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La Segunda Vida de Severus Snape

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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Lun Mayo 14, 2012 12:54 am

Hola a todos, damas y caballeros del foro. Aquí os dejo el capítulo 17, y siento mucho haber tardado. Los escritores de este fic no hemos coincidido mucho en tiempo libre, pero hemos conseguido hacer un nuevo capítulo para ustedes. Espero que os guste hasta el final.

Capítulo 17

El vampiro de pelo negro corría desesperado por todos los rincones de la casa, buscando a Sarah. La charla con Ángelus se terminó viendo que no pensaba decirle que había pasado con ella durante esos 5 meses, por lo que, la empezó a buscar a lo loco por esa enorme mansión ya inspeccionar antes de reunirse con su creadora en el jardín. Al irse, la morena se quedo en su silla de la terraza, despreocupada y relajada con su periódico.

- Al final... la paz ha durado solo 5 meses. - comentó ella mirando el periódico. - Bueno, que se le va hacer.

Buscando, Severus pasa por el recibidor de la casa, grande y espacioso. Justo en ese momento, se abre la enorme puerta principal, y por ella entra Gina. Al verla Severus frena en seco boquiabierto al principio, pero luego va mostrando una sonrisa.

- ¡¡Gina!!

La nombrada alza la mirada sorprendida y le ve allí plantado con los brazos extendidos y con una sonrisa feliz y contenta. Severus la mira de arriba abajo, viendo que no había cambiado nada en esos 5 meses, era algo normal si era vampira como él.

- ¡Gracias al cielo, estas aquí también! - dijo él alegre, estando a punto de dar un paso hacía ella.

- ¿Quién es usted? - pregunto ella confundida.

- ¿Eh?

Gina lo mira como si no lo conociera de nada, y eso a Severus lo dejo de piedra, como una estatua de hielo. Viéndolo mudo y ausente, Gina lo ignoró y se marcho de allí sin más. Severus se queda allí plantando sin saberse cuanto tiempo, pero no tarda en reaccionar viendo que se había quedado hay como un completo idiota.

Rápido como un rayo se va a su habitación, y no tarda en estar ante su espejo de pared grande para verse a si mismo en el. Se mira y ve que esta como siempre, joven y hermoso, con su pelo negro algo más largo que antes debido al tiempo pasado, pero nada más. Seguía con su vestimenta negra y su rostro juvenil. Fijándose más en su pelo, vio que no era solamente más largo, sino más limpio y sedoso, largo hasta las axilas, y más revuelto. Se miró y vio que ese pelo largo le hacía más atractivo.

- No estoy cambiando, además del pelo. Estoy igual de siempre, ¿entonces porqué...? - se pregunto él confuso.

El moreno no tarda en pensar en una solución, sale de la habitación y regresa al jardín donde se reúne de nuevo con Ángelus. Esta se gira viendo que él regresaba algo más calmado y serio, eso la reconfortó un poco. Dejando el periódico en la mesa se pone en pie para estar ante él, entonces ve que Severus le muestra una sonrisa elegante, cosa inesperada viendo de él.

- ¿Severus? ¿Ocurre algo? - pregunto ella imaginando que podía ser, entonces se da la vuelta pasiva y cansada. - ¿Ya estamos con tus discusiones con Gina o qué?

- No, nada de eso. - aseguro él sin dejar la sonrisa. - Mi ama, Reina No-Muerta...

Al oírle decir eso, la morena queda de piedra, girándose a él sorprendida por como la llamó sin más. Al verle, vio que estaba haciendo una reverencia caballeresca ante ella. De la sorpresa paso a mostrar una sonrisa irónica y calmada, y se giró a él metiendo las manos en los bolsillos de su gabardina de cuero negro.

El vampiro vuelve a ponerse recto para luego acariciarse la melena negra casi igual de larga que ella. Ángelus lo mira con la ceja alzada, extrañada por ese repentino gesto impropio de él. Ninguno de los dos dice nada, y en ese jardín de flores reina un silencio un tanto extraño, solo se oye el viento soplar con algunos pétalos de flor bailando en el aire. Al final, es Severus quien habla.

- Majestad...

Entonces, Ángelus volvió a sonreír, pero esta vez de oreja a oreja algo maliciosa. Ella dedujo que estaba pasando y eso la hizo sonreír así; él finalmente sabía de ella, de su verdadera identidad vampirica, por ello la nombró de esa forma ahora. Dedujo que al mago le había informado a sus espaldas o algo parecido, lo más importante ahora, es que su siervo lo sabía todo, cada detalle. Severus mira a la vampira tras ese nuevo silencio, y entonces, él ve como la vampiresa de negro lo mira con una sonrisa maliciosa que daba miedo. Nunca había visto semejante rostro. Se parecía mucho al de su otro lado, el del vampiro.

- Vaya vaya, Severus... - dijo ella sarcástica. - finalmente... sabes quién soy en realidad, ¿no es así? Me siento halagada... y sorprendida. - dijo ella moviéndose de un lado a otro. - ¿Cómo lo has descubierto tan rápido?

Severus dejo de sonreír para verse más pálido que antes, estaba aterrado como nunca. El ver ese rostro en su ama lo asustaba como nunca había sentido miedo, ni con su yo vampiro había sentido tanto miedo. Intenta disimular ante ella para no ser débil. Entonces, vio como la vampiresa de pelo negro se acercaba a él paso a paso lentamente sin dejar esa sonrisa suya.

- ¿Y bien, Severus? - pregunto ella. - ¿Cómo has sabido quien era? Venga, dímelo.

- ¿Porqué quiere saberlo? - pregunto él desafiante.

- Porqué me interesa saberlo, nada más. - contestó ella, entonces su sonrisa desapareció para mostrar una mirada fría. - Acaso... ¿no vas a responder a tu ama, Severus Snape?

El nombrado quedo petrificado con una estatua ante ella, era incapaz de mover un solo musculo. Severus no parecía reconocer a su ama en esos momentos, pero sentía la obligación de obedecerla por ser su ama y creadora, eso lo tenía claro. Viendo que deseaba saberlo a las buenas o a las malas, el joven vampiro no lo pensó dos veces para mantenerla calmada.

- Me lo dijo... mi otro yo. - contestó él.

- ¿Tu otro yo? ¿Tu lado vampiro, quieres decir? - pregunto Ángelus. Él asintió. - ¿Cuando fue eso?

- Pues durante mi letargo, mientras luchaba contra él. - contestó él mostrándose extrañado. - ¿No lo estuvo viendo?

Ángelus lo pensó un poco, y no tardó en suponer que quizás se lo dijo justo después de que la bruja Katerina perdiera la conexión con la mente de Severus, debió de ser entonces cuando ese vampiro se lo contó, aunque no entendía el porqué de ello. De todas formas, ella se sintió satisfecha con esa explicación. Dejando de mostrar esa aura que dejaba petrificado a Severus, regreso a ser la de antes tranquilizando a Severus.

- De acuerdo... me basta con eso. - dijo ella regresando a su silla más calmada. Severus suspiró aliviado. - En el fondo esta bien que sepas quien soy, pero... desearía que lo mantuvieras en secreto de gente ajena ¿entendido?

- Entendido, como usted diga. - obedeció él. - Pero... - Ángelus lo miró. - ...desearía pedirle un favor a cambio.

- ¿Un favor? ¿Qué tipo de favor?

En vez de contestarle enseguida, el moreno se puso de rodillas antes ella sorprendiéndola. Severus se sentó de rodillas con las manos en el suelo, y el rostro mirando al suelo.

- Quiero saber más sobre Sarah. - pidió él. - Quiero saber lo que ha sido de ellas estos meses que he estado en letargo. ¡Por favor, se lo pido por lo que más quiera! Es muy importante para mi.

Ángelus dio un suspiró de agobió por esa petición, debió imaginar que su siervo pediría algo así viendo la misteriosa ausencia de Sarah y la falta de información. Antes no quiso decirle nada para no hacerle daño, pero viendo la forma de suplicarle por saber de ella, no tuvo más remedio que contarle la verdad en ese momento.

- Esta bien, Severus. Te diré todo lo que se sobre Sarah, desde que entraste en letargo hasta ahora. - dijo ella rendida. Severus alzó la cabeza agradecido y emocionado. - Lo primero que te diré, es que Sarah... ya no esta aquí.

- ¿Sarah no está aquí? - repitió Severus confuso. - ¿Quiere decir que no vive en esta casa? Entonces, ¿dónde vive ahora?

- No... Severus. - negó ella cabizbaja. Severus la miró algo inquieto. - Sarah... ya no esta ni en Londres, ni en Gran Bretaña.

Severus quedo de piedra, con los ojos abiertos como platos, completamente en blanco. La morena ya se esperaba esa reacción, entonces se puso en pie para pasear por esa terraza con Severus hay sentado incrédulo de lo que oyó hace unos segundos.

- ¿Qué... significa eso? - pregunto finalmente. Entonces se puso en pie y se giró a Ángelus. - ¡¿Cómo que ya no esta en este país?!

- Pues lo que oyes. - contestó la vampira pasiva y natural mientras estaba a espaldas de él. - Sarah hace meses que se fue de aquí, pocas semanas después de que te quedarás dormido.

- Pero... ¿Porqué se fue sin más? ¿Porqué no espero a que despertará?

- Quizás... por culpa. - dijo Ángelus. Severus la miró extrañado. - La razón por la que no supimos cuando ibas a despertar, fue por una distracción... por parte de Sarah.

- ¿Qué quieres decir?

- La bruja Katerina, aparté de hacer una barrera en tu cuerpo para que ni tu ni ese vampiro salieran, también pudo hacer que pudiéramos seguir vuestra lucha. Todo iba bien hasta que Sarah apareció en la habitación, y se puso como una fiera por el simple hecho de estar en manos de esa bruja. Katerina estuvo a punto de ser atacada y por ello se apartó de ti, hay perdimos la conexión.

- ¿Y todo eso... que tiene que ver con la culpabilidad de Sarah?

- Pues es muy simple. - Contestó la morena girándose a él. - Al conseguir cogerla y calmarla, Katerina intento volver a conectarse a tu mente para ver como iba la lucha, pero no pudo. Ella y todos dimos por sentado que os habíamos perdido, y todo por culpa de Sarah.

- ¡Ah! No puede ser...

- Desde entonces que esa bruja se marcho dejando la barrera puesta por seguridad. Nos mudamos aquí, dejándote en una habitación indicada a la de entonces para que estuvieras cómodo, y Sarah... apenas la volvimos a ver.

- No... ella no... - se negaba a creer Severus. - Ella... ¿En verdad se fue, sin más? ¿Sin quedarse a esperar?

- Eso parece...

Ángelus le contó más cosas que pasaron durante esos 5 largos meses. Severus apenas la escuchaba, tenía la mente en otra cosa. El pensar que Sarah simplemente se fue nada más oír que Severus no iba a despertar por su culpa, no le encontraba sentido. Si en verdad hubiese estado arrepentida y responsable de su estado, hubiese estado a su lado esperando a que despertará, aunque eso llevará años. El no ser así, y a pocos días irse sin más y sin decir a donde iba, hizo que Severus se cabreará más y más.

- “¿Porqué...? Sarah, ¡¿Dónde estás?!” - se preguntaba él mentalmente, lleno de rabia y enojo.

De repente, Severus sufre un flash de imágenes que chocan contra su rostro, para luego ver cosas que no entendía ni conocía. También empezó a oír voces, y no tardó en reconocer a una de ellas; la de Sarah. El moreno se veía observando una ciudad que no conocía, y a gente que no era inglesa por su tono de piel, sus ropas y su idioma. Severus no tardó en entender que pasaba.

Estaba dentro de la mente de Sarah, y por ello podía ver y oír lo que ella veía y oía, como si estuviera en su propio cuerpo.

Él estaba sorprendido como nunca. Jamás le había pasado algo semejante, y Ángelus no le dijo que pudiera tener tal habilidad. Enseguida se calma y se concentra. Estaba claro que estaba en la mente de Sarah, y está parecía no percatarse de ello. Aprovecho que podía ver lo que hacía para saber donde estaba, o al menos alguna vista de su paradero. Por las casas y las personas que veía, pudo saber que no estaba en Londres ni en ningún lugar de Gran Bretaña, tal y como le dijo Ángelus.

- “Este lugar no lo conozco de nada... Así no podré encontrarla, ¿dónde es este lugar?” - pensaba Severus más confuso que antes. No veía nada que le pudiera decir el lugar exacto. - “Vamos, Sarah. Muéstrame una señal.”

- ¡Sarah, eres tu!

