EM EN
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Los posteadores más activos de la semana

Últimos temas
» En que casa te voy a poner?... (LEER PRIMER POST)
por KennethKrieger Lun Oct 10, 2016 6:39 pm

» Descubre cual es tu varita idonea
por KennethKrieger Lun Oct 10, 2016 6:27 pm

» Hermione Granger y el anillo de Slytherin
por Artemisa Dom Ago 28, 2016 1:06 am

» Libro llamado "Amor Doloroso", un Dramione!!! EXCELENTE!
por Artemisa Dom Ago 28, 2016 1:02 am

» He vuelto :) | LexTonks
por cinthya Miér Ago 19, 2015 1:44 pm

» Fullmetal Alchemist
por Tonks30 Sáb Jul 11, 2015 4:27 am

» Parodias de Juego de Tronos
por Tonks30 Dom Mayo 31, 2015 4:01 am

» (Thirty Seconds To Mars) This Is War.
por Tonks30 Dom Mayo 24, 2015 2:42 am

» Star Wars VII
por Tonks30 Miér Mayo 13, 2015 4:08 am

» Sword Art Online
por Tonks30 Sáb Mayo 09, 2015 10:42 pm

» El Comienzo De La Tercera Guerra Mágica
por LexTonks Lun Mar 30, 2015 12:18 am

» REGISTROregistro en pottermore
por Vero Boullhesen Williams Jue Ene 15, 2015 7:27 am


La Segunda Vida de Severus Snape

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Dom Nov 06, 2011 1:22 am

Hola a todos los fans de este fic, ya estoy aquí con un nuevo capítulo. Espero que los detectives que lo leen se hayan comido el coco por qué quizás hayan más misterios que resolver jejejeje. Bueno, aquí tenéis el 9.

Capítulo 9

Era una noche tranquila en la ciudad de Londres, una despejada y iluminada por la luna casi completa, a la noche siguiente sería luna llena. La ciudad también estaba iluminada por las múltiples luces de las calles, ya fueran de casa particulares como de tiendas y lugares para comer, la ciudad daba luz a la noche como si fuera de día.
Desgraciadamente, eso no era motivo de celebración para dos vampiros encerrados en una casa. En esos momentos, los vampiros Gina y Severus estaban entrenando un poco como cada noche. Severus había mejorado en sus habilidades como luchador, pero no era lo bastante fuerte para vencer a Gina, que al ser pequeña, era más ágil y rápida. Después de una hora luchando, Gina gana el combate con un Severus que estaba plenamente agotado de tanto ejercicio.
- He ganado... otra vez. - declaró ella estirando el brazo triunfal pero irónica. - Todavía no me has ganado en ningún combate.
- Ya lo se, no me lo recuerdes. - se quejo Severus sudando cantidad, coge una toalla y se limpia el rostro de sudor. - Oye, ¿Vamos a “comer” algo por hay? Tengo sed.
- Tú siempre tienes “hambre”, y siempre de lo mismo. - dijo ella irónica y algo cansa de ello. - Ay, esta bien... vamos.
Gina tenía la obligación de ir con Severus a alimentarse si Ángelus no estaba, y eso le molestaba un poco, pero las ordenes eran las ordenes. Gina esperaba a que Severus recobrará fuerzas cuando se giro a la puerta y vio algo extraño. Una especie de lobo negro azabache estaba delante la puerta, uno que parecía tener los ojos rojos como la sangre, y eso dejo inquieta a Gina que lo miraba fijamente, viendo esos rojos como la sangre y ese pelo negro como la misma noche.
- ¡Bien! Ya estoy listo. - anunció Severus poniéndose en pie de un brincó. - ¿Huh, Gina?
La nombrada le miró un segundo, y al volver a mirar la puerta, el lobo había desaparecido. La vampira rubia se quedo hay de pie mirando aterrada la puerta, mientras, Severus se reunía con ella mirando también curioso y confuso, después miró a la rubia pestañeando extrañado.
- ¿Te pasa algo?
- ¿Eh? ¿Qué? - pregunto ella volviendo en si, mirando confusa a Severus.
- Te has quedado hay de piedra, como si hubieras visto un fantasma. - explicó él con una ceja encogida. - ¿Has visto alguno?
- ¡Claro que no! ¿Qué dices? - se quejo ella, mintiendo sobre lo que vio. - Estaba pensando en mis cosas, nada más.
- Oh, claro.
- Dejate de charla y vamonos, ¿tienes hambre, no? Andando. - apresuro ella empezando la marcha.
Severus la miró extrañado pero le quito importancia enseguida y la siguió de cerca. Gina estuvo inquieta por lo que vio, pero enseguida pensó que quizás solo fue una alucinación de su mente, y con eso se fue calmando. Ambos se asearon un poco y se vistieron para salir a la calle, no vieron a Ángelus en la casa así que se fueron de la casa sin más. Una vez que cerraron la puerta, de un rincón se asomó el lobo negro de antes, observando con sus ojos rojos la puerta por donde salieron esos dos.

- Entonces, ¿eras profesor en Hogwarts al mismo tiempo que eras un mortifago de ese... Voldemort? - pregunto Gina.
- ¿Eh? Sí...
La pareja de vampiros paseaba por una calle llena de gente comprando en tiendas y comiendo en bares y restaurantes, era una de las calles principales de la ciudad. Gina iba con prendas juveniles con tonos azulados, mientras Severus iba también juvenil pero sin dejar el negro. Había dejado sus ropas de profesor de pociones para llegar algo más adecuado para su aparente juventud y pasar desapercibido entre los humanos ingleses. Ambos paseaban por esa calle con calma entre esa multitud de gente.
- ¿Cómo es eso? ¿Por qué estabas a dos bandas?
- Por ordenes de cierta persona a quien le debía mucho. - contestó él con cierta pasividad. - ¡Todo porqué quería a ese Potter!
- ¿A Harry Potter?
- El mismo...
- ¿No le odiabas por ser... hijo de ese tal James Potter? - pregunto. Severus la miró de reojo molesto. - Vale, si le odiabas.
- LE sigo odiando.
- Entonces, ¿Por qué lo hiciste?
- ¿Por qué hice qué?
- Si tanto odiabas a James Potter, y a su hijo, ¿Por qué ayudaste a Harry hasta el final?
Esa pregunta dejo de piedra al joven vampiro moreno con ropas negras, se quedo mirando a la rubia que se mostraba curiosa con eso. Severus no quería entrar en ese tema, ni ahora ni nunca, ni con nadie, por ese motivo intento buscar una distracción y olvidar el tema. Lo encontró al momento. A unos metros de él vio una hermosa mujer de un bello pelo rojo fuego, entonces no dudo en ir.
- ¡oh mira, una hermosa mujer para mi! ¡Allá voy! - anunció él yendo hacía delante ignorando a Gina. Ésta quedo de piedra ante eso. - Luego nos vemos Gina, no me esperes despierta.
- ¿Eh? ¡E-Espera Severus! ¡Ey! - llamó ella.
Severus pasó entre la gente con agilidad y Gina se quedo atrapada entre ella perdiendo de vista a Severus entre la multitud.
- ¡Severuus!

El joven y atractivo vampiro de melena negra finalmente salió de la masa de gente para estar en una zona de mesas y sillas de un bar italiano. Todas las mesas estaban ocupadas, pero él no pensaba en eso, sino en una en especial que la ocupaba una sola persona, la pelirroja que vio. La mujer estaba sola allí con la mirada deprimida y baja, entonces él pensó en poner a prueba sus encantos aprendidos para seducir a una presa, y así lo hizo. Caminó con naturalidad hacía esa mesa, y con educación le hablo:
- Hola. - saludo él, la joven le miró cogida por sorpresa. - ¿Está sola, señorita?
- ¿Le importa? - pregunto ella desviando la mirada desinteresada de él, molesta y pasiva.
- Por supuesto.
Ante eso le volvió a mirar, y entonces quedo impactada de esa mirada penetrante que la hipnotizaba al instante. Severus la tenia ya en su poder, y eso le hizo sonreír con la comisura alzada. Ella era una mujer joven y hermosa de cabellos rojos fuego, ojos grises y enormes pechos que se dejaban ver en el escote. No le recordaba en nada a Lily, y ese era el plan. A pesar de ser pelirroja era muy distinta, y parecía ser la indicada para una noche especial como esa.
- ¿Estás sola o esperas a alguien? - le pregunto con la mirada fija en los ojos de ella, seductores y sexuales.
- Sí, a alguien que debió venir hace una hora. - contestó ella obediente y sin emoción, mirando esos ojos sin pestañear apenas.
- ¿Te ha dejado plantada?
- Quizás.
- Vaya, que despreciable... - dijo él molesto por ese apto. - No esta bien dejar a un ángel como tú aquí sola y triste.
- ¿Me ve como un ángel?
- Así es. - afirmó él. - Y quisiera... conocer mejor a este ángel tan bello, a solas. ¿Es posible?
- Claro, ¿por qué no?
Con eso decidido, la joven se puso en pie ayudada por él de forma cortés, y se encaminaron hacía algún lugar bien juntos, como una pareja. Enseguida se les perdió de vista entre la gente de la calle.

Por la puerta de la casa, entraba una Gina jadeando agotada y cansada, cerró con pesadez la puerta apoyándose en el. Se había pasado horas buscando a Severus, pero no rastro de él, había desaparecido persiguiendo a una mujer que no conocía, que solo buscaba para sangre, y tal vez para algo más. Sabía que estaría en un buen lío con su ama por haber perdido a Severus tan fácilmente, pero quizás podría ser comprensiva, o quizás no.
- “Maldito Severus... ¡tu y tus ligues de última hora!” - maldecía ella con la frente en la puerta. - “Esta por amanecer y ni rastro de él. Es increíble. ¡Cómo se achicharé por el sol me la cargó, ¿Qué hago ahora?!”
- Buenas noches, Gina.
La nombrada dio un brincó al oír a su ama detrás suyo sonando amable y social. Se giró a ella y la vio bajando por las escaleras del segundo piso con una toalla sobre los hombros, con el cual se frotaba el cabello un poco.
- Bu-Buenas noches, mi señora. - saludo Gina nerviosamente. - ¿Se ha dado un baño?
- Sí, estaba sudada y deseaba relajarme un poco. - contestó ella relajada frente a ella. Entonces miró a su alrededor confusa. - ¿Dónde esta Severus? ¿No estaba contigo?
- Ah... pues, verá... yo...
- ¿Tú, qué?
- La verdad... es que sí, estaba conmigo, pero... - intentó explicar tartamudeando nerviosa. - Él ha visto a una chica en la ciudad y... se ha esfumado persiguiéndola y... le he... perdido.
- ¡¿Qué?! ¿Le has perdido? - pregunto Ángelus sorprendida quitándose la toalla de encima. - ¿Has dejado que vaya por hay solo con el amanecer al caer, por el simple hecho de que fue tras una simple humana?
- ¡Lo siento, lo siento, lo siento! - se disculpo la rubia varias veces, inclinándose hacía delante como hacían los japoneses. - ¡Lo siento mucho de verdad! ¡Fue de golpe, no pude reaccionar!
- Dios... no puedo distraerme ni un momento sin que pase algo. - dijo la morena molesta y suspirando enojada. - Estoy rodeada de críos.
- ¿Quiere que... vaya a buscarle?
- No. Ya esta amaneciendo y no es seguro para ti salir ahora. - dijo Ángelus más calmada. - Severus ya es mayorcito a su manera, seguro que ahora mismo estará en la casa de esa mujer para ocultarse del sol hasta el anochecer. No es tan tonto como antes.
- ¿Estás segura?
- Sí. Empiezo a conocerle bien. - aseguro. - Si para la noche no aparece le iremos a buscar por toda la ciudad, después recibirá su castigo. Pero de momento demosle un voto de confianza, que aprenda a sobrevivir solo hoy.
- Entendido.
- Vete ya a dormir, debes estar agotada.
- Sí, y no he tenido ocasión de comer nada por su culpa.
- Entonces, pídele a Tara que te de su sangre por esta noche, seguro que accederá sin problema.
- De acuerdo, gracias Mi Señora.
Con eso, la vampiresa morena subió al segundo piso dejando allí a Gina. Su ama fue muy comprensiva con ella, y eso la hacía muy respetable y querida por ella. Decidió hacer lo que le aconsejo y fue a ver a Tara antes de irse a dormir.

