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Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

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Una Oportunidad Especial

Mensaje  Jace Phantomhive el Mar Ene 03, 2012 2:49 am

Dumbledore comenzó a reír a carcajadas -No, sólo es amor, pero él no lo sabe demostrar, no es muy expresivo, pero me lo confesó-
-Pero yo no... es que simplemente…a mi nunca me demuestra nada, es tan... bipolar-
El Director la interrumpió - Es que simplemente no le quieres dar una oportunidad,sé que ha pasado mucho tiempo, y muchas cosas tambien, pero créeme, le estas haciendo sufrir-
-Pero si yo no le he dado motivo-
-Tu presencia es más que un motivo- el hombre salió de su despacho dejándola sumida el la reflexión. Ella estaba sola, desde que le dejó hacía varios años, no había pensado que aún quedara algo.
Así que decidió darle un giro de 360° a su vida y darle de nuevo esa oportunidad a él y a ella misma, si no era feliz, le sería fácil hacer lo mismo, simplemente irse. El primer paso fue investigar un poco de él, saber que habia sido de el,asi que se dirigio con su buena amiga Hermione.
-¿Y para qué quiere saber de Snape, no ya se conocían?- preguntó la alumna sorprendida del interés repentino de Jacey.
-Por favor, no me cuestiones, Hermi, son cosas personales-
-Bueno- dijo resignada la alumna -es un profesor muy misterioso, nunca se le ve contento, a excepción de cuando Slytherin gana partidos de Quidditch o cuando le quita puntos a Gryffindor, me parece un profesor extremadamente inteligente, le encantan las artes oscuras, fue mortífago. Harry y Ron creen que aun es partidario del ''que no debe ser nombrado'' y que tiene instintos asesinos, pero Dumbledore confía plenamente en él-.
- Con que Mortífago, eh?- dijo con voz melancólica
Jacey fue a sentarse al atrio en una pequeña banca, odnde en sus años de estudiante solía sentarse. Recordó, todo, recordó, y decidió ir a enfrentar sus sentimientos, se dejaría de mentir y de una vez por todas, sabría que sentía el.
Al tocar la puerta de la enfermería fue recibida por Dumbledore, que despidiéndose de Snape, guiñó el ojo derecho a la chica y le dijo: -Bien hecho- cerró la puerta y los dejó solos.
La chica deseo salir huyendo tras ver recostado a Snape con un vendaje en la cabeza que claramente hacia resaltar las consecuencias del golpe de la noche anterior. No se despegó del picaporte de la puerta hasta que el hombre con voz suave la invitó a sentarse.
Jacey tomó una silla de una mesita que no tenía ningún regalo o tarjeta de 'alíviate pronto', se sentó y le preguntó a Snape que bebía una poción para evitar el dolor:
-¿Cómo se siente, profesor?
-No espero que crea que me siento bien- dijo en tono dolido.
-Yo sólo quería decirle que lo siento mucho, que nunca fue mi intención…Dumbledore me explicó todo y yo estoy apenada. Verdaderamente lo siento-
Snape escuchó con atención a Jacey y ya que ella estaba enterada de sus sentimientos decidió abordar el tema.
-No se sienta culpable, mi error fue no decirle nada, pero estoy conciente de que no hay oportunidad de 'algo' entre nosotros, no ahora...-
-Eso no es cierto, yo…yo he pensado y quiero intentarlo-
-Mire, señorita Mason, hay dos cosas que me molestan: que me tengan lástima y que intenten burlarse de mí y por lo que veo usted está haciendo ambas, después de haberme golpeado, no me tomé el pelo, por favor-
-Bueno para aumentar tu desgracia, de ahora en adelante, soy sólo Jacey, y ya que veo que estas algo indefenso, tendré que aprovechar la situación- Levantándose de la silla, Jacey se acerco a un Snape anonadado, le quitó la poción de las manos y lo besó sin que él lo esperara. El beso no fue respondido, pero tampoco rechazado, sus labios se separaron lentamente, un poco nerviosa preguntó a Snape: -¿Te gustó?
-¿Por qué lo hiciste?
La chica acarició la mejilla del profesor
-Porque en verdad quiero intentarlo, pero por favor... ya no seas tan bipolar-
Ambos rieron ante tal comentario, y sientieron como algo perdido regresaba a ellos.
Durante un largo rato platicaron, acordaron darse una oportunidad. Jacey volvió a besar a su novio y salió de la habitación. El romance comenzó.
.-.-.-.-.
Los primeros días pasaron sin mucha novedad, en ocasiones se les olvidaba que habían empezado una relación y se limitaban al trabajo laboral, que había aumentado considerablemente, cuando impartían clase juntos, no podían evitar lanzarse miradas cuyo significado sólo ellos entendían.
Algunos alumnos se dieron cuenta del cambio de la profesora en una clase donde Snape explicaba el método para preparar poción curativa contra distintas picaduras. Jacey como era habitual, paseaba entre las mesas de trabajo cuando escuchó un comentario.
-Si Snape ha tenido contacto físico con algún ser vivo por voluntad propia, yo lavo los orinales con un cepillo de dientes- Después de varias risas reprimidas, un grito sorprendió a los alumnos y al propio Snape.
-¡Weasley! ¡Estas castigado, pídele una disculpa al profesor Snape! Que modales son esos- bufó resignada
Ron Weasley, se puso rojo como tomate, se sentía acorralado, nunca había visto a Jacey tan enojada y con la mirada amenazante, pero no tenía otra opción, era peor que Snape lo castigará. Así que se levantó y con la cabeza baja dijo:
-Le pido una disculpa, señor-
Snape lo miró y con un movimiento de cabeza asintió, aceptando la disculpa, al no saber lo que ocurría continuó la clase.
Jacey se acercó al aún rojo Ron y en un susurro le expresó:
–Y no creas que no te pondré a lavar los baños con un cepillo de dientes- En ese momento el pelirrojo hubiera preferido desaparecer.
Al terminar la clase los alumnos salieron murmurando sobre el bochornoso instante que había sufrido Ron.
Los profesores limpiaron el salón con un movimiento de varita, Jacey dispuesta a salir sin decir nada fue detenida por Snape que la tomó por la mano.
-Jace- era el sobrenombre que le había asignado a su novia –Puedes explicarme qué ha pasado-
La chica no quería repetirle las palabras de Ron, porque realmente eran hirientes, pero por otra parte a ella no le constaba que Snape hubiera tenido una relación en el pasado, así que decidió decirle una mentira.
-Cielo, nada importante, ya sabes, sólo Weasley que hablaba y reía, no me gusta que no presten atención a tus clases-.
Snape dio un rápido beso a la joven, como agradecimiento y la dejó ir.
Los alumnos notaron el cambio de la profesora, cada día se volvía más estricta, como la versión femenina de Snape, comenzaba a desagradarles, a excepción de Hermione que a pesar de que a la maestra ya no le parecían tan buenas sus pociones.
-Yo creo que Snape la hechizo y por eso cambio de actitud- dijo Harry Potter a sus amigos
-No lo sé, pero es lógico- dijo Ron, recordando que esa tarde cumpliría su castigo –eso explica su comportamiento de loca- concluyó.
-¡Ron!, no digas eso- dijo en tono de consternación Hermione –quizá sólo esté pasando un mal momento o algo así, es más voy a hablar con ella para preguntarle-
-Pero por favor hazla reaccionar, no le favorece ese comportamiento-
-No, pero a ti Ron, quizá si te favorezca el castigo- se burló Harry.
Hermione se encaminó al despacho de la profesora, pero no la halló, en la sala de profesores tampoco, en el salón de clases no había ni un alma, en los pasillos encontró a Hagrid.
-Hola Hermione ¿buscas algo?-
-Ah, hola Hagrid ¿has visto a la profesora Mason?-
-Si, iba con el profesor Snape, creo que al despacho de él, aunque parecían algo extraños. Me tengo que ir, pero ten esto- el semigigante le dio a la chica un pesado paquete con un nudo mal hecho –es para Harry, son libros que encargó, pero la lechuza no podía cargarlos-
-Gracias Hagrid, nos vemos luego-
La chica se dirigió al despacho de Snape, pero no toco la puerta, se detuvo al escuchar las voces de sus profesores en tono romántico.
-Por favor, tienes que ir a Hogsmeade- dijo la voz femenina que escapaba por la puerta entreabierta.
-No es conveniente dulzura, tengo otros asuntos
¿Dulzura? Hermione sintió un leve mareo al escuchar esa palabra de la boca de Snape, pero continuó escuchando.
-Mmmm y si te convenzo- Jacey se había sentado en el escritorio lleno de pergaminos y hablaba con una voz provocativa.
-¿Y cómo lo vas a hacer?- dijo el hombre burlándose de las tácticas de Lotte -Soy muy difícil-
-¿De verdad?- extendió sus manos, inmediatamente fueron tomadas por él, se miraron a los ojos, Snape agachó la cabeza y al quedar a la altura de los labios de Jacey la besó.
Hermione contemplaba la escena que le causaba confusión, y para su mala suerte los libros que Hagrid le dio cayeron de sus manos, causando tal ruido que obligó a los profesores a romper su inspiración. Asustado Snape corrió hacia la puerta, pero Hermione tenía la delantera dirigiéndose a las escaleras.
-¡Granger! ¡Ven aquí!- recogió los libros y volvió al despacho, encerrándose y enfadado continuo, sin medir sus palabras -¡Ahora esa maldita sangre sucia lo sabe!-
-Severus, no la llames así, por favor-
-Cómo quieres que la llame, en esté momento se lo ha de estar contando a Weasley y Potter, las personas que MÁS me agradan-
-Tranquilo- Jacey abrazó a Snape, que evidentemente se encontraba alterado, al borde de cometer una locura –Déjame hablar con ella, yo lo soluciono, confía en mí-
Él acarició la mejilla de su compañera, le dio los libros de Harry y la dejó ir.
Después de un recorrido de quince minutos, Jacey encontró a Hermione concentrada en un libro de la biblioteca
-Hermione, necesitamos hablar-
-¡ah! Profesora, me espantó, ¿puede ser más tarde?, estoy algo ocupada-
-No Hermione, debe ser ahora, quiero aclarar lo que viste o escuchaste en el despacho del profesor Snape-
-Eso no es algo que me corresponda, ustedes son adultos, aunque he de decir que me sorprende que alguien como usted se relacione con un hombre como Snape, ahora comprendo el por qué cuestionó el otro día a medio colegio con preguntas sobre Snape-
-Si, creo que a muchos les sorprendería si lo supieran, pero te quiero pedir que no le digas a nadie, está relación debe ser discreta, ¿lo saben Potter y Weasley?-
-No, si desea no les contaré-
-Gracias, eso es lo que deseo y créeme Hermi, Seve…el profesor Snape es más valioso que un físico bello. Me tengo que ir…ten los libros de Potter, los dejaste en tu huida-
-Profesora, hay algo que quisiera pedirle-
-Dime, con gusto lo haré si está dentro de mis posibilidades-
-Podría volver a ser como antes, más amable, accesible y no tan malhumorada-
-Por supuesto, pero a Weasley no le quitaré el castigo, aunque puedo omitir lo del cepillo de dientes-
Ambas rieron.

Esto se pone cada vez mejor... amo esta pareja, quise hacer este fic, por que tuve un sueño donde veia a estos dos, soñe la historia y tan pronto desperté, la escribí, y ahora ustedes la disfrutan, creo que por ser año nuevo les regalare otro capitulo.

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Una salida tranquila, y la interrupción :D

Mensaje  Jace Phantomhive el Mar Ene 03, 2012 3:02 am

Todo volvió a la normalidad en la clase de Pociones, Jacey era la de antes, los ánimos aumentaban al ver cerca la excursión a Hogsmeade.
Sin embargo la mañana del paseo estaba nublada, los rayos del Sol luchaban por aparecer, daba la impresión de que ganarían, los alumnos se formaron en filas contentos, a pesar del clima.
La profesora McGonagall, Sprout y Hagrid estaban en la parte delantera guiando a los entusiastas estudiantes. Jacey daba unas instrucciones al viejo conserje, antes de seguir al grupo, cuando Filch se alejó, por la espalda la sorprendió otra figura que le tomó por la cintura y le susurró al oído:
- Señorita Mason ¿a dónde va tan sola?-
-Severus, alguien podría vernos- la chica retiró con sus manos las de Snape que la abrazaban –ya sabes que voy a Hogsmeade, se me hace tarde-
-Y creíste que te iba a dejar ir sola-
-Bueno, creo que si, ya veo que me equivocaba, entonces vámonos-
-¿Jace?, ya sabes que me encantan tus vestidos y el de hoy es en extremo sensual, pero ¿ya viste el clima? ¿No piensas llevar capa o algo que te cubra más?- el vestido de la chica era largo, color vino, con manga amplia a tres cuartos, escote en v, botas negras altas y un prendedor verde en forma de corazon..
-No cielo, ya verás que el clima se compondrá-
Y marcharon rumbo a Hogsmeade con los brazos entrelazados, ya que nadie los veía, era de las pocas oportunidades para demostrarse amor, sin tener que ser cuidadosos.
Al llegar se separaron, pero acordaron verse en Las Tres Escobas a las cinco de la tarde.
Cada uno tomó un rumbo distinto, Jacey fue de compras, por libros, por ingredientes para pociones. Cuando entró a la dulcería se encontró con varios chicos del colegio que le recomendaron y regalaron distintos dulces, ella les agradeció, después salió e ingreso a una tienda de antigüedades, de ella emergió con varias bolsas, miró su reloj antiguoy de hombre, por cierto, y se dio cuenta de que ya eran las cinco.
Llegó a Las Tres Escobas con quince minutos de retardo, el lugar estaba abarrotado por alumnos muertos de frío que bebían humeantes cervezas de mantequilla y deliciosas galletas con simpáticas formas y colores.
La chica pudo distinguir a Harry y Ron, se acercó a ellos y les preguntó:
-Hola chicos, ¿han visto al profesor Snape?-
Pero ambos chicos le contestaron al unísono con otra pregunta: -¿Snape ha venido?-
-Si, ¿por qué se les hace raro que venga?-
Ron tomó la palabra –Porque casi no sale y si lo hiciera dudo mucho que se metiera en un lugar tan concurrido como éste-
-¿Profesora?- interrumpió Harry - ¿quiere tomar una cerveza de mantequilla o un vaso de hidromiel?-
Jacey no encontraba a Snape, comenzaba a tener hambre y frío, además la cara de ilusión de Harry y Ron no le permitió hacerles una descortesía.
- Está bien- en una silla acomodaron los paquetes de la profesora, pidieron a la atractiva señora Rosmerta más bebida y galletas. Los tres comenzaron a charlar y reír.
Los chicos se sentían como galanes al estar con Jacey, tomando y riendo, sin duda eran la envidia de todos los que los veían e incluso Draco Malfoy mostraba celos.
Pasaban de las seis y Jacey se había olvidado de Snape, hasta que la profesora McGonagall pasó por las mesas para recordarles que por el mal tiempo (había comenzado una helada ventisca combinada con neblina) tendrían que retirarse antes de lo previsto, a pesar de las protestas de los alumnos.
Harry pidió la cuenta y pagó varios galeones. Mientras que algún descuidado abrió la puerta y un aire helado entró al lugar, Jacey tiritaba de frío y al percatarse, Ron le ofreció su nueva capa.
-Weasley, no es necesario-
-Claro que si, hace mucho frío, no quiero que se resfríe- la insistencia fue tanta que Jacey aceptó a regañadientes, Ron le colocó la capa a la chica. A punto de marcharse una gélida e inconfundible voz los tomó por sorpresa.

Bueno, he aquii mi regalo extra, espero publicar mas en estos dias.... Espero les agrade mi historia... cada vez mas entrara la intriga, los celos, mas mortifagos... y una muerte! uno de mis protagonistas morira pale No y al presunto culpable lo llevan al ministerio affraid , ¿a un paso de pisar Azkaban? Sad o sera libre? Sigan leyendo!!! lol! Voldemort face Voldemort face
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Mar Ene 03, 2012 6:17 am

Midori hace tiempo que no me pasaba por acá a comentar pero aquí estoy de nuevo xD
Me leí 4 capítulos seguidos y debo decirte que has mejorado bastante respecto al primer capítulo.
Me encanta ver a un Snape más tierno y cariñoso. Me pregunto quién morirá después :s espero no sea Severus :S
En algunas partes se te olvidaba ponerle el guión a las conversaciones, espero que no lo olvides en los siguientes capítulos porque así es más fácil entender la historia.
Pero lo demás está bien, espero subas el próximo capítulo luego para saber quién muere.
Saludos :)
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Tranquilidad... ¿por fin?

Mensaje  Jace Phantomhive el Miér Ene 04, 2012 2:49 am

-Potter y Weasley, ¿Qué no deberían, estar ya rumbo al castillo?-
-Ya nos íbamos, señor- dijo sin inmutarse Harry -¿Nos acompaña profesora?-
-Me temo que no, adelántense, pero les agradezco las bebidas y su grata compañía- Los chicos salieron felices del lugar.
Snape estaba parado con los brazos cruzados, su enfado era más que evidente, no hizo nada para disimularlo. Le preguntó a su novia:
-¿Y bien?- La chica como si nada le contestó: -¿Y bien qué?- la respuesta aumento la furia de Snape
-He estado más de una hora como estúpido, esperando a que aparezcas, soportando a un montón de magos y brujas desagradables y cuando te encuentro estás con esos dos, bebiendo una deliciosa cerveza de mantequilla y cómo si fuera poco me respondes con un "¿Y bien qué?"-
-Severus- dijo la chica con un tono apenas perceptible, para que nadie se diera cuenta de que discutían -Hay una explicación, mira te estaba buscando, pero entre tanta gente no te encontré, vi a Harry y Ron y como tenía todas las compras y hambre me quedé con ellos-
-¡Ahhh!- exclamó Snape irónico -y ¿crees qué te voy a creer?-
-Deberías hacerlo es la verdad- dijo Jacey
-¿Y desde cuándo dejaste de llamar a los alumnos por su apellido?-
-¿Qué hay de malo con que los llame por su nombre?-
Snape sin decir nada más, dio la espalda a Jacey y se dirigió a la puerta, la chica tomó todos sus paquetes, alcanzó a Snape y le dijo:
-Mira Severus, si vas a hacerme correr con estos tacones al menos podrías ayudarme con los paquetes- y le dio unos cuantos, él los agarró con indiferencia, porque contemplaba absorto el fatal clima ¡estaba nevando!
-No podemos irnos- le dijo a la chica que también miraba las blancas calles -es arriesgado- vámonos
-¿Y qué sugieres?-
-A una calle de aquí rentan habitaciones, alquilemos una-
-¿No podemos usar la red flu?
-Es peligroso, vámonos ¿o prefieres quedarte aquí? Jacey sin decir nada dio a entender que salieran. Mientras forcejeaban con la nieve para abrirse paso Snape comenzó a reír. Jacey sin entender le preguntó:
-¿Qué es tan divertido?-
-Que te advertí del mal tiempo y por no hacerme caso has tenido que comprar una capa, pero ¿no te parece que es muy masculina?-
La chica respondió: -Qué tan gracioso considerarías el hecho de que está capa no la compre, sino que Ron Weasley me la presto como todo un caballero-
-No mucho, pero confiaría en que tus palabras se debieran a un desvarío, ya que tus pies se están congelando- La mirada que Jacey arrojó a Snape no le agradó nada a éste, que continúo:
-No estas bromeando ¿verdad?... ¡quítatela!-
-¡¿Qué? Estás loco-
-Quítatela- repitió autoritario
-No lo voy a hacer Severus, y por si no te has dado cuenta estamos a mitad de una calle nevada-
Snape sin decir nada tomó la delantera, la chica lo siguió, llegaron a un viejo edificio, construido en su totalidad con madera, por fuera no ofrecía un mejor aspecto que Las Tres Escobas, parecía que en cualquier momento se derrumbaría, un hombre con rostro nada amable los recibió, al parecer no era muy sociable, el sitio era extraño, apenas iluminado por altos candelabros de varios siglos de antigüedad, tapetes cubiertos de polvo que apenas se distinguía el color y los dibujos originales, había poco mobiliario, pero infinidad de cuadros mágicos que se sorprendieron de ver a dos personas. Snape dio varios galeones al hombre que a cambio le dio una llave en forma de letra "D". La pareja subió al primer piso sin dirigirse la palabra, entraron a la habitación, cuyo interior era absolutamente dorado (eso explica la forma de la llave).
Había una mesita con dibujos griegos, un sillón lleno de cojines, un balcón cubierto tras unas cortinas delgadas, pero lo más apetecible era la cama, al contacto con las sabanas se antojaba acostarse y soñar. Colocaron los paquetes en la mesa. Después de un largo silencio Jacey dijo a Snape que le daba la espalda.
-Ya me quite la capa, y quiero decirte que no hay necesidad de que estés celoso de Potter y Weasley…-
Él no resistió las ganas de interrumpirle utilizando su mejor sarcasmo.
-¿Celoso? ¿Yo?, Cómo se te ocurre, si tan sólo te dejaste ver en público con el famoso Harry Potter y su magnífico amigo, el cual, por cierto te dio su capa-
-Cariño, por favor, tan sólo son adolescentes de ¿15, 16 años?, acaso ¿te sientes amenazado por ellos?-
Snape volteó a verla con rostro decidido y dijo: -Dímelo tú-
-Son sólo chicos, no tengo interés en los niños-
-Muy bien, te creeré- y volvió a darle la espalda, se asomó por la ventana, el clima era el mismo.
-No lo dices muy convencido- expresó Jacey un tanto melancólica
-Confórmate con que te crea-
En el colegio todo era calma, no se habían percatado de sus ausencias, Jacey se dirigió a su habitación, tomó una ducha, se arregló y fue al Gran Comedor, le sorprendió que Snape ya estuviera allí, impecable. Se acomodó en su silla y fingió indiferencia con él, como habitualmente hacía, incluso se burlo de él en presencia de los profesores y algunos alumnos.
-¿Cómo es que a un profesor como usted le permiten dar clases en éste lugar?- dijo Jacey sin medir sus palabras. Snape no comprendía la actitud de su novia, aunque bien, él tenía un sarcasmo que podía sacarlo de esa situación y de paso lastimarla inteligentemente, pero se limitó a no ocuparlo y a pronunciar estúpidamente un: -¿Qué?-
-Sí, me refiero a que es impresionante que un hombre tan antipático, poco social, cero atractivo de clases, deberían pensar más en los alumnos y despedir a quién no les agrada, creo que usted encabezaría la lista, aparte los chicos deben estar hartos de su sistema represivo autoritario-
-Mire profesora- interrumpió McGonagall –si el profesor Snape está aquí es porque es excelente en Pociones, y los alumnos necesitan disciplina-
-Creo que diferimos en nuestras opiniones Minerva, a mí me parece que si el profesor Snape, está aquí, es porque Dumbledore se apiado de él o porque el personal estaba escaso y no tenía opción-
Severus seguía sin hablar, digiriendo y acomodando las frases que escuchaba, la palidez se le notaba, los alumnos estaban pendientes de la escena y cuando se disponía a defenderse Jacey se levantó de su asiento y dijo a todos:
-Con permiso, no quiero que se arruine el resto del almuerzo- les dio la espalda y salió como si nada.
El resto del día Jacey no supo nada de Snape, no sabía si él había captado sus intenciones, no le apetecía cenar con los demás, así que pidió a algunos elfos que le llevaran la comida a su habitación, al entrar soltó un grito y temblando del susto susurro:
-Severus ¿Qué haces aquí?-
-Vaya, veo que esos elfos domésticos, te tienen muy consentida, tu cena se ve deliciosa ¿o es qué tratabas de evitarme después de que me humillaste?-
-No es lo que tú crees, cielo-
-¡No me llames así!...
-Qué no entiendes, lo hice para disimular, creí que entenderías el mensaje, ante los demás no podemos mostrar simpatía, tú me lo has dicho. Perdóname-
Snape sin quedar complacido con la explicación se limitó a cruzar los brazos, observando los ojos castaños de Jacey en busca de una mentira, pero no encontró nada y volvió a insistir:
-Me humillaste-
-Es verdad lo siento, qué puedo hacer para enmendar mi error-
-Nada estoy muy enojado-
-¿Anda, dime?- se acerco a Snape como solía hacer: de manera peligrosa, él intuía lo que la chica se proponía, se volteó, Jacey le jugó una broma. –Entonces me voy- salió y cerró la puerta. Snape salió tras ella, pero fue empujado de nuevo al dormitorio. Ella lo agarró por la túnica y teniéndolo de frente le susurro: -¿Creíste que me iba a ir?, soy más inteligente, ¿qué piensas hacer al respecto?-
-Sentirme más humillado y enojado- arqueó una ceja -¿Y tú?-
-Esto- lo besó en la comisura de los labios –Ahora, como mi cena se enfría me sentaré a probarla, ¿Ya cenaste?- Snape asintió – Bueno, puedes beber un poco de licor, quiero que te quedes a dormir aquí-
La chica cenó acompañada del profesor que bebía de una reluciente copa de cristal, al final entre los dos habían vaciado la jarra. Con un chasquido desaparecieron los recipientes junto con las sobras de la comida, Snape se iba a su habitación, cuando Jacey le dijo imperante:
-Te dije que quiero que duermas aquí, dame cinco minutos- se dirigió a su baño personal, antes de entrar volteó a ver a Severus –si te vas, voy a ir a buscarte-. En el baño se refrescó el rostro, se perfumó, cambió su túnica negra por un camisón del mismo color, que se veía bien en su bronceada piel y definía perfectamente su silueta, soltó su cabello dejándolo caer como si fuera una cascada. Salió espléndida y Snape no estaba.
-¿Severus…estas escondido?, ¡si no sales en esté momento terminamos!- no hubo respuesta, en su mente rondaban varios pensamientos y comenzó a hablar consigo misma -¡Bien, excelente Severus, te digo que esperes y te largas! Estaba furiosa, a punto de aventar los libros de la mesita de noche, cuando un resplandor verde irrumpió en la chimenea, la persona que salió dijo animosamente:
-¡Te engañé!, pero apenas hubo terminado la frase cuando un libro grueso, forrado en piel de dragón golpeó su cabeza.
-¡Oh, por Merlín! ¿Estás bien, Severus? –
-¿Por qué hiciste eso?- gimió y se sobó la frente- ¿sientes placer al golpearme? Porque no es la primera vez que lo haces-
-No debiste irte, te lo advertí- Mientras Jacey curaba la herida a Severus éste le respondió:
-Dijiste que irías por mí, no que tomarías venganza- dijo aún con dolor
-Ya está, ahora a la cama- Jacey le dio un beso en la frente
-No me has dejado decirte lo hermosa que te vez de negro, lástima que voy a tener que quitarte ese camisón- acto seguido la tomó en brazos, la puso con delicadez en la cama, él se colocó encima de ella, la acarició, la besó. Una noche de éxtasis infinito....

