y tenga cuidado, mi cosecha a avanzado mucho y ahora es fácil perderse.
Pues este hombre no decía mentiras, las espigas de trigo eran tan altas, que daban la impresión de haber entrado a un bosque de árboles amarillentos. Seguí al señor Kalan alrededor de una hora en silencio, pero luego de unos minutos mi paciencia se empezó a desmoronar- ¿aun estamos lejos?- pregunte frustrado por la cantidad de espigas que me golpeaban y arañaban el rostro a cada paso.
- si mire, aquí es- dijo el anciano de manera enérgica- por fin podré ver en realidad como se investiga un verdadero crimen.
- Le felicito- dije con sarcasmo, un sarcasmo que el señor Kalan no pareció haber notado ya que comenzó a hacerme preguntas sobre todos lo que hacia, hasta la mas mínima cosa.
Yo, en todo caso, trataba de mantener firmemente la calma, aunque mis nervios empezaban a sentirse un poco mas estresados a medida que avanzaban los minutos.
-¿disculpe, aquí no tienen alguna morgue?- pregunte al Sr. Kalan con recelo.
-ummm, bueno, creo que hay una muy pequeña, si allí preparan a los muertos para su ultima celebración, si usted me entiende- al ver mi cara de confusión corrigió- su funeral por supuesto.
-comprendo, muchas gracias- me levante del suelo todo lleno de lodo.
-¿ya se ira?- dijo alarmado el anciano.
Observe atentamente el lugar por unos minutos, otra ves no había nada visible que nos diera una pista así que dije decepcionado- lo lamento Sr. Kalan, pero no puedo hacer mucho con esta lluvia, hablare con los de la morgue para que me dejen examinarlo con mas calma- le di la mano al Sr. Kalan mientras el tapaba el cuerpo con una lona de malla, comencé a caminar a paso lento, para que luego el pudiese alcanzarme sin esfuerzo.
Luego de unos minutos me detuve frente a un enorme y siniestro espantapájaros, a esperar al señor Kalan el cual o se había olvidado de mi existencia o me había perdido, comencé a desesperarme, la noche ya estaba cayendo y yo encerrado en un huerto con un cadáver bajo la lluvia. Apoye mi espalda al espantapájaros, que muy convenientemente le dio por querer caerse sobre mi, por uno de los canales de agua que recorrían el huerto; fui arrastrado por el lodo una milla mas aya de donde me encontraba, y pude haber llegado mas lejos si no me hubiera estrellado contra una gran roca que cerraba el canal, sentí un dolor punzante en mi brazo al momento del impacto; trate de levantarme y caminar hacia donde estuviese un poco mas seco, cuando vi unas luces cerca de donde estaba, y a medida que avanzaban también se podían oír lo gritos del Sr. Hansting llamándome junto a otras voces irreconocibles.
-¡aquí estoy!, ¡aquí! – dije gritando y corriendo hacia donde se veían la luces, de repente pare en seco, las luces se habían esfumado y las voces también, solo había trigo y mas trigo.
- te estas volviendo loco- tanteé mi bolsillo con la esperanza de hallar mi medicamento, pero todo fue en vano, al parecer durante mi caída se habían perdido. Me quede largo rato esperando haber que ocurría, hasta que por fin había amanecido. La luz del campo hacia todo mas claro y menos confuso que anoche, es mas no me costo mucho trabajo poder conseguir la carreta del Sr. Hansting junto con sus caballos, muy cerca de la casa del señor Kalan, al parecer no se había ido aun, corrí hacia allá, pero antes de tocar la puerta trate de estar lo mas presentable posible y inventar una buena excusa.
Nunca olvidare la expresión del Sr. Kalan al abrirme la puerta, la señora Kalan tubo que repetirle millones de veces que me dejara en paz, mas sin embrago al ella descuidarse él junto a Sr. Hansting volvían a burlarse.
El camino a casa fue muy divertido para el Sr. Hansting ya que no paro de decirme- ¡hay muchacho solo a ti te pasan estas cosas!- pero para mi fue un viaje muy doloroso, la señora Kalan había enyesado muy bien mi brazo, mas los rasguños y moretones me hacían sufrir con cada bache que pasábamos.