En esos momento, el sol salía en el horizonte iluminando todo con un tono anaranjado apartando la oscuridad de la ciudad. En un edificio alto habían unas ventanas tapadas por las cortinas, y de ella se asomaba un joven de pelo negro que al sentir el sol en la piel se cabreo, sintió que le quemaba la piel como ácido puro, y le escocían los ojos con fuerza. Tan pendiente estuvo de esa humana que no recordó estar al tanto de la hora para volver a casa antes del amanecer, pero ahora era de día y no podía salir hasta la noche. No había problema, las cortinas estaba corridas para que no entrará la luz del sol, dejando la habitación a oscuras.
- Maldición... que molesto. - se quejo él frotándose los ojos con el brazo.
- ¿Estás bien, querido?
- Sí, tranquila.
Spoiler:
En esa misma habitación, en ese mismo dormitorio, estaba con él la joven humana pelirroja de antes, pero ahora estaba diferente. Ella estaba tumbada en la cama tapada hasta el escote, se pudo ver que estaba libre de prendas y con el pelo algo desordenado, Severus estaba de pie ante la ventana, desnudo totalmente y sin vergüenza mirando ahora a la joven que le miraba coqueta y feliz.
- ¿Has disfrutado tanto como yo? - pregunto él yendo hacía la cama hasta sentarse y taparse con la manta junto a ella.
- Sí, mucho. - aseguro ella acurrucándose a él encantada. - Nunca he sentido nada igual.
- Me alegra oírte decir eso, porqué yo también disfrute mucho. - dijo él acariciándole el pelo con suavidad. - Eres muy buena...
Entonces, Severus la cogió de las muñecas para tumbarla en la cama con él encima, y sin esperar más la beso con deseo y placer, ella le corresponde gimiendo complacida. A pesar de ser de día, Severus disfruto de la compañía de esa humana. Volvieron al placer carnal mientras él la mordía del cuello haciendo que gozará más y más. No la soltó en ningún momento, mantuvo sus manos sujetas contra la almohada a la altura de la cabeza mientras la mordía del lado izquierdo del cuello y la penetraba con fuerza entre las piernas. Ella gemía por ambas cosas, disfrutando el doble como nunca antes en su corta vida mortal, deseaba que durará más.
- Ah... ¡Aahh...! - gemía ella sonrojada y babeando como drogada de placer. - Más... bebe más... por favor...
- Ah, - jadeo él dejando de beber un momento. - ¿Seguro? ¿Quieres que siga más?
- ¡Sí...!
- Jeje, como quieras Amor. - dijo él riendo satisfecho con los labios llenos de sangre. Entonces volvió a morderla y beber su sangre.
- ¡Ah...!
El vampiro moreno continuó con su labor hasta hartarse por completo, hasta que ella llegó al clímax quedando agotada y débil. La joven sudaba como nunca al igual que Severus, pero ella sangraba por el cuello entre jadeos de agotamiento y cansancio. Sobreviviría a esa noche, él estaba seguro de ello. Pero, al tenerla hay indefensa y débil, le entraban ganas de poseerla de nuevo sin descansar y beber hasta la última gota de su sangre. Ese era su deseo, su instinto, pero no lo hizo. Se contuvo como pudo, tal y como le enseño Ángelus y Gina, ya que, anteriormente ya se descontrolo una vez con una humana, la primera vez que se alimento.
- Bueno, será mejor dejarte dormir un poco. Luego... tendré que hacerte olvidar. - dijo él a una pelirroja dormida plácidamente. - Me va a caer una gorda cuando vuelva a casa, eso seguro...

Ya era de noche, y una Gina enojada y nerviosa paseaba de un lado para otro frente a la puerta con los brazos cruzados y los dedos bailoteando sobre el brazo con nervios a flor de piel. Ya habían pasado dos horas desde que anocheció, y ninguna señal de Severus. Ángelus se había marchado sin decir nada, y ella tuvo que quedarse a esperar si ese antiguo mago regresaba a casa.
Al final, la espera valió la pena. Severus entraba por esa puerta como si nada hubiese pasado, y Gina tuvo ganas de darle de golpes hasta hartarse de ellos, pero se contuvo, se conformó con los gritos parecidos a los de una madre esperando a su hijo a las tantas o los de una mujer a su marido borracho como una cuba.
- ¡¡¿Tú qué, eh?!! - Gritó ella cuando cerró la puerta y se giró a ella. - ¡¿Te parece normal desaparecer ante mis narices y estar fuera todo el día hasta ahora?!
- Ya empezamos... - susurró él pasivo y suspirando.
- ¡¿Encima cachondeando?! ¡¿Qué ha pasado con esa chica?!
- No tienes de qué preocuparte, y ahora... deja de darme la lata, por favor. - contestó él vacilante y pasando de sus sermones.
- ¡Eres un...! Vale, de acuerdo. - dijo ella sonando calmada pero aún molesta y cabreada. - ¡Vete al infierno, Quejicus!
- ¡¡¿Cómo me has llamado?!! - pregunto él girándose a ella, pero ésta ya se había ido de allí. - Je, mujeres...
Gina estaba en el segundo piso de camino a su habitación molesta con Severus, estaba claro que odiaba a ese ex-mago, y más a si misma por haberse acostado con él anteriormente nada más conocerse, no sabía que le dio aquella vez para hacerlo, pero prefirió olvidarlo para siempre, si era posible. Llegó a la puerta de su cuarto, y cuando la abrió para entrar, vio dentro algo que la dejo petrificada y sorprendida; el lobo negro de ojos rojos estaba allí sentado delante de ella a distancia.
- ¡¡OH DIOS, SEVERUS VEN AQUÍ RAPIDO!! - Llamó ella asustada desviando la vista del animal.
- ¡¡¿Qué pasa ahora?!! - pregunto Severus llegando al lugar apresurado como pudo. - ¿Qué pasa? - pregunto al estar hay.
- ¡Mira... ¿eh?!
Cuando ambos miraron dentro, el animal había desaparecido sin dejar rastro. Gina no daba crédito y Severus miraba confuso la habitación, viendo que estaba normal. Entonces miró confuso a la rubia.
- ¿Y bien? - pregunto él con la ceja alzada. - ¿Qué pasa?
- Pero, ¿Qué demonios esta pasando? - se pregunto ella ignorando al moreno, mirando su habitación incrédula.

CONTINUARÁ...

Hasta aquí el cap 9, espero que os haya gustado mucho, espero vuestra opinión jejeje. Besos de sangre. El Spoiler es solo para mayores de 18 años, sin excepciones.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Dom Nov 06, 2011 1:52 am

Oh maldición ahora otra cosa en la que pensar xD Quién demonios es ese lobo D: no se me ocurre quién puede ser interrogante
Bueno espero que en el próximo capítulo se despejen un poco las dudas xD así que esperaré ...
Saludos ^^
avatar
conipotterxd
Empleado del ministerio de magia

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 400
Fecha de inscripción : 23/08/2011
Edad : 20
Patronus : Fénix
Empleo/ocio : ministerio de magia
Lugar Mágico : Talca, Chile :)

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Nov 06, 2011 7:56 am

oooh que bien nuevo capitulo Razz
me pregunto quien sera el lobo y que quiere de Gina...espero saberlo en el proximo capitulo...
y bueno iba a decir que pobre pelirroja pero creo que se lo paso bastante bien jajajaa xDD
bueno me encanta este fic , espero siguiente capitulo!!!
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Sáb Nov 12, 2011 2:40 am

Hola a todos, aquí os dejo el 10. Espero que os guste mucho.

Capítulo 10

- ¡Te digo la verdad! ¡Había un lobo negro de ojos rojos en mi habitación! - insistía Gina caminando detrás de Severus por el pasillo del segundo piso. - ¡¡Estaba hay!!
- Sí claro, lo que tú digas. - decía Severus pasivo de sus palabras. Ahora bajaban por las escaleras al primer piso.
- ¡¡Te estoy diciendo la verdad, ¿Por qué no me crees?!!
- ¡Muy sencillo, por qué YO no he visto ese lobo que dices en tu cuarto! No había nada. - dijo él girándose a ella harto de oírla.
- ¡No es verdad, estaba hay, mirándome a los ojos con amenaza y intimidación! - insistía ella.
- ¡Arf, mira que eres pesada! Ahora veo que también estás loca. - confesó Severus harto de ella, dispuesto a irse.
- ¡Grr, no te soportó más, Quejicus! - insulto ella humillada y enojada.
- ¡¿Cómo me has llamado?!
- QUE-JI-CUS. ¿O es que también tengo que deletrearlo para que lo entiendas? - pregunto ella vacilante y orgullosa.
Severus la miró con odio y recelo por haberle llamado de esa manera que tanto odiaba, mientras ella le miraba vacilante y provocativa como revancha a su burla por lo que decía sobre el misterioso lobo negro. El odio era tan fuerte que Severus no se supo contener esa vez. Se abalanzo contra ella y la empotró contra la pared con fuerza sin vacilar un segundo. Gina le miró con asombro y temor, nunca había visto a Severus de esa forma, y menos que pudiera hacerle eso sin demasiado esfuerzo. Entonces, vio como él la miraba a los ojos fijamente con amenaza y intimidación, Gina estuvo callada.
- Vuelve a llamarme “Quejicus”, y desearás no haberme conocido en toda tu existencia, ¿me oyes?
Esté la siguió mirando un poco más mientras ella se arrepentía más y más de haberle provocado de esa forma. Entonces, Severus miró fijamente los ojos de ella, esos profundos ojos azules celestes, hermosos y inocentes. No podía desviar la mirada de ellos. Gina vio que Severus estaba como ausente mirándola, entonces, vio como él se iba inclinando muy lentamente hacía ella, acercando los labios a los de ella.
- Se-Severus...
Gina se sonrojaba ante esa escena y esa sensación que sentía en el cuerpo, entonces le vino a la mente lo que paso entre ellos la vez que se conocieron, y se sonrojo más al ver que él estaba haciendo lo mismo que aquella vez; seducirla muy fácilmente. Quiso detenerle pero estaba como petrificada en la pared, y él, no dejaba de acercarse a ella cerrando un poco los ojos. De repente, cuando estaba por rozarlos, los dos sintieron una sensación extraña y repentina, una sensación como... si alguien les mirará. Entonces, los dos se giraron a la salida de la casa, y justo hay había una persona que no deseaba ver hay en ese momento.
- ¿Interrumpo algo, de nuevo?
Ángelus estaba de pie ante ellos con los brazos cruzados, y los ojos encogidos con una expresión de enojo pero irónica. Los dos vampiros quedaron de piedra al verla hay como la última vez, no sabían que hacer o decir.
- ¿Vas a sujetarla mucho tiempo más, Severus?
- ¿Eh?
La morena miraba el punto donde él sujetaba a Gina contra la pared, y él hizo lo mismo después. Vio que la mano agarraba con fuerza la ropa de Gina, pero entendió lo que pasaba; tenía la mano contra el pecho de Gina, entre los dos sesos. Miró a Gina a la cara y luego ese punto varias veces, y entonces rojo como un tomate apartó la mano teniendo las manos en alto avergonzado.
- E-Esto... yo... eh... estamos... - intentaron decir los dos tartamudeando nerviosos y avergonzados.
- Gina. - llamó Ángelus. Está quedo recta y rígida como los soldados. - Te veo bastante cansada hoy, puedes irte a descansar.
Al oír eso, Severus y Gina quedaron sorprendidos, pero la rubia no desobedeció y se retiro de allí sin rechistar, dejando solos a Severus y Ángelus en el recibidor. Una vez que se fue, Ángelus miró molesta y seria a Severus a la cara, éste la miró intimidado.
- ¿Tú, qué eh?
- ¿Yo qué? ¿Qué quiere decir con eso?
- ¿Vas a explicarme que demonios ha pasado aquí? - pregunto ella.
Severus parecía confuso, atontado ante esa situación. Entonces, sin decir nada más, se dio la vuelta y subió por las escaleras. La vampiresa morena no daba crédito a lo que vio, quedo hay de pie incrédula y sorprendida. Entendía que Severus pasaba de ella desde que se conocían, pero aquello era algo nuevo. No se enfado de ello, simplemente quedo sorprendida y asombrada.
- Esto es increíble... - susurró ella inaudita mientras se daba la vuelta atónita. - No me lo puedo creer...
En esos momentos, Severus ya estaba ante la puerta de su cuarto, pero no parecía tener intenciones de querer entrar, o siquiera abrir la puerta. Entonces, sin más dilación, el vampiro moreno se alejo de la puerta para encaminarse de nuevo por las escaleras al primer piso yendo hacía la puerta. Se detuvo en seco ante la puerta de salida sin más. Después, él se dio la vuelta y subió por la escaleras de nuevo hasta llegar a la puerta de su cuarto otra vez. Esa acción la repitió de nuevo, y una, y otra vez. Mientras, Ángelus seguía en el recibido y era testigo de esa acción curiosa de Severus. Le vio bajar y subir una y otras vez.
- ¿Qué estas haciendo, Severus? - pregunto ella al verle subir de nuevo por las escaleras. - ¿Estás haciendo ejercicio o qué?
El moreno pareció escucharla pero la ignoró. Cuando repitió esa acción cinco veces, la morena empezó a ponerse nerviosa.
- ¡¿Quieres dejar de dar vueltas por favor?! ¡Me estás mareando! - se quejo ella harta. Él se detuvo ante ella confuso. - ¿Por qué haces esto? ¿Es ejercicio? - pregunto, él no contesto, solo la miró curioso. - ¿Para qué lo haces? ¿Para endurecer las piernas? ¿El culo? ¿O lo que cuelga hay abajo? - señalo más abajo de Severus, más abajo de la cintura.
El joven vampiro pestañeo confuso y extrañado ante esa pregunta. Sin decir más, él se retiro de nuevo hacía arriba ignorando a la vampira, ella ni se molesto en detenerle y se sentó en una de las butacas de la sala de estar que estaba hay. Mientras, Severus estaba de nuevo ante su puerta, pero como antes, no parecía querer entrar. Lo que hizo fue darse la vuelta, y justo ante sus ojos vio otra puerta, la de la habitación de Gina. Está estaba entre abierta dejando ver luz dentro.
Sintiendo curiosidad se aproximó y empujo la puerta para abrila más, y lo que vio fue una verdadera sorpresa. Gina estaba delante de él, y en ropa interior bastante sexy y provocativa, de espaldas a él. La rubia oyó la puerta moverse y se dio la vuelta.
- ¡¡UAAHH!! - Gritó al verle a él cubriéndose como pudo con los brazos, sonrojada y avergonzada. - ¡¡¿Pero qué demonios...?!!
- ¿Qué te pasa? - pregunto él con una ceja alzada y mostrándose natural y tranquilo. - ¿Te da vergüenza ahora que te vea en ropa interior? Te recuerdo que ya te he visto así, y más que eso...
- ¡P-P-Pero eso no es excusa para que entres aquí sin llamar y sin permiso! - puntualizó ella roja como un tomate y molesta.
- Si, lo que tu digas, pesada. - dijo él pasando de lo que ella dijera.
- ¡¡¿Te importa salir ya por favor?!! ¡Me estoy cambiando! - exigió ella tapándose con una prenda más larga.
Severus no pareció prestarle atención, lo que hizo dejo a la rubia sorprendida y desconcertada. El vampiro de pelo negro entró en la habitación, cerró la puerta de un portazo y luego se sentó en la silla más cercana de forma cómoda y elegante, observando así a Gina fijamente frente suyo. La rubia no daba crédito a lo que veía, incluso pensó que ese vampiro había perdido por completo la cabeza por lo tranquilo y pasivo que estaba allí sentado mirándola de arriba abajo. Severus no dijo nada, simplemente la miraba.
- ¿Qu... Qué estás mirando tanto? - pregunto ella de pie hay cubriéndose con la prenda de vestir que tenía en mano. - ¿Es que acaso no has tenido bastante con tu ligue de esta noche, eh?
Severus no dice nada ante eso, sigue hay pero con la mirada perdida, ausente en sus cosas. Gina le miró extrañada, y entonces vio como él se aflojaba la camisa que llevaba puesta, desabrochando uno, dos, tres, cuatro, cinto botones, dejando su pecho medio a la vista de ella, y él como si nada y con la mirada perdida en su mente. Gina estaba por decirle algo, pero entonces, cuando él se pone repentinamente en pie, ven en su pecho algo, era una marca, una cicatriz de arañazo enorme.
- ¿Severus, qué es eso? - pregunto él agudizando la vista en esa marca.
- ¿eh? - exclamó él volviendo en si mirándola confuso.
Ella se acercó a él hasta estar juntos, y al estar hay delante le toco el pecho con los dedos, y él se quejo al tacto de ellos en su vieja herida. A Gina le pareció extraño verle con una cicatriz en el cuerpo. Habitualmente, los vampiros no solían tener marcas como esas, se regeneraban hasta desaparecer del todo, en cambio, esta parecía ya muy vieja, apenas ya visible, y que además le doliera con solo tocarla con los dedos, como si fuera reciente. Confusa y curiosa alzó la cabeza para mirarle.
- ¿Cómo te hiciste esto? ¿Te duele? - pregunto ella. - ¿Quién te lo hizo?
- Eh... no es nada, dejalo. - dijo él abrochando de nuevo los botones timido. - No es nada importante.
- ¡Dímelo!
- No. Olvidalo. No es asunto tuyo. - dijo él dándose la vuelta.
- ¡Dímelo ya, Severus! ¡Anda venga! - insistió ella como una niña pequeña deseando un dulce. - Vamos, si me lo dices haré lo que sea. ¡Venga!
- ¡Que no, pesada! ¡No insistas más!
- ¡Vamos, si me lo dices... - dijo pensando bien que decir, entonces se le ocurrió algo. - te daré lo que deseas!
- ¿Cómo?
- Lo que oyes. Dime como o quien te hizo esa cicatriz... y te daré lo que deseas.
Al oírla Severus se giró a ella, y vio que estaba de espaldas a él con los brazos cruzados y una mirada triunfal y maliciosa. Con eso, Severus se temió lo peor, mirando a la rubia con los ojos abiertos como platos y la boca en forma de O. tuvo el temor de que ella pudiera tener el objeto que había encontrado en el bosque, el objeto más preciado para él. Ya que no había entrado en su habitación esa noche ni la anterior, ella pudo encontrarla y quedársela sin que él lo supiera, y le estaba haciendo chantaje con eso. Afortunadamente ella no podía conocerle de esa piedra con solo verla, por eso no quiso decir nada.
Mientras, Gina sentía a sus espaldas que Severus estaba empezando a ceder en su petición, pensando que en verdad lo deseaba hacer con ella; hacer el amor con ella como aquella noche a cambio de saber cómo se hizo esa cicatriz. Ella estaba segura de que esa cicatriz se la hizo ese lobo negro que vio un par de veces por la casa, y él no quería decírselo para burlarse de ella y tomarla por loca. Estaba segura de sus deducciones. También estaba segura de que él deseaba hacerlo con ella de nuevo, el simple hecho de haber entrado sin avisar mientras ella estaba en ropa interior provocándole y excitándole era la prueba de ello, y la forma de mirarla, sentarse en la silla y aflojarse la camisa, más todavía.
- Esta bien, tu ganas. Te lo diré. - dijo él sonando resignado y derrotado. Ella lo celebró disimuladamente. - Esta cicatriz... me lo hizo un hombre-lobo hace mucho tiempo, un viejo conocido llamado Lupin. Murió durante la guerra que hubo en Hogwarts.
Tras acabar de hablar, Gina se giró a él lentamente con la cara estirada del asombro. Le miró y vio que decía la verdad, avergonzado de contarle tal cosa. No podía creerlo, no era una herida de ese lobo que estuvo viendo.
- ¿Qué? ¿De... de un hombre-lobo? ¿Hace tiempo, dices? - preguntaba ella incrédula y boquiabierta. - ¿Es en serio?
- ¿Eh? Sí, claro. - contestó él mirándole confuso. - ¿Por qué?
- Eh... um... esto... - tartamudeó ella sin saber que decir. - Ya... ya veo. Jeje, vaya. Que putada lo que te hizo.
- Sí, bueno... por suerte no me hizo efecto como le paso a él. - dijo algo tímido. - Quisiera olvidar este tema.
- Sí, claro. - entendió ella. - Bueno, un trato es un trato. Así que...
Severus la miró confuso, entonces, vio que ella dejaba caer la prenda que usaba para cubrirse por delante, dejando ver su ropa interior y su hermoso y delgado cuerpo. Severus no tardó en saber que pasaba, y quiso dejarse llevar por el deseo, pero entonces se lo pensó dos veces y la detuvo cogiéndola por los brazos.
- Lo siento Gina, pero ahora mismo... tengo que irme.
- ¿Eh?
- Adios.
El joven vampiro salió por la puerta a la velocidad de la luz, dejando a Gina hay de pie con la palabra en la boca y confusa.
- ¿Pero qué...? - exclamó ella sorprendida, y luego molesta. - ¡¿Pero de qué va este ahora?! Esta claro que se ha vuelto loco.
Molesta cerró la puerta de un portazo y de hay no salió esa noche. La visita repentina y extraña de Severus le quitó las ganas de ello. Mientras, Severus entró en su habitación, y abrió el cajón de su mesa de noche. La cajita estaba allí con el la piedrecita dentro.