bounce [color=green][Bueno, he aquí un capítulo mas, se acerca el final mis queridos lectores pottericos, un enredo mas por ahi, la aparición del mal encarnado... y un funeral seguido del juicio condenatorio... espero que les vaya gustando... y perdonen a Sev por ser tannn celoso... jejeje ami me gusta asi jejeje... Bueno sigan disfrutando!/color]
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Miér Ene 04, 2012 3:32 am

Por fin, ya habían llegado las ansiadas vacaciones de invierno, el castillo poco a poco se vaciaba, Jace, se quedaría en el castillo, ya que la idea de ir a su hogar no le era placentera. Se despidió de su trío favorito, recomendando que estudiaron un poco en sus vacaciones. Estaba algo desanimada, ya que Severus se iría por unos días; pero lo que más le desagradó fue que el famoso y guapo Nigel Mayfair.
Jacey apenas se dejaba ver en esos días, cuando lo hacía era acosada por Nigel, él le proponía algún encuentro amoroso, sin que Snape se enterara, ella no aceptó, se defendió con reclamaciones por su conducta en el baile, al igual que Snape lo amenazó con hechizarlo si se sobrepasaba.
De Snape no sabía nada, sólo la fecha de su regreso, realmente lo extrañaba, tanto que trató de persuadir a Dumbledore para que le dijera el sitio al que había ido Snape e ir en su búsqueda, pero el director no le dio detalle alguno de su paradero.
Así que intentó ser paciente hasta su regreso entreteniéndose en las compras de navidad y año nuevo, realmente no tenía a muchas personas en su lista de regalos: Snape era el principal, Hermione, Dumbledore y a los demás profesores sólo por compromiso. Sin embargo en la víspera de navidad su escritorio estaba repleto de obsequios y tarjetas de algunos alumnos, de Snape no había nada, pero eso no le preocupó mucho, pues sabía que él no era muy dado a los obsequios, quizá le parecieran otra ridiculez como los bailes. Hubo un regalo en particular que no esperaba, se trataba de una cajita dorada, al destaparla encontró una argolla de oro con diamantes rosas y una nota cuya letra no reconoció:
-"Cásate conmigo"- era todo el mensaje, dados los acontecimientos de esos días se dirigió con el dueño de tal propuesta.
-¡¿Cómo te atreves a pedirme matrimonio, después de todo lo que hiciste?-
Nigel la veía atónito, no sabía a que se refería la chica, no comprendía el motivo de su enojo.
-Mira Nigel, no finjas que tú no me enviaste una sortija de compromiso- la chica le enseño la nota y el objeto de la discusión, se lo dio y le dijo:
-No lo quiero, dáselo a otra, estoy segura de que muchas mueren por ti-
-Jace…-
-¡No me llames así!, ¿Cómo supiste que Snape me dice Jace?-
-Puedo parecer estúpido, pero no tanto como para no saber Legeremancia, pero el asunto es que yo no te mande el anillo, ni la nota, no sé quién lo hizo, pero al menos yo tendría el valor para decírtelo de frente, yo sé que tú no me vas a hacer caso, por más intentos que haga- y el chico depositó de nuevo el anillo en la mano de la chica.
Jacey siguió con la duda, tratando de sacar conclusiones sobre el autor del mensaje. Severus no podía ser, ella conocía perfectamente su letra y sabía que no tenía una gran fortuna para derrochar en joyas, él estaba descartado. También pensó que se trataba de algún alumno enamorado de ella, pero está teoría tampoco le pareció muy acertada, ya que los chicos no eran más ricos que Snape (con sus excepciones). Guardó los objetos en un cajón, faltaban dos días para el regreso de Snape, momentáneamente olvido el tema, hasta que un encuentro inesperado le hizo saber la identidad del hombre.
Ocurrió cuando se encontraba en Hogsmeade, exactamente en la librería Flourish y Blotts, buscando en los estantes algunos libros de magia antigua, el lugar estaba vacío a su llegada, una voz que ya había olvidado le habló:
-Hace tanto que deseaba verte, Jacey – la chica se asustó, esa presencia no la había percatado, no hubo respuesta, pero si un frío que subió por su espalda.
-Tú lo enviaste ¿verdad?, debí suponerlo-
-¿El anillo? Sí, pero aún no he recibido tú respuesta-
-Deberías saber que es ¡no!, lo nuestro... bueno, no hay nada, entiendelo!-
-No te creo, tienes esa mirada… de deseo- dijo él
-Te equivocas, es de odio, me dejaste sola! fuiste un cobarde…-
-Ahora es diferente- le habló en un susurro- estoy dispuesto, pero necesito de ti- la voz del hombre se descomponía, agachó la cabeza, Jacey acarició la mejilla del hombre.
-Lo pensaré, pero no te crees esperanzas, no es tan fácil perdonar tu traición-
-No tenía elección, pero ahora la situación ha cambiado, sólo tú y yo-
-¿Y ella? ¿Va a interferir otra vez?-
-No, no sabe nada, no se va a enterar, la voy a dejar-
- Eso dijiste la última vez...Muy bien lo pensaré esta noche, supongo que ya sabes dónde buscarme- se echó hacía atrás cuando el hombre intento abrazarla, tomó los libros y se dirigió a pagarlos.
Regresó al castillo, se encerró en su habitación, miró una y otra vez la nota y el anillo, se lo probó, realmente le agradaba como se veía en su mano, imaginó por un momento que era su esposa, borrar su pasado, pero principalmente vengarse de la mujer que la había hecho sufrir tanto. No era tan sencillo. Ahora Snape estaba involucrado en su vida, no podía botarlo como si fuera un trapo viejo, no después de recordar, que Severus Snape era el amor verdadero en su vida. Se quedó dormida.
Cuando despertó, ya tenía una decisión final sobre el asunto, realizó sus actividades habituales y al caer la tarde se dirigió al despacho de Pociones, el día había transcurrido sin novedad alguna, pero al parecer esa tranquilidad estaba condenada a disolverse por un largo tiempo.
Había llevado todo el día en su bolsillo la caja con el anillo y la nota, en cualquier momento aparecería el dueño, ella sabía lo que tenía que hacer: devolverlos, pues no deseaba más problemas, a pesar de sus deseos de venganza, Severus era lo que le importaba, lo que veía para su futuro.
La puerta se abrió, el hombre entró confiado, envuelto en su larga capa negra, con un andar elegante y su porte distinguido, se aproximó, colocó su mano derecha encima de la de Jacey, sin decir nada se dio cuenta de que la caja dorada se encontraba en el escritorio, al ver que el anillo no estaba en el dedo de la chica, comprendió que la respuesta seguía siendo un 'no'.
-¿Lo has pensado bien?- dijo él
-Por supuesto, si mi situación fuera otra, también lo sería mi respuesta-
-Se trata de otro hombre, ¿verdad?, ¿Quién es?-
-No tengo que darte explicaciones, en caso de que lo supieras… ¿Qué harías?, ¿lo vas a matar?-
El hombre respondió con otra pregunta
-¿Esto es el fin?, ¿nuestro final?- la miró con ojos tristes, intentando conmover los sentimientos de la chica.
-Sí, perdóname, no quiero más decepciones-
-Pues tú me has decepcionado, ¿puedo hacer algo para que cambies de opinión?-
-No, es mi última palabra-
-Al menos puedo pedirte, por el amor que me tuviste un beso final-
Jacey quería negarse, pero le pareció una petición considerada para deshacerse de aquel individuo y aceptó, tomó el rostro del hombre entre sus manos, cerró los ojos y comenzó a besarlo, recordó que ese tipo de besos antes eran comunes entre ellos, así que lo prolongo, él le colocó una mano en la nuca y la otra en la espalda, acercándola más contra su cuerpo, en un momento Jacey chocó con el escritorio, él se inclinó hacia el frente, su objetivo era lograr que ella terminara recostada en el escritorio, sucediendo eso, lo demás caería por su cuenta, estaba a punto de obtenerlo, la tendría de nuevo para él, sus labios seguían en contacto, pero la puerta se abrió, obligándolos a separarse.
Jacey ya estaba sentada en el escritorio mirando, tratando de comprender lo que sucedía, no quería creer lo que sus ojos veían, creyó que era una pesadilla, pero una indescriptible angustia se apoderó de ella cuando escucho la voz de quien había entrado.
-¿Lucius?- Fue lo único que pronunció Snape.
Lucius Malfoy volteó, se alejó de Jacey y acomodó su cabellera negra, sacó un pañuelo de su capa y se limpió el labial rojo que se había adherido a su boca, caminó hacia Snape, de forma relajada, arrojándole una mirada pícara y una desvergonzada sonrisa, como si se tratará de un adolescente sorprendido en acción por su mejor amigo.
-¡Severus!, llegas un día antes, pero que bueno que te veo, tengo que darte un mensaje del Señor Tenebroso-
Snape le lanzó una mirada a Lucius, para que no hablara de ese tema en presencia de Jacey, pero él le respondió en un susurro ya frente al profesor:
-No te preocupes ella siempre será uno de nos...
- No lo digas!-
Ambos salieron del despacho dejando sola a Jacey, ella esperaba que Snape hechizara a Lucius o le gritara que era una cualquiera, pero en cambio se quedó callado y no había hecho nada, lo cual le provocó un terrible arrepentimiento. Se quedó allí, se sentó en la silla y acomodó los pergaminos y algunas figurillas que estaban tiradas en el escritorio, miró la caja dorada, tenía ganas de aventarla, pero no lo hizo. Pasaron unos diez minutos que le parecieron eternos. La puerta se volvió a abrir, Severus entró, se acercó a la chica y tranquilamente le dijo:
-Antes de enfadarme y decir cosas de las cuales pudiera arrepentirme, quiero que me des una explicación- Jacey lo miró asombrada, no esperaba esa reacción por parte de él, antes de hablar tomó la caja, pero Snape interrumpió a la chica que iba a comenzar su defensa
-¿Puedo?- extendió su mano y ella le prestó el regalo, lo destapó y vio la sortija que brillaba y prosiguió: -ahora entiendo, debí darme cuenta el día del baile cuando le dijiste a Draco que su padre tenía excelente gusto en las joyas, ya veo que es cierto, ¿ese exagerado collar te lo dio él?-
- Pero es parte del pasado, me envió esa nota pidiéndome matrimonio, pero no acepte-
-Pues parecía que festejaban cuando los encontré, imagino que no tuviste frío en las noches, eres muy selectiva en tus amoríos, te gusta la clase, primero Mayfair y ahora Lucius, ¿Estás conciente de que es un hombre casado?-
-Por supuesto, Narcissa...ella... pero no me preocupa porque no hay nada entre Lucius y yo-
Al parecer Snape no creía en la chica y prosiguió:
-Le das clases a su hijo, ¿no te da vergüenza?-
-Severus, escúchame, no es lo que crees-
-¿Ah, no?, y… ¿tampoco fue lo que ví?, Lucius es mi amigo, los tres fuimos compañeros, ¿Por qué con él?-
-No importa con quien haya sido, tu eres un celoso incurable, además no tengo porque compartir mi pasado contigo, ¿acaso me has contado algo de lo que pasó en todo este tiempo?- él evadió la pregunta.
- Esto se acabo, y ahora si es definitivo-.
-No Severus, no puedes hacerme eso, tú no entiendes, entre él y yo no hay nada, sólo fue un beso de despedida, ¡por favor!, tienes que creerme-
-¡NO!, ¡estoy harto de que juegues conmigo, es una mentira tras otra, se acabó!, te pediría un largo beso de despedida, pero no soy como Lucius- hubo un silencio, antes de que Snape saliera Jacey lo amenazó.
-Te advierto que si me dejas me voy a casar con él- Snape guardó silencio y respondió fríamente:
-Haz lo que quieras, es tu vida-
-¡Por favor!, mañana es año nuevo- ella lo miró esperando que razonará
-Tienes razón… espero que empieces bien el año con Lucius- y salió del lugar.
El año nuevo llegó, una discreta fiesta se realizó en el castillo, con la presencia de los profesores y el consejo escolar, Dumbledore repartía abrazos a los presentes, los profesores charlaban e intercambiaban regalos, discutían sobre el desempeño académico. Jacey estaba pensativa, escuchaba la plática, pero no la entendía, porque su mirada estaba fija en Snape. Perdió la concentración cuando Lucius se le acercó, la apartó del grupo y le dijo:
-Aun no terminamos la charla de ayer, bueno más bien nos interrumpieron en la despedida- soltó una risa, para hacerla sonreír, pero no causó efecto alguno - ¿quieres que la terminemos?-
-No, porque ya no habrá despedida, me quiero casar contigo, cuanto antes-
-¿Estas hablando enserio?, ¿Qué te hizo cambiar de opinión?-
-Es lo que querías ¿no?, no me pidas explicaciones-
-Perfecto, en ese caso deberías ponerte la sortija- le dijo él contento.
-¿No sería mejor que me la dieras frente a un testigo, para reafirmar el compromiso?-
-Pero es algo que debe ser discreto, de preferencia no se debe saber que engaño a Narcisa en éste momento debo mantener el respeto…esta bien sólo por ti- Lucius miró a su alrededor, buscando a alguien que atestiguara, cuando se fijó en Snape, se aproximó y le pidió que fuera al tercer piso a la primera habitación subiendo las escaleras.
Los tres se encontraron en la habitación quince minutos después, Snape estaba extrañado, pero no dijo nada, Jacey tampoco lo hizo. Lucius tomó la palabra.
-Severus, amigo, necesitamos que seas testigo de…de nuestro compromiso, no puedo explicarte la situación, pero espero que lo comprendas sin hacer preguntas- Snape miró a Lucius sorprendido, pues no creyó que las palabras de Jacey sobre casarse fueran ciertas, pero ahí estaba, escuchando la petición de su amigo, y aunque le dolía su separación, tampoco estaba dispuesto a cederle tan fácilmente a la chica.
-No puedo Lucius, tú estas casado, Narcisa te quiere, no merece algo así-
-Mi relación con Narcisa es complicada, si aun seguimos juntos es porque tenemos un hijo. Pero sino quieres no te voy a obligar-. Snape se dio la vuelta, pero pudo contemplar por el reflejo de la ventana a Lucius arrodillado colocando el anillo en la mano de Jacey y luego como ella abrazaba a su futuro esposo y lo besaba con pasión, pero el golpe más duro para Snape fue escuchar de los labios de la chica:
-Te amo Lucius- porque se dio cuenta de que a él nunca se lo había dicho, ni siquiera insinuado.
Mientras Lucius abrazaba a Jacey, la mirada de la joven se topó con la de Snape, que se veía triste, destrozado, en cambio ella sonrió y le arqueó una ceja retándolo a que intentara hacer algo, pero él no lo hizo, agachó la cara y dijo con una voz apenas perceptible:
-Que sean felices- no soportando más salió del lugar
Y ella se sintio destrozada por dentro, pero... era algo que tenía que hacer, aunque no fuera feliz con ello.

Sad Ahhh... esto es parte de mi historia, creo que de aquí en adelante será más dramatica y con algunos toques de alegría, por fin conocerán el secreto entre Lucuis Y Jace...Habrá boda!!!!! ¿o no?


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Jace Phantomhive
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Problemas y mas problemas

Mensaje  Jace Phantomhive el Miér Ene 04, 2012 3:44 am

Cuando se reanudaron las clases, la situación no mejoró, aunque Nigel se fue. Jacey era visitada ocasionalmente por Lucius, poniendo de pretexto las juntas escolares que él mismo organizaba o la preocupación por su hijo Draco a pesar de que llevaba excelentes calificaciones, aunque lo que a Lucius realmente le causa cierto temor era que Jacey rompiera el compromiso, ya que no se mostraba muy "amorosa" cuando lo veía.
Las clases de Pociones eran demasiado incómodas para Snape, a tal grado que en ocasiones él enviaba a Draco con el mensaje a Jacey de "que no se presentara, no la necesitamos", la chica sabía que había una doble intención en esas palabras, la primera era hacerle saber que Snape no la soportaba y la segunda era hacerla sentir mal, ya que estaba destruyendo una familia, especialmente cuando pronunciaba "…no la necesitamos", porque sabía que se refería a Draco, Lucius y Narcisa, aunque el chico ignoraba todo.
Jacey molesta por lo que hacía Snape, lo buscó en el salón, terminando la clase, sin tocar, entró y dijo:
-¡¿Acaso no tienes el valor de decirme que no me quieres en las clases?-
-¿Qué no sabes tocar la puerta?-
-¿Sabe qué?, Profesor Snape, si va a decirme algo hágalo ahora, sin tener que enviar mensajeros-
-Si te refieres a lo de las clases, simplemente es que hay ocasiones en las que no eres necesaria, sólo eso y háblame de tu, por favor-
-Pues para tu alegría, te informo que ya no tendrás que soportar mi presencia, porque cuando me case ya no trabajaré-
-Me parece bien, así el colegio se va a ahorrar un salario que siempre he creído innecesario-
-Quizá tengas razón, probablemente los alumnos no me extrañaran, pero a lo mejor tu cuerpo sí. Sólo espera dos semanas y no volverás a saber de mí-.
-Pues no seré el único que pierda algo, por ejemplo, tú vas a extrañar esto- Snape la agarró de la cintura, ella lo golpeó con las manos, pero en un rápido movimiento, él pudo sujetarla y arrinconarla en la pared más cercana, comenzó a besarla por los hombros, ella forcejeaba para que la dejará.
-¡Suéltame, Severus!, te vas a arrepentir sino me dejas- él le susurró:
-Correré el riesgo-
-¡Me estas lastimando!, por favor suéltame- Jacey supo que era inútil, porque él continuó besándola, cuando llegó a la comisura de sus labios, ella se volteó bruscamente lo cual hizo que él se enojará, así que la soltó, pero con su mano izquierda la tomó por el mentón y le obligó a verle a los ojos.
-No deberías resistirte, pues cuando te cases me vas a extrañar, vas a desear mis besos y cuando hagas el amor con Lucius le susurraras mi nombre al oído-
-Te equivocas, ya no me interesas, eres tan estúpido que nunca te diste cuenta de que todo fue un juego, un capricho mío, realmente causas lástima… ¿Por qué te quedas callado?, claro, es porque sabes que lo que digo es verdad- La chica estaba dispuesta a salir, cuando Severus le respondió:
-Digas lo que digas, no te creo, tú eres mía y yo soy tuyo. Te lo voy a demostrar-
-Hazlo, estaré esperando-
Jacey volvió a las clases de Pociones, despertando la curiosidad de los alumnos que se fijaban en su sortija, le preguntaban sobre su prometido, pero ella no contestaba, los regañaba por no poner atención. Hermione entre señas y susurros le preguntó si era de Snape, a lo que la profesora contestó que eso se había terminado.
Un alumno de séptimo entró sigilosamente, dirigiéndose a Snape le dijo que una mujer lo buscaba en la sala de profesores. Jacey pudo escuchar el mensaje del chico, pero disimuló que no lo había hecho. Snape salió apresuradamente, lo cual no le gustó a ella y cinco minutos después fue tras él.
Inconscientemente, sin detenerse a escuchar las voces, Jacey entró a la sala y vio que la mujer abrazaba a Snape, sintió ganas de separarlos, pero no fue necesario, ya que la rubia mujer, con una perfecta silueta, de facciones finas aunque pálida, alta y bien vestida, lo soltó a la llegada de la profesora.
Snape le preguntó entre sorprendido y molesto:
-¿Qué haces aquí?-
-Pues da la casualidad de que trabajo aquí, puedo ir a donde quiera-
-¿En horas de clase?-
-A la hora que quiera- contestó la chica con insolencia.
Momentáneamente se olvido de la presencia de Snape y se detuvo a observar a la mujer. Rompió el silencio:
-Cuanto tiempo sin verte, Narcisa- la rubia miró a la chica como si no la reconociera, la observo meticulosamente de arriba abajo y preguntó:
-¿Julianna?-
-Así es, he cambiado ¿no? Y dime Jacey sino es mucha molestia-
-De que te sirve cambiarte el nombre y la apariencia, si eres la misma por dentro, dime ¿aun te gustan los hombres casados?-
-Son los más apetecibles-
Narcisa sin poder contenerse le gritó:
-¡Eres una desgraciada, callejera, prostituta!- e intentó golpearla, pero Snape la detuvo.
-¡NO!, Narcisa no-
-No es necesario que la detengas, déjala que me golpee a ver si tiene las agallas, y gracias Cissy tus palabras me halagan, hace tanto que no me lo recordabas- duelo
Snape no podía comprender por completo la conversación entre las mujeres, pero sabía que ellas se entendían, que tenían una rivalidad, problemas cuyo origen era Lucius.
Narcisa se tranquilizó, pero alzó la varita apuntando a Jacey:
-Jacey, si te acercas a mi esposo me las vas a pagar, maldita mal nacida-
-¿Me estas amenazando?, deberías ser más respetuosa-
-Una cualquiera como tú no merece respeto-
-¡Cuida tus palabras!, porque sino uno de estos días despertaras y te darás cuenta de que Lucius ya no estará a tu lado-
-¿A qué te refieres?- Jacey no contestó –Severus a qué se refiere- él se mantuvo en silencio, Narcisa no insistió en el tema, volteó hacia Snape y le dijo:
-Tenemos que conversar en privado, ¿Puedes ir a la mansión mañana, a la hora del té?-
-Ahí estaré- acto seguido Narcisa le dio un beso en la mejilla, lo cual enfureció a Jacey.
-¡NO LO TOQUES!-
-¿Qué?, ¿Qué te pasa?- reclamó Narcisa
-Oíste bien y no lo voy a repetir-
-Severus no es de tu propiedad, no me vas a prohibir que me acerque a él-
-Estas advertida- Jacey les dio la espalda y salió de la sala.
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Miér Ene 04, 2012 3:58 am

Pobre Severus, ya me cayó mal Jacey dry xD Se enojó ella cuando Sev tenía que ser el enojado porque ella besó a Lucius. Mala mujer XD
Ojalá en los próximos capítulos digas porqué Lucius le decía Juliana :s
Saludos ^^
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Miér Ene 04, 2012 4:47 am