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Re: Crónicas de un silencio

Mensaje  Potternatica el Mar Ene 10, 2012 1:55 am

Haiiiiiiiiii pobre de mi Señor Swan...Primero el gato y despues la caida... El como que no tiene suerte... Espero que esos golpes no le ayan afectado para terminar el caso... pochito y los otros riendose si son malos... Y ese gatooo, le cayo encima ¡Malo Tintin!... Abue-Prima espero que publiques el 3° capitulo rapido lo espero con hancias esque esta chida la historia... Señor Swan recuperese rapido...
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Capitulo 3. Rumores del viento.

Mensaje  Jelien28 el Mar Feb 21, 2012 3:43 am


Capitulo 3.
Rumores del viento


Era el segundo o tercer día que pasaba en este extraño pueblo; y ahora mi cuerpo se encontraba en muy malas condiciones, el dolor de mi brazo y los rasguños de mi cara hacían que odiase con más fuerza este lugar, y para colmos el clima no lograba ayudarme. El otoño había llegado indudablemente, el ambiente era un poco más frío de lo normal, penetraba en los huesos sin pedir permiso y te helaba hasta la sangre.

-Buen día- dijo Johanna pensativa mientras yo salía por la puerta de enfrente hacia el patio principal, que ya a tan altas épocas del otoño se encontraba teñido de colores calidos y brillantes.

Yo sonreí dubitativo ante este noble gesto de ella, mas sin embargo, no pude evitar pensar en la incoherencia de sus palabras; no me atreví a hablar por unos cuantos minutos, tanto por temor a decir algo que le ofendiese como a interrumpir su labor, pues ella se encontraba colgando un interesante muñeco, diseñado con retazos de tela, los cuales llevaba por ropa, y sus ojos hechos con botones de color negro. Me detuve a admirarlo por un instante y sin mas, no pude retener preguntar- ¿Qué es eso?- se que soné algo tosco y suspicaz, porque volteo rápidamente hacia mi con una mirada inquisidora- es un amuleto, así esta noche de hallowen la bruja no podrá hacernos daño con sus hechizos.

-¿bruja?, ¿Qué bruja?- nadie había hablado de una bruja, en realidad es primera vez que escucho decir algo relativamente malo de una persona de Noktorhig. Aquí todo resulta aterrantemente paz y amor.

-Si, la dama del bosque- y al notar mi expresión confusa aclaro- una chica, vive en el bosque y muy pocas veces se le ve por aquí, solo baja cuando se realiza el baile de hallowen, así celebramos las buenas cosechas- concluyo ella lanzándome una sonrisa picara y inclinándose hasta quedar a unos escasos centímetros de mi rostro- Cada vez que se le ve por aquí, ocurre la desaparición de un hombre, de preferencia un joven, específicamente el que baila con ella. ¿Sr. Swann asistirá usted al baile?

-Bueno, ehmm, yo… no lo he pensado- conteste y me esforce en sonar lo menos interesado, pues logre detectar un pequeño gesto que me indicaba que ella espera a que la acompañase; pero al ver mi reacción dio media vuelta y luego dijo- lo siento, tengo que retirarme, aun tengo muchas cosas que hacer antes del baile- y sin mas salio caminando, trotando, danzando o lo que sea que hiciese cuando fingió correr apresurada.

Entonces, me volví para encarar a él estupido muñeco que me miraba con sus ojitos de botón, retándome a quitarlo de la puerta y lanzarlo al lago de enfrente, mas no lo hice, quizás si lo hiciese no me extrañaría que me dejara en su lugar.

Sin mas, me aburrí de ver a mi contrincante burlándose de mi, así que le tropecé haciendo que cayese en un cubo de avena, estoy seguro de que se lo llevaran a los caballos y ellos se encargaran de hacer justica; por si acaso y dudo mucho que alguien me hubiese visto, salí corriendo, medio cojeando, para huir de la escena del crimen. Llegue a la cerca de madera que se extendía a lo largo de la casa, y entonces las vi, un grupo de chicas se acercaban riendo hacia mi.

-Buen día señor Swann- dijo una de ellas con una gran sonrisa en el rostro.

-Buen día señoritas, ¿a que debemos tan agradable visita?- pregunte presumiendo mis dones formales ante ellas.'