La nombrada se gira sorprendida, y entonces se ve a un chico joven, pálido y de pelo castaño dorado con ojos verdes. Severus se sorprende de ver a un chico que conozca a Sarah, pero enseguida deduce que debe ser un amigo o un pariente de la misma. Pudo oír que el acento de ese chico y el idioma eran diferentes, no era inglés pero supo reconocerlo al momento, era alemán. Sarah debía estar en Alemania, al fin tenía una pista. La sorpresa fue la siguiente, cuando ese joven se acerco a Sarah, la abrazo por la cintura acercándola hacía él y entonces... besarla en los labios apasionadamente, y ella corresponderle sin dudarlo.

- ¡¡¡¿¿QUÉÉÉÉÉÉÉ??!!!

- ¡¡Severus...!!

El moreno enseguida regreso de su trance y se vio tumbado en el suelo boca arriba con la cabeza de Ángelus delante suyo, con su pelo colgando a cada lado de la cara por la gravedad. Sin decirle nada, Severus se incorporó y observo a su alrededor alterado.

- Tengo que ir a Alemania, ahora mismo. - anunció él de golpe.

- ¿Qué?

- Gracias por cuidarme estos meses. - agradeció él apenas cogiendo aire. Entonces se puso a andar. - Nos vemos.

- Alto hay. - ordena ella, y agarra a Severus por la nuca de su ropa. - ¿A dónde crees que vas ahora de repente?

- A buscar a Sarah y traerla de vuelta conmigo, suélteme.

- Ah no, de eso nada. - se negó ella sin soltarlo.

- ¡Claro que si, ella es mi sierva y amante, me pertenece por ser su creador! ¡Suélteme!

- ¡Que no, estúpido cabezota!

La vampira no duda en lanzarlo lejos hasta estrellarlo contra una de las columnas de decoración del jardín. El monumento se rompe a pedazos cayendo sobre el sorprendido vampiro que queda inmóvil entre los pedazos. Ángelus da un salto y aterriza delante de él.

- Ugh... ¡¿Porqué ha hecho eso?! - pregunto él dolorido y enfadado.

- Por ser un completo idiota, por eso. - contestó ella vacilante y harta de esa actitud. Severus se puso en pie rugiendo cabreado. - Si crees que yendo así a buscar a Sarah a Alemania, conseguirás traerla... sueñas más de lo aconsejable.

- ¡¿Cómo dices?!

- Calmate, ¿quieres? - pidió ella calmada y con la mente fría. Severus intento calmarse, y enseguida se mostró así. - Bien, así me gusta. - agradeció. - Primero, hay que calmar los nervios y hacer las cosas bien.

- ¿Y qué quieres decir con eso?

- Quiero decir... que debes prepararte físicamente para ser capaz de cruzar el mar. Eso quiero decir.

- ¿Eh?

- Desconozco el origen de esto, pero los vampiros no podemos cruzar superficies acuáticas a no ser que tengamos ya varios siglos, buena condición física para aguantar, o... viajando dentro de un ataúd sin salir de el hasta estar en tierra.

- ¡¿Qué?! - Exclamó él sorprendido de esa novedad. Algo que no le dijo hasta ahora. - ¡Estas mintiendo! ¡Me dices eso para que no vaya a Alemania a buscar a Sarah!

- ¡¿De qué me sirve mentirte a ti, que no haces más que darme dolor de cabeza con tus estúpidos amorios?! - pregunto ella harta de sus falsas acusaciones. Severus calló al ver que al final la cabreo de verdad. - Por mi puedes ir a Alemania con Sarah y no volver, es tu no-vida y no la mía. Pero si tienes que cruzar un océano, ya sea en avión o en barco, bien tendrás que entrenar un poco ese cuerpo tuyo, así como aprender algunas habilidades nuevas para cuando estés allí.

- ¿Entrenar mi cuerpo? ¿Aprender habilidades nuevas? ¡No tengo tanto tiempo! - se excusó él apresurado. - ¡He visto hace unos momentos como un desgraciado besaba a mi Sarah! ¡Tengo que ir allí ya!

- Buff... Maldigo el día en que decidí ofrecerte la vida eterna, diablos... - se quejo ella dando un suspiró de cansancio. Severus hizo caso omiso de ese comentario. - Muy bien, haz lo que quieras. Ya pensaré en como organizar tu funeral.

- Jaja, que graciosa estas ahora. - dijo Severus disimulando divertirse cuando era lo contrario. - No pienso permitir que un niñato de tres al cuarto me quite a mi preciosa Sarah, de eso ni hablar.

- Eso... debiste pensarlo durante tu letargo de 5 meses. - comentó Ángelus. Severus se giró a ella sorprendido. - No es culpa de ella el haber decidido marcharse con ese chico, ni que regresará a su país con él con tal de olvidar el mal trago que sufrió.

Severus quiso defenderse de aquello que dijo, pero no supo que decirle. Ella estaba en lo cierto. Si en verdad pasaron 5 meses, y durante ese tiempo le dieron por perdido, es normal que Sarah decidiera irse para no ver lo que ella misma provocó por celos. Aún así, él tenía en mente ir a por ella y traerla de vuelta con él, aunque tuviera que enfrentarse a muerte con ese joven alemán.

- Esta bien, de acuerdo. - dijo Severus, Ángelus la miró extrañada por esas palabras. - Haré lo que haga falta para poder ir a por Sarah. Aceptaré todo lo que usted me diga, ama.

La morena no podía creerlo, y menos que esas palabras salieran de la boca del todo conocido egoísta Severus Snape de ahora. Viendo que lo decía en serio y desesperado, decidió ayudarlo en todo lo que pudiera, al menos hasta que él se rindiera de aquello.

- Muy bien, veo que has recapacitado y has decidido usar bien la cabeza. Vamos madurando. - felicitó ella con una sonrisa de lado.

- ¿Qué tengo que hacer?

- Iremos punto por punto hasta que seas capaz de controlarte del todo como vampiro. Ahora que esa personalidad tuya se ha ido, será más fácil enseñarte y explicarte cosas que deberías saber ya. - dijo Ángelus sería y sabía. Severus la escucho atento. - Te advierto que... no seré como cuando empezamos a entrenar con Gina, no señor. Seré mucho más dura.

- No me importa, si con eso consigo mis objetivos. Estoy dispuesto a todo para ir con Sarah. - dijo Severus seguro de lo que decía.

Ángelus se rió de nuevo, pero esta vez con algo de sarcasmo y diversión. Severus sabía que la cosa se pondría terrorífica.

- Bien pues. No perdamos más tiempo aquí. - animó ella. - Vamos a ponernos ropa cómoda, preparar el terreno... y empezar.

Continuará...

Hasta aquí el 17, espero que os haya gustado. Intentaremos no tardar demasiado en los siguientes. Buenas tardes, queridos lectores.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Lun Mayo 14, 2012 3:34 am

bueno me alegro de leer este capitulo ... hacia mucho que no pasaba por aquí
espero que en el próximo capitulo canvie todo pues a mi me gustaría que Gina y Snape se quedaran juntos...
Seguid así chic@s , suerte!
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Jue Jun 07, 2012 12:50 am

Hola a todos, queridos lectores de este fic. Siento mucho la tardanza, esta vez a sido culpa mía. Este capítulo he querido escribirlo yo por razones personales, me ha llevado tiempo pero al fin esta terminado. Con la aprobación de mi compañero Severus, os dejo el cap 18 de La Segunda Vida de Severus Snape.

Capítulo 18

Tres Meses Después

Hacía un día caluroso y soleado. En esa época del año hacía calor y sol en todas partes de Europa, sobretodo... en Alemania. En esos momentos, en el aeropuerto de Berlín, capital de Alemania, había llegado un avión proveniente de Londres, Inglaterra. De el bajaron bastante gente, la mayoría inglesa vestida de traje de empresa.

De los pocos que vestían de ropa informal, turista, había una pareja, un hombre y una mujer, que llegaban gafas de sol. Eso dos pasajeros no eran humanos, pero sabían pasar bien desapercibidos entre ellos. Esos dos eran nada menos que Severus Snape y su compañera Gina. Mientras Gina iba con vestimenta coloreadas en tonos azules que pegaban con su melena rubia, ahora un poco más largo, Severus seguía con su vestimenta oscura, pero más moderna y juvenil, apta a esa época.

Los dos vampiros caminaba por el iluminado y espacioso aeropuerto, de camino a la salida del lugar. Mientras, mucha gente, sobretodo gente joven, los veía pasar de largo quedando sorprendidos de lo pálidos, hermosos y atractivos que eran.

- Por dios... - comentó la rubia, molesta y chasqueando la lengua bajos los labios. - ya veo que no importa donde vayamos, siempre llamamos la atención de los jóvenes humanos.

- No te quejes... que también te ven atractiva. - dijo el chico de pelo negro, divertido de verla enojada. La rubia rugió cabreada. - De todas formas no estoy aquí para esas cosas, ya lo sabes.

- De sobras que lo se, tranquilo. - aseguro ella sin dejar de estar molesta. - Si por mi fuera... habrías venido solo. Pero no tuve más remedio, era una orden suya.

- ¿Una orden? - repitió él extrañado, mirándola de reojo. - Mas bien era un favor, pudiste negarte sin problemas.

- ¡De eso nada! - exclamó ella enrabiada por la insolencia de su compañero. - ¡De haber venido solo y sin nadie que te vigile, habrías causado más problemas a nuestra ama! No eres en absoluto confiable, y menos ahora que eres más fuerte.

- Si, claro. Lo que tu digas.

Los dos vampiros enseguida salieron del lugar, y en la misma puerta había un taxi disponible para ellos. El conductor estaba sentado sobre el morro del auto fumando tranquilamente un cigarro, pareciendo el típico humano que es arrogante y pasivo de todo. Eso no preocupo a los dos visitantes de Inglaterra. Se acercaron, Gina se quedo junto al equipaje mientras Severus se reunía con ese tipo.

- Buenos días, amigo. - saludo Severus sonando de lo más natural y amable posible. Este lo miró pero sin inmutarse demasiado. - ¿Este taxi ya esta disponible? Mi compañera y yo necesitamos ir a nuestro hotel enseguida.

- ¿Y a mi qué? - pregunto el taxista. Severus lo miró confuso. - Ahora mismo estoy en mi hora de descanso. Busquen a otro.

- Pero...

- ¡¿Es qué no me ha oído?! - exclamó él ahora cabreado y desagradable. - ¡Váyase a otra parte, estoy ocupado!

Para ese hombre, fue un grave error mirar a Severus a los ojos, y mucho más hablarle en ese tono sin provocación alguna. El vampiro lo miró directamente a los ojos, mostrando sarcasmo y perversidad, pero el taxista quedo de piedra. Paralizado y sin ninguna emoción en el rostro, incluso el cigarro que tenía en los labios cayó sin más por no sujetarlo bien. El humano estaba bajo la influencia del hipnotismo de ese vampiro. Al ver eso, Gina se puso alerta, pero vio que nadie se había percatado de nada. Aún así, se apresuro y se junto al lado de Severus.

- ¿Qué demonios haces? - pregunto ella en susurro, vigilando que nadie viera lo que en verdad pasaba.

- Solo estoy jugando un poco. - contestó él sin apartar los ojos del humano. - Así será mas respetuoso con los clientes.

- ¡No puedes hipnotizar a todo aquel que te vacila sin más, idiota! - le regaño Gina harta de aquello.

- Vamos, calmate un poco. - dijo él, entonces volvió al humano. - ¿Cómo se llama, señor?

- Hans.

- Bien Hans, ¿esta tu taxi disponible para nosotros, o no?

El taxista no contesto, lo que hizo fue rodearles e ir a donde las maletas para meterlas en el maletero del taxi sin mediar palabra. Gina miraba enrabiada mientras Severus cruzaba los brazos satisfecho con lo que hizo. El conductor entro al auto y los dos se subieron detrás.

- Llevamos al hotel del centro de la ciudad. - ordenó Severus. El taxista acató la orden mudamente.

- Ya sabía mi ama que no era buena idea enseñarte a hipnotizar a la gente. - comentó Gina enfadada, sentada a la otra punta, lejos de Severus. - Se portas como el niño que aparentas ser, cuando tienes más de 40 años.

- Y tu pareces mi madre dándome bronca por todo. - confesó Severus, divertido y sincero. Gina rugió molesta. - No te pongas así, lo he hecho que nos lleve sin rechistar, y sin pagar nada.

- ¿Tengo que recortarte lo ocurrido en el avión? ¿huh? - pregunto ella. Severus callo sabiendo a donde iba a llegar. - ¿Tengo que recordarte el numerito que has montado en el avión? ¿Lo de ese hombre que molestaba a una chica joven? - pregunto alzando más y más la voz. - El hombre estaba molestando a los demás pasajeros, si, pero eso no era excusa para hipnotizarle y hacer que se portará y dejará en paz a la pasajera... para luego ir tu a solas con ella y alimentarte de ella a gusto.

- Tampoco exageres. Otro como yo habría echo lo mismo, salvo lo de callar a ese hombre que molestaba.