Al día siguiente Jacey se disponía a dar su clase, los alumnos aún no llegaban, Snape se encontraba en el marco de la puerta, ella entró al aula, ignorándolo, él la jaló por la muñeca y le dijo:
-¿Qué fue toda esa escena de ayer?-
-Sólo aclaraba mis diferencias con Cissy-
-yo creo que te equivocas, fueron celos, te dije que te lo iba a demostrar, no resististe verme con Narcisa. Acabo de llegar de su casa, tuvimos una charla muy interesante y curiosamente tú fuiste un tema principal, ¿quieres saber que me contó?-
-¿Por qué habrías de contármelo?, y no, no estoy celosa. Te agradecería que me soltaras, porque tengo que dar clase- él accedió y antes de irse le murmuró:
-Si deseas saber que me dijo, te espero a medianoche en el baño de profesores. Estaría bien que te pusieras algo sexy-.
Pasaba de la medianoche, cuando se abrió la puerta, los tacones de Jacey resonaban en el piso de mármol, su vestido azul marino, le quedaba por encima de las rodillas, estaba ceñido a su cuerpo, con un maquillaje natural, sin faltarle su brillante sortija. El vapor era intenso, el calor se impregnaba en su piel, un agradable aroma se podía respirar, se acercó a la bañera y vio a Snape envuelto entre la espuma, enjuagándose el rostro y el cabello, la miró.
-Pensé que no vendrías, pero también sabía que tu curiosidad no te iba a permitir quedarte sin respuestas. Por favor, no me mires así, ponte cómoda, ¿quieres entrar a mi lado?-
-No, mejor empieza a hablar-
-Bien, Aunque he convivido mucho con ellos es obvio que desconozco todos sus secretos y curiosamente tu amorío con Lucius era uno de ellos, aunque no es muy clara la situación, pero al parecer no les fue como esperaban, ya que Lucius regresó con Narcisa y tu estas aquí, ¿o me equivoco?-
-Digamos que en resumen así fue, pero ¿te contó las causas o continúas ignorándolas?-
-No, no sabe el por qué y creo que no le importa mucho el pasado sino el presente y aunque yo no le he contado sobre tu compromiso con Lucius, tiene la sospecha de que están involucrados de nuevo-
-Bueno en una semana, cuando me case, no tendrá que preocuparse por saber la realidad-
-No creo que sea tan sencillo, Narcisa no es ninguna tonta, cuando se siente amenazada es capaz de cualquier cosa. Me ha pedido un gran favor. ¿Segura de que no quieres un baño de burbujas?-
Jacey negó con la cabeza y comenzó a dar vueltas por el lugar, mientras Snape salía del agua, se secaba con su bata negra. Se vistió. Ella impaciente le preguntó:
-¿Cuál es ese favor?-
-Mantenerte alejada de Lucius-
Jacey empezó a reír sin ningún disimulo.
-¡Por Merlín! Debe encontrarse desesperada, y dime ¿Cómo lo vas a hacer? ¿Vas a hechizarme, secuestrarme o matarme?-
-No es necesario llegar a esos extremos, tú sabes cual es mi mejor arma-
-¿Sexo?- susurró la chica, y se echó hacia atrás cuando él se le acercó, lo frenó con las manos -Ni te atrevas cariño-
-No me digas que no deseas estar en la cama conmigo, porque al menos yo ya no resisto-
-Vete acostumbrando- dijo ella de manera imperante
-Podría intentarlo, pero no será está noche, las ganas me torturan. Dame tu mano- ella cedió al ver la calma de Snape, él comenzó a besarle todo el brazo, hasta que se topó con el cuello, Jacey hizo un leve movimiento de rechazo.
-No te resistas, ya te lo he dicho- la chica tomó la palabra
-¡Perfecto! , es lo qué quieres, pues lo vamos a hacer a tú manera-
-En ese caso creo que necesitamos un lugar más cómodo, vamos a tu habitación- le propuso.
-Me gustaría conocer la tuya, un encuentro allí sería interesante-
-No, es a mi manera y será en tu recámara como siempre-
Llegaron a la habitación en silencio, sin ningún contratiempo. Entraron, Jacey puso seguro a la puerta, ambos estaban dispuestos, Snape se detuvo a observar, como para verificar si algo había cambiado desde su última visita, se acercó a la cama, sentándose en la orilla y le dijo:
-Dame lo que quiero-
Jacey se sentó en las piernas de Snape, lo rodeo con sus brazos y le besó, mientras acariciaba y revolvía entre sus dedos el húmedo cabello de su acompañante, pero sufrió una interrupción-
-Espera, espera… quítate la sortija-
-Eso no, como ahora soy prohibida para ti, será más intenso, como si fueras mi amante. Así que bésame y hazme tuya-
Reanudaron los besos e intensificaron las caricias. Snape saboreaba los labios de Jacey, apenas despegaba los suyos para decirle cuánto la deseaba o para respirar. Con una pasión desenfrenada se quitó la ropa y despojó a la chica de la suya, se introdujeron entre las sábanas revueltas, el sudor comenzó a invadir sus cuerpos, los gemidos eran constantes por el placer que ambos experimentaban. Snape se esforzaba por hacerla gozar, cada contacto los convertía en uno sólo, su respiración era una melodía al unísono.
Jacey lo miraba, le pidió que se detuviera, le aparto su cabello negro de la frente, acarició sus tibias mejillas, lo atrajo hacia su pecho y lo abrazó mientras sus latidos recuperaban el ritmo normal. Entrelazaron sus manos, todo era calma, una calma que les hacia falta, que sus cuerpos les reclamaban y al fin conseguían.
-¿Me amas?- preguntó Snape, tranquilo, esperando una respuesta afirmativa.
-No me preguntes eso, porque no te voy a responder. No arruines el momento-
-¿Por qué te es tan difícil decir un si o no?-
-No insistas Severus. Mejor seguimos con lo nuestro, ya casi amanece o ¿ya te cansaste?-
Snape volvió a besarla y continuaron con el encuentro, aunque con más tensión después de su breve charla. Se cansaron y se quedaron dormidos, Jacey en el regazo de él.
Cuando ella se despertó, repasó el cuerpo de Snape con sus dedos, él lentamente abrió sus ojos y le sonrió, ella le dio un beso en la frente, se levantó, se colocó su bata.
-Gracias por la maravillosa noche-
-¿Por qué te levantas?, aún tenemos que hablar de nosotros- le dijo de forma sosegada.
-¿De nosotros?, no hay nada entre nosotros-
-Entonces que fue todo lo de anoche- se apresuro a decir Snape –debería ser la reconciliación-
-No te equivoques Severus, lo que hicimos fue en parte para complacernos y porque Narcisa te lo ordenó, pero ves esto- alzó su mano y le mostró la sortija. –Me voy a casar con Lucius, aunque esa mujer trate de impedirlo…pero te agradezco cada beso, caricia, pasión y… todo, digamos que fuiste mi despedida de soltera-.
-¿Por qué haces esto?, ¿Por qué me haces feliz por un instante y luego me destrozas?, no puedo entenderte, eres tan bella, divina, pero al mismo tiempo cruel. No creo merecer tanto desprecio de tu parte-
-Eres realmente enternecedor- se burló –Pero es lo que te has ganado por tu desconfianza y celos. Tengo otras cosas que hacer, ya sabes que te quedas como en tu habitación, cierra la puerta cuando salgas-.
Jacey dejó a Snape, que enfurecido apretó con toda la fuerza que le permitieron sus manos las sábanas, luego las almohadas, deseaba verla muerta, porque no podía aguantar que lo humillara, había llegado a su límite. Un par de lágrimas se escaparon de sus ojos negros, se levantó, se colocó su ropa. Un dolor oprimía su pecho, no le agradaba, le hacía sentirse impotente, miró a su alrededor en busca de 'algo', aunque no sabía qué. De repente su mirada se detuvo en los cajones de un librero, los abrió desesperadamente, arrojando al suelo cada objeto que encontraba y descubrió un secretero, lanzó un Alohomora e inmediatamente descubrió el contenido: cartas y fotografías, guardo todo entre sus ropas y salió.
Con paso apresurado llegó a su propia habitación, silenciosa, aventó las pertenencias que había hurtado sobre la cama. Se recargó en una pared y rompió en llanto, resbaló lentamente hasta terminar en el suelo, su rostro se cubrió con su cabello negro y de vez en cuando con su capa que le servía de pañuelo. No tenía a nadie que le brindara consuelo. Sólo él y era fuerte, así poco a poco fue recuperando el autocontrol. Se levantó y destapó una carta, dudo en leerla, pero quizá en esas palabras encontraría alguna señal para comprender a Jacey, para saber qué tan fuerte era la relación entre ella y Lucius o para desengañarse de manera definitiva.
Comenzó a leer, deteniéndose o releyendo algunos párrafos como:
"Juliana, amor mío, el nombre de mi adoración y con el cual te protejo de todo. He intentado expresar en palabras mis sentimientos por ti, pero nada de lo que diga puede ser suficiente para agradecer tu afecto hacia mi…Lucius"
"Te amo querida, quisiera tenerte aquí, a mi lado, en Inglaterra, pero aún no es posible, mi esposa sospecha, pero te juro que no te voy a abandonar, porque ahora eres mi mujer…Lucius"
"Perdóname, pero lo nuestro no puede continuar, ella, Narcisa lo sabe, no quiero que te cause daño. Deseo que en el futuro estemos juntos, ya sabes a donde ir, yo me ocuparé de todo. Te amo."
Snape leyó cada carta, pero no podía entender todo, pero si una idea de lo que había sucedido. En verdad Lucius la amaba, pero no sabía qué era aquel motivo de su separación. Luego miró las fotografías, encontró a un Lucius sonriente que se movía sutilmente. Se detuvo en una imagen que dejaba ver a la pareja: Jacey y Lucius abrazados, posando ante un parque, por supuesto que la chica había cambiado, su cabello era rojizo y muy corto, bastante delgada y un vestido negro con un borde plateado. No podía negar que aunque era distinta era bella, demasiado como para enamorarse al instante, pero le quedaban dudas, dudas que no lo dejaban tranquilo, ¿Por qué se habían involucrado?, ¿Por qué se separaron?
Quemó las cartas y rompió las fotos, guardando sólo el trozo donde aparecía Jacey.
Pasó una semana, Snape se había recuperado de la depresión, a pesar de saber que ese día Jacey se iba a casar. No esperaba verla, deseaba evitarla a toda costa, que se fuera y no verla nunca más. Su propósito estaba cumplido hasta las cinco de la tarde, cuando caminaba por la parte principal del castillo, fue inevitable el encuentro. Ella engalanaba su cuerpo en un largo vestido de color marfil, discretos aretes de perlas, cabello recogido en una coleta detras de la nuca, lo cual le recordó la fotografía que había robado. Parecía nerviosa, pero se acercó a él y le dijo:
-A partir de hoy no sabrás de mí. Lamento que todo terminara así-
Él la miró directo a los ojos, en busca de una señal que significara que aún estaba a punto de impedir que se casara, pero no halló nada. Así que decidió arriesgarse.
-Estoy aquí… dispuesto a olvidar y perdonar cada error que cometimos, podemos intentarlo. No te cases- Hubo un silencio por parte de ambos.
-Severus, ¿Realmente me amas?- Desesperado él le respondió:
-Tú sabes que sí Jace, demasiado-
-Entonces haznos un favor a ambos y olvídate de mí-
-No quiero-
-¿No quieres o no puedes? Es difícil Severus, pero el tiempo curará todos tus males. Por cierto ya sé que tú te deshiciste de mis cartas y fotografías, pero sabes, no importa, porque las sé de memoria. Adiós. -Él se interpuso entre ella y la salida.
-¡Hazte a un lado y déjame pasar!-
-No voy a dejarte ir- Una voz interrumpió
-Severus, deja que se vaya. Jacey que tengas suerte en tus decisiones
La chica se alejó, subió a un carruaje blanco, que desapareció entre los jardines.
Snape enfadado con Dumbledore por disuadir sus planes le reclamó:
-¿Por qué hizo eso? Era mi oportunidad de recuperarla.
-¿Obligándola a algo que no desea?- le contestó- Acompáñame, tengo cosas que contarte y mostrarte- A regañadientes Snape aceptó.
Jacey llegó rápidamente a una pequeña capilla escondida tras un derrumbado castillo. Se encaminó por un largo pasillo de pétalos amarillos, el aspecto que le ofreció aquel lugar fue de inseguridad, no parecía mínimamente confortable, pero el sirviente que la acompañaba, le abrió la puerta. Del interior se escapaba una luz tenue. Entró, Lucius estaba allí, sonriéndole. Vestía elegantemente un traje negro que le daba aspecto de militar o de la realeza por la cantidad de medallitas colocadas en el pecho, su capa de gala, un listón también negro sosteniendo su rubio cabello. Jacey observó cada detalle del interior, que dejo de parecerle tétrico, estaba adornado con flores blancas, cintas, velas y una alfombra roja para llegar al altar.
Miró a un hombre maduro, que ya mostraba un cabello canoso, vestido con una túnica blanca y cuello rojo, que sostenía entre sus manos un grueso libro, al parecer una Biblia.
Al llegar a lado de Lucius, éste le ofreció un ramo de orquídeas y besó su mano, se arrodillaron sobre unos cojines bordados, y él le susurró:
-Al fin estaremos juntos, mi amor-
Dumbledore animó a Snape a tomar asiento.
-Severus, sé que debes estar molesto por lo ocurrido hace unos momentos, pero esa no es la forma correcta de actuar y lo sabes. No te pedí que vinieras para regañarte, sino para contarte algunos sucesos que son muy interesantes y considero que es tiempo de compartirlos contigo. ¿Recuerdas que anteriormente te dije que era dueño de una fotografía de Jacey?-
-Sí, lo recuerdo, fue antes del baile de navidad, ¿Qué tiene que ver eso con la situación actual?-
-Mucho Severus- el anciano abrió un cajón de su escritorio y sacó un retrato, que le prestó a Snape para que la mirara. Jacey saludaba a la cámara, era muy similar al trozo que él había guardado. Volteó la imagen y leyó "Para Lucius, Jacey". Cerró los ojos creyendo que las palabras no estaban ahí, pero al volver al mensaje la tinta negra con que se había escrito seguía ahí. Dumbledore intervino:
-Esa foto ¿tienes idea de quién me la dio? O ¿Por qué la tengo?-
-Imagino que era de Lucius, pero no sé que hace aquí-
-Eso es lo que quiero contarte. O puedo mostrarte los recuerdos de Lucius y Jacey. ¿Qué prefieres?
-Los recuerdos- el pensadero estaba listo, el director arrojó varios hilos plateados que mostraban imágenes borrosas y dispersas. Se sumergieron.
Lucius tomó la mano temblorosa de Jacey, percibió el cambio de temperatura que experimentaba, estaba fría. Él le colocó su capa, pero no hubo reacción, pero no se preocupó creyendo que serían los nervios.
El sacerdote inició el ritual de matrimonio, que no era muy distinto al de los muggles, la diferencia era que en su ceremonia no se encontraba ningún testigo, porque casi nadie sabía de ella, era 'privada' en cierta manera. Se hicieron unas breves lecturas y oraciones. Pasados unos veinte minutos el hombre llegó al momento que le interesaba a Lucius, exclamando con voz clara y segura:
-Lucius Malfoy aceptas a Jacey Mason como tu esposa para amarla y protegerla en…
-Por supuesto que acepto
-Y tu Jacey Mason aceptas a Lucius Malfoy como tu esposo para amarle y protegerle en…
Ambos cayeron en una habitación que hacía de sala, allí se encontraba una chica, era Jacey de 22 años, su rostro inocente, aún aniñado, leyendo una carta que le anunciaba la muerte de sus tutores, sus tíos, en un inexplicable accidente, lo cual le provocó un inconsolable abatimiento. Pero no podía derrumbarse, preparó el funeral, enviando tarjetas a todos los contactos de la agenda de su tía. Severus pudo reconocer que en ese recuerdo habían pasado meses de que Lord Voldemort había caído, y que ella se había ido, sin darle explicación alguna.
De repente se ubicaron en otro escenario. Lúgubre, silencioso, a pesar de estar lleno de figuras ataviadas en ropas negras. Era un funeral. Jacey se encontraba pálida, ojerosa, muy delgada, recibiendo el pésame de los presentes. Cuando llegó una pareja. Se le acercaron, . Fue abrazada primeramente por la mujer, una guapa rubia con rostro angelical, su nombre era Narcisa, que inmediatamente le mostró su apoyo con sus palabras:
-No sabes cuánto lo siento, querida. Si te puedo ayudar en algo sólo dímelo- Acto seguido la dejó, para reunirse con un grupo de damas que le era familiar.
Lucius le dio un beso en la mejilla y le susurró al oído:
-Realmente es una profunda pérdida la de tus tíos, eran grandes amigos míos. Y si te sirve de consuelo, ellos siempre me decían que estaban orgullosos de ti y ahora que te vuelvo a ver…sé el por qué- La chica no pudo aguantar más, abrazó a Lucius y rompió en llanto sobre su hombro.
La siguiente escena se situaba en un callejón de Lyon, Francia. Jacey se encontraba radiante, bella, apenas transcurridos cuatro meses del fallecimiento de sus padres. Compraba ingredientes para pociones, ropa y cualquier cosa que le parecía curiosa. Se le dificultaba caminar con todas las bolsas que llevaba, las acomodaba, cuando chocó con un hombre, un paquete cayó. Él amablemente lo levantó y le pidió disculpas:
-Perdón señorita, ¿se encuentra bien?
-Sí, gracias- ella puso atención en el hombre que causante del percance y le preguntó: - ¿Lucius Malfoy?
-Sí y usted es… ¡ah! Claro,, Jacey, ¿Cómo ha estado después de…?
-Ha sido difícil, sobretodo, porque no tengo a nadie para desahogarme, pero lo estoy asimilando poco a poco.
-Eso no lo puedo creer- Lucius se mostró sorprendido -¿Cómo es posible que una chica tan atractiva no tenga novio?-caminaron -Seguramente le sobran pretendientes.
-No que yo sepa… ¿a qué se debe su visita a Francia? ¿Ha venido su esposa?-
-Vine a pasar unos días, las cosas no andan bien en casa- hubo un silencio -¿sería mucho atrevimiento si la invito a cenar?-
-En lo absoluto, me parece excelente idea
Snape veía cada escena con completa atención, sin decir nada, le interesaba saber que pasaba. Al fin entendía todo, pero no le agradaba esa relación, porque en ella encontraba amor mutuo.
Hubo otro escenario, la Mansión Malfoy, aquí Lucius le decía a Narcissa que "Julianna" se quedaría un tiempo con ellos, ya que su ex compañera de colegio necesitaba un hogar, a Cissy la idea le encantó. Aunque su relación con Narcisa estaba en crisis, pero no podía abandonarla por su hijo Draco. Pero sus preocupaciones eran mayores, amaba a Jacey y ella... Un tiempo después, ella decidió irse de ahi: regresó a la casa de sus padres, en Spinner's End; a pesar de todo, no amaba en realidad a Lucius, pero, era un apoyo demasiado grande para ella, y tal vez con el tiempo...
Pasados unos días Jacey recibió una visita no planeada: Narcisa Malfoy, que sin dar o pedir explicaciones, entró a la casa, dándole una bofetada a Jacey.
-¡Eres una malagradecida!, ¿creíste que te saldrías con la tuya?- siguió agrediéndola física y verbalmente.
Snape estaba horrorizado, nunca había visualizado a Narcisa furiosa, todo le pareció tan real que en un momento quiso intervenir, pero se dio cuenta de que era un recuerdo.
-¡Lucius es mi esposo! ¡Óyelo bien, sólo mío!
-Tranquilízate, por favor, ¡no me toques!- suplicaba entre sollozos.
-¡Pero si permites que Lucius te toque, ¿verdad? ¿Cómo lo hace, con ternura, pasión? Tú creíste que iba a ser tan fácil quedarte con él, pues no es así, primero muerta que verlo con otra y menos contigo. Date cuenta eres una niña, Lucius sólo te quería para divertirse, pero no va a volver Julianna... o debo decir Jacey!?, de eso me encargo yo- Jacey se abalanzó contra la rubia mujer, la jaló por el cabello y ambas cayeron.
-¡Lucius me ama!
-Sobre mi cadáver- Narcisa sacó su varita y gritó:
-¡Impedimenta!- Jacey recibió un tremendo impacto en el cuerpo, se desplomó emitiendo un fuerte grito.
El piso comenzó a teñirse de rojo, Narcisa se puso nerviosa, hablaba sin saber si la chica la escuchaba.
-Todo es tu culpa, por meterte con Lucius…él es mi esposo…no te ama…niña tonta, mira lo que has provocado-
Jacey se encontraba recostada en una cama de enfermería, apenas consciente, ignoraba lo sucedido, pero le dolía el cuerpo, sintió un profundo vació...
- ¿Cómo se entero, tú le dijiste?
-No, no te iba a arriesgar, pero sé que me espiaba a través de su hermana Bellatrix, ella es la culpable-. Al notar que Jacey lloraba, la abrazó.
-Ven desahógate, para que dejes de sufrir.
Dos meses después de lo ocurrido, Lucius abandonó a la chica, por medio de una carta en donde le explicaba que la amaba, pero que no podían continuar juntos, ya que Narcisa le quitaría a Draco y le haría daño a ella. Para Jacey fue un golpe doloroso, Lucius era su vida, pero él no la dejó completamente desamparada, le prometió seguridad enviándola a Hogwarts, donde obtendría un buen empleo y conocería a mucha gente. Al principio rechazó la propuesta, pero no le quedó otra opción.
Dumbledore, tomó por la túnica a Snape y regresaron a la oficina. Agitados. Severus lleno de emociones y sensaciones que no podía describir.
-Tú conoces el resto. Te preguntaras el cómo obtuve esos recuerdos, pues bien, Lucius vino a verme cuando sus problemas estaban incontrolables y por supuesto yo le pedí pruebas que me parecieron contundentes. Otros recuerdos son de Jacey, a su llegada me los brindo, probablemente por consejo de Lucius. Algo escalofriante ¿no te parece?
-Eso aclara muchas cosas para mí, y creo que me comporte como un estúpido, pero ya es tarde, le he perdido para siempre.
El anciano se detuvo frente a la ventana que daba al jardín, analizando, pensativo y dijo:
-Severus alguien dijo en cierta ocasión "Si amas algo déjalo ir, si regresa es que es tuyo, sino que nunca lo fue". Muy cierto desde mi punto de vista.
-Eso quiere decir que nunca me amó, ella ama a Lucius, por ese motivo regresó con él, la perdí- Cruzó los brazos y cerró profundamente los ojos. Después de un largo silencio, Dumbledore que aún tenía la vista fija en el jardín iluminado por la Luna habló:
-¡Ah!, yo no estaría tan seguro de tu afirmación. Puedes mirar por la ventana y te arrepentirás de tus palabras-. Snape no entendía a qué se refería, pero accedió a mirar y por un instante creyó que se trataba de un sueño o una ilusión, ya que allí se encontraba Jacey, sentada bajo un árbol, con su vestido color marfil cubierto de hojas secas que caían con la acción del viento. Snape suspiró, cerró los ojos, los abrió y miró por segunda vez, su vista no lo engañaba, ella no se había casado.
-¡Tengo que ir a su lado!- dijo casi gritando
-No lo hagas, deja que reflexione, debe estar sola-
La última excursión al pueblo de Hogsmeade se hizo presente la mañana siguiente, los alumnos se fueron contentos y olvidaron por muchas horas sus labores escolares.
En el colegio el ambiente era tranquilo, por la falta de los inquietos estudiantes. Los profesores que no quisieron ir decidieron almorzar, a excepción de Jacey que no había salido de su habitación o al menos nadie vio que lo hiciera.
Antes de llegar al último plato: un delicioso panque de frutas cítricas, Lucius Malfoy entró al Gran Comedor, varita en mano, se notaba su descontento, un instinto asesino que se dibujaba en sus facciones. Se dirigió y detuvo frente al asiento de Snape, sin importarle la presencia del personal y del propio director, gritó:
-¡Maldito embustero!...¡Traidor!, ¡Ponte en guardia!, vas a padecer las consecuencias de haberte involucrado con Jacey- Snape se levantó del asiento, dejó ver su varita, aunque no tenía la intención de usarla contra su mejor amigo, pero ignoraba que Lucius no era de la misma idea.
-¡Expelliarmus!- exclamó con potencia y Snape cayó, después de impactarse contra la pared, mientras se incorporaba notó una sonrisa cínica formada en los labios de su agresor.
-¡Levicorpus!- Contraatacó y el cuerpo de Lucius quedó suspendido en el aire.
-¡Ya basta!- Dumbledore rompió el hechizo- Compórtense como personas civilizadas- Las profesoras Sinistra y Sprout parecían muy asustadas, mientras que el conserje Filch protegía receloso a "La señora Norris", algunos fantasmas se asomaban sorprendidos, pero no intentaron hacer algo, ya que confiaban en la inteligencia del Director para arreglar aquella situación que no entendían.
-Lucius, no considero que este sea el momento y lugar adecuado para tratar 'ciertos asuntos' y menos aún de manera violenta, te invito a pasar a mi oficina.
-Mira Dumbledore no me interesa aquello que consideres correcto, no finjas ser el que resuelve las cosas a través del diálogo, porque los tres sabemos (se refería a Dumbledore, Snape y él mismo) que el 'asunto' no va a concluir hasta que alguien sea el vencedor…y no me importa que estos- señaló despectivamente a los presentes- se enteren de…
-Antes de que prosigas, explícame a qué debemos tu iracundo comportamiento.
-¿A qué? Es muy sencillo, tan fácil como decir que ayer cuando el sacerdote le preguntó a Jacey si me aceptaba como esposo se quedó callada, hasta que respondió que no podía, porque estaba confundida, ya que estaba enamorada de otro hombre y ¿Qué creen? Ese hombre resultaste ser tú, Severus. Entonces me confesó que llevaban hasta hace unas semanas una relación secreta, con 'encuentros amorosos' ya comprometida conmigo. Así que he ahí la causa de mi molestia-. Observó a cada uno de los presentes, inmutados ante tal discurso revelador y continuó. - Bien, ya lo saben todos, no veo la necesidad de ir a "charlar" a otro sitio. Acabemos este asunto, aquí y ahora.
-¡Ni creas que te lo voy a permitir, Lucius!- protestó el anciano.
-Ya me estas cansando Dumbledore… y tu Snape ¿tienes algo que decirme o vas a seguir resguardándote tras el "ancianito sabelotodo"?
-Lucius, Lucius, acepta que has perdido, no tienes porque triunfar siempre, no quiero hacerte daño.
El hombre rió sarcásticamente: -Vaya se trata de eso, toda tu miserable vida me has envidiado y ahora te regodeas porque Jacey te ha elegido, ¿no es así?-
-Ella aún no me elige y si fuera así no te concierne, es libre de elegir a cualquiera de los dos. ¿Sabes? Eres muy despreciable cuando te enfureces, te pareces a Narcisa-
-¿A qué te refieres?- preguntó con cierta irritación
-A que lo sé todo, ví sus recuerdos. Cómo inició su relación. Para mí hubiera sido comprensible si se casaban, lo aceptaría con el dolor de mi alma. Si te abandonó en el último instante fue decisión suya. No vengas a pedir explicaciones y menos a impulsar problemas.
-No Snape, los problemas ya están hechos y tú eres parte de ellos, te guste o no. ¿Dónde está Juliianna?
-Deja de decirle asi, ya no necesitas protegerla, por que yo estare con ella, no sé dónde está y si lo supiera no te iba a decir.
-Voy a buscarla- Lucius salió rumbo a las habitaciones. Snape sabía que el hombre cometería una estupidez y fue tras él, gritándole que se detuviera, cada intento en vano. Lucius no tuvo problema para hallar la puerta correcta, comenzó a golpearla sin medir el ruido que provocaban sus manotazos sobre la madera. Exigía la salida de la chica.
-¡Abre la puerta!... ¡Jacey, si no sales te voy a…!- Snape le detuvo la mano y le dijo:
-¡Déjala en paz!
-Eso es lo que quieres ¿no?, que te deje el camino libre para tenerla. ¡Pues, no lo vas a conseguir!-Lucius colocó su cara al nivel del rostro de Snape, ambos se miraban directamente a los ojos llenos de frialdad y al mismo tiempo ardientes por la ira que sentían. Le susurró:
-¿Quieres guerra? Pues acabas de conseguirla, y prepárate, porque como enemigo soy el peor- Antes de irse volvió a gritarle a la chica:
-¡Jacey, mira lo que has provocado, espero que reflexiones y elijas pronto, si es que quieres evitar una muerte! Se retiró diciendo:
-Cuídate Snape, porque quizá en poco tiempo dejes de ver la luz.
Snape tocó a la puerta con leves golpecitos con miedo a hablar, pero tuvo que hacerlo.
-¿Jace? Abre por favor, Lucius ya se fue. Necesitamos hablar- Por un par de minutos no hubo respuesta, pero él sabía que ella se encontraba allí. Ya se iba cuando se abrió la puerta y ella apareció. Mirando hacía el piso, no quería que viera sus ojos llorosos.
Ambos se abrazaron por instinto, sin decir nada. A Jacey le agradaba la sensación de protección y a Snape la de ser querido. Permanecieron así hasta el instante en que la chica paso su mano por la nuca de Snape, lo iba a besar, pero se percató de que sangraba.
-Estás herido, ¿Lucius lo hizo?, ¿qué pasó?
-Estoy bien, sólo un golpecito, no te voy a dar detalles de lo que sucedió, aunque seguramente ya escuchaste que estoy amenazado de muerte.
-Perdóname, todo ha sido culpa mía. ¿Qué vamos a hacer?- Hubo un largo silencio, después una respuesta desconcertante.
-La pregunta correcta es ¿Qué vas a hacer tú?, yo no pienso mover un sólo dedo. Tú arregla lo que provocaste y ya veremos...
-¿Por qué me hablas así? Quiero que todo sea como al principio.
-Yo también, pero es complicado pretender que no ha pasado nada, me hiciste sufrir...aún me haces sufrir. No puedes venir ahora con tu cara de santa, después de tantas mentiras y humillaciones creyendo que te voy a perdonar...quizá lo haga, pero no ahora. Es mi turno de provocar un poco de dolor a tu corazón.
-Eso es cruel de tu parte, te quieres vengar. Yo también, durante mucho tiempo lloré y sobrellevé un gran dolor.
-Ya lo sé; pero de alguna manera estaríamos en igualdad de condiciones...y no es muy conveniente que alguien como tú hable de crueldad, puesto que tú me has enseñado a ser cruel. Creo que te gusta ser tratada de esa manera. A lo mejor pasando eso, volvamos a estar juntos.
-Me parece...duro, pero justo. Sólo espero que no sea demasiado tarde cuando estemos preparados para otra oportunidad. Y por favor Severus, no me hagas sufrir demasiado. ¿Puedes darme un abrazo antes de comenzar?
-Te doy un minuto para lo que quieras, ya que no sabemos qué pasará, ni cuándo podremos tener la fortuna de ser correspondidos, sin que algo lo impida-. Sus cuerpos se entrelazaron con una inmediata calidez, se besaron lentamente disfrutando la sensación que ofrecen los labios húmedos. Él la apartó intentando no ser brusco, le dio un último beso en la frente y le dijo:
-Ya puedes largarte, no soporto tu presencia-. Ella entendió que a partir de ese momento Snape se encontraría enfrascado en su papel de villano hasta que pudiera perdonarla.