Spoiler:
En esos momentos, Ángelus caminaba por las calles de Londres con calma y tranquilidad. Estaba ya muy lejos de su casa. Caminaba sin prisa alguna pero digiriéndose a un lugar en concreto. Estaba en una zona bastante nueva de la ciudad, un barrio construido no hace mucho. Era unos edificios nuevos pero sin perder el estilo británico inglés. La calle por donde iba ahora estaba desierta y muy iluminada, a esas horas la gente de allí estaría durmiendo o trabajando horas extras.
Después de mucho caminar, la vampiresa se detuvo ante un portal, se giró y picó a uno de los varios botones, al último piso. Entonces se oyó un pitido fuerte, y ella empujo la verja abriéndola para entrar. Cogió el ascensor subiendo al último piso del edificio que era piso único, para una sola familia o único inquilino. Al llegar, entro directamente en el piso, y se encontró en un piso algo desordenado pero bastante particular. Recordaba a los pisos de los solteros actuales con dinero. Estaba todo oscuro, pero eso no molestaba a la vampiresa, lo prefería así, sobretodo la persona que vivía allí solo.
- Al fin... has venido. - dijo una voz allí. Ángelus no se sorprendió de oírlo. - Te estaba esperando, Majestad.
- Lo se. - dijo ella con ironía. - Tú siempre tienes la certeza de que vendré a verte cada noche, ¿No es así, Spike?
Al decir eso se medio giró a su espalda, donde estaba algo así como el dormitorio abierto. Entonces le vio a él, a Spike, sentado en la cama doble de color azul marino medio desecha, y él apenas con ropa, solo con unos pantalones vaqueros negros. Ambos se miraron fijamente, ella con una sonrisa irónica de verle hay esperándola, y él con una sonrisa sarcástica mostrando un colmillo.
- ¿Llevas mucho rato sentado hay? - pregunto ella.
- No mucho, haré un rato que he llegado de trabajar, he cerrado pronto hoy. - contestó él con algo de orgullo y vacilación.
- ¿Por qué? ¿Por intuir que vendría? - pregunto ella vacilante girándose a él de cara. - ¿De verdad crees que vengo a satisfacerte cada noche del año?
- Sí, desde que me probaste por sorpresa. - dijo él señalando su yugular. El lugar donde ella le mordió anteriormente.
- ¿Te molesto? ¿Te dolió acaso? Pensaba que te había encantado.
Ante eso el vampiro platino se desplazó veloz a ella en un solo instante, quedando cara a cara con ella, pegado a ella mirándola.
- Nunca sentí nada igual. - dijo él susurrante y excitado mientras se inclinaba al cuello de ella oliéndola. - Eres increíble.
- Nunca te cansas de decirme eso. - comento ella sin mirarle, dejándole hacer eso. - A este paso me lo creeré de verdad.
Spike se rió de ese comentario debajo de la mandíbula de ella, olía el dulce y particular aroma de la morena, satisfecho y relajado. Entonces, paso las manos por debajo del abrigo de cuero negro de ella para apartarlo de los hombros, y hizo que cayera al suelo con ayuda de ella. Vio que iba con una camiseta de tirantes negro ajustado y escotado, cosa que le excitó más que antes. Se apoyó completamente sobre el hombro de ella mientras acariciaba sus brazos desnudos bajando y subiendo las manos.
- ¿Tan desesperado estas está noche? - pregunto ella sin moverse, sonando tranquila y provocativa. - ¿No puedes esperar más?
- ¡No... para nada!
El rubio platino alzó el rostro y la beso en los labios desesperado, ella le corresponde gustosamente mientras se abrazaba a él por encima de los hombros. Spike la coge de los muslos para alzarla del suelo, y con un paso veloz la tuvo tumbada en la cama con él encima sin dejar de besarla y acariciarla sexualmente.
- ¿Qué pasa, Spike? - pregunto ella entre besos complacida y excitada. - ¿Tus chicas no dan la talla acaso?
- ¡En absoluto, ellas no son nada comparadas contigo, Majestad! - exclamó él dejando de besarla para mirarla a la cara con las manos apoyadas en el colchón a cada lado de la cabeza de la morena. - Tu eres una diosa... nadie puede hacerte frente en esto.
- Oh, o sea, soy mejor puta que nadie, ¿es eso lo que intentas decirme? - pregunto ella algo ofendida. Spike la miró culpable, deseo remediar su error, pero entonces vio en ella una sonrisa divertida. - Es broma, tonto. Se lo que quieres decir con eso.
- ¡Seras...!
Él no se molesto, sino que se rió divertido también antes de seguir besándola con deseo y pasión. Dejo de besarla un momento para poder quitarse la camisa por la cabeza y los brazos estirados hacía arriba, ella se dejo hacer quedando en ropa interior ante él por la parte de arriba. Ni la ropa interior se libraba del negro. La prenda era una negra destacando la piel blanca de la vampiresa, dejando claro los grandes y bien formados sesos que tenía bajo esa prenda. Spike se quedo hay parado mirándola embobado.
- ¿Qué pasa?
- No importa cuantas veces te miré... nunca dejaré de sorprenderme. - confesó él asombrado de la belleza de la vampiresa.
Ángelus le miró con una sonrisa agradecida y disimulada, y se abrazo a él para besarlo de nuevo con los ojos cerrados. Él se dejo caer suavemente sobre ella sin dejar de besarla, y en pocos minutos ambos estaban sin prenda puesta esparcida por el lugar. Spike no pudo evitar apartarse de ella y contemplarla en todo su esplendor, viéndola como en el Nacimiento de Venus.
- ¿Puedes dejar de contemplarme de esa forma? Me voy a poner nerviosa al final. - pidió ella cubriéndose los pechos un poco y las piernas curvadas.
- No puedo evitarlo, ya lo sabes. - le dijo él divertido. - Y no negarás que te gusta contemplarme a mi también.
- Deja ya de hablar y intentar cabrearme. - pidió ella cansada. Spike la miró venir a él. - No hables. Se mi distracción esta noche.
Spike le sonrió mientras dejaba que se sentará sobre sus piernas cruzadas como los indios, cogiéndola por la espalda y ella abrazándolo por el cuello mirándolo. Al besarlo ella sintió el dolor entre sus piernas abiertas que rodeaban la cintura del vampiro, y al sentirlo dio un gemido controlado de dolor y placer, Spike disfruto aquellas dos cosas.
- Esta noche... dejaré que dedicas si “hacerlo” o no. - dijo Ángelus mirándola sonrojada y excitada. Spike sonrió encantado.