- ¡Ahora no te coloques medallas de buen hombre! ¡Me pones de los nervios!

Severus se rió de aquello, y durante el resto del viaje no se hablaron, cada uno mirando a un lado de la ventanilla mientras el taxista estaba mirando la carretera en silencio, concentrado en acatar la orden dada.

-----------------------------------------------------------

- Supongo... que ya deben estar en Alemania a estas horas. - comentó Ángelus sonando despreocupada y pasiva.

- ¿Es seguro dejarles ir solos? ¿Con lo mal que se llevan ahora? - pregunto Spike, sorprendido y algo inquieto. - He estado en Alemania, y te aseguro que los vampiros de allí no son muy sociales con los vampiros extranjeros, y muchos menos novatos.

- No debo preocuparme más por eso dos, ya les he enseñado todo lo que deben saber y más. - aseguro ella.

El rubio quedo sorprendido de la seguridad y despreocupación de su Reina. Ambos estaban acomodados en uno de los sillones de cuero negros del local de Spike; en el Sangre Fresca. Esa noche era una muy movida, sobretodo por un Dj popular que estaba de gira, aprovechando la ocasión, Spike le animó a ir a su local donde solían ir muchos de sus fans. Esa era la noche con más gente, tanto humanos como vampiros veían por ese maestro de la música dance con esos discos antiguos y la música a todo volumen.

Todo eso le daba igual a Ángelus, ella estaba sentada cómoda con los pies en la mesa con un cóctel de sangre y vino en la mano. Spike sabía que ese tipo de fiestas no atraían a su reina, pero estaba contento de tenerla hay a su lado esa noche tan movida.

- ¿Y esté es el famoso dj del que todo el mundo habla? - pregunto ella mostrándose pasiva y aburrida. - Pues... no parece gran cosa.

- La gente se deja drogar por este tipo de cosas, es lo que hay. A mi da igual mientras me de dinero en mi local. - dijo Spike.

- Ju, desde luego.

La vampira se había terminado el coctel, y era el quinto esa noche. No parecía ebria, pero si se mostraba más pasiva de lo normal. Spike no quería que se aburriera, por ello pensó en animarla trayéndole otro tipo de “alimento”. Mirando a una de su camareras le indicó algo con la mirada, ella asiente y desaparece de allí. Minutos después, esa camarera regresa, pero no vuelve sola.

- Oye, Ángelus... - llamó Spike. Está le miró de reojo. - ¿Te gustaría divertirte como una vampira de verdad?

- ¿Eh?

La morena le miró fijamente, y no tardó en deducir lo que ese vampiro tramaba con esa sonrisa sarcástica y maliciosa que dibujo. Entonces, él señalo con la cabeza que mirará a su espalda, y al hacerlo, vio como una de las camareras del local iba hacía ellos con un par de hombres humanos muy atractivos y atrayentes. Una vez que los tuvo delante, la camarera de retiro dejándolos allí.

- Esto es...

- ¿Qué te apetece esta noche? - pregunto Spike a su lado, presentando a los dos humanos, uno rubio y otro pelirrojo. - ¿Blanco... o tinto?

Ángelus miró a cada uno de los dos, primero al rubio dorado y luego al moreno de ojos azules. Estaba sedienta con solo verlos, y deseaba alimentarse de ambos, pero sabía que eso era pedir demasiado, así que se decidió por uno muy rápidamente.

- Creo que... tomaré tinto esta noche. - decidió ella con una sonrisa picara, mirando al moreno de ojos azules.

- Mmm... tienes buen gusto. - halagó Spike. - Muy bien, te dejo a solas con él. Disfrutalo a gusto.

- Te aseguro que lo haré.

Cuando Spike se puso en pie, el moreno se acercó a Ángelus, sentándose junto a ella mientras Spike y el humano rubio se iban de allí. Ángelus miraba a los ojos de ese humano igual que él a los de ella. No había signo de miedo en él, solo placer de ser probado por esa poderosa vampira, y ella no quiso decepcionarle. Sujetándolo por la nuca y el brazo le mordió allí mismo y con fuerza.

Spike no tardó en hacer lo mismo que ella, cogió a la camarera de antes y la mordió estando de pie. Allí mismo delante de todos. Nadie se fijo, era algo muy normal en ese local, y totalmente secreto para aquellos que nunca entraban en ese lugar. El moreno no dijo nada, ni siquiera gritó una vez, solo tenía los ojos cerrados mientras era sujetado por la vampira para mantenerlo quieto.

Todo iba bien hasta que otro camarero, más tímido y bajito se acercó a Spike, inseguro de interrumpir su “cena” de cada noche. Al final, le dio al rubio unas suaves palmadas en el hombro llamando su atención. El vampiro, molesto, dejo a la camarera.

- ¡Te he dicho mil veces que a la hora de mi cena no! - reclamó Spike con algo de sangre en los labios.

- Lo-Lo siento, jefe. Pero... - se disculpo el joven camarero temblando como una hoja. - pero es que tiene una llamada urgente.

- ¿De quién?

- No ha querido decirlo. - contestó. - Y no es para usted, sino...

El camarero miró tembloroso y de reojo a la morena que estaba en el sofá negro mordiendo al humano, bebiendo su sangre a gusto. Spike lo entendió enseguida y suspiró fastidiado y resignado. Con la mano extendida le indicó al camarero que le diera el teléfono, él así lo hace y sale corriendo. Spike se reúne con Ángelus pero sin rodear el sofá, se queda de pie a espaldas de ella.

- Tienes una llamada, y es urgente al parecer. - informó Spike sonando molesto.

Ángelus no dijo nada, solamente dejo de morder al moreno al instante. Lo apartó suavemente para mirarle a los ojos, viendo que estaba pálido por la perdida de sangre, pero con reposo se repondría. En ese momento él cayó rendido en el sofá a su lado, con la mordida visiblemente sangrando un poco. Sin dejar de mirarle, de contemplarle, le cogió el telefono a Spike, y al limpiarse los labios se puso el aparto en el oído.

- ¿Qué pasa?

Tras preguntar eso, Ángelus escucho atenta lo que decía aquel que estaba al otro lado. Segundos después, la expresión tranquila de la vampira cambio a una de sorpresa y incredulidad. Se puso en pie sin decir palabra alguna, solo escuchar lo que le decían. Spike la miró confuso, viendo como daba unos pasos hacía delante, no podía verle la cara desde donde estaba.

- ¿Ángelus? - llamó él con la ceja curvada. No recibió respuesta de la vampira. - ¿Va todo bien? ¿Ángelus?

Ella colgó el teléfono, y se quedo hay de pie, petrificada como una estatua de piedra. Apretó el aparato contra su mano con fuerza.

- “Maldita sea...”

-------------------------------------------------------------------

Después de un largo viaje agotador, Severus y Gina llegaron al hotel donde hicieron una reserva, y se instalaron en su habitación. Debido al apresuramiento, no pudieron pedir habitaciones separadas, no tuvieron más remedio que compartir habitación. Cuando el botones les ayudo a traer el equipaje, que eran un par de maletas cada uno, recibió su propina por parte de Gina y se retiro.

- Buff... por fin estamos aquí. - dijo Severus cansado y agotado. Cayó rendido en la silla más cercana.

- No exageres, Severus. - dijo Gina cogiendo sus maletas para dejarlas sobre su cama. - Tampoco hemos hecho cosas para cansarse. A no ser, que eso de hipnotizar a humanos te resulte agotador.

- No vas a parar de reclinarme eso, ¿verdad? - entendió él, cansado de las quejas de su compañera. - Ni que tu no hubieses hipnotizado a nadie, habrás hecho lo tuyo antes y después de que apareciera yo ¿no?

- Si, hice lo mio. Pero nunca delante de mi ama ni de nadie. Era más cauta que uno que tengo justo aquí.

Severus entendió que esa conversación no iba a ganarla por nada. Dejo de hablar y se concentro en otra cosa. Gina vio que le había ganado y contenta se puso a acomodar su ropa y sus cosas en su armario y su mesita de noche. Todo parecía tranquilo tras esa pequeña discusión, pero fuera de esa habitación, en las escaleras de emergencia, se encontraba el botones de antes reunido con otro hombre vestido de negro y con sombrero de vaquero.

- ¿Y bien?

- Ellos... están en la habitación 2015, al otro lado del pasillo. - informó el botones algo intimidado por ese sujeto. - Creo que no tienen intención de salir del hotel, al menos de momento.

- Muy bien. Es todo cuanto necesito saber. - dijo ese sujeto satisfecho con esa información nada. - Es perfecto... que no tengan pensando salir del hotel todavía.

- Entonces... ¿ya he cumplido?

- Desde luego.

El hombre de negro metió la mano en sus ropas buscando algo, y no tardo en encontrarlo y sacarlo para dejar que se viera. Sacó un sobre cerrado donde contenía algo bastante grueso, pero apenas pesado. Se lo lanzó al botones, y esté abrió el sobre. Lo que vio dentro lo dejo de piedra; un enorme fajo de billetes verdes, más de lo que conseguiría en propinas durante un año entero.

- E-Esto es...

- ¿Qué pasa? ¿No es suficiente? - pregunto ese hombre viendo la expresión del muchacho. - Puedo darte más... si te unieras a mi.

- Ehm... no, gracies... - se negó él sin pensarlo mucho. - esa vida... no es la mía. Prefiero esto. Es más tranquilo.

- Vale. Como quieras.

Con eso terminaron la conversación, al menos el botones. Tras guardar el sobre en sus ropas se fue de las escaleras de emergencia cerrando la puerta al salir. El hombre de negro se quedo allí solo unos minutos, meditando en silencio. Entonces, ese hombre bajo por las escaleras que parecían no terminar nunca. Por el camino, ese hombre mostró una sonrisa de lado, algo maliciosa.

Horas después, siendo casi media noche, Severus estaba tumbado en la cama, ebrio como una cuba debido al champan que había tomado, cortesía de la casa al parecer por haber caído bien a la directora del mismo hotel. Mientras, Gina estaba en su propia cama leyendo un libro, o al menos lo intentaba, ya que, su compañero de habitación se reía loca y tontamente sin signos de querer parar.

- ¡jajajajaja....! ¡Jijiji...! - se reía él con la cabeza roja como un tomate, el alcohol le había subido a la cabeza. - Es increíble... ¡Putamente increíble!

- ¿El qué es increíble? - pregunto Gina sin mirarle, pasiva pero queriendo saber que le pasaba a su infantil amigo.

- ¡Sarah! - respondió, y se un salto se puso en pie sobre la cama, con las piernas abiertas y la botella de champan y la copa en las manos. - ¡La muy desagradecida se marcha con su ex-novio a Berlín, donde estamos ahora, por el simple hecho de que me quede dormido por tiempo indefinido! ¡Es una TRAICIÓN con todas las letras!

- Entonces... ¿Para qué has venido a Berlín a buscarla? ¿No querías recuperarla? - pregunto Gina con tono irónico.

- Quiero recuperarla porqué sigo siendo su amo, y me debe un respeto y obediencia eterna. Al menos, hasta que la libere.

- Oh... ya veo.

El silencio reinó en la habitación, durante unos largos minutos. Solo se oía el tic tac del reloj de la mesita. Entonces, el ebrio vampiro se giró a la rubia medio tumbada en la cama leyendo un libro. Él bajo de la cama para sentarse en el borde con la botella y la copa en las manos, mirando a su compañera fijamente con las mejillas ruborizadas por la borrachera. La rubia le miró de reojo.

- ¿Qué pasa? ¿Porqué me mirás así ahora? - pregunto ella algo inquieta por como la estaba mirando.

- Gina... - nombró él mirándola algo mareado por el alcohol tomado. No estaba del todo cuerdo. - ¿Tú... aún me amas?

- ¡¿Eh?!

La rubia quedo de piedra y sonrojada por esa pregunta, mientras el moreno seguía impasible, sin avergonzarse de preguntarle eso.

- ¡¿A... A qué demonios viene eso ahora, idiota borracho?! - pregunto ella nerviosa como nunca. - ¡Estás loco, has perdido la +++ cabeza otra vez!

- ¿Huh? ¿Porqué lo dices? ¿Por lo que te acabo de preguntar? - pregunto él confuso, parpadeando un par de veces. - Solo era una pregunta de curiosidad.

- ¡Esas preguntas no son para nada de curiosidad, idiota del demonio! - rugía ella como alma que lleva al diablo, cabreada del todo. - ¡Y no es asunto tuyo si lo sigo estando o no!

Al decir eso último, Severus se mostró serio y molesto, y aquello llamo la atención de la rubia. Entonces, vio como él se ponía en pie y en unos segundos la cogía de las muñecas, la tumbada con los brazos en alto, aprisionados contra el colchón. Ella se sorprendió y lo miró a los ojos con las mejillas ruborizadas por la escena.