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Jace Phantomhive
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Jue Ene 05, 2012 3:16 am

Por cada rincón del castillo se hablaba de lo sucedido, diversas versiones propagadas por los profesores presentes en el lugar de los hechos, pero ninguna era correcta, corrían los rumores de boca en boca. Algunos tan absurdos y exagerados como "La profesora Jacey está embarazada", "La profesora Mason esta casada con el Señor Malfoy", "Snape y Jacey se casaron en secreto".
Al caminar por los pasillos o dar clases, ya fuera juntos o separados, eran observados sin disimulo, lo cual les hacía sentir incomodidad, pero trababan de fingir con naturalidad. A Jacey no le preocupan los comentarios dichos en el colegio, a excepción de los que pudieran causar algún efecto en Snape.
A Snape tampoco le importaba lo que murmuraran los estudiantes, de hecho nunca le había importado y con su indiferencia sobre el asunto les hacía dudar de la credibilidad de aquello que escuchaban. A todos, menos al joven Malfoy que en una sesión de preparación de poción envejecedora, explotó en contra de Jacey, cuando está le mencionó la forma correcta de añadir los ingredientes.
-¡No me diga lo qué debo hacer!- ella nerviosa dijo:
-Yo sólo…
-¡No le basta con acostarse con mi padre!, sino que encima de todo me corrige, ¡estúpida, zorra!
El salón quedó en completo silencio, ni siquiera Ron Weasley, que era el que siempre hacia comentarios fuera de contexto se hubiera extralimitado tanto. A Jacey se le formó un nudo en la garganta. Y aunque Snape continuaba con su plan de causarle sufrimiento, no iba a permitir que la ofendieran de esa manera.
-¡Draco! Mide tus palabras, dale una disculpa a la profesora- hubo un largo silencio. -¡Ahora!- recordando que ella también había hecho lo mismo por él.
-No lo voy a hacer. Claro que usted la defiende, porque se le ofrece por las noches.
En un susurro Severus le espetó -¿Qué dijiste Malfoy?-
-La verdad… que nuestra profesora es una golfa, no me sorprendería que por ese motivo hubiera conseguido su puesto.
-Draco- habló Snape pasivo. -Acabas de cometer un grave error, ¡estas expulsado!
El chico se sorprendió con aquella la reacción de quien fuera su profesor favorito, pero como era consciente de que la palabra de Snape solía ser ley, decidió que si iba a ser expulsado les daría un buen motivo. Cogió con su mano derecha un frasco que contenía un líquido viscoso de color café y lo arrojó directamente a la cara de Jacey, Snape hizo un movimiento de varita para que la sustancia no hiciera efecto alguno.
Malfoy salió del aula amenazando:
-De esto se va a enterar mi padre.
Dumbledore absolvió a Draco de la decisión determinada por Snape (a pesar de su enojo), justificando al chico por "la difícil situación por la cual atravesaba", pero ya no tomaría clases con ellos, sólo le dejarían las tareas, las realizaría por su cuenta y luego lo calificaría.
Cada vez que Jacey se acercaba a Severus para seducirlo era rechazada, por más que le rogaba y se tragaba su orgullo.
-Por favor cielo, qué más da que volvamos, yo te necesito, todo el colegio lo sabe. Dame un buen motivo que te impida estar conmigo, ya pasaron quince días es demasiado.
-No sé tú, pero un corazón herido no se cura en dos semanas, al menos el mío no. Que mujer tan necia eres.
-Anda, podemos ir a mi habitación, ya comprendí el mal que cause, deja que lo remedie, pero déjate querer.
-Jacey deja de quitarme el tiempo, no se puede arreglar todo con una disculpa.
-¡Te amo, Severus!...ya me di cuenta de que te amo, lo puedo decir con sinceridad y si eso no es suficiente, no sé que más hacer para obtener tu perdón- meditó las palabras de la chica.
-¿En serio? ¿Me amas?, te diste cuenta un poco tarde, pero me da gusto que lo reconozcas, porque así me esforzaré más en hacerte sufrir, para que sientas lo que es el verdadero dolor.
-Es broma, ¿verdad?- No hubo respuesta - ¡Eres un desgraciado!, apenas te confieso mis sentimientos y me tratas como si no fuera humana con errores, si los tengo, pero intento ordenar mi vida. Soy una estúpida al creer que podía ser contigo. Es bueno conocer al verdadero Severus Snape. ¡Eres una porquería!...y lo peor es que aún así te amo-
-Jacey en verdad fue un bello discurso, casi te creo, lo único que te faltó fueron un par de lágrimas o que te arrodillaras, pero vas mejorando.
-Has dejado de ser el hombre que conocí, me gustaría recuperar al Severus temeroso de acercarse y besarme. Esto se hundió. Al diablo contigo.
Ella se alejó entre pensativa, triste y enojada. Este último sentimiento prevaleció cuando vio a Lucius que caminaba a su encuentro.
-Hola preciosa
-Lucius- pronunció de manera forzada -Veo que aún existes.
-Vine a hablar contigo, ¿imaginas el tema?-
-Supongo que no vienes a disculparte por lo que hizo Draco.
-No, pero me enteré, Snape debe encontrarse rabioso, porque no lo expulsaron, ese es otro asunto. ¿Podemos hablar en otro lado? Los pasillos suelen escuchar-Jacey se iba a negar, hasta que Lucius con un rostro amable le dijo: -Por favor, es importante.
-Sígueme- Llegaron a la recámara de la chica, donde encontraron privacidad absoluta. -¿A qué viniste?
-Vengo a proponerte algo
-Espero que no sea matrimonio, de nuevo.
-No, eso esta olvidado. Una tregua es lo que quiero, no más discusiones, peleas, ni amenazas de muerte. Te dejaré libre.
-¿A cambio de qué?- preguntó con una mezcla de interés y desconfianza.
-Recuerdas nuestras vidas como mortífagos al servicio del Señor Tenebroso.
- Voldemort…
-¡No seas insolente, no digas su nombre!
-Bueno, si lo recuerdo, que tiene que ver.
-Digamos que hice algo indebido y necesito recuperar su "fe" en mí, para eso tengo que…-sacó un pergamino maltratado por doblar constantemente, extendió su mano y dejó que Jacey lo leyera, mientras pasaba cada palabra se descomponía la mirada de la joven de curiosidad a terror, al concluir puntualizó:
-¡¿Estás loco? No lo voy a hacer. ¿Sabes que podría denunciarte al ministerio por lo que pretendes?
-Pero no lo harás
-¿Por qué estás tan seguro?
-Porque si lo haces o le dices a alguien, tu adorado Severus pagará las consecuencias. Lo torturaré hasta matarlo, ¿no te remorderá la conciencia?, es tu debilidad.
-Por mí mátalo, no quiero saber más de él.
-¡Vaya!, la parejita del momento tiene problemas. Vamos cuéntame qué te hizo ¿o fuiste tú?
-Ay, Lucius, no seas cínico. Ten tu pergamino y lárgate. No lo haré- le abrió la puerta sin verlo.
-Eso está por verse, ya te animaré con una 'pruebita' del poder que tengo a mi lado- se fue, dándole un beso en la mejilla que ella rechazó.
A Jacey le dolía la cabeza cada vez que pensaba en las propuestas de Lucius, estaba decidida a no hacerlo, pero siempre terminaba con la misma conclusión: ¿Y si mata a Severus? Al mismo tiempo le surgió otra teoría en la mente ¿y si Lucius la estaba chantajeando? Seguramente era una mentira para meterla en problemas, para ser él quien la rescatara y la evidente reconciliación. Pero la respuesta a todo lo que haría no tardó en llegar, la chica se dio cuenta de que su ex-prometido hablaba en serio y que era urgente su decisión.
Sucedió cuando una noche de jueves, bajaba por las húmedas escaleras de la lechucería y la iluminación tenue que emitían las estrellas y la Luna, le permitió vislumbrar una silueta que conocía muy bien, la de Severus. Hubiera apresurado el paso pues no quería alguna discusión comenzada por pequeñeces banales. Pero al mirar con detenimiento supo que las cosas no estaban bien. Snape se tambaleaba, se detenía y volvía a caminar con torpeza. Jacey creyó que se encontraba ebrio, su hipótesis era poco probable, ya que nunca lo había visto con más de dos copas encima y menos aún saliendo del Bosque Prohibido. Fijó su vista en él y corrió a su lado cuando definitivamente terminó tendido en el pasto, sin poderse levantar.
Al tenerlo cerca su asombro creció, junto con su horror.
Snape mostraba en su rostro y parte del cuello rasguños, moretones, sangre. Su ropa desgarrada, su cabello revuelto con trocitos de hojas secas incrustados. Ella se arrodillo a su lado para intentar levantarlo, pero sólo consiguió recostar la cabeza sobre sus piernas.
-¿Severus?, ¿me oyes?, ¿Qué te pasó?- una débil palabra salió de sus labios rotos:
-Mor…mortífagos- y se desmayó.
No supo cómo, ni cuánto tiempo había pasado, pero era consciente de que el dolor era latente, al igual que el riesgo que corría. Así que mandó llamar a Jacey. Al presentarse ella, se incorporó con la ayuda de un gran almohadón para poder verla mejor.
-¿Cómo estás?- se sintió obligada a iniciar la conversación.
-En peligro, estoy en peligro. Me van a matar esos desgraciados, me lo han dicho.
-¿Los mortífagos te golpearon?
-Me torturaron, porque…Bellatrix me dijo, que tú te negaste a colaborar con ellos, dime ¿por qué te necesitan? , ¿Qué quieren que hagas? Dime y buscaremos una solución.
-No puedo decírtelo, yo te prometo que me voy a deshacer de los problemas que he causado…tú descansa, estás débil- él iba a protestar- No digas nada y duerme- Pasada media hora el dolor en combinación con los sedantes hicieron que Severus se sumiera en su ensueño. La chica se dirigió a su habitación, donde encontró una nota:
"¿Creíste que bromeaba?, en esté momento has de estar al pendiente de Snape (que romántico, ja). Si quieres que esto cese, tienes que dirigirte inmediatamente a La Casa Negra del Diablo".
Tomó unas cuantas cosas: su varita, su capa, los regalos que le había dado Lucius. Se dirigió a la chimenea y desapareció entre unas deslumbrantes chispas verdosas.
Cayó en otra chimenea, grande y polvosa, se incorporó. El lugar se encontraba en penumbras, una sala vacía en cuanto a mobiliario, lo único perceptible era una alfombra que alzaba pelusa a cada paso y unos espejos con elaborados marcos negros colocados en las paredes. Tenues luces de velas escapaban por las aberturas de una enorme puerta. Jacey creyó que en cualquier momento Lucius entraría por ella. Pasaron algunos minutos, ella se impacientaba, hasta que se escucharon risas de malevolencia, rápidamente apretó la varita poniéndose en guardia, mirando de un lado a otro.
Las risas aumentaron, una luz brillante golpeó la mano derecha de la chica, sintió un terrible dolor y quedó desarmada. La sala se iluminó y viéndose rodeada entre un círculo de personajes encapuchados, supo que estaba ante la presencia de los temidos mortífagos, por primera vez, sintió el miedo que debieron sentir sus víctimas en el pasado. A excepción de sus relaciones con Lucius y Snape (pero ellos nunca le parecieron tenebrosos).
Con su brazo izquierdo sostuvo su otra mano, que le causaba ardor.
Estaba rodeada, no intentó moverse. Una figura se aproximó a ella. Se quitó la capucha y dejó ver su rostro.
-Eres preciosa, tanto que pudiste seducir al esposo de mi hermana.
-¿Bellatrix?... claro, y tú fuiste tan astuta para vigilarnos, espero que no tengas remordimientos… como mortífagos imagino que les place matar, como a mí en un tiempo lejano. ¿Dónde esta Lucius?
-¿Lucius? ¿Qué te hace pensar que él está aquí? ¿No se te ocurrió que podía ser una trampa?
Realmente esa posibilidad no había cruzado por su cabeza, su desesperación sólo le había llevado a actuar por impulso. Un temor recorrió su cuerpo, quería escapar, pero no hallaba la forma de hacerlo. Imaginó que esa misma sensación fue la misma que experimentó Snape, antes de ser atacado. Los presentes se despojaron de sus capuchas. Rostros pálidos, ojerosos y mal cuidados se podían ver. La propia Bellatrix era en comparación con sus aliados la que ofrecía un aspecto más agradable. Bella se acercó y acarició el cabello de Jacey.
-¡Aléjate de mi!- exclamó
-¡Y si no lo hago, qué! Estas indefensa, si quiero te mato ahora. Alzó la mano, pero la bajó cuando dos personajes más hicieron acto de presencia.
-Bella, deja de jugar, querida.
-Pero mi señor…ella no quiere…
-No te preocupes yo voy a arreglar eso. Ahora necesito que tú y todos retomen sus actividades. Por favor confío en ti.
Todos obedecieron y la sala quedó en silencio. Jacey reconocía perfectamente a Lucius, lo miró con desprecio, porque sabía que era culpable de lo de Snape. A la otra persona (si es que se le podía clasificar de esa manera) aquel personaje que mató a tantos, que causó miedo, eso, eso era lo que ella sentía al volver a ver la figura de su antiguo amo, así que no pretendió hacer nada cuando sus largas y delgadas manos tocaron su suave piel, pero su corazón se aceleró.
-No me tengas miedo,Antes nunca lo tuviste, antes eras de… fiar, antes no dudabas, querida. Linda Jacey, tú sabes lo que necesitamos de ti, ¿Qué es lo difícil?, ¿necesitas ayuda? O ¿Qué Snape sea torturado cada vez que digas 'no'?
-¿Más? Debe existir otra forma, yo no quiero provocar más dolor.
-Yo tampoco quiero que eso suceda, no me gustaría ser el causante de tus pecados, ni que se te cierren las puertas del Paraíso. Pero se te acaba el tiempo para decidir…Una semana es lo único que estoy dispuesto a esperar.
Salió y sólo quedaron Jacey y Lucius.
-¿Estas satisfecho? si no hago lo que me pide... me va a matar, ¿verdad?
-Así es, y no sólo va a ser a ti. Tienes la posibilidad de detener una masacre.
-Te odio Lucius Malfoy. Y sabes que no es justa la situación que estoy viviendo- se dirigió a la chimenea y sacó polvos flu de su capa.
-Eso lo hubieras pensado antes- Desapareció.
Snape se recuperó con rapidez gracias a los cuidados de Madame Pomfrey. Era insistente en sacarle la verdad a Jacey, pero ella se resguardaba diciendo que había solucionado todo.
Faltaba un día para cumplirse la fecha señalada por Voldemort, para la chica sólo existía la confusión, preocupación y angustia que la llevó a tomar una mala decisión.
Harry Potter y sus amigos caminaban por el pasillo de las habitaciones del profesorado, cuando escucharon ruidos extraños provenientes de la recámara de Jacey. Caían cosas, se estrellaban piezas de cristal, pasos. Finalmente un grito y silencio.
El trío asustado comenzó a tocar la puerta, pero nadie respondía, su ansiedad les llevó a utilizar un Alohomora e irrumpir. Cuando contemplaron la terrible escena no supieron que hacer durante unos instantes. Hermione casi se desmaya, a Ron se le agitó la respiración y cayó de rodillas, Harry se puso pálido y un par de lágrimas resbalaron por su rostro: ella estaba muerta. La adolescente se atrevió a tocar el cuerpo, frío, inmóvil. Mientras una botellita verde resbalaba de sus manos.
-¿Qué hacemos?- preguntó con evidente preocupación Ron
-No lo puedo creer, ¿Por qué ella?, ¡es mentira, es mentira!- Hermione se derrumbó en llanto.
-Ve por Dumbledore, ¡Rápido Harry!
Harry Potter corrió tan veloz, pensando en qué diría, ¿cómo podría explicarlo?, no lo sabía. Se encontró frente a la puerta de la oficina que tantas veces había visitado, no se preocupó en tocar a pesar de haber percibido algunas voces y entró, aunque se arrepintió de haberlo hecho, pues al parecer se desarrollaba una intensa discusión entre el Director, Lucius Malfoy y Severus Snape. Éste último sostenía por el cuello a Lucius, mientras Dumbledore intentaba calmarlos.
No fue necesario, ya que se separaron al entrar el chico. El profesor de Pociones disimuló y con maldad le espetó:
-Potter. Vaya que es tu costumbre interrumpir, ¿Qué haces aquí?
-Yo…yo, vengo a decirle al profesor Dumbledore que…la maestra Jacey…
-¡Habla!, ¿ni siquiera eso has podido aprender?
-¡No sé, paso algo terrible y está…muerta!

Ahhh.. que cosas tan siniestras pasan por mi cabecita.... bueno, a un par de capitulos del fina... planeo publicar 3 finales alternativos, y ustedes jusgaran cual es el mejor... vale... y en proceso de una nueva historia.
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Jue Ene 05, 2012 5:28 am

Jacey se mató Neutral mierda, no me esperaba eso D:
Ojalá no esté muerta y haya alguna solución para salvarla :S
Espero el siguiente capítulo :3 Saludos!
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Planes....

Mensaje  Jace Phantomhive el Jue Ene 05, 2012 5:40 am

Ni yo me lo esperaba!!!!! Mierda!!! Bueno aqui un capitulo mas de esta loca historia!


Alterado Snape zarandeó al chico, exigiéndole una explicación concreta, pero sólo consiguió asustarlo más de lo que estaba.
-¡Severus, calma! Vamos a ver. Debe ser un error-. Al salir se dirigieron al lugar del acontecimiento y Harry alcanzó a escuchar que Lucius decía en voz baja y bastante enojado:
-¡Estúpida!, ¡cobarde!
Entraron a la habitación, observando el desconsuelo de Hermione, la apartaron, pidiéndole a Ron y Harry que la llevaran a la enfermería.
Cerraron la puerta y examinaron el cuerpo, la belleza que irradiaba era impresionante. Comenzaron las culpas.
-Pero es que no entiendo, qué es lo que ha podido suceder, por qué se suicidaría- reflexionaba el anciano.
-¡Todo es culpa de Lucius!- Snape volteó y miró a su enemigo- ¡Tú culpa, te voy a matar!
-¡Hazlo!- lo retó el rubio- No vas a remediar nada, y si hablamos de culpables tú también deberías incluirte en la lista. Si mal no recuerdo no le otorgaste el perdón que ella te suplicó. Sí, murió odiándome, pero murió con la tristeza y remordimiento que le causaste. ¿Qué es peor?
-¡Que todos los grandes magos y hechiceras la bendigan, dónde quiera que esté!- Oró Dumbledore
-Necesito que nos dejen a solas- pidió Snape. Lucius abandonó la habitación maldiciendo:
-Nos ha arruinado el plan, imbécil… anda Snape que te desahogues a gusto.
Dumbledore le preguntó al profesor:
-¿Vas a estar bien? ¿Hay algo que pueda hacer por ti?
-No, sólo deseo estar con ella, quiero decirle algunas cosas-. El anciano salió preocupado.
Snape miraba el cuerpo de Jacey. Recordó que ahí mismo habían pasado tantos momentos de amor, pasión y odio, le pareció tan absurdo, le perdonó una y otra vez sus engaños con Nigel y Lucius, pero no perdonaba el hecho de que estaba muerta, comenzó a recitarle fragmentos de un poema:
No, perdóname…Si tú no vives, Si tú, querida, amor mío…
Si tú te has muerto…todas las hojas caerán en mi pecho,
Lloverá sobre mí alma noche y día,
Mis pies querrán marchar hacia donde tú duermes,
Pero…seguiré vivo…
Lloró. Arrebató de la blanca y suave mano la botellita, la inspeccionó, la olió, era Filtro de la Muerte Eterna, él conocía a la perfección la poción, era muy difícil de conseguir, pero sumamente efectiva. Se recostó en el pecho de la chica durante un largo rato y la percepción de un débil latido le devolvió la esperanza.
-¿Jace? ¿Puedes oírme?- No había respuesta, pero sentía los latidos- ¡Mi vida, no estás muerta- Se limpió las lágrimas y con un Accio atrajo varios ingredientes de su despacho privado, los mezcló, se formó un líquido violeta, muy caliente, la recostó un poco y vertió unas cuantas gotas en sus labios.
Esperó unos instantes, que le parecieron infinitos, aferrado a la mano de la chica. Se emocionó cuando la tibieza invadió su cuerpo, su corazón recuperó fuerza, emitió un quejido y movió sutilmente los dedos, Snape la llevó en brazos a la enfermería, le dio instrucciones a la Señora Pomfrey, que atendía a Hermione.
-Debe administrarle seis gotas cada tres horas, aunque las rechace, debe obligarla a ingerirlas por más dolor que le provoquen y no debe estar sola, ni un momento.
-¿Pero qué es lo que le pasó?
-Sólo haga lo que le digo, está delicada y no quiero que muera- Se dirigió a la oficina de Dumbledore para explicarle lo sucedido.
-¡Es un milagro! ¡Por Merlín!
-No es un milagro-Lo contradijo Snape- Era una poción inmadura, de lo contrario estaría…No quiero ni pensarlo. Claro que está delicada, necesita cuidados especiales y las primeras noches las va a sufrir, pero se repondrá.
-¿Y después?
-Después todo va a cambiar. Si aún lo desea volveremos y le pediré que se case conmigo. No quiero adelantarme, es mejor que se recuperé.
Por la noche Snape decidió quedarse en la enfermería, administrando la cura con dificultad, Jacey tenía temperatura, se movía de un lado a otro, murmuraba cosas que él no comprendía:
-No…lo voy a hacer…no muertes…otra manera…
Él la tranquilizó acariciando su cabello y frente. El cansancio era evidente en su rostro, pero no quería dejarla sola, a pesar de las insistencias de Dumbledore. Incluso mandó pedir que no se permitiera la entrada a los curiosos.
La luz del amanecer traspasaba por las ventanas, iluminaban la enfermería. Cuando Jacey despertó se sentía muy débil, su semblante era pálido como si llevará varios días enferma, la cabeza casi le explotaba del dolor; emocionalmente estaba destrozada, pero se sintió peor cuando Poppy la regaño.
-¡Bendito Merlín que has despertado! ¿En qué estabas pensando cuando se te ocurrió beber esa poción?- Silencio -Tendrías que haber visto al pobre del Profesor Snape, llorando, con un terrible desasosiego, sin dormir. Acabo de enviarlo a descansar, pero conociéndolo no tardará en volver. Vaya que te quiere. Ahora tienes que tomar estas gotas, sé que te causan molestias, aún así debes tomarlas- Jacey estaba indispuesta, desesperó a la mujer.
-Mira niña, no lo hagas por mí, ni por ti, es obvio que quieres morir. Hazlo por él, que te ha cuidado y protegido, sólo por él- Aceptó sin decir nada.
Efectivamente Snape no tardó en aparecer y se sorprendió de ver a la chica despierta, no había preparado algún discurso para ese instante, tenía ganas de reprenderla por su acción, pero no quería hacerla pasar por un mal momento. Se limitó a una clásica expresión para iniciar.
-¿Cómo estás?- ella lo evitó con la mirada y pronunció sarcásticamente:
-Viva…Estoy viva gracias a ti.
-Yo no iba a dejarte morir. A pesar de nuestros malentendidos, peleas, diferencias…sabes que te amo.
-Severus, no te hagas el mártir. Yo no te pedí que me salvaras, deja de tenerme lástima.
-¿Lástima? ¿Crees que te tengo lástima?- ella asintió- Bien la próxima vez te dejaré morir- Salió enojado.
Dos días después aún se encontraba en la pequeña cama, sin poder salir de las sábanas blancas. Desesperada, deseaba regresar a su recámara que seguramente los elfos ya habrían limpiado, se entretenía leyendo una y otra vez las cartas de recuperación que le enviaban los estudiantes.
Lamentó no poder abandonar la enfermería cuando llegó Lucius Malfoy con un gran ramo de flores negras. Lo miró, se veía muy seductor, incluso cuando mostraba su lado más perverso e irónico.
-¡Larga vida a Jacey Mason! Querida, ya decía yo que hierba mala nunca muere.
Y por supuesto que a ella le gustaba tratarlo de la misma manera.
-¿Lo dices por experiencia?
-¡Ay, preciosa! Sino estuvieras delicada me aprovecharía de ti, te ves irresistible. Realmente quisiera acostarme contigo y lo haría, tú sabes que si, pero te has portado muy mal, el Señor Tenebroso no soporta que se burlen de él. He de reconocer que fue astuto fingir tu muerte. Lástima que ahora perdiste el privilegio de elegir. Volveré por ti muy pronto y vas a hacer lo que te pidamos. Te guste o no.
-¿Crees que no tengo otro as bajo la manga?
-No cometas más estupideces de las cuales pudieras arrepentirte.
Jacey decidió que era momento de decirle la verdad a Snape.
Un día después salió de la enfermería, parcialmente recuperada, ya no era necesario ingerir las gotas que tanto odió. Sonreía, pero evitaba hablar, porque sabía que las personas murmuraban, por más que intentaran disimularlo.
Tenía que aclarar la situación con Snape, después de descansar fue en su búsqueda, para ella eso no era problema, lo que le causaba angustia era que estaban enfadados.
Lo encontró en los jardines recién regados, moviéndose. Ella admiraba el sutil movimiento de la capa negra, podía notar la piel levemente rojiza por los rayos del Sol, al parecer llevaba un buen rato ahí. Se le acercó por la espalda, provocándole un estremecimiento, para después bromear.
-Profesor, hoy se ve realmente exquisito- Él volteó, mirándola de abajo hacia arriba, se veía curada, a excepción del rostro que presentaba unos ojos cansados, un poco tristes, a pesar de eso para Snape siempre tenía una sonrisa, cuyo significado él conocía perfectamente.
-¿Qué quieres Jacey?- dijo fríamente
-¿Por qué piensas que quiero algo?
-Porque te conozco cielo. Estamos enojados y ahora intentas disculparte. Está bien. Te doy la oportunidad de hacerlo. Soy todo oyente.
-Vaya, cada vez es más difícil convencerte de que aun conservo algo de "buen comportamiento". Pero en fin, así es. Tengo que contarte muchas cosas. Primero debo confesarte que tengo miedo por mi vida y la tuya…cometí un irreparable error, claro que eso no es raro en mí- Ella le contó lo sucedido. Desde la petición de Lucius hasta la amenaza de Voldemort.
-Ese es el motivo por el cual intente suicidarme, pero tú me salvaste.
-Sí, ya sé que te salvé y no quedaste muy satisfecha por eso.
-Perdóname, no pude evitar sentirme impotente, quería morir. Ahora lo único que necesito es ayuda.
-¿Quieres mi ayuda?, es eso, ¿verdad?
-No te lo voy a negar, tú los conoces, puedes ayudarme a vencerlos.
-No es tan fácil, son capaces de las peores atrocidades, son crueles, no los deseo de enemigos. No Jacey, en cierta ocasión te dije que era tú problema, resuélvelo como puedas.
Ella comenzó a llorar. Se arrodilló, jalándolo por la túnica.
-¡Por favor! Tienes que ayudarme, ¡te necesito!
-Jacey, levántate- dijo autoritario- No es necesario que hagas un drama.
-¡Es lo que querías!, verme a tus pies suplicándote- suspiró- ¡Disfrútalo si quieres, pero ayúdame! Si realmente me amas tanto como dices, lo harás.
-¿Crees que mereces mi ayuda?
-No, no merezco ni tu perdón, pero no me puedes abandonar- Se limpió las lágrimas.
Él la obligó a incorporarse.
-Ven, lo primero que vas a hacer es dejar de llorar, no quiero que te debilites más. En segundo lugar, tengo que decirte que…yo también te necesito, ya no como novia, sino como compañera, no estaba preparado, pero ¿Te casarías conmigo?- Silencio.- No me contestes ahora, piénsalo, medítalo. Si la respuesta es negativa, te ayudaré igualmente-. Otro silencio
-Severus, no hay nada que pensar- Jacey lo abrazó. Luego acarició el rostro de Snape, con sus dos manos.
-¿Eso es un 'sí'?
La chica esbozó una sonrisa y le dijo:
-Profesor Snape, usted sabe que es lo que he deseado desde hace mucho.
-Ve a descansar, después tenemos que pensar y planear qué hacer.
Se despidieron con un largo beso en la boca.