- ¡ERES UN MISERABLE, ERES IGUAL QUE TU MADRE, BASTARDO! - le decía su padre mientras lo golpeaba una y otra vez.
- ¡No padre! ¡Basta por favor, basta ya! - suplicaba Severus cubriéndose como podía con los brazos llenos de moratones.
- ¡¡CIERRA LA BOCA, ME PONES ENFERMO CON SOLO OIRTE HABLAR!!
Severus, siendo un niño pequeño, estaba recibiendo palizas y palizas de su padre en un rincón, mientras su madre estaba en otro llorando viéndolo todo sin moverse de hay.
- ¡Mama! ¡Mama, ayudame por favor!
- ¡Esa zorra no va a ayudarte, y sabe muy bien que le pasará si lo hace! - advirtió él.
Éste la miró de reojo amenazándola con ello, ella se aterrorizó con esa mirada y se quedo hay sin moverse mientras veía como su hijo era maltratado de nuevo por su padre, por el simple hecho de hacer nacido para ser como ella, un mago. Él recibía una paliza tras otra, hasta que de repente dejo de recibirlas. Confuso mira por entre sus brazos que le protegían para verse en otro lugar, no en su casa, y vestía con sus túnicas de la casa Slytherin. Estaba en uno de los pasillos de Hogwarts, completamente solo, sin un alma pasando por allí.
- ¿Qué es esto?
- ¡Severus!
El nombrado se giró confuso y sorprendido, ya que, conocía muy bien esa voz. Al girarse la vio, a esa mujer pelirroja que tanto amaba y quería, a Lily Evans. Ella era esa hermosa niña que vestía con la túnica de Gryffindor y con libros en las manos, parecía esperarle para ir a clase. Severus sintió cierta felicidad de verla animada y llena de vida. Ella era lo único bueno de su infancia que valía la pena recordar.
- ¿Qué haces hay parado, Severus? - pregunto la joven como dándole bronca. - ¡Vamos rápido, que toca Pociones!
- ¡Eh, espera...!
La joven pelirroja estaba por entrar por una puerta, pero antes de poder hacerlo, empezó a caer de espaldas repentinamente. Ante eso Severus apresuro la marcha y consiguió atraparla por los pelos. La joven estaba como inconsciente sin abrir los ojos, y estaba completamente inmóvil.
- ¡Lily! ¡¿Lily, qué te pasa?!
Severus la agitó para despertarla pero no había forma, ella no despertaba por nada. Entonces, Severus sintió algo pegajoso y cálido en las manos, estaba en la espalda de la pelirroja. La dejo suavemente en el suelo, y cuando sacó las manos quedo de piedra. Sus manos estaban empapadas de sangre chorreando. No era en absoluto su sangre, sino... de ella. Ante eso se horrorizo y empezó a temblar, viendo que debajo de ella se formaba un circulo rojo cada vez más grande.
- Esto... es... ¡culpa mía! - empezó a decir él mirando sus manos entumecidas y temblorosas como hojas. - ¡Es culpa mía! ¡Nooo!

- ¡Ahhh, Nooo!
Severus despertó dando un brincó de espanto, quedando sentado en el ataúd abierto. Estaba sudando por doquier entre jadeos de horror y espanto, su pecho agitado a pesar de que ya no latiera como antes siendo un mago humano. Esa pesadilla fue la más horrible que tuvo en la vida, y no entendía el motivo de ella, no al principio. Tras verse en la habitación solo medio desnudo, empezó a recapitular ese sueño y sus recuerdos, entonces le encontró sentido; se sentía culpable de la muerte de Lily, siempre se sintió así. Se culpaba de su muerte por haberla llamado “Sangre Sucia” de niños, eso marcó su destino separándoles para siempre.
- Todo... ha sido... culpa mía. - susurró él mirando a la nada con los ojos vacíos y culpable. - Yo te conduje a la muerte, Lily.
Luego, sin saberse como ni cuando, Severus se vio plantando ante una puerta que conocía de antes. Entonces picó al timbre, y una persona conocida le abrió. Era la mujer antes, la pelirroja de ojos grises. No era Lily, pero en esos momento Severus la veía a ella y no a la chica de delante suyo.
- ¿Severus, qué haces aquí de nuevo? - pregunto la joven ante la puerta, confusa y sorprendida. - ¿Te dejaste algo antes?
Cuando más hablaba, más veía Severus a Lily en ella, y por eso la miraba de forma fija y hipnotizada. La joven le vio muy callado y mirándola sin pestañear, cosa que la inquieto un poco por esa forma de mirarla. Quiso acercarse pero le dio cierto miedo.
- ¿Severus? ¿Estás bien?
- Estoy Bien... Lily. - contestó él como ausente mirándola. Ella le miró confusa por llamarla de esa forma. - Deseaba verte otra vez.
- ¿Lily? - repitió ella extraña, mirándole confusa y algo molesta. - ¿Quien es esa? Yo no me llamo así. Soy Sara, ¿recuerdas?
- Claro que recuerdo, Lily. - dijo él dando un paso hacía delante y luego otro hacía ella. - Lo recuerdo todo de tí, mi amada Lily.
- ¿Severus?
La joven pelirroja retrocedió con cada paso que él daba hacia ella con esa mirada de estar en otra parte, asustándola. Severus avanzó lentamente hacía ella sin quitarle ojos, apenas pestañeando y con una sonrisa feliz y algo soñolienta.
Severus, me estás asustando... - confesó ella temblando un poco.
- ¿Por qué? Yo nunca dejaría que te hicieran daño. - dijo él sincero. - Yo te protegeré... siempre.
- ¿Incluso... de tí mismo?

“¡¡AAAHHH!!”
La vampiresa rubia paró en seco al oír ese grito en sus agudo oído de vampira, y se giró en dirección a ese grito sorprendida. Con ese grito enseguida le llegó un leve olor a sangre cerca de la casa, y con ese olor también le llegó la esencia de alguien conocido. Gina estaba en su habitación leyendo cuando le leyó ese grito, esa sangre, y esa presencia como un sopló de aire por la ventana.
- ¡Maldita sea! Al final lo ha hecho. - dijo ella antes de ponerse a correr veloz y apresurada. - ¡Maldición!
Gina bajo al recibidor y se cruzó con Tara, la criada, pasando la escoba por las escaleras de la entrada. Al verla se extraño de verla tan apurada, pero no quiso preguntar. Vio como la rubia cogía una chaqueta del perchero y se apresurada hacía algún sitio.
- ¿Pero qué pasa? - pregunto ella una vez que Gina se alejo bastante de la casa.

- ¡Pero... ¿Qué ha pasado?!
- Seve... rus...
El vampiro no podía creer lo que veían sus ojos y lo que sentía en sus manos en esos momentos tan confusos. Estaba en la casa de la joven humana llamada Sara, la pelirroja que conoció la otra noche y que hipnotizó para alimentarse y acostarse. Él estaba de rodillas sobre una cama doble, y Sara, tumbada sobre él cogida en brazos, manchada de sangre por una mordida recibida en el cuello chorreando. Severus no entendía que hacía de nuevo allí, ni cómo había llegado, no recordaba nada. Solo que estaba en su casa medio dormido. No entendía nada, ni que hacer. La joven Sara aún estaba con vida, pero muy débil y dolida por la mordida y la perdida de sangre, no era capaz de moverse por el dolor que sentía.
- Severus... ayu... dame... - pidió ella apenas con voz. Severus volvió en si mirándola horrorizado. - Ayuda... me...
- ¡Dios santo, Sara! Dios mio... ¿Qué ha pasado? ¿He... he hecho yo esto? ¿Te he hecho esto? - preguntaba él aterrado.
- Me... me estoy...
Sara no acabo la frase, había perdido en conocimiento en brazos de Severus. Ante eso él se puso más nervioso que antes, sabía que esa perdida de sangre la mataría en pocos minutos, debía hacer algo para salvarle la vida, pero ¿qué?. Temblaba de los nervios pero sin soltarla, temblando de miedo por si muria por su culpa, como paso con Lily de forma indirecta. Sabía que si Ángelus se enteraba de esto lo pagaría caro, incluso puede que lo mate si ella muere por ser mordida violentamente por él.
De repente, a Severus le vino la noche en que la conoció, cuando le convirtió en vampiro. Hay estaba la solución. No había tiempo para llevarla al hospital o intervenirla de alguna forma, debía hacer lo que Ángelus hizo con él; convertirla en vampiresa. Enseguida recordó los pasos que Ángelus hizo con él, y los hizo poco a poco.
- Tranquila Sara, vivirás. - juro él dejándola sobre la almohada. - No te dejaré morir, ahora no. No... como a mi Lily.
Con eso en mente, Severus se mordió fuertemente la muñeca una vez remangada de la camisa, y la sangre brotó como una fuente. Antes de que cayera, apoyó la herida sobre los labios de la joven y espero que bebiera. Segundos después, notó y vio como Sara chupaba de su herida con ganas y ansias, como los vampiros. Dio gracias a que funcionará, pero entonces notó que ella bebía más de la cuenta, como si estuviera sedienta de su sangre.
- Basta... - dijo él calmado, luego se asusto. - ¡¡Ya basta!!
Severus apartó bruscamente su brazo de ella pero sin soltarla, la tuvo en sus brazos mientras veía como jadeaba con fuerza y con el pecho agitado, sus labios y dientes estaban manchados con la sangre de él. Su corazón latía con fuerza, como si fuera a salirle del pecho disparado, ella sufría y él lo sentía en su cuerpo y lo veía en ella, no soportaba verla así. Entonces, el sufrimiento de Sara cesó, y ella quedo de nuevo inconsciente, pero ahora era diferente, sus latidos... habían parado.
- ¿Sara?
La agitó un poco pero ella no respondía, puso los dos dedos sobre su yugular y no sentía el pulso, puso el oído en su pecho, y no sentía nada. Ella estaba en verdad muerta, en sus brazos inmóvil y pálida. Ante eso Severus se horrorizo, su rostro y sus ojos temblaron entumecidos de ver eso sin saber que más hacer. Estuvo seguro de que funcionaría como paso con él, pero ahora...
- Dios mío... Sara... no... - susurró él a punto de llorar.
En esos mismo momentos, Gina aparecía en la puerta jadeando agotada por la carrera, y lo que vio la dejo de piedra. La escena de Severus teniendo en brazos a la mortal que vio apenas la otra noche, muerta y manchada de sangre la dejaba de piedra. Severus no la miró pero sabía que estaba allí callada y embobada por aquella escena tan horrible y trágica.
- Lo siento... Sara. - se disculpó él llorando dolido y culpable. - Lo siento mucho...
Se inclinó sobre ella abrazándola con fuerza mientras lloraba de rabia y dolor. Gina estuvo en el umbral de la puerta callada y sorprendida por lo ocurrido, pensando que hacer para solucionarlo sin que Ángelus lo supiera, por qué al saberlo... le mataría.

CONTINUARÁ...

Hasta aquí el 10, espero que os haya gustado tanto como a severus y a mi. El Spoiler es de Ángelus con Spike, para mayores de 18 años, quienes quieran leerla que lo hagan.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Sáb Nov 12, 2011 5:04 am

- ¡¿Quieres dejar de dar vueltas por favor?! ¡Me estás mareando! - se quejo ella harta. Él se detuvo ante ella confuso. - ¿Por qué haces esto? ¿Es ejercicio? - pregunto, él no contesto, solo la miró curioso. - ¿Para qué lo haces? ¿Para endurecer las piernas? ¿El culo? ¿O lo que cuelga hay abajo? - señalo más abajo de Severus, más abajo de la cintura.

Dios que risa me dio con eso xDDDD Imaginarme a Severus subiendo y bajando las escaleras xDDD
Veo que al parecer no me equivocaba con lo de la piedra :S XDD
Ojalá que Angelus no lo mate :s Espero el próximo capítulo y ojalá se sepa pronto quién es el lobo. Saludos ^^
avatar
conipotterxd
Empleado del ministerio de magia

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 400
Fecha de inscripción : 23/08/2011
Edad : 20
Patronus : Fénix
Empleo/ocio : ministerio de magia
Lugar Mágico : Talca, Chile :)

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Sáb Nov 12, 2011 5:42 am

Bueno....esperaba este capitulo con muchas ganas
me dio mucha pena Sara , aun que espero que Snape encuentre solucion y que Angelus no le mate
respecto a Gina , me quede sorprendida de que Snape se fuera y la dejara allí desnuda (conociendo a Snape me imagine otra cosa jaja)
Gracias Angelus y Seve por poner un nuevo capitulo , espero con ansias el siguiente Razz
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  Jace Phantomhive el Sáb Nov 19, 2011 8:44 am

que puedo decir??? este fic esta buenisimo..!!! te felicito, eres un buen escritor y la verdad, me gusta mucho y cada capitulo me qedo mas picada!! es mejor que cualquier novela!!!!! aDemas, soy mega faan de Severus..!!!! Atodos les hago la invitacion de que se pasen por mi fic..!!
gracias.. y sigan siendo todos tan pottermaniacos como hoi!!!
avatar
Jace Phantomhive
Alumno de Cuarto año
Alumno de Cuarto año

Casa perteneciente : Slytherin
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 122
Fecha de inscripción : 10/11/2011
Edad : 22
Varita : Pluma de Fenix, Madera de Arce, rigida, 16 1/2 cm
Patronus : LobO
Empleo/ocio : estudiante
Lugar Mágico : WondeerLaanD

http://facebook.com/kasuganomidori

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Mar Nov 29, 2011 2:44 am

Me alegra saber que cada vez hay más gente que se anima a cometar la suya por este fic, jejejej dio las gracias en nombre mio y de severus jeje. Tengo que confesar que ambos nos hemos currado mucho este nuevo capítulo, y pero de verdad que os guste. Siento mucho haber tardado jejeje.