- Si que lo es... - dijo él. Ella no entendió. - Si que es asunto mio. Que estés o no enamorada de mi todavía, es asunto mio.

Gina no podía creer lo que estaba pasando. Pensó que era debido al alcohol, pero sabía que un vampiro era capaz de soportar el alcohol del cuerpo. Eso indicaba que Severus estaba así por voluntad propia, lo que no sabía era el porqué de ello en ese momento. Mientras, Severus la miraba a los ojos, pero no tardó en bajar la mirada, mirando la figura de Gina bajos esas anchas ropas.

- Que hayas reaccionado así... - continuó él volviendo a mirarla a la cara. - es muestra de que lo que en verdad... sientes algo por mi.

- ¡No imagines cosas, idiota! - reclamó Gina ruborizada. - ¡Estás borracho, y cuando estás borracho imaginas cosas estúpidas!

- Que cruel... - dijo él, y ella giró la cabeza nerviosa. - ¿acaso no recuerdas la noche en la que nos conocimos?

Tras hablar, el vampiro moreno se inclinó más sobre ella y le lamió el cuello con la punta de la lengua, ella se estremeció al contacto. Acto seguido, una de las manos de Severus se deslizó por debajo las ropas de la rubia hasta llegar a uno de los senos, donde empezó a masajearlo un poco, excitando a la rubia.

- Yo si que lo recuerdo. Con cada detalle. - aseguro él viendo como ella jadeaba en bajo por sus caricias. - ¿No crees... que lo recordarías mejor si te hago una sección especial en este momento?

- ¡¿En qué estás pensando ahora, loco?! - pregunto ella alzándose hasta sentarse. Severus la miraba con una sonrisa picara.

- ¿Estas diciendo que no lo deseas?

- ¿Eh?

- Tranquila... - dijo él acercándose al rostro de ella. - Esta bien. Estamos los dos solos esta noche.

Severus la beso con los ojos cerrados, mientras ella tenía los ojos bien abiertos de lo sorprendida que estaba. No rechazo el beso. Ni tampoco se resistió a lo que paso después, aunque quiso hacerlo. Tras dejar de besarla, Severus bajo al pecho de ella, besándolo con gusto mientras ella ruborizada cerraba los ojos estremeciéndose con ese contacto tanto tiempo olvidado. Ella sabía que eso estaba mal y que era por culpa del alcohol consumido, pero en el fondo, ella no podía resistirse. Al fin y al cabo, sintió algo por él.

- Maldición... Maldición. - dijo ella temblando de vergüenza. - “Piensa que lo sabe todo de mi y los demás”

No supo como ni cuando, pero enseguida se vio tumbada sobre el cojín de su cama, con las dos manos juntas y atadas con una cuerda en la cabecera, las dos piernas libres pero abiertas para dejar paso al vampiro moreno que la iba desnudando mientras la seducía con caricias cada vez más intimas. La joven estaba con la cabeza girada, apoyada en su brazo estirado hacía atrás. Sentía como ese vampiro la dejaba con los senos a la vista, acariciaba su vientre hasta llegar a su zona intima bajo su pantalón tejado.

- Vamos... - dijo Severus mirando a la rubia a la cara. - no hace falta que te muestres disgustada. - tenía su mano frotando la entrepierna de la rubia, esta temblaba por esa sensación. - ¿De verdad te estoy forzando a hacerlo?

- Pu... Pues claro. - aseguro ella nerviosa y excitada. - Esto... no deberíamos estar haciéndolo. - le recordó. - Tú... piensas en otra chica que esta junto a otro hombre aquí, y estás pagando tu frustración conmigo...

- Sin embargo, no parece que te desagrade. - observó él coqueto. Ella no dijo nada, solo gemía en bajo sintiendo la mano de Severus en su intimidad haciendo que se estremeciera más y más. El vampiro miró hay abajo al notar algo húmedo. - Hmm... pero estoy contento. Te vas preparando rápidamente.

- ¡¿Tienes que decir el voz alta esas cosas?! ¡Hazlo en silencio, por favor! - exclamó ella sonrojada de la vergüenza.

- Perdona...

El vampiro se inclinó sobre ella lamiendo su cuello de nuevo, estremeciéndola con un gemido alto echando la cabeza hacía atrás. La rubia estaba sorprendida y confusa. ¿Porqué le dejaba hacerle todo eso en ese momento? Le estaba dejando juguetear con ella, cuando él debería estar pensando en su sierva pelirroja. No entendía porqué le dejaba seducirla de esa forma estando ebrio, pero tal y como él dijo, no le desagradaba. Ya lo hicieron una vez, y durante un tiempo deseo repetir la experiencia. No esperaba que eso ocurriera mucho tiempo después, con todo lo que había pasado hasta esa noche.

Mientras ella pensaba eso, Severus ya estaba dejando casi desnuda en la cama, él solo se había quitado la parte de arriba. Las caricias en su parte intima y en sus senos continuaban mientras él miraba a Gina a la cara; sus mejillas ruborizadas, ojos cerrados con lagrimas sobresaliendo, las manos cerradas con fuerza, su pecho agitado y sus gemidos excitados y con vergüenza.

- Ah... espera... - pidió ella entre gemidos. Las caricias de Severus la estaban excitando en aumento. Estaba por venirse. - ¡Ah...!

- Que hermosa estás... - dijo Severus mirando la entrepierna de la rubia.

- ¿Qué estás mirando tan fijamente? - pregunto ella a la defensiva.

- No, solo estoy contento. - contestó con una sonrisa feliz. Gina lo miró incrédula, al hacerlo Severus la agarró por la cabeza y la beso dejándola de piedra.

Minutos después, ambos estaban cubiertos con las sabanas de la cama, sin prenda alguna. Severus había desatado a la joven para tenerla tumbada debajo suyo, lista para el juego mutuo. Ella estaba nerviosa por la cara girada que tenía, se agarraba al cojín con fuerza, preparándose para el doloroso pero placentero momento. No tuvo que esperar mucho, el vampiro de melena negra penetró entre sus piernas haciendo que arqueará la espalda y gimiera de dolor placentero. No tardo en abrazarse a él por la espalda.

En esos momentos, en la puerta de la habitación de hotel, una figura estaba plantada delante, mostrando una sonrisa sarcástica. Y de camino a Berlín, cogiendo el primer vuelo a la capital, iban Ángelus y Spike apresurados con poco equipaje. La morena deseaba llegar a tiempo para evitar una masacre en la ciudad alemana. Con suerte, sus discípulos sabrían defenderse del peligro.

CONTINUARÁ...

Hasta aquí este capítulo, espero que os haya gustado. Con este quedan solo 3 capítulos para el final, y estos últimos intentaremos no tardar en publicarlos. No quiero prometer nada en vano, pero iremos lo más rápido que nos sea posible. Hasta entonces, ser pacientes, queridos lectores.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Jue Jun 07, 2012 6:15 am

ohh nuevo capitulo genial ... me ha gustado mucho Razz
wii Gina y Severus juntos de nuevo , me encanta esa pareja
animos Angelus y Seve , espero nuevo capitulo pronto!!
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Dom Jul 08, 2012 12:04 am

Hola a todos, magos y brujas de este maravilloso foro. Sentimos haber tardado pero aquí tenemos para todos vosotros el cap 19 de este fic. Con este capítulo quedan dos más para el final, ser pacientes.

Capítulo 19

Eran vacaciones de verano, y muchos de los londinenses iban de viaje al extranjero por vacaciones en familia o en pareja. Por ello el aeropuerto de la capital británica estaba a rebosar de gente que esperaba su vuelo, entre ellos iba hermosa mujer de pelo negro, vestida de negro bajo su blanca y pálida piel. Ángelus esperaba su vuelo a la capital de Alemania, Berlín, con algo de nerviosismo. Preocupada por el peligro que corren sus dos aprendices ignoraba por completo las miradas pervertidas de los humanos jóvenes.

A ser verano, la vampira tenía que ir con ropas ligeras y cortas, mostrando sus fuertes y delgadas piernas, sus delgados brazos y su escote bien marcado por el top negro que llevaba a juego con el pantalón cortó negro y las zapatillas atadas a la pierna. Teniendo las piernas y los brazos cruzados se mostraba impaciente y algo enojada, pero eso no hacía que los jóvenes dejaran de mirarla.

- “Dejaros de miraditas... No os aconsejo que me miréis de esa forma, porqué no soy nada agradable para vosotros” - pensó ella.

Al fin, se dijo por los altavoces que el vuelo a Berlin estaba a pocos minutos de salir. La morena se puso en pie y cargó su ligera maleta sobre el hombro. Caminando con elegancia y postura fue a coger el avión con la cabeza alta y a paso firme. Algunos de los jóvenes que la miraban la siguieron hasta la entrada a su vuelo, allí dejaron de perseguirla. Al menos la mayoría. Uno entró en el vuelo hacía Berlín minutos después, evitando ser visto por la morena vestida de negro. Un pasajero, también vestido de negro y con una sola mochila de viaje cogió asiento en plazas anteriores a la morena. Llamaba bastante la atención por su pelo platino.

Spike seguía en sigilo a Ángelus, atento a todo lo que ella hacía durante su viaje a la capital alemana. No entendía porqué de golpe iba allí a buscar a sus siervos, cuando estuvo tan tranquila de ese viaje horas antes. No le había contado nada por más que insistió, y él se puso algo celoso por tanto secreto, y más si se trataba de ese siervo mediocre llamado Severus. Nunca le cayó bien.

--------------------------------------------------

En esos momentos, la pareja de vampiros; Severus y Gina, estaban acostados en la cama uno al lado del otro. Severus estaba boca arriba con los brazos tras la cabeza sobre la almohada, en cambio Gina estaba tumbada de lado, a espaldas de él encogida. Hacía unos escasos minutos que habían hecho el amor, y no se habían dicho nada. Estaban agotados y sorprendidos de lo ocurrido.

- “¿Qué demonios a pasado? ¡¿Qué demonios acabo de hacer?!” - se preguntaba el moreno hecho un lío y con dolor de cabeza. Entonces miró de reojo a Gina. - “Seguro que está cabreada como una mona...”

Severus no estaba del todo equivocado. Gina estaba molesta por haber sufrido semejante abuso contra su voluntad, pero... No negaba que había disfrutado, ya que no era la primera vez con él, pero si teniéndolo ebrio totalmente. Su orgullo por haber decidido olvidarle la obligaba a no mirarle a la cara en esos momentos. No quería delatar lo que realmente pensaba de lo ocurrido. En cambio, Severus deseaba tener la ocasión de hablar con ella civilizadamente y disculparse por ello.

No dudo y quiso hablar, pero de repente pasaron cosas inesperadas en ese momento. Lo primero, es que al vampiro le vino un flasback, una visión de lo que veía Sarah en esos momentos. La resaca hacía que esa visión fuera dolorosa y apenas se fijo en lo que estaba viendo. Lo que pasa justo después, es que un potente disparo de escopeta perfora la puerta, derribándola. Los dos vampiros pegan un grito y se abrazan asustados sin salir de la cama por estar desnudos, solo cubiertos por la fina sabana.

- ¡¡¿PERO QUÉ...?!! - Exclamó Gina.

- Vaya, vaya... Que escena más intima, demonios.

Severus y Gina quedaron de piedra al ver de quien se trataba, ya lo conocían de antes. El caza-vampiros Van Helsing entraba en la habitación pisando la puerta destrozada y bien armado con una escopeta de doble cañón. Ese hombre les sonreía de forma perversa y algo enloquecida con un cigarro en los labios.

- Van Helsing... - nombró Gina aterrada, con las manos temblando delante de su pecho.

- Cuanto tiempo, te llamabas... ¿Gina? - saludo Van Helsing mostrando naturalizada con el arma sobre el hombro. - Siento haberos interrumpido en... vuestros juegos de enamorados, pero... tengo trabajo con vosotros.

Entonces, el humano extendió su arma contra Gina y está era incapaz de moverse por el miedo que le tenía a ese cazador. De repente, para sorpresa de Gina y el cazador, Severus se interpuso entre ella y el arma, la abrazo contra su pecho haciendo de escudo sin pensarlo dos veces. Gina quedo de piedra pero intento apartarlo, nada. Él era más fuerte que ella y no desistía.

- ¡Severus, apartate! ¡Te matará...! - le decía ella ruborizada por tenerle así pero asustada por su vida. - ¡Suéltame...!

El moreno no le hacía caso, ni decía nada. Simplemente la mantenía en sus brazos contra su pecho, fuerte y decidido. La rubia estaba sorprendida, pero no quería que Severus muriera por ella y menos en manos de ese cazador que odiaba a su ama. Mientras, el cazador, pasivo de esa escena no bajo el arma.

- Que valiente por hacer eso, pero... de nada servirá. - advirtió el humano vacilante. - Estás balas... os atravesaran a los dos.