Snape no tardó en instalarse en la recámara de Jacey. Le dio una sortija que había pertenecido a su madre, no era lujosa, pero su significado y el valor sentimental le parecieron importantes. Ella la aceptó con gran alegría. Su mano la lucía espléndidamente a falta de otras joyas (que había regresado a Lucius). Le pareció un tanto cómico el hecho de estar comprometida dos veces en tan poco tiempo, sin embargo, disfrutaba la idea de casarse con Snape, quizá formarían una familia, imaginaba regresar a las casa de sus padres y regresar al castillo para dar clases. Se dejaba llevar por sus fantasías hasta que Severus golpeaba con una reluciente copa plateada llena de vino la mesa del despacho de Pociones por no encontrar una solución al problema con Voldemort. Para tranquilizarlo ella recurrió a un masaje sobre los hombros, alentándolo. Era una rutina, que fue interrumpida por una risa burlona, parecida a las que había escuchado en "La Casa Negra del Diablo".

Dios mio!!! esto se pondrá intenso.... espero que sepan tenerme paciencia, ya que de nuevo al cole...!!! no podre subir tan seguido... pero no se deseperen vamos por buen camino.. creo... Razz espero que les vaya gustando.... ya se acerca la esperada muerte y el juicio.... qe miedooo!!! y ... no digo mas!!!
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Jue Ene 05, 2012 6:30 am

Aww, el poema que pusiste xD Es mi poema favorito, y precisamente Alan Rickman lo dice en una película *-* amé esa parte del capítulo :B
Que bueno que Jacey no murió, ojalá Snape sepa dejar el orgullo de lado y se dejen de ser tan bipolares xD
Saludoos ^^
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Vie Ene 06, 2012 8:03 am

-¿Y a mi no me darás un masaje?- Distinguieron a Lucius sentado en una de las mesitas -También he estado muy tenso.
-¿Acaso Narcisa ya no te sirve?- le contestó ella
-Sí, pero te deseo a ti.
Llevado por sus impulsos Snape se levantó amenazante
-¿Cómo te atreves a venir? ¡Desgraciado, traidor!
-Mi amigo, el traidor eres tú, lo sabes bien ¿Te olvidaste de tu Señor? ¿De que eres un asesino?... tan sólo vengo a felicitarlos por su valiente decisión de casarse -Caminó por el lugar, agarrando y examinando cada poción que capturaba su atención- Me va a causar una terrible pena que Jace enviude antes de la luna de miel. Por supuesto Snape que tú no tienes que preocuparte, yo gustoso cuidaré de ella. Sé perfectamente lo que necesita para consolarse- la miró- Espero que no te hayas olvidado de las atenciones y los placeres que te brinde cuando murieron tus padres.
-¡Eres un cínico!
-Gracias, querida. Viniendo de ti es todo un halago. En fin, como el Señor Tenebroso es muy benévolo te dejará en paz por un rato, pero déjame decirte que tú serás la que venga en nuestra búsqueda.
-Ni lo sueñes. Aunque pareces muy seguro de tu afirmación, ¿Qué vas a hacer?
-¿Yo? Nada, me ofendes- pronunció en tono burlón, poco creíble.- No tengo que decirte donde encontrarme, porque ya lo sabes. Te estaré esperando con la boca y los brazos abiertos.
Se encontraban acostados, abrazados y besándose con ternura como solían hacer antes de aumentar su pasión hasta que ella se detuvo.
-¿Qué pasa?- preguntó Snape, sin dejar su labor seductora.
-No puedo, es que sólo pienso- él se detuvo por completo para escucharla- en lo que dijo Lucius, sé que no se va a quedar con los brazos cruzados.
-Cielo- le habló en tono cariñoso y reconfortante- estas conmigo, no te va a pasar nada…Ahora ¿quieres continuar? ¿Dónde estábamos?- ella volvió a detenerlo, separándolo con sus manos cuando besó la comisura de sus labios.
-Lo siento, realmente no quiero hacer nada. No creo que sea conveniente tener relaciones mientras pienso en Lucius.
-Tienes razón…tengo una idea- abrió el cajón que se encontraba en el tocador y sacó un estuche plateado- Pensaba dártelo hasta la boda, pero creo que éste es buen momento- extrajo un par de brazaletes negros que emitían un brillo deslumbrante, con inscripciones indescifrables, grabadas en el mismo color del estuche.
Sorprendida ella preguntó:
-¿Es onix?
-No…diamantes negros
-¡Oh, Severus! ¿De dónde los sacaste? ¿Los robaste?
-Sí
-¡QUÉ!
-Es broma, los compré
-Debieron costarte una fortuna, no puedo aceptarlos.
-Tú los mereces, no se me hace justo que ya no tengas joyas.
-Tengo la sortija, es suficiente.
-Ahora agrega él brazalete- él le colocó en la muñeca derecha la prenda que se ajustó perfectamente, ella hizo lo mismo con el otro (que era para Snape). Cuando lo cerró cada uno sintió una leve electricidad por su cuerpo, pero no se dijeron nada sobre aquella sensación.
-Es divino, amor. Gracias. Ahora si tengo ganas-. Rieron, envolviéndose entre las caricias y el calor de sus cuerpos.
Cuando Jacey despertó Snape le tenía el desayuno preparado, no quería que ella hiciera esfuerzo alguno. Además de que podía aprovechar esos instantes como pretexto para hablar de la boda.
-Quiero que sea ya, que seas mi mujer.
-Cariño, pues como que eso de ser tu mujer ya no aplica en mí, pero ¿no es algo precipitado?
-Para que esperar más. Prefiero que sea antes de vacaciones. Algo sencillo y pequeño.
-Si es lo que deseas, estoy de acuerdo, quizás en tres semanas.
-No, que sea en dos.
Aunque a Jacey le fascinaba como lucía el brazalete, comenzaba a molestarle, porque no se lo podía quitar (era como si estuviera sellado), lo mismo sucedía con el de Snape, aunque él no se quejaba, le enfurecía que ella le cuestionara sobre la forma en que los había conseguido.
-Linda, los compre, ya te lo he dicho. Fueron costosos y punto final.
A una semana de su uniónl, Snape estaba irreconocible, posesivo, irritable ante cualquier comentario desagradable e incluso agresivo.
Cuando Jacey regresó una tarde después de hacer algunas compras por los callejones, él explotó:
-¡¿Dónde estabas?
-Fui de compras y a la joyería para que intentaran quitarme el brazalete, pero no se pudo.
-¿Por qué te lo vas a quitar? Yo te lo regalé.
-Comienza a ser un estorbo - dijo sin la intención de molestarlo.
-Las joyas de Lucius nunca te las quitabas, no veo la diferencia. Dime ¿te estás viendo con alguien? Es la tercera vez que sales sin avisarme. Tu actitud me hace creer que tienes un "nuevo amigo".
-No puedo creer lo que dices. Estás alterado, luego hablamos.- ella se iba, pero él la jaló bruscamente por el hombro.
-¡No me des la espalda!- Jacey tenía miedo, aunque no se dejó intimidar- Dime que es lo que escondes ahora.
-¡No vuelvas a tocarme así!... Pensé que confiabas en mí.
-Pues con tus antecedentes es imposible- Snape salió de la recámara azotando la puerta.
No supieron uno del otro, pero se sintieron culpables, él por la forma en que la había tratado y ella por salir sin decirle el verdadero motivo. Cuando él regreso, lo hizo con una flor blanca que colocó en un florero. Jacey estaba acostada, aparentemente dormida. Se quitó la ropa de calle, entró en la cama, fijó su mirada en el techo sin saber que hacer o que decir. Finalmente se decidió por lo segundo.
-Cariño, ¿estás despierta? No quería gritarte, lo siento. Estamos a punto de casarnos, no lo arruinemos.
Sin respuesta la abrazó, hizo la larga cabellera a un lado, besó los hombros y terminó poniendo sus manos en el vientre, pensando que la solución era tener un hijo. Se quedó dormido.
Cuando despertó ella no estaba, lo cual era señal de que aun se encontraba disgustada, se quedó tendido, suspirando, preguntándose el por qué no podía estar contenta con tan hermoso brazalete. Se levantó para tomar una ducha, tenía que dar clases. Apresurándose, casi no nota que Jacey le había dejado un mensaje.
"Salí al Callejón Knockturn. Te quiero, gracias por la flor"
¿Al Callejón Knockturn?, le pareció bastante extraño, pero no hizo suposiciones, ella tendría sus motivos para ir a tal sitio.
Durante su clase los estudiantes lo sacaron de sus cabales. Así era ante la ausencia de Jacey. Para castigarlos les dejó una investigación sobre pociones curativas de cincuenta centímetros de pergamino, una sonrisa cruzó por su rostro al ver la indignación de los adolescentes.
Para Snape la mayor parte del día había sido pésimo. Se dirigió a su antigua habitación donde aún conservaba algunas pertenencias. Se puso en guardia cuando se quebró la cerradura de la puerta tras unas chispas doradas. Bajó la varita al momento de reconocer a su prometida. Era la primera vez que ella entraba allí. No le importó y siguió con lo suyo, mientras ella observaba entre la penumbra los libros de magia antigua, revisando los títulos: "Maldiciones prohibidas", "Tiempos Oscuros", "La era de: El que no debe ser nombrado", "Magia negra para cualquier ocasión". Jacey despejó sus dudas.
-¿Cómo te atreviste?, yo confié en ti- dijo en voz baja, pero audible.
-¿A qué te refieres?- contestó él, amoroso.
-Me traicionaste- él le puso total atención- No era necesario que recurrieras a eso, yo no te iba a engañar, ¿Por qué Snape? Contéstame.
-Jace, explícame de qué estás hablando.
Ella comenzó a gritarle:
-¡No finjas!, ¡Tú y tus malditos brazaletes!
-Tranquilízate Jacey. No sé de qué hablas.
-¿No sabes? Resulta que mis ausencias se deben a que he ido a investigar cómo quitarme éste brazalete y por fin descubrí que están hechizados para estar atados el uno al otro y sólo puede romperse cuando alguno muera.
-Te juro que yo no sabía nada- se defendió sorprendido.
-¡Mentiroso! Sabías que sólo me lo pondría por ser caro. No te importó pagar cientos de galeones, porque sabías que de esa manera me tendrías a tu lado, pero ya no será así. Me voy, para terminar lo que empecé.
-¡Jacey, cállate y escúchame! Tú no vas a ir a ningún lado, tú eres mía. Después de lo que hemos pasado no me vas a abandonar... Recuerdo que un día me dijiste que querías hacerlo en mi habitación, ahora es el momento-. Él la sujetó por la fuerza, besando sus labios y jalándole la ropa. Ella lo golpeó con ímpetu, logrando sacar su varita y alejarlo.
-Si te acercas te vas a arrepentir- amenazó furiosa- No intentes buscarme, ni pedir perdón, porque no te va a resultar.
-¿Vas a ir con él?
-No es asunto tuyo- Snape dio un paso, pero se detuvo cuando ella le acercó la varita.
-¡Pero nos vamos a casar! Acuérdate, mi amor, yo te amo.
-¡Olvídalo!, Adiós.
-Si te vas con él, te voy a matar- le susurró.
-No te tengo miedo. Te haría un favor, ya que te librarías del brazalete- Jacey salió con su mano en alto, pudo escuchar que él le gritaba.
-¡Te voy a matar Jacey Mason!
Tenía ganas de volver a entrar a la habitación y contestarle con algún insulto, pero no lo hizo, porque se dio cuenta de que Harry Potter la observaba.
-¿Se encuentra bien, profesora Crying or Very sad ?- ella le contestó colérica
-Potter, eso no te interesa ¡Lárgate con tus compañeros! enfadado
Estaba furiosa, haría cualquier cosa para sacar sus sentimientos, todos, menos el odio que crecía por Snape, no asimilaba la traición, le dolía, pero no había duda él era culpable, había comprado los brazaletes para mantenerla dependiente.
Al llegar a "La Casa Negra del Diablo" no se encontró con los mortífagos de su primera visita, sino con Voldemort que le habló con una especie de ternura paternal.
-Te esperábamos con impaciencia.
-Es sólo que no tengo otro lugar para ir.
-Nosotros podemos ser tu familia, si así lo deseas.
-Es algo que no creí escuchar de alguien que provoca tanto miedo, pero no puedo aceptar. Estoy destinada a estar sola, eso de las familias no se da en mí. Mis padres murieron, y con Severus, el hombre que más he amado me engañó.
-Que te puedo decir yo, sino que la vida es complicada, nunca llega a complacernos, es un reto en el que hay que buscar un sentido para superarse y ser recordado, o quedarse enterrado en el olvido.
-Matar es lo que han elegido ustedes para ser reconocidos y lo han logrado, sembrando el terror, dividiendo al mundo mágico. Condenando sus almas. No estoy preparada para algo de tal magnitud, ya no.
-No te preocupes, tú no serás asesina. Me tengo que ir, ¿puedo hacer algo más por ti?
-Necesito ver a Lucius.
-Por supuesto, ahora lo llamo, quédate aquí perdió su figura entre la oscuridad del pasillo, se alejaron sus pasos.
Jacey se sentó en un roído sillón de piel negra con bordes de plata, esperando, reflexionando las palabras de Voldemort. Ya más tranquila se cubrió los ojos con sus manos, dejando ver el brazalete, sin hacer ruido comenzó a derramar lágrimas, hasta que sintió la caricia de Lucius sobre sus mejillas, una sensación similar a cuando lo conoció, conmovido, paciente, tierno. Si se trataba de alguna estrategia de él, no le importó. Él alejó las manos de Jacey del rostro, se miraron, ella buscando desquite, él con pasión. Lucius la llevó a una habitación marcada con su nombre. Y a petición de ella, la dejó sola, meditando...

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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Vie Ene 06, 2012 8:33 am

Por Merlín!! Qué bipolares que son esos dos D:
Ya me terminó de caer mal Jacey, Snape comprándole unas joyas lindas, enamorado y todo y ella se enfada. Y a cada discusión, se va con Lucius.
Realmente creo que Snape debería hacerle la indiferencia xD Para que vea lo que se siente, debería hacer como que no le interesa ella.
Bueno, espero el próximo capítulo :3 saludoss ^^
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Vie Ene 06, 2012 8:38 am

Si, verdad? Son tan bipolares... pero en un final alternativo, Snape le va dar la vuelta.... y bueno, digamos que ahora sí el se las va a cobrar todas.... será un final bastante trágico.... Cuando publique los 3 finales, me gustaría tu opinión de cuál fue mejor.... Y créeme.... Jace también ya me cayó mal... al principio muy inocente ¿no? y luego !mirala! Pero así es... Ya como a dos del final!! Mas 3 finales... a ver que resulta...
Espero que vaya siendo de su agrado, y si algo no les parece, diganme ¿Valee?
cheers
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Vie Ene 06, 2012 9:01 am

A pesar de no saber nada de Jacey, Snape siguió con los planes de la boda que se realizaría en el castillo, insistiéndole a Dumbledore que ella sólo estaba confundida, pero que aparecería para convertirse en su esposa.
Había dormido poco durante la semana, sin abandonar la habitación de la chica más que para lo necesario. Constantemente miraba la fotografía que tenía en su poder, invocándola, pidiéndole que regresara, sin obtener respuesta.
La semana pasó rápidamente, entre la amargura y la nostalgia Snape estaba listo con la esperanza por delante. El día no podía ser mejor, sin amenaza de mal clima, una pequeña capilla improvisada en el invernadero con cientos de flores multicolores, un hechizo en el techo que transformaba los rayos del Sol en chispas doradas que formaban las iníciales 'S' y 'J' entrelazadas. Pocos invitados, los más cercanos e indispensables: Albus Dumbledore, la profesora McGonagall, Hermione Granger Ron Weasley y Harry Potter, un sacerdote muy joven y el ayudante de esté. Estaban ansiosos, impacientes por la casi imposible aparición de Jacey. Cuando Snape llegó se sorprendieron de verlo contento y con muy buen aspecto, su arreglo personal era impecable: un elegante esmoquin negro con mancuernas de platino, zapatos limpios, cabello bien peinado, un tanto brilloso y un delicado aroma a canela.
Pasaron algunos minutos, la espera aumentó el nerviosismo que se encontraba en los asistentes. Severus era paciente y optimista. Se percibieron pasos, alguien se acercaba.
-¡Es ella!- exclamó Snape a Dumbledore. Pero su asombro fue divisar la distinguida e inconfundible silueta de Lucius Malfoy, cubierto por una capa verde olivo que contrastaba con la rubia cabellera que caía por su espalda, acompañado de su infaltable varita que enfundada se hacía pasar por un cetro. Lo miraron como si ya supieran que les diría algo desagradable, esquivando los ojos observadores se enfocó en Snape.
-Veo que te esforzaste. Algo encantador para tu presupuesto, lástima que la novia no vendrá.
-¿Dónde esta Jacey? ¡Dímelo!
-Ah, si, Jacey. Deja que te lo diga de la forma menos dolorosa: vive con "nosotros", porque la traicionaste.
-No es verdad, me culpa de algo que no hice.
-Bueno ella no lo cree, por eso ha estado reviviendo sus años oscuros hace seis días.
-Por última vez ¿Dónde está?
-¿Por qué habría de decírtelo? ¿Para que la mates?...Así es, lo sé. Te darás cuenta de que ahora confía en mí.. en nosotros. Grave error lo de los brazaletes ¿eh? -Se burló-
Snape soltó un puñetazo directamente al rostro de Lucius que fue a dar a la parte inferior del ojo izquierdo, causándole un evidente moretón. La víctima no intentó defenderse. Recibió un golpe más que le cortó el labio, del cual resbaló un hilillo de sangre. Dumbledore no intervino, a pesar de su interés por arreglar cualquier situación, a través de la paz, consideró que Severus estaba en su derecho.
El rubio lo retó desde el suelo con voz potente:
-¡Anda! Sigue golpeándome que Jacey se enterará, ¿crees que le agrade saber en qué te has convertido? ¿La violencia es la forma en que pretendes buscar su perdón?-. La táctica funcionó, porque pudo levantarse sin que su agresor lo impidiera. Sacudió su capa y se marchó dignamente, lanzando una sonrisa maliciosa, porque había cumplido su propósito.
Mientras Snape corría del invernadero a sus invitados para quedarse sólo y destruir con su varita lo que con mucha ilusión había esperado, Lucius regresaba enfadado a su nuevo hogar. Se encontró directamente con la chica que leía recostada en un sillón antiguo de terciopelo, del cual se incorporó al ver el estado físico de su acompañante.
-¡¿Qué te pasó?
-¿El nombre de Severus Snape te suena familiar?
-Es lo que te sacas por ir a buscarlo. Siéntate para que te cure- él obedeció.
-No, yo sólo fui para pedirle que no te esperara en vano.
-Que considerado. Lo que le hayas dichoso debió satisfacerle- Con un poco de poción inversa, ella pudo eliminar las evidencias de los golpes causados por Snape, aunque no el dolor. -Listo- no continuaron con el tema.
Él la abrazó como agradecimiento, pero Jacey no correspondió de igual manera. Percatándose, Lucius le dijo:
-Estás aburrida ¿verdad?- la chica asintió- No me alegra dejarte encerrada, pero es lo más seguro por ahora, los demás mortífagos no se han reunido, y debemos esperar una señal.
-Ya lo sé! ¿Y qué hago mientras tanto? Me siento desesperada.
-El cuarto es muy amplio, puedes practicar tus pociones que te harán falta, tejer, escribir…tan sólo dime lo que necesitas y yo te lo conseguiré.
-Para ti es fácil decirlo, pero te haré caso y una lista de ingredientes que necesitare.
-Te conformas con tan poco. Después de todo lo que has sufrido.

A dos semanas de haber llegado al hogar de los mortífagos, Jacey estaba acostumbrada a la soledad de la habitación que compartía con Lucius, enfrascada en la preparación de diversas pociones. No tenía contacto con nadie, por ese motivo le sorprendió que durante una mañana Lucius la llevara al jardín, donde improvisaron un picnic.
-Te presento el jardín trasero
-¿Hace cuánto que no lo podan?- las razones de la chica se encontraban bien fundamentadas, pues el jardín se encontraba en pésimas condiciones. Con enredaderas que envolvían los grandes ladrillos de la residencia hasta detenerse en los balcones, árboles de enormes ramas secas que le ofrecían un aspecto tétrico y oscuro, un césped amarillento, alto, en donde se hundían sus pisadas, flores lilas, moradas, azules e incluso negras a punto de marchitarse. Figuras de piedra en ruinas, regadas por todo el lugar, rindiéndole culto a la muerte.
-Lo ignoro, realmente eso no es importante, es sólo un refugio.
-Podría ser un lindo hogar.
-No, eso no va con nuestra personalidad. Se va a enfriar el almuerzo.
Disfrutaron de un ligero refrigerio. Pan francés, té frutal, algunas frutas exóticas.
-¿A qué se debe esto? Toda la amabilidad.
-Quería hacer algo especial para ti.
-Hay algo más, no me mientas, porque te conozco- él rió, ya que lo había descubierto.
-Es verdad. En dos noches entraras en acción…me preocupas no quiero que te pase algo. No ahora que...
-No te preocupes, sé cuidarme, lo he pensado, lo he preparado ya. Primero enviaré la carta, hoy por la tarde.
-En ese caso te traeré a los demás.
-Jacey envió la carta. Un breve mensaje "Quiero arreglar todo. Viernes. Medianoche. Lago Negro". Estaba segura de que él iría. Había olvidado los remordimientos, no le importaba el daño que pudiera causar, o más bien no quería pensar en eso, quería complacer a sus compañeros y a su amo... tenía que hacerlo. Los mortífagos fueron un tanto indiferentes, fríos, aunque no eran todos, sí los más importantes. Goyle, Crabbe, Amycus, Alecto, Fenrir, Colagusano, Crouch Jr., cuando fueron interrumpidos por la aparición de Bellatrix Lestrange, una complicada aliada, cercana al Señor Tenebroso, temible si se lo proponía, de lo cual pudieron ser testigos cuando confrontó a su cuñado.
-¿Qué hace ÉSTA aquí?- le miró directo a los ojos.
-"Ésta" tiene su nombre.. y
-Narcisa es tu esposa, ¡No la vas a engañar!
-¿Alguien dijo que estabamos juntos? ¿Dijiste algo Lucius?
- Bueno.... yo...
-No Lucius, es tu deber como marido y como hombre, actúas como si fueras aún un muchacho estúpido.
-Mi deber ya lo he cumplido durante dieciséis años, no voy a seguir con ella, porque la voy a dañar. Aún es joven, puede rehacer su vida. No te preocupes no le faltará nada. Que se quedé con la mansión.
-Ella no necesita tus miserias… ¡Te odio Lucius! Y me encargaré de que Narcisa haga lo mismo. En cuanto a ti niña imbécil, ya nos deshicimos una vez de ti, no dudes que podemos (ella y su hermana) hacerlo de nuevo.- Después se dirigió a los demás:
-Si alguno, quien sea, le dirige la palabra a esa cualquiera, se las verá conmigo-. Absoluto silencio.
Jacey también hizo una advertencia a Bella.
-Hagas lo que hagas no me afectará.
-Ya lo veremos, princesa.- Se retiró.
Medianoche, la niebla invadía los jardines del castillo de Hogwarts, concentrándose en el Lago Negro, en donde una figura encapuchada se mantenía inmóvil, pero alerta a cualquier señal de movimiento. Los árboles cercaban la zona, nadie podría saber lo que ocurriría, a no ser que se encontrara allí, pero la cita sólo incluía a dos personas.
Una voz tierna y suave saludó:
-Buenas noches Jacey-. La susodicha se despojó de la capa que la cubría y respondió al saludo con la misma cortesía.
-Buenas noches…Dumbledore.
-¿No es un lugar extraño para reunirse?
-Quizá, pero es el sitio ideal para una muerte.
-¿Me vas a matar?
-Probablemente
-Claro que no lo vas a hacer. Tú eres una chica buena, ingenua, ¿Quién te manipula, Lucius o Voldemort?
-Puede ser que el gran mago Dumbledore- expresó con ironía- sea muy inteligente, pero en él existen errores como: sobreponer lo emocional ante la razón y creer lo mejor de las personas. La vida no funciona de esa manera.
-Sé que desafortunadamente la vida no es así, cambiará difícilmente, pero las personas cambian, tú puedes reflexionar. Te brindaré protección.
-Gracias, pero yo ya tengo lo que necesito. Basta de tanta charla aburrida-. Se colocó a dos metros de distancia del anciano, sacó su varita y le apuntó a la altura de la sien. -El dolor sólo durará un instante:
-¡AVA…!
-¡Expelliarmus!- la varita de Jacey salió volando.
-¿Qué demonios…? Las hojas caídas tronaban, cada vez con mayor intensidad. Alguien apareció de entre la niebla.
-¿Severus?- ella lo ignoró-. ¡Maldito viejo, tú!
-Yo no le dije nada- respondió Dumbledore
-Así es, dice la verdad. Soy experto en Legeremancia-. Mientras Snape se preocupaba por saber si el Director se encontraba bien, la chica recuperaba su varita y apuntaba nuevamente a su víctima. Ambos hombres la miraron sorprendidos, ella se burló.
-Y yo soy especialista en conjuros mentales.
-¡Baja la varita!- le ordenó Snape.
-¡No!, tú sabes que lo tengo que hacer. Deja de interferir, por favor Severus, no lo hagas más difícil.
-Es por tu bien. Puedo permitir que me engañes, que me abandones, que no quieras casarte conmigo, pero no voy a permitir que regreses a ser una mortífaga, porque te amo. Entiéndelo.
-Si me amas, morirás por mí-. Ambos se miraban, olvidándose de la presencia del anciano, que atacó a la chica con un poderoso hechizo de impronunciables palabras, que enredó en un hilo violeta a Jacey. Snape corrió para evitar que ella cayera. Los ojos estaban cerrados, la piel se enfriaba con rapidez, él le gritó que reaccionara, desesperado la abofeteo con vigor. Sin lograr una reacción.
-¡Asesino!- vociferó a Dumbledore.
-No…yo…ella me…quería matar, la viste- dijo con dificultad.
-¡No es verdad!, ¡No sería capaz!, ¡Asesino!
-Severus, compréndeme.
-¡No!- el anciano se mantuvo sereno, firme. Snape recostó a la chica en el césped y sin pensarlo completó el trabajo- ¡Avada Kedavra!- Murió al instante.
La confusión inundó cada pensamiento razonable en Severus Snape, que besó los labios de Jacey. Sintiendo por primera vez un miedo absoluto. Diciendo para si mismo "es un mal sueño, sólo eso", temblaba al recordar por su piel el poder que le ofrecía la muerte, había pasado por tantas situaciones, sin imaginar que la culpa no tardaría en aparecer. Huyó sin mirar hacía atrás.