Capítulo 11

La situación estaba cada vez más peligrosa para ambos vampiros en esa casa con la muerta. Gina tenía que salir de allí con Severus enseguida, pero el moreno no mostraba signos de querer irse, o de siquiera moverse de su sitio con la humana en brazos.
- Sara... - nombró él dolido y destrozado. - ¿Qué te he hecho?
- ¡Vamos Severus! - dijo Gina apresurada agarrándolo por las ropas en el hombro. - ¡Debemos irnos de aquí ya!
- No... me quedo.
- ¡No seas idiota, vamonos!
- ¡¡NOO!!
Él se soltó de su mano para abrazar más que antes a la joven muerta en sus brazos, llorando desolado y culpable. Gina confirmó que era imposible hacer que él saliera por su propio pie, por lo que tomó una decisión.
- Lo siento mucho por esto. - se disculpo ella no muy apenada pero si muy apresurada.
Ella golpeó a Severus por detrás de la nuca, y eso hizo que el moreno quedara inconsciente al momento. Una vez desmayado lo cargó sobre su hombro como un saco de patatas sin notar demasiado ese peso, dejando el cadáver en la cama sin más. Enseguida salieron de la casa antes de que apareciera más gente alarmada por el alboroto de la habitación, y la rubia corrió veloz hasta llegar en pocos minutos a casa de su ama Ángelus, afortunadamente ella no estaba todavía, buena oportunidad.
Gina dejo al inconsciente vampiro sobre el sofá rojo de la sama de Estar, y vio que su camiseta estaba muy manchada de sangre y desgarrada, por lo que decidió quitársela para que su ama al llegar no lo oliera o viera por casualidad, lo quemo en la chimenea encendida de la sala. Una vez hecho eso, cubrió al dormido vampiro con una manta hasta los hombros sobre en el sofá rojo. Cuando lo vio todo hecho suspiró aliviada de haberlo hecho rápido, y entonces se quedo sentada delante de él observándolo.
- “Que extraño...” - pensó la rubia mirando con ojos encogido a ese vampiro moreno, durmiendo profundamente. - “Nunca he visto a Severus con una expresión así. Es muy curioso verle de otra forma de como es habitualmente. No se porqué pienso eso.”
De repente se oyó la puerta principal abrirse y Gina se puso en pie de un brincó mostrándose agresiva, pero entonces sabe que es Ángelus y decide cubrir por completo a Severus para que no le vea. La morena se asoma por hay y la ve hay de pie.
- Buenas noches, Gina. - saluda ella con humor. - ¿Qué estas haciendo?
- ¿Yo? N-Nada. Nada en absoluto. - respondió ella algo nerviosa pero disimulando estar tranquila. La vampiresa la miró extraña por como la veía en ese momento. - ¿Que tal la noche?
- ¿Eh? Pues como siempre, hermosa y agradable. - contestó Ángelus sorprendida por esa pregunta. - Gina, ¿estás bien?
- ¿¿Eh?? ¡Sí, claro!
- ¿Seguro?
Antes de poder responder, detrás de Gina se oyó un grito sobresaltado con una manta saliendo volando hasta caer sobre Gina pareciendo un disfraz de fantasma. Ambas quedaron de piedra. Quien estaba detrás de Gina era Severus medio desnudo por no tener una camiseta puesta, Ángelus se quedo mirando.
- Lily...
El moreno se fue de allí apresurado sin reparar en la presencia de ambas vampiresas. Cuando Gina se quitó de encima la manta molesta y gruñendo bajo, se fue siguiendo a Severus de cerca. Ángelus lo ve todo, pero sobretodo mira el rostro de Gina. Pudo ver y asegurar un rostro de celosía por lo que dijo Severus antes de marcharse, y eso hizo que sonriera divertida por esos dos.

En esos momentos, en una calle repleta de gente horrorizada y sorprendida por lo que estaba pasando en una de las casas, había un joven de ropas negras y peinado punk color rubio platino. Como muchos, Spike se entero del crimen cometido en esa casa, que casualmente estaba muy cerca de la casa de Ángelus, pensó. Cuando la policía se retira, la gente también se retira poco a poco hasta dejar la zona casi desierta. Spike se queda allí mirando curioso y confuso aquella casa precintada con cinta amarilla.
- “Me pregunto que debe haber pasado aquí...” - pensó el rubio pensativo.
- Spike.
El nombrado se gira y para su sorpresa era Ángelus observando la casa extrañada. Él también se sorprende de verla de nuevo allí, cuando hacía poco que se había despedido. Quiso decirle algo para entablar una conversación, pero entonces sintió una sensación que helaba la sangre, y esa sensación provenía de la misma vampiresa que estaba a su lado ignorándolo.
- ¿Ángelus?
Vio que la morena mostraba un rostro lleno de rabia mientras sus ojos rojos brillaban con intensidad y los colmillos a la vista apretando contra el labio inferior con fuerza hasta hacerla sangrar un poco. Esa rabia se extendió hasta kilómetros de distancia, Spike sintió que estaba a punto de desmayarse por estar tan cerca de ese poder tan colosal que ella dejaba salir con facilidad.
- Á... Ángelus...
Ve que su pelo y sus ropas levitaban por ese poder, pero también se fijo en que su melena negra azabache se iba poniendo roja desde las raíces del cabello, pero sin llegar a teñirse completamente de rojo. Entonces la ve girarse para volver por donde vino. Al verla marcharse llena de rabia quiso seguirla para saber que pasaba, pero tenía el presentimiento de que no era asunto suyo. Aún así, la siguió un poco muy cerca de ella, a sus espaldas mientras la vampiresa caminaba dando zarcos enfurecida.
- Esto... Ángelus... - intento llamar Spike inseguro con la mano extendida hacía ella. - ¿E-Estas bien?
- Spike... - dijo ella sonando como un animal a punto de morder, él se estremeció al oírla. - Será mejor que no te metas en esto.
Con eso la vampiresa siguió su camino, y el rubio se quedo hay plantado hasta que cayó de culo al suelo acojonado por el miedo que recibió en todo el cuerpo. Nunca había visto a Ángelus tan cabreada y furiosa, el asunto debía ser muy, pero que muy grave.
- Joder, madre mía...

Severus estaba frente a la puerta de su habitación, allí plantado sin signos de abrir la puerta en ese momento. Estaba con la mirada perdida y seria, y con su mano apoyada en el picaporte sin parecer girarla nunca. En ese momento Gina subía por las escaleras cuando le ve hay de pie inmóvil, y se extraño de verle hay mudo y serio.
- ¿Severus, qué haces hay? - pregunto ella extrañada.
El nombrado da un sobresalto de sorpresa y se girá a ella cogido por sorpresa, Gina se extraña más. Sin poder reaccionar a tiempo, el moreno la agarra por el cuello con la mano como si fuera una garra y la estampa contra la pared de al lado mostrando los colmillos enfurecido y molesto, Gina se queja pero no dice nada, solo le mira más y más confusa de ese comportamiento. Segundo después, Severus parece volver en si y se ve agarrando a Gina sin saber el motivo de ello.
- ¿Gina?
- Severus...
El joven vampiro de pelo negro se queda confuso mientras suelta a Gina, pero no la apartá de la pared ni deja de mirarla mientras la tiene pegada a la pared, y no se da cuenta de que se pega más y más a ella hasta rozarle los labios a la rubia. Ésta lo ve pero se queda quieta. Si fuera humana, su corazón latiría con tanta fuerza que le saldría del pecho disparado como una bala.
- “¿Por qué...? ¿Por qué me pongo nerviosa si Severus no me gusta?” - se pregunto ella. Miró los labios del él, luego de nuevo a los ojos ahora rojos de él. - “¿Por qué no me besa? Estoy segura de que... no me importaría en absoluto.”
Con eso en mente, al poco rato Gina acaba bajando por completo sus defensas, mostrándose confiada y cómoda con él hay con ella. Pero al hacerlo, Severus se aleja de ella sin decirle nada más, entra en su habitación cerrando con llave, y la rubia se queda hay confusa como nunca.
Severus enciende la luz de la habitación y va directo a la mesita de noche, abre el cajón y de él saca la pequeña piedra color esmeralda que guardaba. La mira unos instantes, y después, al sentarse de frente con expresión decidida, da tres vueltas a la piedra al aire para caer de nuevo en su mano. Suspira con cierta tristeza, y allí delante suyo parece algo que esperaba ver al hacer ese gesto con la piedra.
Delante suyo, había una hermosa mujer de pie, de unos hermosos rizos rojos ondulados y vestida con prendas sencillas pero adecuadas para ella haciéndola aún más hermosa con ese rostro suyo, angelical y amable. No era humana, pero tampoco vampiresa. Se mostraba con cierta transparencia allí, y con la luz a su espalda apenas era muy visible para el que estaba sentado delante suyo.
Severus vuelve a suspirar, y con ello alza el rostro para ver a esa mujer, quien era la que más amaba en ese mundo, aunque ella ya no viviera en él nunca más, ella le mira con una sonrisa sincera y agradable. Con eso Severus le corresponde la sonrisa, sintiéndose feliz pero también triste. De repente, alguien pica a la puerta de su habitación haciendo que se sobresaltará. Estaba a punto de dar un grito de enfado cuando algo le calló la boca de golpe, eran unos labios carnosos que conocía de antes. Cuando pararon, se quedo mirando a la persona dueña de ese beso, incrédulo y sorprendido.
- ¿Severus? ¿Puedo entrar? - pregunto la voz de Gina sonando insegura y respetuosa esa vez.
Ella no oyó nada, pero de todas formas giro el picaporte viendo que estaba abierta, y al entrar ve a Severus de pie frente a ella mirándola fijamente. Él estaba solo en esa habitación. Antes de que Gina entrara, Severus se apresuro en esconder a la persona que le beso, siendo muy rápido y sigiloso de esa tarea para que la vampiresa no se enterará de nada.
- ¿Acaso te he dado permiso para entrar en mi habitación? - pregunto en tono elegante pero arrogante.
Gina ignora por completo ese comentario típico de él, y empieza a pasear por la habitación bajo la mirada confusa de Severus. Este enseguida se da cuenta de que inspecciona la habitación en busca de algo, pero él esta tranquilo. Sabe que ella no puede ver a Lily, aunque la tiene justo al lado, a pesar de olfatear el lugar no puede verla, ni oírla ni tampoco olerla. Aún así, la rubia sentía una presencia en esa habitación aparte de la de él y la suya propia, la sentía a Ella pero no podía verla en absoluto. Severus la mira todo el tiempo con la ceja alzada por lo que estaba haciendo.
- ¿Eres acaso una perra ahora, Gina? - pregunto él con cierta burla.
Acto seguido Gina se girá a él con agresividad asesina, pero también cierta celosía disimulada ante él. Le mira a los ojos molesta y él extrañado pero callado.
- ¿Has estado con otra mujer aquí? - pregunto de golpe y directa. Él la mira atontado y con rareza. - Contesta! Si o no?!
- No. - negó él disimulando naturalidad. - Ninguna salvo tú.
Esa última frase dejaron de piedra a Gina de extrañeza, pero en el fondo se sintió halagada de ellas. Ambos quedan en silencio, hasta que Severus se acerca poco a poco a Gina y ella retrocede insegura por la sonrisa que mostraba. Retrocede hasta chocar contra la pared, y Severus la acorrala hay con las manos en cada lado de ella, mostrando cierta seducción con ello. Entonces, él baja al cuello de Gina y lo besa suavemente, y eso hace que sus ojos se vuelvan más rojos. Gina se pone tensa ante ese gesto y esos ojos, tiembla sin poder evitarlo. Severus lo nota y se ríe de ello de forma sarcástica pero en susurro, y desea besarla en los labios. Ante eso Gina intenta evitarlo, pero él le roza, y entonces coge valor para apartarlo un poco con las manos.

Mientras tanto, toda esta escena era observada por la persona que Severus escondió allí. Esa persona los miraba con cierto odio y celos, deseaba salir y matar a la rubia que estaba siendo seducida por el moreno, pero sabía que no debía salir por seguridad. Por eso, se aguanto las ganas y se mantuvo en su escondite secreto mientras seguía observando a la pareja de vampiros.

Gina se relame los labios tras el intento de beso, pero entonces siente un miedo repentino que la alerta. Recuerda lo ocurrido entre ellos dos de nuevo, la noche en que se conocieron y se acostaron justo sin más. Ella teme que vuelva a pasar eso de nuevo, y no quiere que pase. Por eso, sin dejar de mirar a Severus, busca con la mano algo con que golpearle, y lo acaba encontrando. Sin reparar en lo que era, lo coge con fuerza y golpea a Severus con todas sus fuerzas con ese objeto duro y pesado. Al recibir el golpe, Severus caer rendido al suelo inconsciente e inmóvil. Una vez hecho, Gina sale corriendo de allí excitada pero llorando. No lloraba de tristeza, sino de miedo.