Al oír eso Severus se estremeció, y pensó rápido en algo para detenerlo. Severus no podía permitir que Gina muriera ahora. Entonces, a la desesperada, Severus agarró la manta de la manta y la extendió ante el cazador impidiendo la visibilidad. Por suerte le tuvo muy cerca y la manta cayó sobre el humano cayeron al suelo intentando quitársela de encima. Los dos vampiros fueron rápidos y salieron de la cama para escapar por la ventana, no sin antes que Gina cogiera algunas ropas para vestirse después.

- ¡Date prisa! - decía Severus cogiéndola del brazos para arrastrarla a la ventana, dejando que saliera rápido. - ¡Corre, corre!

- ¡Malditos chupa-sangres!

El cazador había conseguido librarse de la manta y estaba apuntando a Severus que salia por la ventana. El vampiro escapo por los pelos y la bala perforó la pared de al lado como si fuera de cartón. Apretando los dientes Van Helsing corrió a la ventana para verles bajar a la calle y huir. Disparo a bocajarro llamando la atención de los vecinos y civiles que iban por hay, pero no les dio y desaparecieron en la oscuridad de la noche. Cabreado como nunca se apartó de la ventana y se fue de allí por la puerta.

Mientras, la pareja de vampiros había escapado por los pelos, alejándose de ese lugar saltando por los tejados de la ciudad para que nadie les viera desnudos por hay, habrían llamado la atención y con ello su localización para ese cazador. Una vez que estuvieron lo bastante lejos y a salvo, se detuvieron en un callejón lejos de la gente para poder vestir las ropas que Gina pudo coger.

- ¿Cómo demonios supo... donde estábamos? - se preguntaba Gina con el miedo en el cuerpo todavía mientras se vestía. - ¿Porqué... está aquí, en Berlín?

- Eso da igual ahora. - le dijo Severus pareciendo estar más calmado que ella pero alerta a todo. - Debemos vigilar que ese cabrón no nos vea de nuevo. Hay que buscar un escondite más seguro.

- ¡¿Dónde?!

- Creo... que Ángelus me dijo una vez... que había un vampiro conocido suyo viviendo aquí, aunque no se como es ni como se llama. - recordó Severus inseguro de esa información.

- Pues vaya ayuda.

- ¡Eh, no empieces con tus quejas, por favor! - se quejo Severus viendo a donde iba ella. - No es momento de discutir...

Gina calló dándole la razón. En pocos minutos estuvieron con las pocas prendas que consiguieron coger en su huida. Severus iba de negro como siempre iba, pero esta vez solamente llevaba una camisa de manga corta y unos pantalones con cinturón. En cambio, Gina simplemente llevaba un ligero vestido, sin ropa interior bajo esa prenda de color azul celeste.

Una vez vestidos se pusieron en marcha para ir con la gente y mezclarse en ella, pero entonces otra cosa inesperada para los dos vampiros. Severus recibió en su cuerpo una repentina y sorpresiva barra de plata que le atravesó el hombro hasta el brazo. Gina dio un salto del susto que recibió mientras Severus caía de rodillas al suelo incapaz de moverse o gritar. Enseguida corrió la sangre por encima su cuerpo y la barra de plata que purificaba esa sangre haciéndola ceniza igual que la herida, quemándole como si fuera ácido puro.

- ¡Dios mio, Severus!

- ¡Mal... dición...! - maldijo el moreno con la mano agarrando la barra a pesar de que se quemaba con ello. De su boca salía sangre también y su vista se estaba nublando por la perdida de sangre y por el dolor. - ¿Qué demonios...?

Con las fuerzas que aún le quedaba intento quitársela pero era imposible, estaba bien clavada como si la hubiesen disparado. Gina intento ayuda pero con solo rozar el objeto se quemo las manos gravemente. La plata estaba bendecida y por ello se quemaba. Aún así, Gina intento de nuevo pero Severus la detuvo apartándola de un empujón.

- ¡Detente, no lo vuelvas a tocar! - ordenó él exigente y autoritario. Gina se sorprendió.

- ¡No seas tozudo, deja que te ayude! - exigió la rubia orgullosa y cabreada por la tozudez de su compañero.

- ¡No, quieta! - insistió él, entonces su vista se nublaba más y las fuerzas le fallaban para aguantarse recto. - Ugh...

- ¡Severus!

La rubia vio como el moreno estaba por caer de lado al suelo, pero lo cogió al vuelo con el brazo bajo su cabeza y acurrucarlo a su pecho para acomodarlo. Ella intento quitarle la barra de plata pero de nuevo se quemo, aún así hizo fuerza para quitarla pero era inútil, estaba profundamente clavada a su hombro y brazo. Frustrada pensó que hacer pero la desesperación no la dejaba.

- “¡¿Quién ha sido?! ¡¿Quién le ha atacado así por sorpresa?!” - pensaba ella mirando a su alrededor. No vio nada.

- Gina... Gina... - llamaba Severus con la voz muy baja, debil y sin fuerzas. Gina le miró aliviada de verle consciente. - Lo... siento...

- ¿Eh? ¿Qué?

- Siento mucho... lo que he hecho antes, en la habitación... - dijo él mostrando su arrepentimiento en su rostro y sus palabras.

- Severus...

-----------------------------------------

- ¡¡Severus!!

Sarah, la vampira pelirroja tan parecida a Lily Evans, había sentido un fuerte dolor en su hombro y su brazo. Supo que se trataba de un ataque a su amo y creador, Severus Snape. También supo que estaba en la ciudad de Berlín donde ella también estaba. Confusa pero decidida salió corriendo a por él, mientras, el hombre que estaba a su lado extendía su mano para alcanzarla sin éxito.

- ¡¡Sarah...!!

CONTINUARÁ...

Puede que este último sea más corto que los demás. No os preocupéis, el siguiente intentaremos hacerlo mucho más largo jeje. Hasta entonces paciencia, nos vemos.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Jul 08, 2012 3:35 am

Bueno hace bastante que no leia un capitulo de este fic , me gusto volver a leer aun que ya queda poco...
muchas gracias a los dos y estare atenta para el proximo capitulo... Razz
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Lun Sep 17, 2012 12:39 am

Hola a todos, queridos lectores de este foro. De nuevo tengo que disculparme por tardar tanto en públicar, pero es que las escritoras de este fic no consiguen a menudo coincidir sus horarios libres ahora jejeje. En fin, aquí os dejo el cap 20, el penúltimo capítulo de este fic de Severus. Espero que os guste.

Capítulo 20

En la calle oscura y solitaria de la capital, estaba Gina. La vampira rubia estaba sola en esa calle manchada de sangre, sentada de rodillas con la mirada perdida por la confusión y la incredulidad. Las cosas habían dado una vuelta de tuerca que ella no entendía. Hasta hacía unos minutos estaba junto a un malherido Severus, intentando curarlo, y mientras, esté de repente se disculpo por lo ocurrido en el hotel de la ciudad donde estuvieron hasta ser atacados por el caza-vampiros. El vampiro moreno se disculpo por haberla seducido en la habitación estando borracho, y ella acepto sus disculpas a pesar de la sorpresa, pero lo que paso después...

--------------------------------------------------

Flash Back

Severus, no pienses en eso ahora. Debemos cerrar esa herida enseguida. - dijo Gina atendiendo a su compañero.

- ¡No, esto es importante! - insistió él deteniéndola a pesar del dolor. - Yo... soy un completo idiota, y hacer esas cosas deberían ser parte del pasado, y aún así...

- Vamos Severus, - calmó la rubia viendo que se culpaba en serio. - Tu eres así, es verdad. Pero, no es del todo malo. Mejor eso que vayas por hay mordiendo y asesinando a lo loco.

- Gina...

- Reconozco que... me molesto mucho que me empezarás a seducir estando borracho, cuando has venido aquí buscando a Sarah. - confesó ella algo ruborizada. - Pero... Yo también me uní a ese juego por propia voluntad, así que no hay nada que perdonar.

- Eres demasiado buena conmigo, Gina. - dijo Severus dejando que vendará su herida con un trozo de tela. - ¡Ugh! A pesar de lo que ha pasado entre nosotros desde que nos conocimos, tu siempre...

- Dejalo, Severus... Olvidalo.

- No puedo.

Severus alzó el rostro de Gina para hacer que lo mirará a la cara. La rubia se sorprendió al ver lo serio y decidido que se mostraba Severus en ese momento, no parecía pensar en la herida sufrida o en la situación actual que estaban por ese cazador. Gina estaba por decirle algo para evitar esa situación vergonzosa, pero no pudo decir nada. Severus no dudo y la beso en los labios. Gina ante eso quedo de piedra, pero no lo rechazó al sentir la intensidad y los sentimientos que daban ese beso. Se ruborizó y cerró los ojos.

El beso duró una eternidad, al menos para Gina. Severus no tardó en separarse de ella lentamente y mirarla a los ojos.

- Te amo, Gina.

- Severus...

Al oír su nombre y ver que sujetaba a esa mujer con las dos manos por el rostro, Severus quedo de piedra y se apartó bruscamente.

- ¿Severus?

Los dos se quedaron mirándose unos instantes, y entonces, sin palabra alguna de su parte, Severus se puso en pie tambaleando para salir corriendo como el viento. La dejo allí tirada con la palabra en la boca. Muda y confusa como nadie.

Fin Flash Back

-------------------------------------------------------

La sangre que la manchaba por las piernas y el pecho no era suya, sino de Severus. Ya se estaba secando y sus ropas olían mal. Todo eso a ella le daba igual, lo ignoraba por completo. La confesión que tuvo ante sus narices por parte de Severus la tenía embobada como una chiquilla. No sabía si a causa de la herida provocó tal confesión, pero estaba claro que Severus lo dijo sin percatarse de ello, y al ver eso había huido sin más, avergonzado.

- Severus...

-------------------------------------------

Mientras, el nervioso fugitivo, Severus, que saltaba como un loco por las paredes haciendo zic zac, haciendo caso omiso al dolor y al cansancio. Corre sin rumbo aparente y sin tregua, ignorando su recorrido hasta llegar a una pequeña plaza donde se detiene. Él se sienta en el escalón de la fuente central de esa plaza, jadeando con sudor en la frente que empapaba su pelo. No podía creer que le hubiese dicho tal cosa a Gina tras besarla sin motivo y de forma descarada. No supo como fue capaz de confesarse de esa forma.

- “¡Maldita sea, joder! ¿Cómo pude decirle eso como si nada? ¡¿Pero qué demonios me pasa?!” - pensaba él molesto e irritado.

- ¡¿Severus?!

El nombrado quedo de piedra al oír su nombre, y también por la voz que lo llamó. Conocía esa hermosa voz, una que hacía tiempo que no oía directamente con esa energía. Quiso darse la vuelta, pero temía que sus oídos le hubieran hecho una mala pasada y al girarse no viera a esa persona que tenía en mente. Tragando saliva giró su cintura lentamente, y allí la vio. A su añorada Sarah.

- Sarah. - nombró él boquiabierto. La pelirroja con pecas en las mejillas también se mostraba sorprendida. - Eres tu, de verdad.

- Dios mio, Severus. ¡Estás herido!

Severus quiso ponerse en pie, pero al intentar hacerlo su cuerpo no le obedeció y cayó de rodillas en el suelo incapaz de moverse. Confuso se aguanto como pudo con las manos contra el suelo, pero no tardó en perder la conciencia delante de Sarah. La perdida de sangre y fuerza finalmente pudo con él.

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Gina corría por la ciudad buscando a Severus, vigilando que los humanos no la vieran saltando de tejado en tejado. Seguía su rastro de sangre mientras lo llamaba por telepatía como les enseño hacer Ángelus, pero no recibía respuesta de Severus, y eso la molesto. El rastro de sangre la lleva a una pequeña plaza, allí el rastro acaba en un enorme charco, y nada más. Confusa miró a su alrededor pero nada, y Severus no respondía a su llamado.

- “No... ¡No puede ser...!” ¡Severus, Severus! - Gritó ella en alto, oyendo como su voz hacía eco en esa zona oscura y silenciosa.

Gina empezó a alterarse por falta de respuesta. Ella era responsable de vigilar a su compañero como le prometió a Ángelus, y más estando él herido de gravedad por plata bendecida. Tan desesperada estaba que no estuvo altera a los peligro que había, y no tardo en oír unos pasos a sus espaldas.

- Hola, Gina.

- ¡¿Severus?!

Gina se dio la vuelta con una sonrisa de alegría pensando que era Severus, pero al hacerlo quedo de piedra. Quien estaba ante ella no era su amigo Severus, sino el cazador Van Helsing. La vampira no tuvo tiempo a reaccionar, el cazador la golpeo en el estomago con mucha fuerza, ella incapaz de resistirlo caer desmayada en brazos del enemigo que sonríe triunfal.