No No No No No No No No affraid affraid affraid Bueno, he aquí un capitulo mas.... bueno... MATENME!!! que mala soy no creen??? Pero bueno, pronto sabrán por que hice esto...!!! silent Suspect
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Juicio... Culpable!

Mensaje  Jace Phantomhive el Sáb Ene 07, 2012 7:32 am

-El Ministerio de Magia, pide que se presente el acusado para que de su declaración sobre el delito del cual es culpado- dijo una voz ronca y muy formal.
Se abrió la puerta, una enorme puerta de madera por la cual han cruzado decenas de criminales: desde algunos distraídos que no respetaban el limite de velocidad de sus escobas, hasta los más terribles asesinos que había conocido el mundo mágico: los mortífagos.
Dos custodios acompañaron al acusado a su silla, el aspecto que ofrecía aquel hombre era terrible, así o peor eran los estragos que dejaba la prisión de Azkaban para aquellos que lograban salir. El hombre no era muy atractivo y esos nueve días en cautiverio no le favorecieron en nada.
Su cabello negro, estaba enmarañado, su piel más pálida de lo normal, su semblante era triste, de desilusión, quizá deprimido.
Su ropa era negra, su habitual túnica con la que daba clases estaba sucia y desgarrada, aun no le podían dar un uniforme (porque sólo estaba detenido) hasta que se declarará culpable y que probablemente sería esa noche.
A los presentes les sorprendió ver el estado físico y mental del hombre, ya que sabían que él hasta antes de lo sucedido era fuerte, cínico, sarcástico, era el único profesor que no mostraba señales de sentimientos en su ser. Sus ojos habían cambiado su expresión, antes eran vacíos, como el negro abismo, ahora se percibía una pequeña luminosidad, un débil brillo, una lejana esperanza, como si supiera que un milagro fuera a pasar.
La noticia se convirtió en escándalo, los protagonistas eran el culpable y la víctima a los ojos de los demás, pero sólo ellos: Severus Snape y Jacey Mason sabían la verdad, pero ella estaba muerta.
Habló el ministro –"Severus Snape, es acusado de los siguientes crímenes: asesinato del Director del Colegio de Magia y Hechicería, Albus Dumbledore y de la señorita Jacey Mason, profesora adjunta de Pociones, en dicha escuela. ¿Cómo se declara?"-
Snape reflexionó, alzo el rostro, se acomodó un mechón de cabello que le cubría el ojo derecho, dio un vistazo general a la audiencia y con voz débil dijo:
-"Inocente, su señoría"-
Los presentes no daban crédito a lo que escuchaban, algunos suspiraron un ¡oh! de sorpresa, otros murmuraban, los más descarados pronunciaban maldiciones, sin medir el tono de voz en contra del ex profesor.
El ministro estaba furioso, intentó mantener la calma, pero lo traicionó la furia y gritó: -"¡¿cómo se atreve a decir semejante mentira?, cuando todo el mundo sabe que es culpable!"-
El recinto quedó en silencio.
El acusado se defendió:- "lo mismo creyeron de Sirius Black y resultó que se habían equivocado en el veredicto y..."-
-"esto es diferente- interrumpió el ministro- si usted está aquí es porque debe tener un juicio, no porque se dude de su culpabilidad"-
Snape juntó sus manos, se levantó del asiento y gritó -como solía hacer cuando daba sus clases y algún alumno arruinaba la poción -"¡Entonces soy culpable de amar a una mujer que me obligó a cometer esos actos!, ¡por Jacey Mason soy pecador y no me arrepiento!"-
Hermione Granger se levantó de su asiento y entre sollozos habló a Snape o más bien le gritó –"¡Cállese!, ¿cómo puede decir eso de Jacey?, ¡usted la mató, ella era buena!"- la joven rompió en llanto, su amigo Ron Weasley la abrazó, porque no le gustaba verla llorar y porque sabía que la pérdida de la profesora Jacey era terrible, porque había forjado una gran amistad con Hermione.
La escena conmovió al público, que se tragaba con la mirada a Snape (que parecía halagado con ese gesto, ya que comenzaba a recuperar su tono sarcástico que le caracterizaba).
-"Señorita Granger, sus interrupciones nunca han sido convenientes, pero si la tranquiliza, puedo asegurarle que Jacey está viva"-
Una gran expectación inundó el lugar, una voz entre la multitud exclamó: -¿Dónde está?
-Eso, no lo sé, pero esta viva, como ya dije- respondió Snape
-¡Es un mentiroso!- gritó Harry Potter- ¡Usted la odiaba, yo escuché cuando la amenazó de muerte!
Snape miró al muchacho que tenía una cara de felicidad por ver al profesor que más lo había hecho sufrir a un paso de las rejas.
-Potter, Potter, tu siempre entrometiéndote en todo, sin comprender, pero no te daré el gusto de verme tras las rejas- el mago se había introducido en la mente de Harry, como gran experto en Legeremancia.
El ministro preguntó: ¿y cómo es que está tan seguro de que no irá a Azkaban?
Severus volvió a sentarse, no estaba acostumbrado a ser el centro de atención, a tener que soportar las miradas, pero no le quedaba opción, así que explicó, tratando de ser lo más claro: -porque cuando les cuente lo ocurrido, se darán cuenta de mi inocencia-.
Todos en el juzgado guardaron silencio, la escribana colocó una nueva hoja de papel a su pluma mágica, Rita Sketter sonrío, ya que sabía que obtendría una exclusiva y el ministro sólo pudo decir: -puede comenzar-.
Se había adentrado tanto en la historia que olvidó que se encontraba en un juzgado rindiendo su declaración. Concluyó diciendo:
-Huí a mi casa en Spinner’s End-, pero las evidencias apuntaban en mi contra, desde mi "misteriosa" desaparición hasta la maldición imperdonable que verificaron en mi varita…e imagino que el Sr. Potter les mencionó la amenaza hacia Jacey. Bueno me capturaron, terminé en Azkaban, en donde me enteré a través de los aurores y "El Profeta" de la gran conmoción que causaron las muertes del Lago. No me sorprende que la mitad del mundo mágico se encuentre ahora en éste recinto rogando para que me otorguen la pena máxima.
-Esa es su visión- intervino el ministro- pero le falta aclarar algo. Dijo que Jacey se encontraba viva ¿en qué basa esa suposición?
-Puede resultar absurdo, pero si lo que dijo Jace de los brazaletes (que se romperían al morir alguno) es verdad, ella está viva-. Alzó la manga de su túnica y una pieza brillante resaltó su pálido brazo. -Mi brazalete está intacto-.
-Su teoría es interesante y su narración enternecedora, pero es una pena informarle que es falsa. Los trabajadores del Ministerio de Magia, asistimos al entierro de la señorita Mason.
-¿Y Lucius?
-El señor Malfoy se encontraba devastado, no escatimó en gastos. Ofreció su mansión para el funeral. Lo siento, esos brazaletes no son mágicos.
-Eso no es posible, ¡yo soy inocente!, ¡Maté a Dumbledore en defensa de Jacey!- estaba sumamente desesperado.
-Eso lo determina el jurado. Se tomará un receso de una hora para emitir el veredicto final.
Sesenta minutos después los asistentes volvieron a tomar sus asientos en el juicio más famoso del mundo mágico.
Snape se había aclarado la garganta con un poco de agua, se encontraba de pie, pues las largas horas que estuvo sentado le durmieron las piernas, cerraba y abría los ojos, miraba al público, le parecía un gran circo, donde él era acreedor al papel principal. Quería introducirse en alguna mente para capturar recuerdos del funeral de Jacey y de Dumbledore (ya que nadie mencionó más sobre él), pero el agotamiento se lo impidió.
El ministro regresó a la sala con un sobre de pergamino sellado, sabía que se trataba del veredicto 'culpable' o 'inocente', ambas palabras lo atormentaban, ya que lo matarían o lo pondrían en libertad, dándole la oportunidad de rehacer su vida, lo cual le causaba aun más pánico, ya que nadie confiaría en él, sería rechazado y tachado de asesino.
-Antes de dar una resolución, tengo que decir que el jurado ha sido objetivo en su decisión, la cual tendrá que ser respetada por el acusado, por la ley, por la comunidad. Siendo así…Severus Snape Prince es…- Abrió con lentitud el sobre, aumentando el nerviosismo.
-¡Culpable!- la gente celebró con aplausos y gritos, se abrazaban como si hubieran ganado el Mundial de Quitditch, no les importó ver que a pesar de lo que hubiera hecho, Snape era como ellos, un hombre de carne y hueso, que albergaba en su interior la misma sangre. Que en esos momentos recordó su infeliz infancia y aún peor adolescencia, la falta de sentido y alegría que tuvo durante años y años, que borró durante los meses que tuvo a su lado a Jacey, su Jace, de la cual no había podido despedirse, ni regalarle una última flor. La mujer con la cual había conocido el amor, la sensibilidad, los celos, la seguridad, la paz. Se sintió tranquilo, dispuesto a aceptar la muerte. Su propia muerte.
-Silencio, por favor-. Todos obedecieron la voz de la autoridad-. Dados los acontecimientos y el testimonio del acusado, se ha determinado que la pena de muerte se sustituirá por quince años en la prisión de Azkaban.
Las protestas no se hicieron esperar, se exigía con el puño en alto: ¡Mátenlo, mátenlo!, lo cual no ocurrió.
Con lágrimas en los ojos Severus Snape fue trasladado esa misma noche, bajo una extrema vigilancia, a la más temida cárcel, para cumplir su condena.
No podía diferenciar la noche del día, ni siquiera le importaba, ya que el Sol no solía tocar los fríos muros de Azkaban y aunque lo hiciera para él ya nada tenía sentido, no le apetecía salir, aún cuando existía la oportunidad. Su cabello por debajo de los hombros le ofrecía el aspecto de un espantapájaros, había obtenido una abundante barba dispareja y bigote que no cuidaba, su complexión nunca se vio tan delgada, lo cual le agregó visibles arruguitas en la frente y unas ojeras que le hacían ver muy cansado. El uniforme de rayas en color beige y café le quedaba grande, pero no le molestaba, ya que se cubría las delgadísimas manos con las mangas para repeler los escalofríos que desde hacía varias semanas sufría, la gripe iba y venía como su única compañera, la atención médica era casi nula, la comida pésima.
Acostado en una pequeña cama de piedra con un colchón incómodo, grababa sobre la pared una línea que significaba un día más en ese lugar que lo enloquecía, que le borraba la memoria haciéndole padecer pesadillas con aquellas amenazas de los aurores, de que pronto recibiría el "beso" de los dementores. Exactamente trescientas treinta y tres líneas se encontraban plasmadas, exactamente el mismo número de días desde su llegada, recluido y enfermo, le parecía la peor combinación. Por lo general su comportamiento era pasivo, quizá pudieran reducirle su condena, pero su estado físico y mental no le favorecía. Había dejado de creer en los milagros, porque para él no llegaba, seguramente el mundo que había conocido, ya no pensaba en su existencia. Los aurores le ayudaban a pensar de esa manera al ser cruelmente tratado.
-Ya deberías estar acostumbrado. No te voy a dar otra manta, porque un asesino como tú no merece privilegios. Aquí no le importas a nadie, ¡Por Merlín! Deja de toser, si te encuentras enfermo es por tu irresponsabilidad, más te vale recuperarte o te voy a trasladar a la celda de castigo.
-No veo la diferencia,- volvió a toser, cubriéndose con la mano- es el mismo infierno.
-¡Cállate! Provocas asco, si por mi fuera, ya mismo te estaría matando.
-Alastor, te encanta alardear, te aprovechas, porque estoy indefenso, aunque en el pasado nunca te atreviste a dañarme. Y si de provocar asco se trata, tú no te quedas atrás.
-Bien Snape, espero que disfrutes el humor en el calabozo, ¡Muévete!- al no acceder, arrastró al prisionero por varios pasillos y escaleras, lo aventó en un cuarto oscuro, estrecho, sin ventanas. Por más que gritó fue ignorado durante una semana, en la que sólo tuvo un plato de comida al día y en la que durmió en el suelo húmedo, acompañado de un olor a mugre ocasionado por las ratas y las cucarachas que de vez en cuando se colaban entre su vestimenta ya desgarrada.
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Sáb Ene 07, 2012 11:59 am

Mierda ! Severus en Azkaban!! Qué injustooo D: No puede ser. Sabes, te odio dry okno xD Pobree, siempre le pasan cosas malas por amor. Maldita Jacey, por su culpa se fue a Azkaban cuando él mató a Dumbledore por defenderla... ahora sí que odio a esa mujer D:
Ojalá la encuentren y diga la verdad!! Ojalá que Sev quede en libertad y le pidan perdón dry xD
Saludoos y espero el próximo capítulo ^^
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  Jace Phantomhive el Dom Ene 08, 2012 7:42 am

TranquiiLa Conii!!!!
Yo tamBien Odiie eso!!! No me gusto... pero en el final "Bueno"... va a acabar mejor...!!
No me cuelguen por hacer sufrir a Sev! Si ustedes odiaron eso.. yo mas!!! Pero ya las cosas irán mejor!
Subo capitulo el lunes en la tarde! Esperenlo con ganas.... Razz
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Final Alternativo 1

Mensaje  Jace Phantomhive el Mar Ene 10, 2012 8:49 am

Narcissa caminaba por aquella calle vacía, sus pensamientos vagaban en distintas direcciones: ¿ qué clase de mago o bruja decente vivía ahí? ¿Por qué accedió a ir?, en cierto modo sabía la respuesta a sus preguntas, pero evitaba pensar en su nombre. Se detuvo frente a una casa grande y oscura, era la Calle de Spinner's End 713, tocó la puerta de madera negra y algo vieja. Una figura cubierta de pies a cabeza por su capa negra le impidió ver el rostro de esa persona, pero no hacía falta, le conocía a la perfección.

- Bien, aquí estoy, ¿qué quieres?- respondió temerosa de la respuesta
- Necesito pedirte un favor- calló, pero cuándo su invitada iba a hablar le interrumpió- lo que te pido no es para mi, es para él, ya han pasado 4 meses...
- Entiendo, pero.. ¿qué quieres que haga?- preguntó entre curiosa y con miedo
- Bien, gracias, ves esa bolsa de ahí? Pues se la darás a Ojoloco, de lo demás me encargo yo...
- ¿Sabes... sabes lo que te puede pasar si te descubren?
- Lo sé, y no le temo al castigo, ya he conocido el infierno...
- Ya veo, como quieras, ¿cuándo será tu "gran plan"?
- Esta noche- sentenció

Narcissa caminó por un estrecho pasillo amarillento, de sucias paredes, y gritos enloquecedores, ese lugar le recordaba a la perfección cuando Bella pisó ese lugar tan horrible. Al final de ese pasillo estaba su objetivo.
- buenas noches Alastor...- dijo sonriente mientras le aventaba la bolsa.
- Pero qué demonios- dijo sorprendido- por que?
- Eso te ofrezco para librarte de ese prisionero que tanta repulsión te causa.
- ¿El?- meditó pos unos segundos- anda, rápido
Y dejó entrar a la mujer a la fría celda, cerró la puerta y se dirigía a buscar a alguien que le ayudase a capturar a la bella dama, cuando una figura encapuchada le cerró el paso.
-¿ A dónde crees que vas? Dime Moody, ya tienes suficiente oro, ¿qué más quieres para completar esta "transacción"?
- Ven conmigo, querida.- dijo maliciosamente.

.-.-.-

- Bien, levántate Severus, es hora de irnos
- ¿Qué? Cissy?- preguntó extrañado- ¿qué haces aquí?
- He venido a por ti, vámonos, digamos que eres "libre"
- Es hora de llevarte a otro lugar, ahí te verás con tu... bueno con quien te ha sacado de aquí.

El hombre, cansado, con aspecto frágil y descuidado, con ese semblante triste la siguió.
- Y bien... ¿aún podrás montar una escoba?
- Claro que sí, no digas tonterías-
Salieron disparados de aquel terrible lugar, y al sentir la brisa en su rostro, Snape se sintió más vivo que nunca. Volaron alrededor de hora y media, a 100 km de ese lugar, y aterrizaron en un pequeño jardín, la parte trasera de esa casa estaba llena de flores, por todos lados y de todo tipo, y en el fondo, había un viejo árbol del que colgaba un columpio de madera.
-¿qué es este lugar?- sintió curiosidad, ya que la sensación de haberlo visto antes lo embargaba.
- Ven, entremos, al parecer no está...
Entraron a la casa, se veía algo abandonada, ya que los muebles seguían cubiertos por una manta y en una mesa había fotografías viejas empolvadas.
Subieron por la escalera de blancos barandales y Cissy le indicó a Severus su habitación, y le dijo dónde encontrar el baño y ropa limpia.
El hombre, estaba tan agotado que esa noche sólo tomó un baño y quedó profundamente dormido.
.-.-.-.
No quería despertar, era como un sueño perfecto, escapar de esa cárcel, tener un lugar dónde estar, y una amiga que le ayudaba, sólo le faltaba algo... no... "no pienses en ella" se repetía, el dulce sonido de las aves en la ventana le daban más aspecto de sueño, pero tuvo que abrir los ojos. Y no se encontró en su fría celda, sólo encontró un cuarto resplandeciente, color verde claro, y lleno de luz del sol. Se vistió y bajó a buscar a Cissy.

- Y dime, ¿qué hiciste para sacarlo? No creo que el oro bastase...- Escuchó la voz de Narcissa, pero tan pronto quiso escuchar más, Cissy lo encontró en la escalera.
-Buen día
-Buen día- saludaron al unísono
-Bueno, Severus, me despido, tengo que ir a Irlanda, a encontrarme con Draco y... mi nuevo esposo: Nigel Mayfair
- Vaya, así que él es tu nuevo esposo... bueno, te deseo un buen viaje.
-Gracias, y por cierto, ve a la cocina, te llevarás una gran sorpresa- dijo sonriente a punto de reír.

Se fue a la cocina y encontró a una figura pequeña de pelo largo, que empezaba a cambiar de color rojizo a negro, al parecer una poción multijugos, pensó. La persona usaba una túnica negra y larga, y miraba cabizbaja la sartén.

- Este... bueno gracias por lo que hiciste por mi, ¿pero quien eres?
- ¿Quien soy?- la voz... esa voz se giró para verlo a la cara, y Snape sintió como su corazón casi estallaba de la emoción.
- Pero...- no terminó la oración, ya que corrió a abrazar a Jacey.- creí que estabas muerta, todos lo dijeron.
- Lo sé, apenas me enteré de mi dichoso funeral y... tu juicio... Perdóname- lo abrazó- Voldemort dijo que estabas oculto, pero entonces, leí el Profeta y... me entreré... perdóname, jamás debí involucrarte en esto....
- Por lo menos sé que estas viva...- pero dime cómo lo lograste? cómo lograste convencer a Cissy que te ayudara? y qué pasó con Moody?
- Bien, cuando Narcissa escuchó lo que pasó, decidió ayudarme, por ti, y Ojoloco es humano, y a los humanos se les da muy fácil eso de la... corrupción.
- Corrupción?- preguntó intrigado.
- Sí. Lo que la hace efecitva, por supuesto, es el oro y... el sexo- dijo casi en un susurro
- Qué?!, pero... por que dejaste que Moody te hiciera eso?
- Yo sólo quería sacarte de ahí!, ahora Severus Snape, eres libre! Haz lo que quieras!- terminó un sollozos que terminaron en lágrimas, subió corriendo a su habitación, azotando la puerta.
No salió en todo el día y no se escuchaban ruidos, ni sollozos, ni nada, así que Snape entró y la encontró de frente a la ventana, la luna la iluminaba a contraluz, y se veía hermosa.
- Lamento haber preguntado cosas indebidas...- se acercó lo más prudentemente posible y le dijo- Creo que es hora de darnos una oportunidad, sin nadie enmedio, sin nada que nos separe, te necesito, no sabes cuánto sufrí al creerte muerta, yo...
- No necesitas disculparte. Ahora, por favor, quiero estar sola, Sev.
Asintió, la dejó sola.
No sabía si habían pasado horas o minutos, el tiempo ya no tenía sentido para él, al tener a la mujer de su vida en la cuarto de alado, y no poder abrazarla. Se levantó de la cama y miró el cielo. Y la puerta se abre... y una voz de duende, hipnotizante le susurra en el oído:
- También te necesito
Se abrazaron y se acostaron en la cama, se miraron y ella quedó profundamente dormida, mientras él la cubría con la sábana y la abrazaba.
Despertó, y vio la cama sola, se asustó, pero la imagen de Jace apareció en la puerta.
-Baja cuándo estés listo- y desapareció.
Bajó a la cocina y la chica puso un plato de huevos fritos en la mesa.
- Hola- la besó
- Hey! Hola- dijo poniendo cara divertida.
Desayunaron y dieron un paseo por esa vieja calle, que los había visto crecer... y pasaron por el parque donde se conocieron. Vieron a muchas personas ahí, a niños con sus madres, ancianos paseando de la mano, jóvenes enamorados...
-Sabes?, creo que me debes una boda- dijo divertido
- Ahhh... entonces dígame Señor, desea casarse conmigo?- dijo riendo
- Sería un gonor- dijo en el mismo tono, antes de besarla
- Esta vez si llegaré- y le volvió a besar
- De acuerdo, entonces... dos semanas?
Asintió.
.-.-.-.-
La boda fue muy sencilla, un sacerdote fue a la casa, donde invitaron a los Merodeadores, como únicos testigos, fue Tonks y Minerva (que al enterarse de lo que en verdad pasó, dejó de estar enfadada) y a varios maestros de Hogwarts, también el Trío fue, y al igual que Minerva, las rencillas quedaron olvidadas.
Ese día, todos reían, y se veían felices, aunque no tanto, como los recién casados.
.-.-.-.-
La mañnana después del enlace, despertaron abrazados el uno al otro, se saludaron con un beso y conversaban del día anterior, y entonces, el la sorprendió:
- Bien, ahora que estamos casados, creo que es tiempo de pensar en una familia ¿no crees?
-Nada me haría más feliz...- estaba a punto de besarlo, cuando alguien tocó violentamente a la puerta. Ambos bajaron a abrir.
Y encontraron las figuras de Bellatrix y Lucius. Ambos miraron con repulsión a la pareja.
- Miren que tenemos aquí... la muertita y el prisionero juntos- dijo con ironía Bella
-¿Qué quieres Bella?^- preguntó Snape fastidiado
- Venimos a informarles de la junta, hoy, en la tarde, donde siempre.
Se fueron.
- Pues, preparémonos, querido, no provoquemos la ira de ese...de Lord Voldemort- dijo la mujer.
Entonces Severus pensó:
"Esto de ser mortíagos ya me hartó, pero, con tal de que no le pase nada a Jace, está bien, ahora estaremos juntos para siempre...Tarde o temprano, Voldemort caerá... estoy seguro..."