En esos mismos momentos, Ángelus estaba a punto de llegar a su casa, seguida muy de cerca por un Spike muy asustado y precavido de que no le viera seguirla. Ángelus seguía con la rabia y los cabellos rojos como la sangre, sentía una rabia inmensa dentro de sí que la hacía expulsar su poder al exterior, haciendo que todo ser inhumano se mantuviera alejado de ella. Spike la siguió a pesar de la advertencia de la morena, quería saber que estaba pasando para que ella estuviera de esa forma. Nunca la había visto tan molesta y cabreada como una loba en celo.
Ángelus llegó a la puerta y la abrió sin usar demasiado su fuerza, y al entrar paso algo inesperado para ella. Justo en ese momento Gina iba hacía ella y se abalanzaba sobre su pecho llorando por doquier. Al verla así, Ángelus recupera la calma y su pelo recupera su color negro azabache, y mira a su compañera preocupada y confusa por verla así. Mientras la mira Spike se asoma viéndola normal de nuevo, y ve también a Gina en su pecho llorando, la mira curioso y ya calmado, pero sin dejar de temblar de miedo.
- Gina, ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás llorando? - pregunto la morena mientras abraza a la rubia. Esta no contesta y sigue llorando de miedo. - Gina...
La joven vampiresa rubia no tenía valor ni fuerzas para contarle a su ama lo que había pasado esa noche, le daba mucha vergüenza. Entonces, nota como Ángelus coge su barbilla y la obliga sin hacer fuerza a alzarla para que la mirará a la cara. La morena la mira calmada y con cierta seducción para poder sacar respuestas a sus preguntas.
- Dime, - pidió ella seria y calmada. - ¿Quién te ha hecho esto?
Gina la mira a los ojos temblando, pero no tarda en desviar la mirada antes de apartarse de ella e irse de allí sin decir nada. Ante eso Ángelus desea seguirla y hablar con ella, pero entonces una mano sobre su hombro la detiene con fuerza, era la mano de Spike. Éste la miraba serio y algo molesto por la atención con esa vampiresa, y Ángelus pudo ver cierta celosía por ello. Ambos se miraron unos segundos sin decir nada, y entonces se van al Salón que estaba hay mismo.
Una vez que ambos están sentados en el sofá de la sala callados, se oye un largo y profundo silencio. De repente, se oye un fuerte ruido que se reconocía como el bofetazo de alguien hacía otra persona. Al oírlo, Ángelus pienso que es Gina pegando a Severus, cosa que la hace sonreír con disimulo divertida y contenta. Spike al ver eso, decide aprovechar la ocasión y se gira del todo a ella.
- ¿Y bien? ¿Ya estás más calmada del cabreo de antes? - pregunto él de golpe.
Ángelus le mira al preguntarle eso, pero enseguida se gira de nuevo ocultando su rostro con la melena negra, sin decir nada de ello. Ante eso Spike la mira preocupado, sin saber que decir o hacer ante esa situación tan poco frecuente en su no-vida.
Justo en ese momento, aparece Severus alterado, con la camisa rota, el pelo alborotado y la mejilla aún sonrojada por la bofetada recibida antes. Al verle Ángelus ruge bajo los labios deseando matarlo, pero entonces Spike la coge de las manos deteniéndola, ella le mira y se calma de nuevo apartando la mirada de Severus, mira seriamente a Spike y se pone en pie seria.
- Gracias Spike, puedes irte ya. - dijo ella señalando la puerta educadamente. Este la mira inseguro de irse. - Ya estoy bien. Vete.
En esos momentos Severus estaba al margen de ellos dos, parecía no notar su presencia. Camina hasta la ventana donde apoya la frente suspirando triste. En muy silenciosos susurridos no dejaba de nombra el nombre “Lily...” todo el tiempo, entonces llora. Tras unos minutos, el vampiro acaba sintiendo la presencia de Ángelus en esa misma sala, y asustado se gira sobresaltado mirándola, y se pega a la ventana como si estuviera pegado a ella tenso y alterado. Entonces, ve como Ángelus se acerca a él.
- Severus Snape... - nombró ella, pero el nombrado no la dejo terminar.
- Ángelus... estoy confundido... muy confundido...
Ángelus alza la ceja ante esa extraña confesión, y entonces mostrándose algo comprensiva tiende la mano para que él tomará asiento. Ella se sienta en el sofá, pero Severus no. Él se sentía confuso y triste, pero no tarda en sentarse también con cierto miedo, toma asiento alejado de ella por ese mismo miedo. Ángelus espera a que él hable, pero solo le ve abrazo a sus piernas contra el pecho temblando como una hoja y llorando como una niña dolida y triste por qué se le ha muerto el pajarito. Ella acaba perdiendo la paciencia por ese lloriqueo poniéndose en pie para ir hasta él delante suyo con los brazos cruzados.
- Las cosas no se solucionan... llorando pero lo tuyo es un caso perdido, - dice de forma amable pero con disimulada bordearía. Se aguantaba las ganas de matarle allí mismo. - además... - suspira y entonces alza a Severus cogiéndole por el cuello de la camisa, lo mira amenazante y directa. - Como vuelvas a hacer llorar a Gina, te sacare tu no-vida con un chasquido de dedos... ¿entiendes sabandija?
Severus deja de llorar al momento mientras la mira con temor y temblores, asustado asiente mudamente. Con eso Ángelus le deja ir para que caiga de culo al suelo, y pasando por su lado se retira de allí dejándole solo con los tiemblos y miedos en el cuerpo.
Una vez solo, en el Salón se asoma Spike, quien no se había ido del todo, pero si escucho la conversación de la pareja antes. Tras asegurarse de que Ángelus se había retirado, se acerca a Severus hasta estar de pie ante él mirándole curioso. Severus le mira confuso de verle allí, y más, cuando el rubio platino le ofrece su mano para ponerse en pie, mostrándose pasivo pero educado. Duda, pero al final acepta la mano para estar de nuevo en pie pero sin mirar a Spike, ni darle las gracias por ello.
- ¿Le has hecho algo a Gina? - pregunto Spike sin rodeos, sonando curioso. Sin juicio ni burla.
- Pues... no estoy seguro de ello. - contesta él inseguro y dolido. - No se que me esta pasando.
- Vamos, cuéntame que ha pasado. - le animó Spike con ganas de saber más. - Algo a ocurrido para que Gina llorase y Ángelus se enfada.
Ante ese comentario Severus se gira a él molesto y ofendido.
- ¿me estas echando al culpa de que Ángelus este malhumorada? - pregunta desafiante y vacilante. Spike le mira cabreado por esa pregunta gruñendole. - Si no tienes nada más que decirme, me voy a descansar esto cansado...
Ante tal provocación Spike pierde el control, coge a Severus y lo estampa contra la pared mostrando los colmillos amenazante.
- ¿Que has hecho asqueroso aprendiz de vampiro? - pregunto él rugiendo furioso. - ¡Nunca te perdonaré lo que paso en mi club aquella noche en tu primera vez, y mucho menos que Ángelus se cabree por tus estúpidas decisiones!
Severus le mira y ve esos ojos azul eléctrico que helaban la sangre al igual que los ojos rojos de Ángelus.
- Esta bien, esta bien... te lo diré. - acepto él sin expresión alguna. - Pero una cosa; ¿Tanto te aburren tus chicas que tienes que meterte en la vida privada de los demás?
Eso colma la paciencia de Spike, y sin controlarse golpea una y otra vez a Severus contra el suelo. Los golpes le hacen sangrar, y la sangre acaba salpicando al rubio, y alguna que otra gota entra en su boca saboreándola. Es entonces, cuando el vampiro rubio se queda de piedra por lo que ve ante él y Severus. Hay delante había una dulce y hermosa mujer de pelo rojo mirándole asustada. Deja de golpear a Severus y le ayuda a incorporarse como si nada.
- ¿Quién es esta mujer tan guapa? - pregunto Spike sonriendo encantado de ella. Severus le mira sorprendido relamiéndose.
- ¿Puedes verla? - Spike asiente. Severus suspirá fastidiado. - Spike, ella es Lily Evans... murió... hace más de 20 años.
- ¿Qué? - exclama Spike sorprendido y confuso. - Si esta muerta de verdad, ¿Por qué esta aquí?
- Ya veo que... tendré que contártelo todo. - se resignó Severus molesto. - Te contaré toda la verdad.
Ambos se sientan frente a frente, y Severus empieza a narrar su historia con Lily y todo lo demás, Spike le escucho con atención. Le cuenta como fue la muerte de Lily, que sentía por ella, como se perdió la oportunidad de estar con ella. También le contó como conoció a Ángelus y como le convirtió. Spike le escucho callado con una mirada asombrada y sorprendida. Nunca había escuchado tal historia, y él no solía ser de los que escuchan sin decir nada.
- Tras convertirme y saber de la muerte de Lord Voldemort, - continuó Severus con seriedad. - Quise volver a ver a Lily, solo verla al menos. Con ese propósito, me iba a escondidas de la casa para buscar lo que me ayudaría a cumplir mi deseo.
- ¿En serio? ¿Y qué era lo que buscabas? - pregunto Spike con tono vacilante y sonriendo.
- Esto.
Severus sacó de su bolsillo una pequeña piedra de puntas triangulares de color esmeralda que cabía de sobra en la palma de la mano. Spike lo observa fascinado, con los ojos como platos, y eso hace que desee tocarlo y extiende la mano, pero no puede. Severus cierra enseguida la mano y devuelve la piedra a su bolsillo mostrándose desconfiado.
- Oh vamos tío! - suspirá Spike poniéndose en pie. - Como se que todo lo que cuentas es verdad?
- Qué quieres decir con eso? No me crees?
- Lo que pasa es que no entiendo nada. - confesó Spike. Severus le mira confuso. - Dices que amas con locura a esa Lily, pero ahora mismo he visto a Gina disgustada por ti, cosa que me extraña ¿que pasa aquí?
- Pues... es otra historia. - contestó Severus cabizbajo y avergonzado. Spike le miró atento. - Tras lo ocurrido en tu club aquella noche, Ángelus no me dejo salir de la casa por seguridad, pero salía a buscar alimento para ambos. Para asegurarse de que no salía, dejaba a Gina en guardia. La noche en que Gina se presente en mi puerta, nosotros nos... acostamos.
- ¡¿Qué?! ¡¿Así sin más, nada más conocemos esa misma noche?! - pregunto Spike sorprendido y de piedra.
- Sí. Y desde entonces ella parece odiarme un poco, pero... muchas veces la he besado, o al menos intentado en muchas ocasiones. - confesó Severus. - Estoy... hecho un lío.
Spike se queda de piedra al escucharle todo lo que contó, y allí estuvieron los dos vampiros, callados en el salón.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado, si hemos tardado mucho es por qué tenemos mucho trabajo los dos, pero eso no significa que vayamos a dejar sin terminar este fic, os lo aseguro. Nos vemos.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Mar Nov 29, 2011 3:27 am

wii estaba esperando este capitulo Razz
me a encantado!! aun que pobre Severus en este capitulo le a pasado de todo ajaja (aun que aveces se lo merece xD)
me parece muy interesante lo de la piedra que buscaba Severus , espero siguiente capitulo pronto!!!
Gracias Angelus , Seve plaf
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Miér Nov 30, 2011 3:59 am

Yo sabía que buscaba la piedra de la resurreción!! *salta de alegría* xDD
Bueno por fin suben nuevo capítulo, creí que Ángelus mataría a Severus por lo que hizo :S pero bueno mejor que no lo mate XDDD
Espero el próximo capítulo luego, aah y aún me queda la duda sobre quién era el lobo (? que había en la habitación :S (pongo signo de pregunta en lobo porque no recuerdo si era eso XDD)
Saludoos ^^

Edité porque antes había puesto que era la piedra filosofal ._. xD


Última edición por conipotterxd el Jue Dic 01, 2011 11:55 am, editado 1 vez
avatar
conipotterxd
Empleado del ministerio de magia

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 400
Fecha de inscripción : 23/08/2011
Edad : 20
Patronus : Fénix
Empleo/ocio : ministerio de magia
Lugar Mágico : Talca, Chile :)

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Jue Dic 01, 2011 1:51 am

conipotterxd escribió:Yo sabía que buscaba la piedra filosofal !! *salta de alegría* xDD
Bueno por fin suben nuevo capítulo, creí que Ángelus mataría a Severus por lo que hizo :S pero bueno mejor que no lo mate XDDD
Espero el próximo capítulo luego, aah y aún me queda la duda sobre quién era el lobo (? que había en la habitación :S (pongo signo de pregunta en lobo porque no recuerdo si era eso XDD)
Saludoos ^^

Siento decirte que no es la piedra filosofal, es otra, la última que sale en la saga Harry Potter ^^U. Y tranquilo, se sabrá pronto la identidad de ese lobo, y de los otros misterios jejeje.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Jue Dic 01, 2011 11:54 am

ÁngelusDrakul escribió:
conipotterxd escribió:Yo sabía que buscaba la piedra filosofal !! *salta de alegría* xDD
Bueno por fin suben nuevo capítulo, creí que Ángelus mataría a Severus por lo que hizo :S pero bueno mejor que no lo mate XDDD
Espero el próximo capítulo luego, aah y aún me queda la duda sobre quién era el lobo (? que había en la habitación :S (pongo signo de pregunta en lobo porque no recuerdo si era eso XDD)
Saludoos ^^

Siento decirte que no es la piedra filosofal, es otra, la última que sale en la saga Harry Potter ^^U. Y tranquilo, se sabrá pronto la identidad de ese lobo, y de los otros misterios jejeje.


No sé por qué demonios dije que era la piedra filosofal ._. era la piedra de la resurreción xDDD no sé en qué pensaba xDD me traspapelé D:
avatar
conipotterxd
Empleado del ministerio de magia

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 400
Fecha de inscripción : 23/08/2011
Edad : 20
Patronus : Fénix
Empleo/ocio : ministerio de magia
Lugar Mágico : Talca, Chile :)

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Miér Dic 07, 2011 1:20 am

Hola a todos, magos y brujas jejeje! Aquí os dejo el 12 que tango hemos tardado en poner jejeje. Espero que todos estén disfrutando del puente igual que yo jeje. Aqui os dejo el 12, disfrutad.