- Duerme monstruo, duerme...

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Con los parpados todavía pesados y cansados, Severus despierta de su letargo sin dolor alguno. Observa confuso su brazo y hombro y ve que están totalmente curados, como si nunca hubiera sufrido semejante herida con una barra de plata bendecida. Aún sufre dolor de cabeza por la situación vivida, y su garganta reclamaba sangre para beber.

- Ah, ya has despertado.

Al lado de la cama donde se encontraba descansado vio a Sarah, está ya tenía preparadas de ante mano bolsa de sangre para él. Severus no espero y se tipo de bolsas hasta que no quisiera más. Sarah estuvo sentada ante él mirándolo en silencio, cuando deseaba decirle muchas cosas, incluso quería abrazarlo después de tantos años sin verle, viendo que estaba despierto y vivo.

Severus también deseaba preguntarle muchas cosas pero no sabía como, por ello se mantenía ocupado con la sangre medica para prepararse. Quería preguntarle sobretodo porqué se había marchado sin más cuando él quedo dormido tantos años, sin esperarle. Severus no tardó en acabar de beber sangre, y tras eso quedo callado, sentado en la cama rodeado de bolsas de sangre vacías.

- ¿Ya estás mejor? - pregunto la pelirroja recogiendo las bolsas vacías. - Me alegro.

- ¿Porqué te fuiste tras quedarme dormido? - pregunto Severus sin rodeos. Sarah quedo petrificada. - He estado viendo este tiempo que estas en compañía de un hombre, de otro vampiro. No quería creerlo pero al final lo hice. Es inaudito que siendo tu amo todavía te fueras de Inglaterra tras quedarme dormido sin saberse cuando despertaría.

- Severus, yo...

- ¿Porqué te fuiste sin esperar a que despertará, eh? ¿Tan poco te importaba como para hacerme eso? - preguntaba él molesto.

Ante tanta pregunta Sarah no era capaz de responder, mejor dicho, no creía necesario contarle nada. Ella quería dejar las cosas claras, pero cuando pensaba hacerlo tuvieron una sorpresa inesperada. La puerta de la habitación se abre de un portazo, y de ella aparece un hombre alto de pelo negro y piel pálida.

- ¡Buenas noches a todos! - saludo ese tipo con mucho humor. Severus lo miró extrañado mientras Sarah lo miraba con ironía. - ¿Cómo esta nuestro invitado malherido?

- Pues... ya esta bien, querido.

Severus miró a ese tipo y le gruño un poco por el comentario. Lo reconoció nada más tenerlo delante. Era el vampiro que había visto a través de Sarah. Era el desgraciado que tenía a su sierva sin su permiso ni nada. Tenía ganas de decirle cuatro cosas e incluso pelearse con él, pero su instinto le decía que no era prudente. Ese vampiro parecía ser más viejo y fuerte que él, pero no tanto como Ángelus. Por extraño que pareciera, a Severus le resultaba familiar ese tipo, y no por Sarah. De mucho antes, pero no supo de qué.

- Vaya, ¿así que este es tu amo, Sarah? - pregunto el vampiro moreno. - No es lo que me esperaba.

- ¿Cómo has dicho? - pregunto Severus agresivo poniéndose en pie, estando cara a cara con ese vampiro.

- ¡Severus, detente...!

- ¿Quién demonios eres tu, imbecil? - pregunto Severus con vacilación.

- Mmm... Ya dijo Sarah que eras muy agresivo y desconfiado con todo aquel que se acercaba a tus chicas. Veo que no exageraba.

- ¡Responde a mi pregunta! - exigió Severus gruñendo entre dientes.

- Perdona, no me he presentado. - dijo el vampiro con educación y calma. Esa calma irritaba a Severus cada vez más. - Soy un viejo amigo de su ama Ángelus. Mi nombre es Krolock, el Conde Von Krolock.

- ¿Von Krolock? - repitió Severus extraño. Definitivamente le sonaba ese nombre. - Entonces, tu eres del...

- Si. Del Consejo que obedece a tu ama. - afirmó Krolock con una sonrisa amistosa. - Es un placer conocerte.

- ¿Y se puede saber que hacer con mi sierva? - pregunto Severus sin educación, sin importarle que fuera un conde o lo que fuera. Krolock lo miró calmado en todo momento. - Ya deberías saber que un siervo no puede separarse de su amo hasta ser liberado.

- ¿Y quién te dijo eso? Dudo mucho que Ángelus te lo haya dicho jeje. - dijo Krolock cabreando más a Severus. - Verás, ella no podía soportar estar esperando y esperando a que despertarás. Todos pensaban que nunca lo harías, y yo... Bueno, le propuso volver a su hogar natal. Nada más que eso.

- ¡No tienes ningún derecho a ello! - exclamó Severus con agresividad. - ¡Ella me pertenece como amo suyo que soy!

- ¡Severus, por favor basta ya! - suplicó Sarah que estuvo al margen de la conversación hasta el momento. - Él es quien te ha curado las heridas. De no ser por él no habrías sobrevivido a otro ataque de ese Van Helsing.

- Tsk... Habría sobrevivido sin ningún problema. Ángelus me entrenó duro estos meses para venir a buscarte y llevarte de regreso.

- ¡¿Qué?! - Exclamó ella sorprendida. - Pero, ¿Porqué tengo que volver ahora? ¡Soy muy feliz aquí con Krolock!

- No hay más que hablar. - sentenció Severus sin escucharla siquiera. - En cuanto llegué Gina nos-

Severus no terminó de hablar. Cuando estaba por retirarse harto de estar en presencia de ese vampiro, sintió que alguien lo llamaba. Reconoció que se trataba de Gina, lo llamaba desesperada y de forma extraña, como si... estuviera asustada de algo. Cosa rara.

“Severus... Ayudame por favor... Severus...”

- ¡Gina! - gritó él en alto. La pareja prestó atención. - ¡Gina, ¿Qué te ocurre?!

La voz mental de Gina apenas se oía bien, era sumamente débil. Severus prestó más atención pero la voz dejo de escucharse. Con eso supo al momento que algo no iba demasiado bien. Cuando se separo de ella no estaba en condiciones para hablar de esas forma por telepatía, estaba completamente bien. Estaba claro que tenía problema. Puede que estuviera en mano de Van Helsing.

- Maldición... ¡Debí quedarme con ella!

- Severus...

- ¡Iré a rescatarla!

- ¡Espera!

Severus estaba por marcharse de allí pero es detenido por el conde que lo sujeta por el brazo sano. Severus se enfurece e intenta liberarse pero el vampiro era en verdad más fuerte que él. Sarah ve como ambos forcejean a lo loco. Severus estaba enfadado como nunca mientras que Krolock estaba tranquilo intento calmar la rabia de Severus.

- ¡Sueltame, cabrón! ¡Sueltame ya! - exigía Severus como un niño pequeño.

- ¡Haz el favor de calmarte! ¡Ese Van Helsing esta esperando a que vayas a buscarla para mataros a los dos de golpe!

- ¡Me da igual eso! Si no voy la matará de todas forma, ¡Y no puedo dejar que haga eso!

- Severus... - dijo Sarah sorprendida de la actitud de su amo.

- ¡Debes calmarte! Todavía tenemos otra solución para salvar a Gina.

- ¡¿Ah si? ¿Y cual es?!

- ¡Primero calmate, maldita sea!

Severus dejo de forcejear cuando vio a Krolock enfadado al final. La mirada que mostraba daba mucho miedo, por eso se calmó. Al hacerlo el conde lo soltó y lo tuvo frente a frente.

- Dime, ¿Cómo la vamos a salvar? - pregunto Severus desesperado y ansioso por saber.

El conde no dijo nada, ni tampoco Sarah. Todo lo que hizo el vampiro fue cruzar los brazos y señalando con la barbilla la puerta abierta de la habitación. Mientras Severus se daba la vuelta se oían unos pasos acercándose al grupo de tres vampiros. El moreno vio al responsable de esos pasos, y se sorprendió al verlo de pie en el umbral apoyado con los brazos cruzados y una sonrisa.

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- ¡Tu, despierta!

- Ugh...

Gina abrió los ojos como pudo, y vio que ella y ese bastardo estaban en un campo abierto fuera de la ciudad, solos. La pobre vampira tenía el cuerpo y la cara destrozada por la mala manera en que el cazador la obligó a colaborar para llamar a Severus. A pesar de ser vampira, las herida de ese desgraciado dolían de verdad. Su fuerza no era del todo humana. Van Helsing no se mostraba arrepentido de ese maltrato, estaba más concentrado en observar los alrededores para que no hubiera nadie, nadie excepto alguien que le interesaba ver aparecer; Severus Snape.

El cazador deseaba obtener al otro compañero de Ángelus, y con los dos vampiros podría traerla y matarla de una vez por todas, y vengar la muerte de sus compañeros, y su orgullo como caza-vampiros. Ese lugar era perfecto para que ningún humano viera lo que podría pasar allí. Además, él tampoco deseaba testigos de esa posible masacre.

- No te servirá de nada lo que estás haciendo, Van Helsing. - dijo Gina en bajo. Helsing la miró. - Ni Severus ni Ángelus vendrán.

- ¿Y cómo sabes eso? - pregunto Van Helsing con vacilación. - ¿Porqué crees que te van a abandonar a tu suerte?

- Porqué ninguno de los dos es idiota. - respondió ella. - Ángelus es la Reina de todos nosotros. Con una sola palabra puede hacerte añicos sin estar presente. Y Severus... No es tan tonto ahora como para aparecer aquí porqué le haya llamado.

- Ju, por lo que dices diría que algo ha pasado. Eso ni va ni me viene. Pero pienso arriesgarme y esperar a que alguno de los dos venga. - la cogió de la barbilla. - Tanto si estás viva... como si no.

- Maldito seas...

- Bueno, serás testigo de lo que pasará en breve aquí. Ya verás... que no estás del todo acertada.

- ¿Eh?

El cazador sacó un trapo de sus ropas y lo uso para tapar la boca de la vampira. Esta forcejeo un poco pero no pudo quitarselo. Al mirarle de nuevo, vio que esté había desaparecido, dejándola allí sola. Confusa miró a su alrededor alterada, y no tardó en percibir la presencia de un vampiro. Uno que ella conocía y que no creía que viniera sola.

- “No puede ser verdad...”

En el horizonte, mirando a la ciudad iluminada, se vio como una figura negra se acercaba a ella. Al tenerlo a unos metros pudo ver que en verdad era él; Severus Snape. La rubia no podía creerlo, tuvo los ojos como platos a punto de llorar emocionada, pero también asustada. Quiso gritarle pero no podía con el trapo atado sobre su boca.

- “¡No vengas, Severus! ¡No vengas, vete de aquí!” - pensaba ella a lo alto con los ojos cerrados e intento moverse de su sitio.

- ¡Gina! - llamó él al verla. Corrió a ella hasta estar arrodillado ante ella y ayudarla. - ¡Menos mal, estás bien!

- Severus...

- Lo siento mucho. No debí dejarte sola después de...

- ¡Huye, Severus! ¡Es una trampa!

- ¿Eh?

- Eres un completo idiota, vampiro.

Severus quedo de piedra al notar que tenía un afilado cuchillo amenazando su garganta y sus cabellos agarrados por el cazador. Severus no se movió, se dejo dominar por Van Helsing, poniéndose en pie a los ojos de Gina que estaba aterrada. Severus nota que el cuchillo es de plata, está lo quema levemente con solo rozarle la piel. Se queja pero no se atreve a moverse.

Gina mira asustada a Severus, esté estaba tenso por esa situación. Él mira a Gina como puede, y entonces, la rubia ve que el moreno mueve los labios pero sin usar la voz. Gina sabía leer los labios, y lo que leyó la dejo de piedra y sorprendida.

“Lo siento mucho... De verdad que si, Gina. Antes te lo dije, y te lo repito ahora... Te quiero”

- “Severus...”

- Hay que ser idiota para venir a buscarla, aun sabiendo de sobra que no estaba sola. - dijo Helsing con vacilación tras el oído de Severus. Esté le mira de reojo cabreado. - Por tu bien no te muevas, sino... Acabaré contigo y con tu amiguita chupa-sangre.

- No me importa morir, pero deja ir a la chica. De nada sirve tenerla ahora. Conmigo es suficiente para atraer a Ángelus.

- No te preocupes. Tengo pensado dejaros con vida hasta que llegué. Luego... os mataré ante ella para que sufra como sufrí yo.

Ante esa amenaza Severus gruñe enfurecido por la crueldad de ese ser. Todavía recordaba la tortura que sufrió Sarah por su culpa para sacarle información suya y de su ama. Severus vio que Gina también fue torturada por ese miserable humano, y de muy mala manera para hacerla colaborar. Deseaba darle su merecido, pero le era imposible, además, todo estaba calculado.