-¡Ho!- se rieron coloradas- la señora Hansting ha invitado a todas la señoritas del pueblo a su casa, dice que beberemos algo de te- genial, nada podría ser mejor pensé, esto obviamente tenia una doble intención, ahora indudablemente estaba seguro que me habían tendido una trampa.

-¡Señor Swann no se valla!- dijo la señora Hansting desde la puerta- usted es el invitado de honor, todas la jovencitas están locas por conocerle.

Yo la observe perplejo, ¿será que nunca han recibido visitas del mundo de afuera? Me pregunte exaltado, pero me tuve que resignar a decir- bueno, creo que puedo quedarme un tanto mas.

Después de un tanto de horas, el sufrimiento de mi brazo era lo de menos, estas chicas, hacían sobresalir mi esquizofrenia; reían de cada palabra que decía y, si mi mirada permanecía fija en una de ellas instantáneamente se podía oír la voz de la señora Hansting diciendo- Ella es una chica muy educada, seria una buena pareja para usted señor Swann, debería llevarla al baile.

-¿asistirá al baile señor Swann?- dijo una chica de una larga cabellera rubia que se hacia llamar Dianne.

-Bueno eso tengo pensado…-la chica me observo con una gran sonrisa, sus ojos relucían como diamantes- aunque creo que iré solo por un rato, tengo mucho que hacer, ahora si me disculpan tengo que retirarme- enseguida la sonrisa de la chica desapareció y sus ojos dejaron de brillar mientras me veían atravesar el umbral de la puerta. Mas sin embargo, a pesar de eso, no pensaba quedarme aquí mientras los demás gustaban de mi presencia, no, yo tenía un plan perfectamente calculado, es mas mi excusa seria el cadáver del joven Montego y el del hombre que pensándolo bien, aun no conocía su nombre.

Me dirigí a la morgue, y al llegar encontré todo muy solitario, solo el fichero o como sea que se dijese estaba allí guardando los datos de los cadáveres que llegaban.

-Llegas tarde muchacho, ya casi voy cerrar- dijo el anciano lentamente.

-Si usted me permite quedarme yo cerrare por usted- conteste de mala gana, la idea de quedarme en una morgue, con miles de cadáveres y por si fuera poco de noche, no era una escena muy atractiva que digamos.

El anciano me lanzo las llaves (las cuales ataje exitosamente), pero cuando ya se disponía a marcharse se dio media vuelta y me miro a la cara, luego dijo- ten cuidado no queremos mas muertes, la noche es joven y aun puede sorprenderte- finalmente salio cojeando por la puerta, haciendo resonar el suelo a su paso.

-¡bien!, ¡como usted diga!, la gente aquí es mas extraña de lo que parece- dije admirando la soledad. Me dispuse, entonces a hacer mi trabajo comencé con el joven Montego al cual ya había examinado anteriormente así que solo le eche una ojeada, luego me puse a examinar al otro cadáver, o como yo le decía el afortunado sin nombre, parecía un joven mas o menos de mi edad, era de piel extremadamente pálida incluso para un muerto, tenia una serie de rasguños y una horrible mordida en su cuello, tan grande que permitía que se viesen el resto de las articulaciones, además este tenia otras heridas igual de horribles, al parecer le habían clavado algo en su pecho, específicamente en el corazón, estaba abierto por una gran brecha que le recorría hasta el cuello. Este cadáver no era como los otros, no producía mal olor, ni tampoco daba señales de putrefacción; comencé a hacer notas en una pequeña agenda que llevaba conmigo para estos casos. Le revise de arriba abajo y tarde un buen rato pues este caso me parecía muy extraño, y mas al llegar a su rostro, observe como sus dientes eran afilados de una manera anormal, pero mientras lo miraba, escuche un ruido, alguien había golpeado la puerta muy fuerte, corrí a abrirle pero cuando llegue no había nadie, sentí como un escalofrió me recorría el cuerpo, entonces, hoy otro ruido proveniente de la habitación continua donde estaba el cadáver, fui a ver que ocurría, pero al llegar me conseguí con la sorpresa de que el cadáver no estaba.

-OK, suficiente trabajo por hoy- dije apresurándome a tomar lo que me pertenecía, corrí hacia la puerta y me asegure de cerrarla con llave, luego me fui a casa, a pensar en que rayos había pasado.
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Jelien28
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Re: Crónicas de un silencio

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