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Espero que esté fianl 1 les haya parecido bueno... mañana subo el final 2 y así sucesivamente vaLee!!! Razz
Ahora sii me gustó la cosa!!!
La marca tenebrosa lol!
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Mar Ene 10, 2012 12:00 pm

Por fin pueden estar juntos. Ya estaba a punto de meterme en la historia y matarlos a todos >Very Happy XD
Me gustó este final, aunque me gustan los finales trágicos.. para salir de lo común xD Así que esperaré a leer los otros y te daré mi opinión ^^ Saludoos!
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Final Alternativo #2

Mensaje  Jace Phantomhive el Miér Ene 11, 2012 7:40 am

No podía diferenciar la noche del día, ni siquiera le importaba, ya que el Sol no solía tocar los fríos muros de Azkaban y aunque lo hiciera para él ya nada tenía sentido, no le apetecía salir, aún cuando existía la oportunidad. Su cabello por debajo de los hombros le ofrecía el aspecto de un espantapájaros, había obtenido una abundante barba dispareja y bigote que no cuidaba, su complexión nunca se vio tan delgada, lo cual le agregó visibles arruguitas en la frente y unas ojeras que le hacían ver muy cansado. El uniforme de rayas en color beige y café le quedaba grande, pero no le molestaba, ya que se cubría las delgadísimas manos con las mangas para repeler los escalofríos que desde hacía varias semanas sufría, la gripe iba y venía como su única compañera, la atención médica era casi nula, la comida pésima.
Acostado en una pequeña cama de piedra con un colchón incómodo, grababa sobre la pared una línea que significaba un día más en ese lugar que lo enloquecía, que le borraba la memoria haciéndole padecer pesadillas con aquellas amenazas de los aurores, de que pronto recibiría el "beso" de los dementores. Exactamente trescientas treinta y tres líneas se encontraban plasmadas, exactamente el mismo número de días desde su llegada, recluido y enfermo, le parecía la peor combinación. Por lo general su comportamiento era pasivo, quizá pudieran reducirle su condena, pero su estado físico y mental no le favorecía. Había dejado de creer en los milagros, porque para él no llegaba, seguramente el mundo que había conocido, ya no pensaba en su existencia. Los aurores le ayudaban a pensar de esa manera al ser cruelmente tratado.
-Ya deberías estar acostumbrado. No te voy a dar otra manta, porque un asesino como tú no merece privilegios. Aquí no le importas a nadie, ¡Por Merlín! Deja de toser, si te encuentras enfermo es por tu irresponsabilidad, más te vale recuperarte o te voy a trasladar a la celda de castigo.
-No veo la diferencia,- volvió a toser, cubriéndose con la mano- es el mismo infierno.
-¡Cállate! Provocas asco, si por mi fuera, ya mismo te estaría matando.
-Alastor, te encanta alardear, te aprovechas, porque estoy indefenso, aunque en el pasado nunca te atreviste a dañarme. Y si de provocar asco se trata, tú no te quedas atrás.
-Bien Snape, espero que disfrutes el humor en el calabozo, ¡Muévete!- al no acceder, arrastró al prisionero por varios pasillos y escaleras, lo aventó en un cuarto oscuro, estrecho, sin ventanas. Por más que gritó fue ignorado durante una semana, en la que sólo tuvo un plato de comida al día y en la que durmió en el suelo húmedo, acompañado de un olor a mugre ocasionado por las ratas y las cucarachas que de vez en cuando se colaban entre su vestimenta ya desgarrada.
Al salir la poca luz le golpeó la visión como si se tratará de ácido, se sentía ciego; tambaleante llegó a su habitual celda, donde permaneció con los ojos cerrados. Rogando a quien fuera. La petición a sus plegarias no tardó en llegar. Recibió una visita inesperada.
-Hola Snape- él no reconoció aquella voz femenina que se resguardaba en la sombra, así que se atrevió a preguntarle....
Salieron disparados de esa prisión.
Llegaron a un rústico lugar, el hombre preguntó la ubicación.
- Estamos En la ciudad de Glendalough, del condado de Wicklow- él puso cara dubitativa- Irlanda- dijo fastidiada.
-¿Qué hacemos aquí?
-Ya te responderé cuando mi ánimo sea el ideal. Cuidado con los escalones.- subieron pasando la mano por el barandal, ella le abrió la puerta. Entró con timidez. La calidez lo envolvió de inmediato. Un saloncito campestre, con muebles de mimbre natural, una alfombra con un bordado en tonos rojizos, el fuego encendido en una lujosa chimenea que sostenía diversos retratos que no pudo distinguir, paredes tapizadas en color marfil, lámparas doradas. Disfrutaba cada rincón por el cual posaba sus ojos, no se había movido un solo paso. Alguien bajaba las escaleras a toda prisa, perturbando la tranquilidad. Se detuvo al mirarlo, lo reconoció, a pesar de su físico y sin ninguna expresión de repulsión, se acercó con las manos al frente que él asió de inmediato.
-¡Oh, Severus!- unas lágrimas se escaparon, para dar paso a un largo abrazo. -¡Mi querido Severus! Ha pasado tanto tiempo, ¡perdóname!, por no haber ido yo misma en tu búsqueda. Pero ya estás a salvo-. Él sintió un nudo en la garganta que le duró apenas un instante, tenía que hablar.
-Narcisa, sólo puedo agradecerles a ti y a Bellatrix, la compasión que han tenido al rescatarme…
-No es necesario Severus, tú sabes lo importante que eres para la familia, es injusto lo que has aguantado. Pero siéntate, debes estar cansado.
-¿Pero así?- se refería a su aspecto desaliñado, a pesar de su nueva ropa.
-Por supuesto, no hay problema. ¿Quieres té?- él asintió- Iré por él.
-Manda a la servidumbre- terció Bella, que ya se encontraba acomodada en un sillón lleno de cojines, pero Narcisa la ignoró. Enojada Bella vio con desaprobación cómo Snape tomaba asiento y continuó:
-Ya sabía que Cissy se pondría así al verte, pero espero que al menos seas conciente de que a mí no me agrada tu presencia, por infortunio te necesitamos. Ya te pondré al corriente de las normas que deberás acatar. Espero que muestres un mínimo de humildad y absoluta lealtad por cada sacrificio que se ha hecho por ti-. Se levantó, lanzó una mirada casi inhumana. -Buenas noches- y se retiró.
Narcisa volvió a la salita con una charola de porcelana, acompañada de pequeñas tazas, una tetera a juego y algunos bocadillos que no se cansó de poner en el platito de Snape, él no pudo despreciarla. Platicaron.
-Es una alegría tenerte aquí
-Gracias, es una residencia hermosa, aunque no me parece muy al estilo de Lucius.
-Sí lo sé, pero eso no importa, porque Lucius nunca regresó a mi lado-. Se llevó una mano al rostro.
-Lo siento, pero yo pensé que te buscaría. Era lo obvió.
-Bueno no lo hizo, tendrá sus motivos. Yo estoy bien, sabes tengo un romance, es un hombre tierno, amable, vivimos cómodamente y Draco lo aprueba. Se llama Nigel Mayfair.
-¿Hablas en serio?- preguntó con incredulidad y a la vez curiosidad.
-¿Lo conoces?
-Un poco- soltó una sonrisa- es burlesco, porque al igual que Lucius se rindió ante los encantos de…-se detuvo, le costó trabajo pronunciar el nombre de la difunta- Jacey.
-Ya es tarde, es mejor que te lleve a tu habitación-. Sabían que ese tema no era conveniente continuarlo.
Subieron a la segunda planta, doblaron a la derecha y entraron en la segunda puerta. Después de Azkaban, él se hubiera conformado con cualquier espacio para dormir, pero Narcisa no deseaba hacerlo pasar malas noches.
-Me tomé la molestia de pedir que te prepararan la ducha, te irá de maravilla. En el armario hay ropa, bata. En el baño hay loción, jabón…puedes afeitarte, por la mañana nos encargaremos de tu cabello. Si necesitas algo, no dudes en pedirlo. Debes comer para recuperar tu peso…hay tanto por hacer, pero ahora descansa. Severus, le dio un beso en la mejilla- no sé que hubiera hecho si te pasaba algo. Hasta mañana.
-Tú también descansa.
Snape no sabía por dónde empezar, le habían privado de cualquier cantidad de atenciones estando en prisión, que en ese instante, en su nueva recámara se sintió inútil. Intentó organizarse. Primero se quitó la ropa y se sumergió en la amplia tina. Cada centímetro de su piel fue liberado de la tensión, un agradable placer invadió sus sentidos. Meditó sobre su futuro sin llegar a ninguna conclusión. Las duras palabras de Bellatrix le parecieron tan ciertas, que decidió aceptar cualquier designio que le pidieran. Salió del agua antes de quedarse dormido.
Eliminó la barba y el bigote, con sumo cuidado para no dañar su piel. Pero la persona que se reflejaba en el rostro, no era él por completo, tantos cambios había experimentado su cuerpo. Buscó en el armario el atuendo para dormir. Cogió un libro del escritorio del cual sólo leyó la introducción, porque el cansancio y la comodidad de la cama lo sumieron en un delicado sueño.
CAPÍTULO 44
El reloj marcaba mediodía cuando despertó, una sonrisa de satisfacción recorrió su rostro, todo era real, no existían rejas que lo pudieran detener, corrió las cortinas, la luz iluminó la habitación mientras sus ojos exploraban desde la ventana los regados sembradíos, las tonalidades de verde y dorado se confundían como un rompecabezas, el cielo azul le daba la bienvenida a su nuevo inquilino, el canto de los pajarillos le acompañó como complemento de su desayuno. Al terminar se arregló lo mejor que le permitió el guardarropa, inmediatamente bajo, pues escuchó que las hermanas reñían. Se percató que la causa de la discusión era él, pero no supo el por qué, ya que al verlo, ambas callaron, Narcisa se apresuro a cambiar el tema, le dio un beso de buenos días, a pesar de que era la una y media de la tarde.
-Severus, mira que bien luces sin esa barba. Pronto serás el hombre que conocemos- expresó nerviosa.
-Escuché que gritaban, ¿todo en orden?
-¡Por supuesto!, ¡NO!- ambas hablaron al mismo tiempo dando su punto de vista.
-¡Bella!, no hables, por favor. No seas imprudente.
-No hermanita, las reglas del juego se ponen al comienzo. Pues mira Snape, entérate de que está casa, no es hotel, y tú no eres un invitado de honor, no mereces consideraciones especiales. ¡Razónalo! Y comienza asumiendo el papel que te corresponde…de lo contrario puedo enviarte de regreso a Azkaban.
-¡No lo harás!- intervino Narcisa, protegiéndolo.
-¿Quieres apostar? No te voy a pedir permiso.
-Narcisa- habló Snape con voz baja- agradezco tu gentileza, pero no es necesario que me defiendas ante tu hermana. Estoy conciente de mi deuda, la cual pagaré como es debido. Así que no te preocupes Bellatrix, tienes razón, aunque creí que me comprenderías, ya que tu misma admitiste odiar la prisión.
-Eso no te justifica. Entre tú y yo hay notables diferencias. Yo doy las órdenes y tú obedeces. Disfruta tu mágico día, a partir de mañana inicias tus deberes-. Se retiró retadora y despiadada.
-Trata de entenderla, mi hermana no es mala, ha sufrido. Nadie tiene idea, pero un gran dolor la invadió desde que enviudó. No es la misma.
-Nadie es el mismo cuando muere un ser amado, yo sé de eso.
-No nos pongamos melancólicos. Piensa que entre tanta tristeza hay esperanza y alegría, mírate, ¡eres libre! Bien siéntate para que pueda cortar tu cabello, a menos que lo quieras mantener así.
-No, por favor córtalo hasta los hombros- ella accedió, y con gran habilidad se encargó de devolverle su aspecto de siempre, a la par que platicaban.
-¿Cómo recuperaré mi magia?
-Con el tiempo, no te desesperes. Eres un mago poderoso, te conseguiremos otra varita. Hay un cuarto que he adecuado para que lo uses como estancia de pociones, te lo enseñaré en cuanto terminemos, sólo un poco más.
-¿Tú sabes lo que hizo Bellatrix para sacarme de Azkaban?
-Creo saberlo, pero no hay manera de asegurarlo. Ella decidirá si me lo confiesa o no.
-¿Qué fue de los demás mortífagos, después de la muerte de Dumbledore?
-De eso sé poco. Se separaron, pero están a salvo regados por el mundo, seguramente en la búsqueda de más aliados. Sin duda pronto volverán para enfrentarse a la Orden del Fénix y a Potter.
-Comprendo, y en qué parte entro yo.
-Bella es la del plan, pero es obvio que volverán al lado de los mortífagos. Se asombraran al verte.
-Cualquiera lo haría.
-Es lo que sé, de lo demás mi hermana se encargará, principalmente de Lucius- pronunció con odio.- A él le espera la peor parte. ¡Has quedado perfecto!- cambió abruptamente el tono de su voz, recuperando su natural dulzura. -Ve a tomar una ducha, después comeremos e iremos de compras.
Snape se sentía complacido, se preguntó si Narcisa trataría de igual forma a Draco y aseguró para sí mismo que Lucius había sido tremendamente estúpido al abandonar a esa gran mujer, por supuesto que Jacey no fue ningún desperdicio, pero era tan distinta, ambiciosa, caprichosa, retadora, provocadora, impulsiva y hermosa, aunque él había sido privilegiado al descubrir detrás de ese antifaz, de aquél corazón, por el cual corría la sangre más fría que jamás conoció, a una bondadosa chica preocupada por los alumnos, desesperada por huir de su pasado, la comprensiva amante que lo rodeaba con su brazos y lo envolvía en un mar de caricias cuando lo necesitó. No podía olvidarla, aunque lo ansiara, siempre terminaba por mirar su brillante brazalete de diamante negro. Lo maldecía, de igual manera que se maldecía por haberlo adquirido.
Al reunirse con Narcisa disfrutaron una grata comida casera, posteriormente fue conducido al cuarto que ella le había anunciado, cubierto por persianas, era la habitación más oscura de toda la mansión, líquidos viscosos de colores en decenas de frascos, polvos, hojas secas, calderos nuevos, libros. Bien podría ser ocupado como salón de clases. No pudo esconder su admiración.
-Es impresionante, hay de todo.
-Sí, pero se lo debo a Nigel, fue idea suya.
-No es el imbécil que creí. Por cierto, no lo he visto, quisiera aclarar algunos asuntos con él.
-Eso será imposible, ya que se encuentra en la ciudad de Carlow, paseando con Draco, ya sabes tienen que conocerse. Ahora iremos a "Mistique" es un antiguo mercado de magia, utilizaremos traslador-. En está ocasión el aparato era un reloj de arena situado en el corredor principal. Fueron transportados, rápidamente descendieron en una enorme chimenea de mármol, Snape ayudó a la mujer a incorporarse.
-Es aquí, no es muy convencional un mercado dentro de un castillo, pero así te evitas el mal clima. Era un sitio enorme, abarrotado de brujas que corrían tras sus niños, magos de largas barbas de varios colores, con exóticos sombreros y capas a tono que arrastraban por el suelo gris. En cada habitación encontraban algo distinto. Él trataba de esconderse lo mejor que podía.
-No te preocupes, aquí nadie te conoce, además están tan ocupados en sus asuntos que apenas ponen atención en los rostros. Ven, en la Torre Este encontraremos una preciada varita-. Subieron por una escalera de caracol y entraron al aislado local, polvoso, pero acomodado.
-Me han dicho que con sólo mirarte, el Sr. Lerth, sabe cual es tu varita ideal, nunca se equivoca.
-Así es- reconoció una voz ronca y apareció un hombre alto, maduro, blanco de rasgos delicados, de penetrantes ojos grises, de porte elegante y bien vestido. -Permítanme un momento- se alejó, sin causar ruido. Regresó con una caja rectangular que dio a Snape, impaciente él la abrió mientras escuchaba la explicación.
-Treinta y un centímetros, ébano proveniente de América del Sur, una franja plateada forjada en tierras orientales, en su interior se encuentra un pelo de unicornio negro, (si lo sé es extraño) bañado en sangre de dragón. Se darán cuenta de que es una pieza única, no digna de cualquiera, pero usted, sin duda debe ser su poseedor.
-Es preciosa, pero no puedo pagar algo así.
-Eso no es impedimento, Severus yo me encargo- anunció Narcisa-. Y no quiero reproches- advirtió al percibir que Snape iba a decir algo.
Agradecieron al hombre y continuaron su recorrido. Compraron una levita como las que vestía en el colegio, hierbas mágicas, un par de libros y regresaron a la mansión por la red flu.
A pesar de que la noche se asomaba con total esplendor, él se encerró en el cuarto de pociones para leer y practicar. Deseaba recuperar su poder, lo antes posible.
Varias semanas habían transcurrido desde la llegada de Severus Snape a la mansión, propiedad de su antiguo rival Nigel Mayfair. En tan poco tiempo ya se encontraba acostumbrado a la tranquilidad de aquella ciudad irlandesa, recuperaba su complexión y sus capacidades mágicas. Su humor ondeaba por los cielos, al igual que su sarcasmo, el cual no dudaba en utilizar contra Bellatrix.
Ambas hermanas se ocupaban en ayudarlo. Una amable, paciente, cariñosa; la otra irritable, autoritaria, hiriente. Pero aún así se sentía cómodo y satisfecho, hasta que una noticia le hizo cambiar de parecer.
-Severus, me tengo que ir por algún tiempo, Nigel y Draco me esperan.
-¡Narcisa!, no me puedes dejar, no ahora y menos con tu hermana. Tú sabes cuanto me odia, sin ti será capaz de cualquier atrocidad en mi contra- expuso angustiado. Ella rió por la reacción del hombre.
-¿Por qué no vienen ellos?
-Lo lamento, pero tengo que ir a su lado. Respecto a Bella, no te va a comer, aparenta ser dura y estricta, quizá amargada. Date la oportunidad de conocerla, intenta ser su amigo, si eso no funciona, al menos sopórtala como ahora. Me voy en unas horas, quiero irme sabiendo que vas a estar bien- Snape dirigió las palabras a regañadientes.
-Te lo prometo, sólo lo hago por ti. Pero te advierto que si tu hermanita me provoca, no respondo, ni seré piadoso.
-No esperaba menos de ti.
La despedida fue nostálgica, no sabían cuando volverían a verse. La dejaron en el ferrocarril que se alejó a prisa formando ondas de humo por los aires.
En la mansión el ambiente se tensó aún más con el paso de los días, sus pensamientos chocaban, se enojaban, discutían, pero la gota que derramó el vaso fue estimulada por Snape, cuando Bella le pidió que lanzará un "Avada Kedavra" en contra de un perro que paseaba por el huerto.
-¡Anda!, Mátalo.
-No lo voy a hacer, es sólo un animal.
-No veo la complicación. Lo has dicho, "es sólo un animal". No salgas con que te causa remordimientos.
-Puedo hacer el hechizo sin matarlo. Sé dominarlo.
-¡Eres increíble!-dijo con un notable tono de burla. -Asesinas a un mago poderoso como Dumbledore, ¿y te faltan agallas para eliminar a ese animalucho? ¡Cobarde!
-¡No me llames así!, ¡yo no soy un asesino!, sólo protegía a Jacey. Tú te encuentras resentida con la vida por la muerte de Rodolphus.
-¡Cállate! No hables de él. Y deja de mencionar a esa mujer, que tan sólo nos ha traído desgracias, no eres el único que ha sufrido, no eres el único que ha perdido algo. ¡Yo he tenido que tragarme mi dolor, mi soledad, me estoy consumiendo en mis penas! Y por si fuera poco, perdí mi dignidad como mujer para rescatarte, que idiota, ¿no?- sacó su varita, apuntó- ¡Avada Kedavra!- el canino se desvaneció entre la hierba. -También soy asesina, y no siento nada al hacerlo.
Sumido en el silencio, Snape se conmovió con el argumento de Bella, nunca la había visto en ese estado, ni había planeado algo para ese tipo de ocasión. La situación no podía ser más caótica, pero en ese punto era irreversible. Cuando habló fue demandante.
-Te exijo una explicación de lo sucedido en Azkaban, ¿Qué hiciste para sacarme?
-Jamás lo sabrás.- Y salió corriendo rumbo a la casa.
Severus sintió un nudo en la garganta, no daba crédito a aquello que había escuchado, pero creía en cada sílaba pronunciada, una indescriptible culpa lo invadió, sabía que no era justo, pero no quería actuar precipitadamente. Caminó por el huerto, regresó a la terraza de la casa, se tiró en el sillón doble para pensar en lo qué debía hacer, ¿Por qué le pasaba todo eso a él?, la pregunta lo atormentaba, más que los suplicios de Azkaban. Pobre mujer, desde que la conocía la antipatía lo persuadió sin darse a la tarea de comprenderla. El odio era el sentimiento más cercano para con ella. Y ahora se sentía miserable, porque esa mujer le había ofrecido una segunda oportunidad.
Se levantó, apretando el puño derecho, descargo su furia sobre la pared más próxima, consiguiendo que brotara un líquido rojizo que se extendió a lo largo de su mano. Sangre y dolor. Le causó un poco de tranquilidad. Se dirigió a la cocina, en donde encontró a Justine, una mujer madura, de cabello abultado y canoso, tez blanca y absoluta amabilidad, dentro de un trajecillo de falda larga y blusa cubierta por un delantal blanco para que curara la herida.
Ella preocupada por la forma en que Bella se había encerrado, negándose a cualquier alimento, actividad o visita, interrogó a Severus con sumo respeto.
-Sé que no debo entrometerme, pero la señorita Lestrange es como mi propia hija y usted provocó ese llanto que la ha abatido, ¿Qué le hizo?
-Es algo complicado, no intencional que quisiera aclarar con ella.
-No creo que quiera recibirlo. Se encerró. No la moleste.
-Sólo voy a hablar. Mi querida Justine, usted tiene la llave de la recámara, puede ayudarme y le aseguró que Bellatrix no llorará más. Por favor-. Lo estudió minuciosamente antes de aceptar.
-De acuerdo, pero si le hace algo, yo misma me encargaré de darle su merecido-. Snape besó las manos de la mujer, que sacó de la bolsa de su falda un par de llaves, le tendió una.
Esperó un rato para dirigirse a la alcoba. El anochecer cayó sobre el paisaje que miraban sus ojos negros, los faroles brillaban como luciérnagas solitarias. Nuevamente bajó a la cocina, Justine se había retirado a dormir, pero encontró una nota y una charola de comida.
Dominó su nerviosismo, ordenó cada idea, cada movimiento y palabra. Silenciosamente irrumpió en la habitación de Bella, iluminada por una débil luz proveniente de una lámpara colocada en el escritorio. No reparó en ningún otro detalle, sólo en ella, que daba la impresión de ser una sombra, aún peor, la sombra de un fantasma, de pie, dando la espalda al ventanal y ahora mirándolo. Él abrió la conversación.
-Justine preparó esto para ti-. Se refería a la comida de la charola, que colocó en el escritorio. -Le preocupas-. Ella lo ignoró.
-Bellatrix yo…- olvido su diálogo.
-Es mejor que te vayas. Déjalo así-. Él cerró la puerta y la aseguró.
-¡No¡…No hasta que me escuches-. Bella se dio la vuelta, en señal de que aunque hablará, no le haría caso.
-Como quieras, aún así me escucharás. Primero, ¡lo siento!, ¡perdóname!, por no pensar mis palabras en la mañana-. Ella rió por lo bajo.
-Pierdes tu tiempo Snape, no gastes tus disculpas, sólo para acallar tu conciencia.
-Hablé sin razonar. Simplemente perdóname…Bella-. Sin darse cuenta, la había llamado así por primera vez, esperó respuesta. Tranquilamente ésta surgió.
-Bien, acepto tus disculpas…con sinceridad. Ahora que aclaramos todo, ¿Qué propones? ¿Vivir como si nada hubiera ocurrido?
-Estamos…vamos a pasar mucho tiempo juntos y hemos estado solos, es momento para comenzar a amar de nuevo-. Ella lo miró impresionada.
-Insinúas que tú y yo deberíamos…-él asintió. -No Snape, no funcionaría.
-¡Podemos intentarlo! No te voy a lastimar, ¡Basta de vivir en el pasado!
-Creo que deberías ordenar tu mente, es una locura lo que propones. Lo más descabellado que te he oído decir desde que te conozco.
-Ambos nos necesitamos, reflexiónalo y te darás cuenta de que es la única solución. Te dejo, pero te estaré esperando.
Al salir un ligero temblor le penetró en el cuerpo. Estaba nervioso, pero no se arrepentía de lo que había dicho, lo sintió, lo necesitaba. Se quitó la ropa y entró en su cama, sin poder conciliar el sueño, cada minuto le pareció sofocante, inútil, porque no lo compartía con alguien. Terminó por levantarse y abrir la ventana para tomar aire. Atento al majestuoso sonido nocturno, apenas se percató de que recibía un abrazó por detrás y la frase que lo liberaba de su sufrimiento:
- De acuerdo.
Del odio habían pasado al amor, al mutuo entendimiento. Solían reírse de esa situación. Cada vez que intentaban preparar una poción o practicar un hechizo, lo olvidaban para entretenerse y perderse con el goce que les proporcionaba la fricción de sus labios, o recostados en la hamaca de la terraza. La discusión que siempre surgía era la decisión de la habitación en la cual dormirían.
Snape no deseaba presionar a Bella para que se entregará, comprendía cada mal momento que le habían hecho pasar otros hombres, pero él era paciente, si bien su relación apenas comenzaba, tenía fe en mantenerla, en acrecentar esa atracción y convertirla en pasión. No podía estar equivocado, era la mujer que lo motivaba a creer en los milagros amorosos, a la que daría felicidad y cumpliría cualquier deseo. Por su parte Bellatrix intentaba expresar sus sentimientos, sin involucrar sus recuerdos por Rodolphus. Era fría y le costaba desprenderse de esa personalidad, cuando lo lograba era excesivamente tierna, cayendo a lo empalagoso. Muy parecida en ese aspecto a Narcisa, probablemente una imitación de su hermana.
-Cielo, ya recibí la carta de Cissy, se encuentra dichosa y saludable, aún no planea una fecha de regreso.
-Que mal, quisiera verla, ¿no dice nada sobre nuestro romance? ¿Se lo mencionaste?
-Por supuesto…dice que no lo puede creer, piensa que te embruje y que si te hago daño, dejará de hablarme.
-Es la fama que te has ganado. Estoy de acuerdo con ella, me has hechizado. Tus ojos me elevan a las estrellas brillantes, tu cabello es el velo que me envuelve en el ensueño de los amantes de Verona, tu sonrisa es el amanecer que me invita a permanecer a tu lado, tu cuerpo es la gloria por la cual mantengo la valentía.
-¿Cuándo te convertiste en poeta?
-Desde que estoy contigo.- dijo serio- Tú eres mi inspiración.
-¿En verdad? No te creo, porque… ¿me vas a decir que nunca le recitabas a la mocosa de Jacey? No soy tan ingenua como para creerte. En serio, confía en mi amor, no me pondré celosa.
-Esa mujer, era la perdición para cualquiera, podía llevarte al cielo o sumergirte en el mismísimo infierno. Siempre intenté cumplir sus caprichos y ser afectivo, no sé si lo hice bien, quizá fracasé. En alguna ocasión sí le recite, cuando creí que había muerto. No recuerdo alguna otra vez, también la odie, le tuve rencor, la maldije, la amenace…
-Sí y la amaste.
-Sí también eso.
¿O la amas, aún después de muerta?
-Ha pasado un año y medio, poco más. La vi morir, la tuve entre mis brazos cuando sucedió. No sé que sentir, porque quiero olvidarla, sé que debo, que es lo mejor, pero tengo éste brazalete,- lo mostró a su compañera- que me la recuerda a cada hora.
-Yo haré que la olvides, porque no quiero verte triste. Ella ya debe ser polvo, cenizas. Ya no te tortures, te empeñas tanto en que éste viva, cuando tan sólo fue un soplo en ti, no te obsesiones con lo extinto. Sería ridículo que estuviera con vida, salió en la prensa, muchos fueron a su funeral, nadie tiene la capacidad para sobrevivir a un hechizo de Dumbledore, talvez ni el mismo Señor Tenebroso.
-Tienes razón, es bueno desahogarse, así será más fácil. Tú quieres contarme sobre Rodolphus.
-En realidad no hay mucho que contar, siempre fue fiel, amoroso, a pesar de que no pudimos tener hijos, me respetaba. Tuvimos problemas, al principio, yo era muy celosa y joven, pero he cambiado. Dos años de noviazgo, nueve de matrimonio, dos de viuda, dejan una huella muy profunda, más allá de lo visible. Pero estoy lista y dispuesta para continuar, tú me enseñaste que la vida no se detiene, es verdad, aquí estamos, juntos, quién lo diría.
-Bella, tengo miedo de no amarte como mereces, como lo hizo Rodolphus, que tal si una mañana me levanto y me siento vacío o pienso que esto sólo ha sido una mentira.
-Es muy poco tiempo para que me ames, pero si nunca logras hacerlo, quiero que seas sincero, no mientas. Bien, mientras eso ocurre puedes besarme, lentamente, delicadamente, sólo como tú sabes.
Disfrutaban cada instante, sin sentirse hostigados, aprendían a conocerse, a disipar sus diferencias, se hablaban con honestidad sobre las virtudes y defectos del otro, sobre su arreglo personal, lo cual les había brindado un nuevo aspecto, ella lucía delgada, con una silueta bien definida, un poco de rubor que le daba realce a su rostro; a su cabello negro le brindo un cuidado especial para sacarle brillo, por la noches Snape lo cepillaba, le gustaba sentir la sedosidad, enredar sus dedos en la cabellera, oler el dulce aroma a rosas. Por su parte él se encontraba en un excelente estado físico, como si nunca hubiera estado en prisión. Su cabello optó por recogerlo en una coleta, en ocasiones un mechón rebelde se escapaba cayendo en su frente. Otro cambio que ambos acordaron fue el de su vestuario. Bellatrix, a pesar de su carácter, cambio a vestidos largos con mayor colorido, ajustados en la cintura y busto, zapatos de tacón; Snape adquirió distintos trajes oscuros, levitas, capas de gala, camisas, zapatos, zapatos que combinaran y un par de corbatas. Una cantidad exagerada de galeones en cada prenda, a cuenta de la mujer, ya que Snape no podía sacar dinero del Banco Gringotts, él prometió pagarle, aunque a ella no le interesaba eso.
-Querido, ¿tú también lo sentiste?
-Sí- se alzó la manga de la camisa blanca. -Comienza a ser evidente, el dolor es leve, pero se intensificará. Se acerca el momento.
-Los mortífagos de nuevo juntos. Harry Potter es el siguiente, aunque no más sencillo, pobrecillo- esbozo una mueca de malevolencia. -Sabes en la "Casa Negra del Diablo", si, ahí iremos, no tendremos la oportunidad de estar tan juntos.
-¿Eso quiere decir?
-Que estoy dispuesta, quiero que hagamos el amor, has demostrado ser paciente, me has apoyado. Quiero hacerlo, ahora- él sonrió complacido y conquistador.
-Tus deseos son órdenes-. Se tomaron de las manos y subieron a la recámara de él, sin encender la luz, abrieron las cortinas, con los rayos lunares sobre sus rostros, era suficiente, se agregaba un misticismo, una ola de intenso romanticismo, por descubrir el cuerpo desnudo del otro, el estremecimiento del contacto físico, la entrega total, los latidos persistentes, los suspiros anhelantes, los ojos cerrados para sentir, para experimentar una nueva forma de amor con un ser distinto.
La piel despojada de su vestimenta material, invitando al abrazo, al aumento de temperatura, a los besos desprevenidos y al roce sutil, pero desesperado.
Conectando el presente con el futuro, olvidando la tortura de la soledad. Las suplicas por más y más calor. El sudor corría desde la frente, disminuyendo en el pecho disponible para descansar, para degustar la melodía del corazón, para acurrucarse en la calma, desvanecerse ante el placer concluyente.
Bella dormía apaciblemente, con un camisón de seda púrpura. La había deleitado tanto que el cansancio la venció rápidamente. Snape había tardado un poco más, cuando lo logró, creyó que alcanzaría la quietud, pero aún en su sueño la tormenta le invadió.
Escuchó un susurro que lo llamaba, por desgracia reconocía la voz y no podía resistirse a ella.
-Severus, despierta- él obedecía-. Ven conmigo
-No, nunca más, ya no te amo.
-No te engañes y admite que me amas, mis labios pueden volver a ser tuyos ¿no los deseas?
-Jacey no hagas esto, tú estas muerta, eres un fantasma y estoy soñando. Me estoy volviendo loco.
-Sí, por mí, porque me amas y no puedes tenerme, tú me enviaste con otro- su voz era fría y cínica. -Tú castigo, te duele, ¿verdad?
-No sigas, por favor, no me hieras más.
-Me alegra hacerte daño, te voy a destruir, porque cuando yo te amé, cuando creí que podía ser feliz, cuando me entregaba a ti, cuando intenté cambiar para ti, porque íbamos a formar una familia, me traicionaste. No has pagado lo suficiente, no has derramado las lágrimas necesarias. La venganza aún no comienza.
-Tú no comprendes, los brazaletes son inofensivos, el Ministerio me lo dijo, lo decidieron así.
-¡Mentira! Son poderosos, ya lo descubrirás. Adiós.
-¡Espera!
Un dolor ardiente lo despertó, no era la marca tenebrosa, sino su brazalete. Estaba empapado, sudando, su respiración agitada. Prefirió no despertar a Bella. Alterado reflexionó sobre el significado de ese sueño ¿o era pesadilla? ¿Y si era una premonición? ¿Y si Jacey estaba viva? ¿Estaba alucinando y realmente se estaba volviendo loco?
-Severus, ¿estás listo?
-¿De qué estás hablando?
-Últimamente estás distraído, como ausente no me haces caso, ¿te encuentras bien?
-Sí, cansado, me cuesta dormir, tengo malos sueños. Pero me hiciste una pregunta, estoy listo ¿para qué?
-Para irnos a la "Casa Negra del Diablo"
-¿Tan pronto" ¿Cómo sabes que ya es el momento?
-La marca esta totalmente visible, deberías saberlo, además más vale ser los primeros. Así que prepara tus cosas. Nos vamos.
Cuando estuvieron preparados se encaminaron a su destino.
Cuando arribaron no encontraron a nadie, efectivamente fueron los primeros. Snape un poco tímido, cauteloso, conocía los refugios de los mortífagos, pero ese le era secreto, no le habían informado por creerlo un traidor. La idea de pedir disculpas a Voldemort no era tan tormentosa como recuperar la aceptación de los mortífagos y un inevitable reencuentro con Lucius. Su único consuelo era Bella que no lo dejaba solo, lo alentaba, le daba consejos sobre cómo reaccionar, qué decir, cómo comportarse, abogaría a su favor, ante el Señor Tenebroso que confiaba en ella, le pediría que la sentencia fuera mínima o nula.
Se instalaron en una alcoba con un pergamino que decía "Bellatrix Lestrange" sobre la puerta. Recorrieron la mansión, volvieron a sus aposentos, se encerraron, bañaron, vistieron elegantemente, a la par que escuchaban movimiento de pasos, susurros, grititos. Sus compañeros llegaban como si se tratara de un hotel. Acordarían el plan, esperanzados en una victoria más, conseguirían el poder para reinar sobre el mundo mágico. Todo el sentimiento negativo, la magia negra, el terror, la tempestad, se encontraba reunida en un mismo lugar.
Lord Voldemort recibía a cada uno de sus adeptos, cuando llegó Lucius Malfoy y éste se hubo arrodillado; le tendió el brazo parle un apretón, demostrando su buen humor por los logros obtenidos en los últimos meses. Comenzaron una breve charla.
-¿Cómo la has pasado?- preguntó el líder.
-Momentos de satisfacción, otros tensos y complicados.
-Y tu triunfo personal ¿lo has conseguido?
-No por completo, logré convencerla para casarnos, pero no hemos podido concebir un retoño. Hemos intentado por un año y nada. Es una cuestión que ha generado problemas, claro que he podido controlarlos. No la comprendo. Se enoja, no me habla, no quiere estar a mi lado, dice que me detesta y yo tan sólo le doy mi amor, la consiento, le doy lo que desea.
-No te preocupes, hablaré con ella, ¿Dónde está?
-En los jardines, no creo que tarde. Agradezco todo lo que mi Lord hace por éste, su humilde súbdito.
-Sí, sí, yo me encargaré…es verdad lo que mis ojos miran-. Bella aparecía radiante, aproximándose con su nueva imagen, impactando a los presentes. Lucius tampoco pudo dejar de asombrarse.
-Vaya, vaya. Te has transformado, quién diría que dentro de ti había una princesita escondida.
-Hola Lucius. Creo que yo debo felicitarte más a ti, te ves muy bien, además conservas tu humor después de perder a tu amante. Eso es de admirar.
-No quisiera ser el causante de desvanecer tu sonrisa, si te refieres a Jacey, pues ella…- la mujer apareció como si la hubieran invocado. Cabizbaja, pero preciosa como siempre, enfundada en una falda blanca por encima de sus rodillas, una ajustada blusa turquesa de manga larga, zapatillas blancas, una tiara de piedras preciosas en el cabello recogido, castaño y rizado. Intentó pasar desapercibida, pero era imposible. El grito de Bella la hizo voltear.
-¡No es posible! ¡Deberías estar muerta!
-Debería, pero no lo estoy- no se intimidó ante la fulminante mirada de su enemiga, que no contaba con encontrarla viva.
-¿Qué hiciste? ¿Cómo? Nadie puede sobrevivir a un hechizo de Dumbledore, lo sabes, ¡Confiésalo!
-Es mi poder, ¿Por qué habría de compartirlo? Y sobretodo ¿Por qué te lo diría a ti? No soy estúpida. Y…- examinó a la mujer arriba hasta abajo, varias ocasiones. -me impresiona tu cambio, no te miento, luces linda.
-No te burles de mí, quizá nunca llegué a verme tan majestuosa como tú, eres una pieza de arte. Sólo te digo que el amor cambia a las personas.
-¿Amor? ¿Acaso tienes novio?
-Así es, lo traje conmigo.
-¿Y dónde está?- se apresuró a intervenir Lucius.
-Iré por él. Sé que les fascinará-. Bella perdió momentáneamente su auto confianza, siempre había estado convencida del fallecimiento de Jacey. ¿Qué pasaría cuando Snape la viera? tenía miedo de que pudiera recaer y la abandonara.
-¿Cómo te fue?- dijo Severus al verla un poco pálida.
-¡Ella esta viva!
-Ya me temía algo así.
-¿En verdad?, lo dices tan tranquilo, como si lo supieras de siempre.
-Era cuestión de tiempo averiguarlo, lo presentía, los brazaletes funcionan. No hay otra respuesta.
-¿Y qué harás? Vas a dejarme para correr a su lado. Deberías despreciarla.
-Cariño- la abrazó. - no adelantes conclusiones. Sé lo que tengo que hacer. Recuerdo perfectamente cuánto me han hecho sufrir y también tengo presente quiénes no han pagado el mismo precio que yo. No te dejaré, porque te quiero- le plantó un beso y salieron rumbo a la sala principal.
Lucius trataba de razonar con su esposa, mientras ella lo ignoraba, pero dejó que la sostuviera cuando sintió que se desmayaba al ver a Snape. El mundo se le caía. Algunos recuerdos cruzaron por su mente, las palabras no pudieron surgir.
-¿Qué significa esto Bella?- preguntó Voldemort.
-Es mi novio. Creo que la presentación no es necesaria. Lo conocen a la perfección, al igual que él a cada uno de ustedes. Pero no sean maleducados denle la bienvenida.
-¡Que insolencia la tuya! Él debería estar en prisión, es un asesino y lo llamas ¿tu novio? Eso no es lo que me sorprende, pues, a pesar de su cambio físico, no pueden aspirar a algo mejor. Tú Severus, no puedes otorgarle una vida cómoda y tu Bellatrix, te estás volviendo vieja, puedes ocultarlo, pero no negarlo. En fin, lo importante es que él, es un traidor, no podemos confiarnos, ¡Que se vaya!- sentencio Malfoy.
-¡Tú no tienes derecho para exigir!- protestó Bella. -Mi Señor, yo sé que usted tomará la decisión correcta. Severus hablará personalmente, si lo desea. Yo pongo las manos al fuego por él.
-¿Estas suplicando a su favor?- soltó Jacey.
-Es lo que una mujer hace cuando se encuentra enamorada, quizá tú no sepas de esa sensación, porque te la pasas de hombre en hombre.
-¡No voy a permitir que le faltes el respeto a mi esposa! ¡Discúlpate, Bellatrix!
-Con que se casaron, y en cuánto tiempo la botarás, no creo que dures dieciséis años como con Narcisa.
-Ese no es asunto tuyo. Ocúpate de mantener alejado a tu "novio"…
-No tienes de que preocuparte- interrumpió Severus. -La francesita, o sea, tu "esposa" no significa nada para mí, cómo podría, me causa repulsión su alma podrida, sus ojos vacíos, su hipócrita vanidad, su rostro de ángel escondiendo a una arpía.
-¿Eso es lo qué piensas de mí?- dijo la ofendida con ojos cristalinos, mientras él asintió. - Pues yo te puedo decir la basura que eres para mí…
-¡Basta ya!- gritó Voldemort. -Somos una hermandad, les guste o no, los mortífagos no se detendrán por sus problemas amorosos. Severus y Bellatrix síganme, hablaré con ustedes en privado. Lucius y Jacey vayan a instalarse.
-Yo no me quedaré en esté lugar, no si ellos lo hacen.
-No tienes derecho a opinar, te quedas y ya. Lo he decidido.
-¿Desde cuándo decides por mi? Yo hago lo que me plazca.
-¡Soy tu marido! Tu deber es permanecer a mi lado y acatar mis decisiones, una y otra vez he soportado tus caprichos, pero aquí mando yo-. Jacey decidió no responderle, ya se las arreglaría. Tocaron a la puerta, era Colagusano.
-Sr. Malfoy- hizo una reverencia -el amo ha concedido el perdón a Snape, él se podrá quedar.
-¡Maldición! Retírate Colagusano- azotó la puerta.
-¿Algún problema querido?- se burló.
-Será mejor si guardas silencio. Así como no me afecta, tampoco debería a ti. Puesto que estamos casados, me amas y yo te amo. Por el bien de todos, compórtate.
Nadie lo sabía, pero las palabras de Snape le habían dolido a Jacey, profundamente, su orgullo estaba quebrado, lloraba en silencio, porque no permitiría que la vieran derramar una sola lágrima. No quería admitirlo, lo más angustioso: pensar en que Bellatrix, su rival, era la actual dueña de su antiguo amor. Recordaba que había sido amenazada y al mismo tiempo que ella prometió no sentirse afectada, mentira. Bella había encontrado el instrumento perfecto para vengarse.
Guerra. No los dejaría ser dichosos, se la pagarían por burlarse de ella. Sí, la guerra le parecía tan atractiva, tan sublime, precisa y eficaz. Antes de comenzar con su ofensiva, le era necesario hacer las paces con Lucius.
-Cielo, te he mencionado cuánto te amo. Sí lo sabes, ¿verdad?
-¿Desde cuándo te dignas a hablarme? Llegamos hace tres días y lo único que has hecho es quejarte, estar de malas, y no dirigirme la palabra. Eres tan voluble. Pero sé que el Señor Tenebroso te persuadió para tratar de componer las cosas, ¿no es así?
-Me dio recomendaciones, es muy sabio. Pero no es por lo que me dijo que estoy aquí. Quiero estar bien contigo, por nuestro matrimonio. Yo admito que soy incomprensiva, que te hago pasar malos momentos, voy a cambiar, te necesito ahora más que nunca. Quiero cada beso, que sonrías…perdóname, absuélveme de mi comportamiento tan infundado y absurdo.
-Júrame que no sientes nada por Snape y yo olvidaré lo que ha sucedido en las últimas semanas.
-¿No confías en mí?
-Confio tanto, que sé que mi petición es nada para ti.
-Para Snape no hay ni un pedacito de mi corazón, como lo hay para ti, tú eres el que está conmigo, no él. Lo importante es mantenernos unidos, debemos cumplir los deseos del amo. Que te parece si olvidamos los malentendidos, el pasado, inclusive deberías reconciliarte con Severus.
-¿Te gustaría que lo hiciera? Después de lo que dijo sobre ti.
-Por supuesto, he madurado, podemos vivir en comunión.
-Cuando lo vea hablaré con él, quizá también con Bellatrix.
-Lucius…gracias. Te amo-. Culminaron con un abrazo, al cual prosiguió un beso tierno, con sabor a tranquilidad y a una primera victoria.
A Lucius no le agradaba la idea de rehacer su amistad con Snape, pero si era lo que Jacey deseaba, sabía que su recompensa sería muy grata, su oportunidad para persistir en un hijo. La humillación duraría algunos cuantos minutos. Cuando estuvieron de frente se miraron con odio, con deseos de sacarlo por medio de los puños contra el rostro del otro, anteriormente la táctica les había funcionado. La formación de Lucius le llevó a utilizar su más refinada e hipócrita cortesía:
-Severus, dejemos los rencores y volvamos a ser camaradas, como en el colegio.
-No sé, es difícil ignorar lo sucedido. No esperaba ésta actitud por tu parte. Tengo muchas interrogantes.
-Sí, por supuesto, aunque sólo hay una respuesta posible, Jacey y yo estamos casados. Bella y tú se ven a gusto. No hay por qué odiarnos, ni por qué ser contrincantes, a menos que aún desees a mi esposa, pero por la forma en que la insultaste, veo que la has olvidado, así que ya lo pasado…pasado-. Le tendió la mano derecha. Snape meditó, decidió responder a la falsedad y estrechó la mano.
-Bien, que así sea.
-Buena decisión, mi amigo.
-¿Qué sucede?- terció Bellatrix, asqueada con la escena. -Explícame que es lo qué significa esto, querido.
-Una nueva era. De perdón y concilio- respondió Lucius.
-Sí, como no- dijo sarcástica. -¿Quién te nombro embajador de la buena voluntad? ¿Cómo te beneficiaras?
-Lo único que quiero es el triunfo del Señor Tenebroso, sé que tú deseas lo mismo. Para lograrlo hay que olvidar las diferencias.
-No te creo, mentiroso. Lo descubriré. Anda con cuidado, se sigiloso con tus palabras, con cada paso que des, cada movimiento y mirada, porque podrías delatarte y yo estaré ahí para refutártelo. Te recuerdo que me las debes. A mí y Narcisa, por cierto ni creas que le afectan tus nupcias, te manda felicitaciones, y dice que cuando te separes, no intentes buscarla o pedirle perdón, puesto que ya no estará disponible, Nigel Mayfair, sí, el guapo y millonario, le pidió matrimonio. Por supuesto que aceptó y no tiene tiempo de venir a darte por si misma los buenos deseos o debería decir ¿las condolencias?
Snape estaba convencido de que Jacey manipulaba a Lucius. Ella lo evitaba, prefería mantenerse encerrada o en compañía de su marido. Hasta el momento inevitable en que fue confrontada. Acorralada en el invernadero en ruinas que nadie visitaba, a excepción de ella, intentaba reconstruirlo. En ese momento el suelo estaba inundado con decenas de macetas de plantas exóticas y flores que emanaban un delicioso perfume, esperando su turno para ser cultivadas.
-No entiendo tu obsesión por está clase de lugares.
-Nunca nadie la entenderá. Sé que no vienes a eso. Solo y sin tu mujercita, que milagro que te deja libre- murmuró.
-¿Celosa?
-De esa copia barata de mí, nunca. Hace su esfuerzo.
-Estarás enterada de que Lucius me buscó, ahora somos amigos…
-GeNial
-En cambio tú me evades. Me vi obligado a hallarte, así que debo aprovechar antes de que vuelvas a tu guarida. Veo que has recuperado tus joyas.
-Sí, pero tu precioso y maldito brazalete las opaca.
-No quiero discutir contigo por el mismo motivo. Puedes vivir con la idea de que te regalé el brazalete a propósito, nunca fue así. Aún ignoró su verdadero poder. Estoy más interesado en saber cómo es que sobreviviste aquella noche.
-No sé a qué te refieres, ¿A dónde quieres llegar?
-Te encanta hacerte la occisa. Me vas a dar respuestas o revelaré nuestro secretito.
-¿Me amenazas? No te considero capaz, a menos que encuentres satisfactoria la idea de que todos se enteren de tu cobardía.
-¡Estuve en Azkaban! ¡Pude morir! No sabes lo que significa estar tras esos muros, volviéndome loco, estando desesperado, imaginando que cualquier segundo podía ser el último.
-Puedo ver que aún continúas en tu papel de santo. ¿Debo llamarte San Snape o Santo Severus? Fue lo que elegiste. Pudiste revelar la verdad al Ministerio y evitarte tu aburrido sufrimiento.
-No podía hacerlo, te amaba. Todo apuntaba en mi contra.
-¡Entonces no me culpes! Es bastante con saber que me desprecias, que te causo repulsión. Lo dejaste muy claro.
-Es la verdad, no creí que te importaría. Veo que me equivoqué, me amas, lo veo en tus ojos. ¡Deja esas flores y mírame!
-Yo amo a Lucius, por eso me casé con él. Tus palabras me lastiman, porque cambié por ti, no lo contradigas. Déjame, no me hagas recordar tu traición.
-No te confundas, te casaste por despecho, no por amor. Vives en una gran mentira. No puedo creer que lo hicieras, desististe dos veces. Me abandonaste cuando nuestra boda hubiera sido hermosa, como la planeamos, juntos.
-Pues la tercera era la vencida, yo he vivido más tiempo con Lucius, tuve en mi vientre un hijo de él, esa sensación fue la más divina. Después de lo que soportó, de aceptarme con mis errores, de brindarme su amor y su compañía. Era natural que nos casáramos.
-Yo te di eso y más. Me pagaste con tu desprecio y abandono, me humillaste. Te perdoné cada palabra hiriente, cada gesto de odio, tus mentiras, que tuvieras amantes.
-El único amante (al cual me arrojaste) fue Lucius y no me arrepiento, porque es el amor de mi vida. ¡Traidor, cobarde!- lo empujó con ambas manos haciendo que se tambaleará.
-¡Contrólate! O te controló yo.
-Que guapo te vez (no te lo había dicho) con tu cabello recogido, tu ropa elegante, esa voz sensual riñéndome, retándome, la extrañé- le acarició la mejilla, pasando sus dedos por los labios de Snape.
-¡Bésame!- le susurró. Él no entendía ese cambio tan repentino. Sin pensarlo se acercó, el brazalete ardía al igual que su deseo por poseerla. Sintió el cálido aliento, un tímido suspiro, los rizos de Jacey sobre su cara, el leve roce de sus bocas por una milésima de segundo, hasta que ella lo rechazó.
-Que fácil es engañarte- dijo cínica. -Qué te hizo pensar que sería tan sencillo- lanzó una carcajada, se estaba divirtiendo. -No te das cuenta de qué juego al gato y al ratón, creo que no es necesario decirte que tú eres la víctima.
-¡Desgraciada! No has cambiado en nada. ¡Dime cómo sobreviviste! Antes de que pierda la paciencia, no quisiera golpearte.
-No lo harías, te faltan agallas. Eres todo un caballero.
-Se me olvidaba que hacerte la muerta era una de tus aficiones.
-Así como la tuya es quejarte. Lo mejor que puedes hacer es dejar de ser tan estúpido. No llegaras a ningún lado de esa manera, ni revolcándote con Bellatrix.
-Te estás extralimitando, y no me voy a quedar de brazos cruzados. No sé qué haré, pero vas a sufrir y vas a rogar, entonces yo voy a reírme en tu carita, dulzura.
-Yo no tomó consejos, menos los tuyos. Por favor, no seas piadoso, no dudes en utilizar lo peor de ti. Porque yo tengo la intención de destruirte. Ya veremos quién de los dos pierde más-. Antes de salir Snape alzó unas cuantas flores, violetas específicamente, las comprimió entre sus manos y las lanzó al rostro de Jacey.
-¿Así o menos piadoso?- la miró fijamente antes de salir de ahí
Con ese acto comenzaba una guerra, de la cual sólo ellos sabían y cuyas consecuencias ignoraban.
- Vaya, vaya....niña tonta, date cuenta... mi venganza apenas comienza- rió Bellatrix
- Asi que... ¿asi planeas vengarte?- miró enfadada
- Si, es una lástima, pero tu terminarás muerta de tristeza, y él con el corazón roto...
- ¿qué?- meditó un segundo, mientras que la mirada de Bella se llenaba de recuerdos y se perdí en el techo- ¿Rodolphus?
-¡ No digas su nombre!, no importa... ya verás, sufrirás querida.
_______________________________________