Van Helsing se mostraba más confiado teniendo como escudo a Severus, pero no se percato que tenía alguien detrás hasta que está le dio unos pequeños golpecillos con el dedo indice. Esté curioso gira la cabeza, y al hacerlo es sorprendido por un puñetazo en medio de la cara que lo hace retroceder y soltar a Severus sin cortarle la garganta. El golpe lo aturde un poco pero no llega a caer.

- ¡Uah...! Ugh... agh...

- No hará falta esperar a que venga, amigo mio. - dijo la persona que lo golpeo, quien estaba delante de él. - Aquí me tienes.

Van Helsing alza la mirará llorando un poco por el dolor, y ver que en efecto era ella; Ángelus. La vampira de negro estaba de pie ante él con los puños en los costados de la cintura mostrando triunfo y superioridad, por no decir de su maliciosa sonrisa. Mientras estos dos estaban cara a cara, Severus carga a Gina hasta reunirse con Sarah y Von Krolock a unos metros más adelante. Ese grupo se marcha dejando el resto a Ángelus. La Reina debía acabar con ese enemigo esa misma noche y no debían molestar.

- Nunca cambias, ¿verdad, Van Helsing? - dijo Ángelus con ironía, cruzando los brazos sobre el pecho. El cazador se frota la cara con el brazo para limpiarse la sangre de la nariz, mostrando odio y rencor. - Tanto odio y rabia no es bueno para la salud.

- ¡¡CIERRA LA BOCA, ZORRA CHUPA-SANGRE!! - Gritó esté a lo loco. Ángelus estuvo calmada. - Tu... Has matado a mis compañeros, una y otra vez... Tu padre mato a mi familia sin que le hubiese hecho nada, y tu... ¡No hiciste nada para detenerle!

- El mundo no es amable con nadie. - dijo Ángelus con cara seria. - Él también dijo lo mismo, ¡Aceptalo ya! - dijo con maldad.

- ¡¡Cállate!!

El Cazador sacó de la nada una escopeta de doble cañón y disparo contra Ángelus. La vampira esquivó las balas explosivas por muy poco y desapareció de la vista. Van Helsing recargo el arma a la desesperada, pero entonces, un par de manos sujetaron las suyas para desarmarlo por detrás. Ángelus lo tuvo a su merced aprovechando un despiste. Van Helsing maldigo su suerte.

- Te has confiado demasiado, amigo mio. - dijo Ángelus tras su oído. - Has perdido tus facultades por culpa de ese odio tuyo.

- ¡Cállate, no sabes nada de mi! - dijo él forcejeando su éxito. - No tienes idea de los que es perder lo que más quieres en la vida y vivir con el dolor de no volver a ver a tus seres queridos. ¡Lo único que me queda es vengar sus muertes, ya que ellos no pueden castigaros por lo que habéis hecho!

- Admiró tu devoción, Van Helsing. - admitió Ángelus con sinceridad. - Lastimas que te ciegues por ese odio sin sentido. Por mucho que te vengues de mi por todos tus compañeros... Ellos nunca volverán o te agradecerán tus esfuerzos. No sirve de nada esto.

- ¡¿Y tu que demonios sabes?!

- Se más que tu. Ya que... también deseaba vengarme de alguien al convertirme en vampiro. Tras eso vi que no servía de nada, que la vida que elegí seguía su curso sin nada nuevo. Se por lo que estás pasando, amigo mio. Por eso... te daré tu regalo.

- ¿Qué dices?

- Te reuniré... con aquellos que tanto quieres.

Al acabar de hablar, la vampira no duda en sacar los colmillos y morder al cazador en el cuello por detrás sujetándolo fuerte. Esté al sentir la mordida intenta gritar pero no puede, entra en un éxtasis irresistible hasta que su corazón dejar de latir. En pocos minutos, la vida de ese hombre vengativo se extingue para siempre en los brazos de la persona que más odiaba. Ángelus se relamió los labios tras dejar de beber su sangre, viendo que estaba completamente muerto. Tiró el cuerpo al suelo impasible.

- ¿Lo ves? De nada ha servido que me buscarás a la desesperada. - dijo Ángelus limpiándose los restos de sangre con el brazo. - Espero que con esto aprendas, y que en tu próxima vida... uses más la cabeza y seas mucho más poderoso. Adiós, profesor.

La vampira de negro se da la vuelta para regresar a la ciudad, dejando el cadáver del cazador allí, en la oscuridad de la noche.

CONTINUARÁ...

Espero que no os hayamos decepcionado. El último intentaremos no atrasarlo demasiado, pero no prometo nada. El siguiente será el final de esta historia. Nos vemos queridos lectores.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Lun Sep 17, 2012 3:43 am

Bueno ya solo falta un capitulo para terminar este fic... me ha gustado mucho ver que Severus se declaraba a Gina pero creo que no debio irse ... que no debio dejarla sola e indefensa
Y me alegro que por fin Angelus terminase con Van Helsing aun que da algo de pena pobre hombre XD
Nos vemos cuando salga el utimo capitulo , suerte chicos!
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Jue Nov 29, 2012 2:03 am

Hola a todos, queridos lectores de este magnifico foro de Harry Potter. Una servidora y el conocido Severus, os damos el esperado y retrasado capítulo final de este fic que a muchos os ha gustado. Pido disculpas por la demora tan larga, debido a la desocupación de ambos por la vida personal que tiene cada uno. Debo decir que este capítulo ha sido modificado varias veces, y que ha sido escrito atentamente por los dos creadores a partes iguales. Espero que el resultado sea del agrado de todos, y que el final sea el esperado.

Capitulo 21

Severus y el Conde llevaron a Gina con mucha delicadeza hasta la cama para atender sus heridas, eran pequeños arañazos que desaparecerían con un chasquido con un poco de sangre medicinal.

- Gina no parecen muy graves para hacer esa cara de dolor - Dijo Von Krolock mirándola con determinación.

- ¿Que no son muy graves? - grito Severus olvidándose del respeto hacia un anciano.

Gina observaba como esos dos se miraban; el mayor de pelo negro canoso le miraba con diversión mientras Severus miraba con rabia.

- Hombres tenias que ser… no es nada… - dijo Gina sin tomar importancia.

- ¡No digas eso! - exclamó Severus en alto, sorprendiendo a los de la habitación. - Podría haberte matado, ¿lo sabes?

- Severus… - susurro la rubia.

Ambos se abochornaron y desviaron la mirada del uno al otro. Viendo la tensión que había entre esos dos decidió marcharse con elegancia y sigilo de la habitación. Severus cogió aire queriendo romper esa tensión que le ahogaba, se puso de pie ante la azulada mirada de Gina.

- ¿Ya estás mejor? – no quería cagarla, trago mirando a ese rostro tan bello - ¿quería decir si ya estás mejor de los golpes…? - pregunto Severus algo nervioso desviando la mirada sonrojado. Gina parpadeo sorprendida. - ¿Quieres que te traiga más sangre? O… - se quedo en la media frase maldiciéndose por haber preguntando algo tan estúpido.

- No…, Estoy bien - aseguro ella también un poco nerviosa, pero agradecida por la atención.

- Ehmm Severus yo… - El aludido giro la cara hacia a ella con un brillo extraño en sus ojos.

Sarah entro ruidosamente con cara relajada de alivio e ilusionada y detrás el conde Von Krolock suspirando.

- ¡¡¡¡Severus!!!! - exclamó la pelirroja lanzándose al cuello del Vampiro - ¡¡¡Cuanto me alegro que estés bien!!! - paró de saltar para mirarlo - Pensé que ese cazador os habría aniquilado a ambos.

Por el fondo se oyó una carcajada y un suspiro.

- ¿Me extrañabais? - pregunto Ángelus saliendo de una de las más oscuras paredes con elegancia imponiendo ante ellos como una sombra majestuosa.

El conde Von Krolock ante la presencia de Ángelus hizo una reverencia haciendo que su nariz casi rozara el suelo.

- ¿Dónde está Van Helsing? - pregunto Severus examinándola de arriba abajo.

- No te alteres Vampirito, ya no volverá a molestaros, ni a mi - sacando importancia - ni a los demás - sonriendo con maldad.

Todos los presentes temblaron a tan siseantes palabras de Ángelus.

- Por cierto... - siguió la vampira - ¿Donde está Gina? - mirando a Severus que se tensó quitándose el bulto de su cuello.

- ¿Severus, ocurre algo? - pregunto Sarah intentando acercarse a él.

- Ehm no… solo que… esto… - aseguro el moreno pasado la mano por su cabello con nerviosismo - Yo voy a dar una vuelta - y sin decir nada salió ante las todas las mirada curiosas, y la penetrante mirada de Ángelus.

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En esos momentos, Gina iba por los terrenos del gran castillo Krolock, caminando con los brazos cruzados y la mirada molesta, no entendía porque ese vampirito que le hacía saltar de emoción si se dejaba manosear por esa mocosa de Sarah, después de todo lo que había pasado entre ellos. Con resignación giró en una de las miles esquinas del castillo, y se sentó con desgana.

- No me lo puedo creer... - gruño - fui una tonta al pensar que había una pizca de esperanza - ahogando sus palabras entre sus piernas y llantos.

- ¡GINA! - grito Severus asustado.

La nombrada alzó la mirada con asombro, giró la cabeza sin ser vista y pudo verlo buscándola con desesperación, quiso llamarlo pero no lo hizo, quería saber porque estaba aquí y no con esa tonta de sierva suya.

- ¡Gina, si estás por aquí quiero que escuches atentamente! - rogó - ¡Mira, siento mucho lo de antes, lo siento! - ella se sorprendió – Yo... no supe reaccionar ante ese abrazo tan repentino, Ella parecía realmente preocupada, por eso - cogió aire - por eso no fui capaz de rechazarlo - cerró los ojos - Ya sé que no es escusa - dijo apretando los puños con rabia.

- “Severus” - pensó la rubia.

- Quiero decir que… – suspiro – joder que difícil es esto… escucha Gina ¡NO ME ARREPIENTO DE LO NUESTRO! - dijo temblando dejándose marcas de las uñas en las palmas - Comprendo que no quieras salir, se que estas muy enfadada, pero… A pesar de que sea un idiota, siempre me fijado en ti… - dijo abriendo los ojos sonrojado - desde el momento que nos conocimos y me dijiste tu nombre, Por eso… - gimió de miedo pensando que no estuviera - Por eso… desearía poder tener otra oportunidad… contigo… si aún puedes dármela - dijo clavando una rodilla en el césped.

Los demás menos Ángelus tenían la boca abierta de estupefacción por lo que acaban de oír de los labios de Severus. Gina trago saliva.

- ¿Y como se que no volverás con Sarah? - pregunto en voz alta, sin apenas mostrarse. Al oírla la mirada de Severus se alzó y el también para buscarla con desesperación. - ¡No, ni te muevas…! - dijo, dejándolo clavando sobre sus talones en el césped. - ¡Contesta! ¿Cómo sé que puedo confiar en ti, otra vez?

Severus no respondió enseguida pensando como decir las palabras con cautela sin ser mal interpretadas. “Ella tenia razón, no podía decir algo y hacerla sufrir nuevamente, podría pasar cualquier cosa” pensó pasándose la mano por la nuca.

- No lo puedes saber- dijo al fin - pero… podemos intentarlo tú y yo sin nadie más – sonrió - lejos de todo esto…

Al terminar de hablar las mejillas de Gina se encendieron emocionada, pero no todo era tan fácil para ella, tenia miedo de confiar todo su ser en él, deseaba darle esa oportunidad pero el miedo la cerraba haciendo que Severus se alejase de ella, con suspiro pensó en volver a sentir la fría piel de su amado a su lado susurrándole en su helado cuello cuanto la ama. Abandonando la posición central, olfateo el aire y sonrió sonrojado, la había encontrado dejándose guiar por ese perfume. Cuando la tuvo cerca quiso abrazarla y sentir una milésima de segundo como su cuerpo se estremecería encima del suyo, Con una amplia sonrisa y apoyando su barbilla en el hombro de ella la abrazo suspirando con anhelo. Gina abrió los ojos para mirar de reojo y ver la blanca nariz de Severus muy cerca de su cuello haciendo que se sonrojara aun más y se estremeciera para después relajarse. Severus olfateaba y ronroneaba con los labios entre abiertos muy cerca del cuello de ella, no quería separarse.

Cuando sitio el repentino movimiento de su amada se separo unos centímetros. Gina volteo sobre sus talones para encontrarse ante ella un Severus que la miraba sonrojado y con un brillo de felicidad en esos pozos negros, espero a que él fuera el que la besara si tanto lo deseaba, se sonrojo al verse envuelta de recuerdos de la primera vez que vio a severus con ese brillo en los ojos. Severus no se movía, solo la observaba, Gina empezó a toquetearse el pelo nervioso y eso hizo que él rompiera ese espacio que los separa para atrapar esos fríos y carnosos labios abrazándola para profundizar esa pasión contenida. El beso era apasionado sintiendo que ambas pieles frías se quería despojar de la ropa para sentirse entre ellas, cuando el beso fe cortado por ella se miraron con ganas de más, de volver a sentirse otra vez.Las manos de severus estaban bajo la camisa de Gina mientras las de ella estaban en la ancha espalda.