Capítulo 12

VARIOS MESES DESPUÉS
Desde lo ocurrido entre ellos, Severus y Gina se encierran cada uno en su habitación sin salir durante los siguientes meses. Mientras Gina estaba sola en su habitación sin hablar con nadie, ni comer ni dormir apenas, Severus tenía la compañía de su amada Lily fantasmal y la persona que tiene escondida allí también, hablaba con una o con otra durante ese tiempo encerrado.
Días después, Ángelus estuvo preocupada por Gina, ignoraba por completo a Severus por lo que hizo como castigo. A pesar de que iba a verla, Gina no la recibía ni le decía nada, incluso Ángelus llegó a traerle humanos voluntarios para alimentarse, pero los rechazaba por completo. Viendo eso decidió darle esos meses para calmarse y aclarar sus pensamientos.
Una vez pasados esos largos meses hasta llegar al verano, Ángelus decide intentar de nuevo sacar a Gina de su encierro. Sube al segundo piso y pica a la puerta sin recibir respuesta, y ante eso no vacila y rompe el picaporte para entrar. La habitación esta a oscuras, pero eso no es problema para la vampiresa. En esa oscuridad ve a Gina sentada al fondo en la silla ante la mesa del tocador, la rubia estaba con la cabeza colgando inmóvil y las manos sobre sus rodillas medio cerradas. Tenía la mirada perdida.
- Gina.
- Buenas noches... Ama. - dijo una Gina con voz muy débil y apagada, no era la voz alegre y animada de antes.
Ángelus no aguanto más y hizo que las luces se encendieran un poco, de esa forma, pudo verla mucho mejor, y ver que estaba más pálida y blanca que antes, más... seca. Gina parecía una momia viviente, o al menos se acercaba a eso por la piel llena de arrugas por la sequedad, y las ojeras bien marcadas bajo sus apagados y vacíos ojos celestes. Al llevar un camisón azul marino se destaco más ese aspecto horrible. Ángelus se horrorizó de verla así, pero mantuvo la compostura y se acercó a ella.
- Gina, pequeña mía... - dijo al estar de cuquillas al lado de ella, con una mano sobre su rodilla. Gina no la mira, y Ángelus la obliga a girarse con los dedos sujetando su barbilla. La rubia alza los ojos un poco. - No puedes seguir así, y lo sabes.
- Sí, lo se. - afirmó ella susurrante. - Pero, es que...
- Lo se pequeña, lo se...
La morena se puso en pie y abrazo a la joven por la cabeza entera contra su pecho, con ternura y suavidad. Ese gesto hizo que la rubia quedara sorprendida y conmovida, tanto que no pudo contener las lagrimas, pero aún así no se movió ni dijo nada.
- Mi ama...
- Quiero que salgas conmigo esta noche. - dijo Ángelus antes de soltarla y ver la cara de sorpresa que mostró la pálida rubia. - Necesitas salir de una vez, y yo necesito una compañera para ir de marcha esta noche. Tú eres esa compañera, Gina.
- Pero...
- ¡Nada de peros! - exclamó la morena en alto callando a su sierva. - Vas a venir, y no hay más que hablar. Como tu creadora, te lo ordeno.
- Sí, ama. - dijo la resignada vampiresa cabizbaja. - Lo que usted ordene.
Y así fue como Ángelus alimento a Gina hasta dejarla de nuevo hermosa y joven. Ambas vampiresas se pusieron guapas para salir de noche por la ciudad, y se fueron de la casa sin decirle a Severus ni a Tara, aunque a la criada le dejaron un mensaje de su ausencia. Yendo por la ciudad, muchos chicos humanos se giraron a ellas por lo atractivas que eran en todo, Gina sintió vergüenza pero se sentía segura con su ama al lado. La rubia se fijo que no iban al local de Spike, y miró a su ama extrañada.
- Hoy quiero probar algo diferente. - dijo Ángelus tras leer la mente a la rubia. - Por eso iremos dando un paseo hasta encontrarlo.
- ¿Está segura de poder hacer eso?
- Claro, no hay problema. - aseguro ella. - Además... no estoy de humor para cruzarme con el rubio de turno.
- ¿Y eso?
- Cosas personales, Gina.
Con eso la rubia no pregunto más y se mantuvo callada en todo el paseo nocturno rodeadas de humanos en la ciudad. Al pasear por un parque muy iluminado, un par de humanos atractivos y vestidos de fiesta nocturna, quisieron hacerles compañía. Ángelus acepto al ver que eran muy apetecibles, y Gina también lo pensó. Los dos humanos eran compañeros de piso, y por eso guiaron a las dos vampiresas a su casa donde las invitaron a entrar sin saber que era en realidad.
Ángelus no perdió el tiempo, y una vez dentro de la casa hipnotizo a los dos humanos para que no gritaran ni nada, que se entregaran a ellas con suma naturalidad. Con eso, Ángelus se alimento de su humano en la sala de Estar, éste lo disfruto. En cambio, Gina dudaba de ello a pesar de que el otro humano la animaba a ello, que no sufriría ni nada, todo lo contrario. Ni con eso ella se animaba a morderle y beber su sangre, seguía estando deprimida por lo ocurrido hace meses con Severus.
- ¿Qué ocurre, Gina? - pregunto Ángelus mientras se alimentaba de su humano extasiado de placer. - ¿No te gusta tu humano?
- No... si que me gusta, pero... - dijo ella insegura. - No se si...
- Solo hazlo, no sufrirá. - animó la morena dejando descansar a su humano para ir con la otra pareja y ponerse detrás del otro humano sujetándolo por los hombros de forma sexual, él se dejo mientras miraba a Gina con una sonrisa. - Él puede sentir la mejor sensación de su vida, muchísimo mejor que el sexo incluso. - le recordó mientras despejaba el cuello del humano. Gina se sonrojo un poco por esa acción. - ¿Cual es el problema en verdad, Gina? Sabes que puedes decírmelo. Además de tu ama, soy tu amiga.
- Lo se, Ángelus. - aseguro ella cabizbaja. Se quedo muda sin decir nada aunque deseaba contarle que pasaba.
- Mm, ya entiendo. - dijo Ángelus, Gina alzo la mirada al momento. - Es por lo de Severus, ¿verdad? Debí adivinarlo antes.
Gina quedo de piedra por la agudeza de su maestra, y antes de poder decirle algo, vio como la morena le pegaba un mordisco a su humano por detrás haciendo que sangrara al momento. Esté se quejo un poco pero enseguida suspiro relajado y placentero, y Ángelus dejo de morderle para mirar a Gina saboreando la sangre. La rubia quedo perpleja y congelada por lo que hizo.
- Mmm... le doy 5 estrellas. - puntualizó la vampira con sarcasmo. - Vamos, únete. Te aseguro que esto te hará olvidar.
- Eh... pe-pero...
- Bebe, es una orden. - dijo Ángelus sonando seria y fría, mirándola a los ojos.
Gina se resignó y bebió de su humano entregándose por completo en pocos momentos. Ángelus quiso volver con su humano, pero vio que esté estaba de pie con una botella de champan y unas cuantas copas en mano.
- ¿Y eso?
- He pensado que podríamos invitar a más gente para pasarlo bien, y algo para beber debe haber en una fiesta, ¿no? - dijo él.
- ¿Invitar a más gente? - pregunto ella, lo meditó y mostró una sonrisa picara. - Sí, claro. Hazlo. Será un verdadero Festín.
La casa enseguida se llenó de gente, que Ángelus y Gina hipnotizaron casi a la vez. Entre la sangre y el alcohol, ambas quedaron verdaderamente borrachas al acabar la fiesta con esos humanos, dejándolos medio desmayados por la perdida de sangre y el consumo de alcohol. Cuando quedaron saciadas, hicieron que todos olvidaran lo ocurrido esa noche a pesar de la borrachera, y se fueron de allí tambaleando un poco, sobretodo Gina que al final fue casi el alma de la fiesta con todos los chicos y chicas.
- Buff... estoy llena. - dijo Ángelus al aire, satisfecha y complacida del todo. - Nunca... he disfrutado tanto.
- Ni yo. - coincidió Gina de la misma forma. - Tenía razón. Me siento mucho mejor que antes.
- ¿Lo ves? Siempre debes confiar en tu ama para todo. - dijo Ángelus orgullosa. - Bueno, ahora deberíamos volver...
- ¿Ya? ¡Pero si todavía en de noche! - se quejo Gina como una niña mimada.
Ángelus ignora por completo las quejas de Gina, y se gira para no verla hacer la tonta por la borrachera. Al hacer eso, ve a varios metros a un niños que le llama la atención. Ese niño se parecía mucho a Severus pero en forma de niño. Era bajito de melena negra, y cubierto con una capa negra que se arrastraba un poco por el suelo. La vampiresa no podía creer lo que veían sus ojos.
- ¿Pero qué...?
- ¿Ocurre algo, ama? - pregunto Gina detrás suyo. Al ver que miraba adelante también miró, pero no vio nada ni a nadie. - ¿Qué esta mirando?
Ángelus la ignora, y ve como el niño se da la vuelta para alejarse. Ángelus decide seguirlo y Gina con ella a pesar de no entender que estaba pasando. Al seguirle, ve que va directo a su propia casa, cosa que la extraño pero no dejo de seguirle. Mientras, Gina empezaba a sentirse algo mareada por la borrachera que tenía, pero no dejo el paso. Al entrar en la casa, el pequeño niño sube por las escaleras, Ángelus esta por seguirle, pero entonces oye un fuerte ruido a sus espaldas, se gira y ve a Gina desmayada.
- ¡Gina...! - llama ella alertada mientras la ayuda a incorporarse. - ¿Gina, qué este pasa?
Ve que esta así por la borrachera, y el niño desaparece de su vista. Decide dejarlo y carga con Gina hasta dejarla en el sofá del Salón con cuidado. Decide quedarse con ella hasta que despierte, mientras, piensa en ese niño misterioso tan parecido a Severus.

“Seducela... haz que te desee tanto como tú a ella.”
Severus camina débilmente hacía la puerta para abrirla en par y salir por ella. Sin despejarse de la pared baja tanta el piso inferior para ir al Salón, y allí se encuentra con las dos vampiresas, Ángelus y Gina. Ve que la rubia estaba tumbada en el sofá con la cara sonrojada, y la morena de rodillas ante ella cuidándola. Ve que Ángelus la mira con reojo molesta, pero ignorándolo después. Severus le quita importancia a todo eso, solo tiene en mente aquella frase que se repetía una y otra vez como si fuera una orden.
“Seducela, Severus... excitala para que puedas hacerla tuya.”
De repente, Severus esta al lado de Ángelus de rodillas, la morena le mira confusa, y entonces ve como él apartá sexualmente su cabello del hombro para apoyarse ligeramente en su cuello. Ante tal provocación, Ángelus se enfurece y lo golpeá con todas sus fuerzas, derribándole lejos de ella. Ángelus se pone en pie rugiendo con los dientes apretados.
- ¡Maldito mujeriego! - insultó ella rugiendo furiosa. - ¡Esto ya es el colmó!
- ¿Porqué me ha pegado? - pregunto un confundido Severus con la nariz sangrando. - ¡Me ha roto la nariz!
- Oh vamos... se te curará en 5 minutos. - dijo Ángelus pasiva de sus quejas.
- Mi ama Ángelus... - nombró él poniéndose en pie. Ángelus pudo ver en él que estaba como poseído o hipnotizado. - No sabe... cuanto la deseo esta noche.
- ¿Qué? - exclamó ella sorprendida y boquiabierta.

FLASH BACK
Gina se veía en un lugar oscuro y silencio, completamente sola. Mira a su alrededor y no ve nada, hasta que de repente aparecen en escena un lobo negro, el que ha visto antes, y un gato que reconoce al momento; ese gato era Severus estando transformado. Ella no entiende nada, y entonces ve como el lobo negro ataca al gato con ganas. Esté acaba mal herido y el lobo de va de allí desapareciendo, Gina atiende rápidamente al gato, quien era Severus de verdad.
- Severus, ¿qué esta pasando? ¿Porqué te ha atacado ese lobo? - pregunto ella confusa.
- No debes... acercarte a ella. - dijo la voz de Severus a través del gato.
- ¿Qué?
- Ella... esta conmigo. - dijo mirándola. - Ángelus me ama a mi. No te acerques a ella.
FIN FLASH BACK

- ¡¡UAAHHHH!! - Grita Gina despertando de un brincó aterrada. - ¡¡NOOO!!
Gina desea que ese sueño no sea verdad, pero lo que ve delante suyo la deja de piedra. Ante ella estaban Ángelus y Severus. Esté estaba encima de Ángelus intentando besarla, pero Ángelus no detenía con la mano en su pecho, aún así Severus lo seguía intentando. Gina no da credito a sus ojos, y dentro de si siente un odio feroz, pero no hacía Severus, sino hacía su ama.
- No puedo... creerlo. - dijo ella. Entonces Ángelus la miró. - Yo... ¡¡CONFIABA EN USTED, AMA!! ¡Confiaba en ti, y ahora me arrebatas aquello que más quiero! ¡¡TE ODIOOO!!
Ángelus quedo de piedra por lo que oía, y entonces Gina se puso en pie para salir corriendo llorando dejando a los dos solos. Ante eso, la morena intenta seguirla pero Severus no la deja, sigue con su intento de seducirla. Ya harta, Ángelus le da una bofetada a Severus en la mejilla, y él queda de piedra, se toca la mejilla y llora de dolor mientras la mira. Sin entender nada, se va de allí dejando a Ángelus, sorprendida por ese repentino acto, pero enfurecida y cabreada por lo que ha pasado por su culpa.
- Esto... es... ¡El colmo! - gritó ella enloquecida por la rabia. - ¡¡JURO QUE TE MATARÉ!!