Bueno, esta será la copia barata de Las reliquias de la muerte, claro solo por que tendra segunda parte, y algunas escenas de la pelicula, espero que les guste esta primera parte. La continuación será tal vez mas corta.
Gracias por leer!
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  lopez walter gustavo el Jue Ene 12, 2012 9:36 am

Hola Jace jaja la verdad me esta sorprendiendo esta historia es realmente genial! jajaja todabia no termino de leer pero te queria desir que eres una genia... ajjaja Like a Star @ heaven
tienes un gran talento para esto!!


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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  conipotterxd el Sáb Ene 14, 2012 10:35 am

Severus con Bellatrix? No me esperaba esa pareja xD pero bueno, me gusta más que la de Severus y Jacey... esa maldita roedora xD Creo que me gusta más este final ... pero esperaré a leer la segunda parte xD Espero la subas pronto, saludos ^^
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Re: Un Amor... Un pasado. [Snape & OC]

Mensaje  lopez walter gustavo el Dom Ene 15, 2012 2:22 pm

Bueno la verdad,estoy de acuerdo con lo que dijo conii,no me esperaba lo que paso en la ultima parte(segunda)jaj.
Esta historia es realmente muy buena... jaajja hasta me emocione!!ajj espero con muchas ansias la parte siguiente.Repito lo que dije antes eres una genia!! aaj esta novela es realmente facinante...
felicitaciones!!

PD:Espero mas-- besos,me olvidaba un consejo si quieres ganar puntos para tu casa pasa por el fic de tus propios hechizos! puedes pones(Inventar),ese gran hechizo que hiso Dumbledore!,es solo una sujerencia.. buno ahora si me despido bye!!!

ATENTAMENTE:Lopez Walter


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