- Severus... - ronroneo muy cerca sintiendo su aliento – Y… yo

- Sé que no será fácil confiar en mí por el pasado... - dijo casi rozando sus labios - pero me esforzaré para conseguir nuevamente tu confianza Gina… y tu felicidad - juro el vampiro dejando que ella se recostara en su hombro sonriente y sonrojada – sabes… - miro al cielo - soy un egoísta, ya puedes decírmelo… lo sé… y muchas veces… hasta que digas basta… pero estoy más que seguro que mi lugar es aquí, a tu lado… - dijo sacando las manos de debajo de la camisa para abrazarla y acercar el cuerpo de ella al suyo.

- Vaya, vaya me lo esperaba de vosotros dos… - dijo una voz en ambos oídos, que saltaron separándose temblando entre sonrojo de haberlos pillado y sorprendido por esa siseante voz.

- Ama - susurraron ambos a la vez.

La mujer con un suspiro se apoyo con cansancio en la pared observándolos. Sarah corrió hacia ellos alterada.

- Lo siento mucho… - dijo al estar delante de ellos.

- ¿Sentir? - hablo Severus alzando la seductora ceja.

- Creía que eras más listo, siervo... - dijo casi con un gruñido haciendo que Gina se cogiera al brazo de Severus esperando una protección que recibió después del propio vampiro.

- Sarah explicate... - dijo Von Krolock a su lado cogiéndola de la cintura para que ella apoyara la cabeza en su hombro, ella clavo su mirada verde en la negra llena de preguntas…al no poder, giró para abrazar a su novio, Severus que no comprendía, clavo esa misma mirada en Ángelus que con los brazos cruzados suspiró.

- Algo que me ocultas Sarah… - dijo un Severus amenazador acercándose peligrosamente, que cada vez se ponía mas nerviosa apretando sus brazos alrededor de Von Krolock, mientras se oía el rugido de la garganta de su amo.

Al rato Sarah se separó de su novio para encarse a su amo.

- Todos estos años te mentí, amo… te ame si… pero quería, era un plan… yo…. – va notando como una mano pálida se apretaba en su cuello, haciendo que la mas joven vampira empezara a toser.

- BASTA ESTUPIDO... - gruño Ángelus asqueada de la actitud de su siervo y de Sarah. Estaba harta de esos vampiros estúpidos, como los llamaba su padre, Basura…

Severus soltó a Sarah aun temblando de rabia abrazándose a Gina para relajarse.

- Sarah…- susurró Von Krolock hiendo a meterle una paliza a ese estúpido que había hecho daño a su amada. Notando una mano en su pecho asintió separándose para abrazar a Sarah entre caricias tranquilizadoras.

Sarah asiente y se acerca a su amo.

- Severus… lo siento de verdad…. Por eso no quiero dar mas problemas…así que si te parece bien… quiero ser liberada... Quiero quedarme aquí, amo, con el conde… ademas este es mi sitio, no Londres.

- Sarah….- Susurró Severus aun abrazado por Gina - ¿de verdad quieres quedarte aquí? ¿Estarás bien?... estuvo mal engañarme… sino no me hubieras confundido… seria feliz con Gina…- sonrió al pronunciar su nombre.

- Lo se amo… y lo siento... pero como te dicho era un plan, de parte de todos…

- Ya no importa eso… ¿quieres que te libere? - Sarah asiente sonriente.

Severus se separó de su amada con algunos quejidos y abraza a Sarah ante la mirada furiosa de Gina, que la suavizó con la mano enguantada de Ángelus en el hombro. Severus olió el cuello de Sarah… para mirarla a los ojos verdes.

- Sarah como estamos todos de confesiones…- se separó manteniendo las distancias - quería decirte que te convertí porque te parece mucho a una amiga que perdí… por eso, me fije y me encapriche… - notó la fría miranda de Gina en su espalda y se giro para cogerle las manos. - tu siempre estarás en mi mente... siempre, siempre toda la eternidad... - miró de reojo a Sarah - así que… - se acerca y se hace un corte en la muñeca y la extiende – bebe... Sarah y seras libre…

Sarah mira la sangre que corre por la muñeca y, sin pensarlo acercó sus labios a la sangre para beber. Para Gina no le agradaba lo que veía, por consecuencia giro su rostro rugiendo como de propiedad. Al terminar, Sarah sitio un vacío, como si ya no notase el peso o conexión de su amo, sonriente se acercó lamiéndose los labios para besar al Conde Krolock que se lo devuelve con deseo y desesperación. Severus tapándose la muñeca abrazó a Gina relajando la tensión con susurro de ella en su oído.

-------------------------------------

Solo una noche y la siguiente cogieron sus maletas, cosas personales y algunos obsequios del lugar. Durante el largo viaje en avión la vampira de pura sangre miraba el paisaje oscuro.

- ¿Ocurre algo ama? - preguntó el vampiro mirándola con curiosidad.

- No es nada siervo… - dice Ángelus sin tomarle importancia, dejando a esos dos abrazados en el asiento del lado besándose como dos tortolitos.

Al llegar a la mansión, mientras la pareja se iba a descansar, Ángelus paseaba por la mansión hasta salir a la terraza de su misma habitación, contemplando el paisaje de la ciudad al fondo. La brisa nocturna soplaba suavemente su ondulando su cabello negro haciendo bailar con elegancia pos detrás. Cerrando los ojos, Ángelus mostró una leve sonrisa sarcástica.

- ¿Hasta cuando vas a seguir escondido? - pregunto ella en voz alta, calmada y diversión. - Se que me has seguido todo este tiempo.

- Vaya, vaya... - dijo una voz arrogante y masculina desde las sombras. - No esperaba menos de la mismísima Reina.

- Ya basta de tonterías, sal ya. - Ordenó Ángelus seriamente ahora. - Spike.

El nombrado hizo acto de presencia ante ella, de pie sobre la barra de la terraza tras una aparición magistral entre los árboles. Él sonreía orgulloso mientras ella lo miraba de forma pasiva. El vampiro vestía como siempre hacía; de negro roquero con su pelo rubio platino lleno de gomina y peinado hacía atrás. Nada más verlo se sabría que no es de fiar, y que es un vampiro temeroso.

- ¿Se puede saber porqué me seguiste a Berlín, y porqué no has aparecido en ningún momento? - pregunto Ángelus.

- Me gustaba verte desde las sombras, ver como actúas en las buenas y malas ocasiones. Nada más. - respondió él.

- Tsk, tan arrogante y creído como siempre. - se quejo ella molesta, desviando su atención. - No hay quien te entienda.

- No es que te esfuerces demasiado, si te digo la verdad. - opinó Spike bajando de la barra y caminar hacía ella. Estuvo pegado sexualmente a vampira de negro. - Ya te he dicho... que soy un libro abierto para ti. Ya sabes a que me refiero.

- Y tú sabes... mi respuesta a esa molestia oferta. - dijo ella girándose enojadamente a él, pero mostrando una sonrisa sarcástica.

- Hmmm... Me encanta ese carácter tuyo, Ángelus. - confesó él sonriendo encantado. - Digna de ser nuestra poderosa Reina.

- Ahorrate los halagos, Spike. Malgastas saliva en ellos.

- ¿Tú crees? Yo diría que no te vienen mal, y más ahora... que en breve volverás a vivir sola aquí.

- ¿Cómo dices?

- Te recuerdo que he estado cerca en todo momento, sobretodo... es esa última charla con ese conde y la pelirroja. - le recordó, Ángelus sabía a que se refería. - Solo es cuestión de tiempo que la parejita feliz decida marcharse de esta casa y dejarte sola. Y tu... no eres de esas que aferran a los demás a quedarse contigo. No es tu estilo en absoluto.

- Veo que me conoces muy bien, William El Sanguinario. - dijo la morena con cierta malicia en la voz.

- Desde luego. - afirmó él, asomado sobre su hombro. - Siempre he deseado estar a tu lado, mi querida Ángelus. Y se me parte el corazón... verte sola en esta enorme mansión, sin nadie que te consuele o haga compañía.

- Y tu eres el candidato perfecto para ello, ¿no es así? - adivinó ella con ironía.

- Podría serlo... si tu lo deseas. - dijo él acariciando su larga melena entre los dedos. - No tienes nada que perder.

- Es una oferta tentadora, si... Pero no te diré nada todavía.

- ¿Porqué no?

- Porqué no es mi estilo en absoluto. - respondió ella con inteligencia y sarcasmo malicioso.

Con eso dicho, Spike no fue capaz de decirle nada más. Se resignó a esperar la respuesta para más adelante. Deseaba ser su compañero, y Ángelus lo sabía desde que lo conocía. El vampiro se marchó, dejándola sola y tranquila en la terraza.

- Supongo que... mi padre tenía razón otra vez. - murmuró ella mirando la luna llena en el horizonte. - En los encuentros... hay despedidas irremediables. Ju, que ironía. Supongo que no se puede cambiar eso.

------------------------------

Días después, Gina y Severus querían decirle a Ángelus sus planes de futuro, pero la vampira no se encontraba en la mansión. Cuando fueron a buscarla a su habitación, la puerta estaba abierta, así como la ventana de la habitación. Sobre la cama había una nota para ellos:

Queridos Severus Snape y Gina;
Siento haberme ido así, pero era lo mejor. No me gustan demasiado este tipo de despedidas. Son demasiado humanas para mí.
He decidido dejaros esta mansión para vosotros dos, así no tenéis que marcharos. Yo he decidido volver a mi tierra natal; Transilvania, Rumania. Allí tengo asuntos que tratar, y se que dejo la casa en buenas manos. Severus, tienes mi permiso para hacer lo que quieras con tu vida. Eres libre de mi servidumbre, y tu Gina, igual. Os ruego que no vengáis en mi busca, no es bueno para vosotros. Os he enseñado todo lo que tenéis que saber sobre nuestra raza, y como sobrevivir por vuestra cuenta. Estoy segura que sabréis aprovechar bien esta segunda oportunidad que os di en su momento cuando estabais al borde de la muerte.
No os preocupéis por mi, estaré bien. Y os puedo asegurar... que nos volveremos a ver, quizás en un futuro bastante lejano. Os deseo lo mejor para los dos. Vivir ese amor vuestro como mejor os parezca. Aprovechar... no como me pasó a mí. Buena suerte a ambos.
Ángelus Drakul

Con esa carta, Severus y Gina no volvieron a ver a la Reina Ángelus en mucho tiempo. Llegaron muchos rumores de ella a sus oídos; unos decían que había sido asesinada por unos caza-vampiros, otros... que se escondía para descansar eternamente. Pero, tanto Severus como Gina dieron fe que, ella, finalmente encontró esa felicidad que tanto les costaba encontrar a los mortales. Con esa fe, dijeron adiós a la inmortal más poderosa de todos, y siguieron con su larga existencia hasta el fin de los tiempos.

FIN

Con esto termina este fic que ha durado tanto. De parte de mi compañero y de mi os damos las gracias de todo corazón por haberlo seguido hasta el final. Puede que nos volvamos a ver pronto, o tal vez no... El destino lo dirá tarde o temprano. A todos los del foro que ha leido, o al menos visto este fic... MUCHAS GRACIAS!!

Atentamente; Ángelus Drakul y Severus.

HASTA PRONTO...
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Mar Dic 04, 2012 7:43 am

Es una lastima que se haya terminado este fic.. lamento haberlo leido tan tarde , pero mejor tarde que nunca , no? Bueno me alegra muchisimo que Gina y Severus se hayan quedado juntos al fin y que Sarah sea libre como ella queria ... gracias a los dos y animos para escribir algun fic mas Razz
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Miér Dic 05, 2012 2:03 am

Querida Aisha, lamento haber olvidado darte las gracias por ser la fiel seguidora de este fic. Nunca has saltado a tu comentario a cada capítulo, y en nombre de Severus y yo te damos las gracias de todo corazón. Espero que nos veamos pronto.

Si algunos quieren ver más fics de Severus o mios propios, podéis ir a Fanfic ES o Amor Yaoi. En esos lugares ahy varios fics mios, pero solo esté es de Harry Potter, los de allí son más propios o de algún manga/anime. En cambio, Severus tiene otros fics de harry potter, pero prefiero que sea él mismo quien os diga donde encontrarlos.

Bueno, intentaré venir más a menudo, pero no prometo nada. Tal vez sepáis de nosotros dos de nuevo, nunca se sabe. Ya nos veremos...

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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

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