Severus llega a su habitación, y al entrar se encuentras a Gina tumbada boca abajo en su cama, llorando como un alma en pena ocultando su rostro con los brazos cruzados sobre la almohada. Él no se atrevió a reclamarle nada, solo camino hasta allí para sentarse junto a ella e intentar consolarla acariciándole la cabeza con suavidad mientras suspira agobiado, no se le daba bien eso. De repente, Gina se incorpora y lo abraza de forma sorprendente, Severus se queda hay de piedra sin saber que hacer.
- Dime que no es así... por favor dime que no... - suplicaba ella sobre su hombro llorando destrozada.
- ¿Ehh?
- No quiero que... tu y ella... estéis junto, por favor... - pidió ella abrazándolo con más fuerza. - Yo... yo quiero que...
Severus no entendía nada, pero deseaba consolarla para que se calmará. Y eso a él no se le daba demasiado bien. Entonces, sin más, la cogió del rostro con ambas manos viendo las lagrimas en todo su rostro sonrojado y sus ojos irritados de tanto llorar. Sin dejar de mirarla a los ojos, se inclinó hacia ella hasta apoyar sus labios contra los de ella, besándola de forma repentina. Gina queda de piedra con los ojos como platos, y sonrojada se separa de él.
- Pero, ¿Qué haces? - pregunto ella mirándolo tímida y nerviosa.
- Consolarte...

A LA NOCHE SIGUENTE
Era ya medía noche en Londres, y en una habitación cerrada y a oscuras dormitaba una vampiresa rubia, hasta que abrió los ojos como platos como si hubiera visto un fantasma, y se incorporá de un brinco quedando sentada y sudada por doquier.
- ¡¡UAAAHHH!! - Grita ella horrorizada, entonces jadea aterrada para intentar calmarse. - Arf... arf... Qué... ¿Qué ha sido eso?

Spoiler:
FLASH BACK
- Pero, ¿Qué haces?
- Consolarte...
Acto seguido, Severus la besó apasionadamente y excitado, ella quedo sorprendida pero deseaba detenerle y dejarle continuar al mismo tiempo. Viendo que estaba confusa, Severus hizo todo el trabajo por su cuenta sin el permiso de ella. Sin dejar de besarla, la tumba de nuevo en la cama abrazándola por la espalda pegándola firmemente a él. Ella enseguida se avergonzada de estar de nuevo en esas condiciones con Severus, pero no niega que le guste. Entonces, cuando él dejar de besarla para bajar a su cuello, ella recuerda el temor que siente por lo que paso al conocer a Severus, y ese miedo hace que intente quitárselo de encima.
- ¡Basta, Severus! - exigió ella empujándolo por el pecho sonrojada. - ¡¡Deja de hacer esto conmigo!!
- No... - se negó él, y ella lo miró confusa. Vio una mirada malévola y excitada. - No voy a dejarte escapar esta vez.
- ¡¿Eh?!
Severus la besó de nuevo pero esta vez le cogió las manos y las aprisiono por encima de la cabeza de Gina, atándolo con un trozo de tela arrancado de la ropa de ella. Antes de poder gritar, Severus le arrancó otro trozo de tela para taparle la boca antes de poder hacer, y con eso estuvo tranquilo. Ella forcejea pero eso no detiene al excitado y hambriento vampiro de placer que ríe malicioso y deseoso de empezar, y así lo hace. Destripa toda la ropa de Gina hasta dejarla completamente desnuda ante él, ella llora de miedo y vergüenza de estar así, y por eso gira el rostro sonrojada y bañada de lagrimas. Ese no era el Severus de siempre, era peor, y eso hacía que Gina no tuviera fuerzas para plantarle cara en esas condiciones, estaba aterrada, y deseaba que su ama apareciera para ayudarla, pero no fue así. Gina notó como Severus masajeaba, lamía y chupaba sus pechos para divertirse y excitarla a ella, mientras, se abría paso con la cintura para estar entre las piernas de ella para cuando quisiera penetrarle, eso la asustaba más.
Harto de tenerla amordazada, Severus le quito el trapo de la boca para besarla placenteramente, ella se niega pero luego cedé con deseo físico, y notó como él le soltaba también las manos, ella no los movió del lugar. Sin dejar de masajear uno de los pechos, Severus deslizó una de las manos para apoyarla en la intimidad de Gina haciendo que abriera los ojos como platos.
- ¡Ah...! - exclamo ella echando la cabeza hacía atrás y la espalda arqueada. - Por favor, Severus... no lo hagas...
- ¿Porqué? - pregunto él confuso mirándola excitado y impaciente. - Tu cuerpo... esta pidiendo a gritos que lo haga ahora mismo.
- ¡Noo...!
Severus la agarró por la cabellera para mantenerla en esa posición, y riendo sarcástico y con maldad, la mordió en el cuello al mismo tiempo que la penetraba entre las piernas con fuerza. Ella quedo de piedra ante tales actos carnales que la excitaron al momentos a pesar del dolor, y enseguida noto como su sangre era chupada por el cuello de forma sexual, y su cuerpo seguía a Severus con el vaivén forzado y violento que le hacía estremecer y disfrutar.
- ¡Severus...! ¡Eres un demonio...! - exclamó ella entre gemidos de dolor y placer. - ¡Para ya...! ¡ah...!
El miedo y dolor no tardaron en desaparece para dar paso al placer y la entrega a ella misma a él abrazándolo encantada de ese placer que la hacía arder por dentro. Entonces, Severus la alza para tenerla sentada sobre si sin dejar de bailar y beber su sangre.
- ¡Oh, Severus... más! - suplicaba ella entregada por completo. - N-No pares... ¡Más...!
- Como desees...
FIN FLASH BACK

- Dios santo... que horror... - dijo Gina temblando de miedo mientras tenía una mano en el rostro horrorizada. - ¿Cómo es que...?
Dejando a medias esa pregunta, Gina notó que estaba medio desnuda, y cubierta con una sabana que no era la que tenía en su cama, no estaba en su cama más bien. Miró a su alrededor y vio que esa no era su habitación, y eso la fue inquieto poco a poco, y más cuando noto algo en su mano al lado suyo. Al girarse temblando, vio que no estaba sola en la cama, sino con un niño de pelo negro que reconoció al momento, era Severus.
- ¿Severus, eres tu? - pregunto ella al verle con ese aspecto. Este al oírla se giro medio dormido. - ¿Pero qué?
- ¿Qué pasa? - pregunto él confuso y sonando adormecido.
Gina empezó a temer lo peor; el sueño que tuvo antes con él pudo ser real, pero no recordaba haberse dormido tan de repente. Tuvo esa duda mientras veía a ese diminuto Severus adormido e inofensivo. De repente, la puerta de la habitación se derrumbo asustando a los dos, y vieron que el responsable era un lobo negro. Gina lo reconoció como el que estuvo viendo varias veces y el que salió antes en su sueño con el gato Severus.
- Es él... - murmuró Gina asombrada. - Pero... ¿Qué esta pasando aquí?
- ¡¿De dónde a salido ese chucho?! - pregunto Severus asustado y cubriéndose con la sabana.
El animal se giro a ellos y entonces rugió agresivo asustando a los dos vampiros, le gruñía sobretodo a Severus más que a Gina, pero no era solo por ellos, el lobo estaba oliendo con su hocico a alguien más en esa habitación, otra vampiresa oculta allí.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado tanto como a nosotros dos jejejee, y el Spoiler es para mayores de 18 años, como siempre.. Intentaremos no tardar mucho jeje. Nos vemos.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Miér Dic 07, 2011 4:17 am

wiiii nuevo capitulo al fin!!
me a encantado sobretodo el spoiler y los flash back ,aun que sigo queriendo saber quien es el lobo , me muero de curiosidad
animos chicos , es un gran fic , estoy muy enganchada Razz
espero proximo capitulo pronto ...GRACIAS!!
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Sáb Dic 17, 2011 2:32 am

Hola a todos, aquí estoy con un nuevo capítulo antes de navidad ejejjee. Espero que os guste mucho.

Capítulo 13

El lobo negro se queda hay, encima de la puerta tirada al suelo gruñendo furioso, asustando a la pareja de vampiros que estaban en la cama medio desnudos. No se atrevían a moverse de su lugar, hasta que de repente ese lobo negro se va de allí entre gruñidos, desapareciendo. Gina se queda hay parada asustada por ese animal, y Severus, quien recupera su forma anterior, alza una ceja fruncida temblando como ella.
- ¡¿Lo ves Severus?! ¡¿Ves como si había un lobo?! - pregunto ella señalando la puerta alterada. - ¡Te decía la verdad!
- S-Sí... ya lo veo... - dijo él apenas con voz.
- ¿Severus?. - llamó Gina, se gira y ve como Severus se desmaya hay mismo sin más. - ¡Severus!
Ella empieza agitarle para despertarle pero no hay manera, él esta inconsciente seguramente debido al susto recibido por ese lobo. Gina se asusta por ello y empieza a abofetearle una y otra vez para hacerle reaccionar, pero tampoco sirve.
- ¡¡Vamos Severus, despierta de una vez!! - exigió ella ahora molesta por no poder despertarle. - ¡¡DESPIERTATE YA!!
Enfadada pero sin dejar el miedo todavía, lo golpea en la cara con todas sus fuerzas, y eso hace que le haga una herida en la mejilla al joven vampiro. La herida sangra un poco, pero ni con eso despierta a Severus. Al ver la sangre, Gina siente las ansias de lamer un poco, y lo acaba haciendo. Lo hace por dos razones; la primera porqué quiere unirse a él aunque sea de esa forma y por todo lo que ha pasado, y la segunda, porqué se sentía mal por la herida y deseaba curarle antes de que despertará. Pero al probar la sangre de Severus, siente más ganas de beberla, y sin saber como le muerde en el cuello. Severus enseguida siente la mordida en su cuello, y al abrir los ojos ve a Gina mordiéndole con fuerza. Asustado, la coge por los brazos intentando detenerla y apartarla.
- ¡¡No Gina, basta!! ¡¡Para ya!! - gritaba él asustado, y empezó a llorar de miedo y dolor. - Para... no...
Finalmente, Gina le oye y se separa de él confusa. Al ser libre, Severus se aparta de ella incluso caer de la cama asustado como nunca, tapándose la herida del cuello temblando como una hoja sin dejar de mirar con miedo a Gina.
- Severus... - nombra ella viendo lo que había hecho, tapándose la boca horrorizada. - Dios mio... yo...
Gina quiere acercarse a Severus para ayudarle y disculparse, pero él se aleja más como un animal asustado ante un enemigo.
- No... ¡No te acerques más Gina! ¡Por lo que más quieras no vengas! - suplicó él gritando de horror. - Por favor... no vengas...
- Severus...
Gina siente como si le hubieran clavado un puñal en el pecho, se sentía dolida y triste por como actuaba ahora Severus por ese accidente. Se queda inmóvil hay con la tristeza dibujada en su cara y con la sangre de él aún en sus labios, Severus sigue desconfiado con la mirada desconfiada en ella. Entonces, Gina cambia de expresión para mostrar una sonrisa divertida.
- Jeje... vamos Severus, no es para tanto. - dijo ella pensando que era una broma de él.
Da unos pasos hacía él intentando acercarse de nuevo, pero al hacerlo Severus se asusta más dejándolo inmóvil, pero al final saca fuerza y sale corriendo de allí. Al salir de topa cara a cara con Ángelus, y está le mira con la ceja alzada curiosa, Severus pasa de largo, y ella no le sigue pero se gira al ver que estaba con el cuello herido y ensangrentado, temblando de miedo mientras se va de la casa dando un portazo a la puerta al salir. Ángelus no entiende nada de lo que pasa esa noche de locos.
- ¿Pero qué?

Gina se arregla las ropas mientras piensa confusa como Severus se había ido de allí asustado. Nunca había visto tanto miedo en él como ahora, y eso la desconcertó. De repente, Gina nota algo extraño a sus espaldas, como si fuera observada. Pensando que es Ángelus o Severus se gira con pesadez, pero al ver quien era, o más bien, QUÉ era quedo de piedra. Justo delante suyo había una mujer transparente que la miraba con cierto odio.
- ¡¡UAAAHHH!! - Grita ella aterrorizada cayendo al suelo por el susto. Al mirarla bien ve que es un fantasma, y que no mostraba signos de querer hacerle nada, pero sigue teniendo miedo de ese espectro desconocido. - ¡¿Qui-quién eres tú?!
En esos mismos momentos entraba una apresurada Ángelus que había oído el grito de Gina, y la ve hay sentada en el suelo como asustada por algo, se acerca a ella preocupada.
- ¿Qué sucede, Gina? - pregunto ella ante ella.
Como respuesta, Gina señala con el dedo el fantasma que esta detrás de Ángelus, la morena se gira confusa y entonces la ve también quedando de piedra pero no asustada, más bien asombrada, ya que, conoce a esa mujer con solo verla.
- Dios santo... - exclamó mirándola de pies a cabeza boquiabierta. - No puede ser... ¡Eres Lily Evans!
- ¿Quien es? - pregunto Gina poniéndose de pie confusa, viendo que su ama conoce a esa fantasma pelirroja.
Ángelus no contesto, se quedo mirando a esa fantasma de cabello pelirrojo con cuerpo transparente incrédula de verla allí. Entonces, cuando Gina se estaba poniendo en pie, Ángelus puso cara de estar cabreada con algo, y camino directa a un punto en concreto. Paso de largo a Lily, que la siguió con la mirada al igual que Gina, ambas confusa por ese comportamiento, y vieron como ella golpeaba con todas sus fuerzas la pared de delante suyo. La pared se derrumbo como si nada, pero lo que dejo de piedra a todas no fue eso, sino lo que había detrás de esa pared. Al caer, Ángelus y las otras dos vieron a una mujer encogida por el susto recibido, era una mujer pelirroja como Lily, pero con los ojos grises y muchas pecas en la cara. Gina estira la cara al verla.
- ¡Dios mio, eres tú! ¡Estas viva! - exclamó ella señalándola con el dedo.
- ¿Conoces a esta mujer? - pregunto Ángelus girando la cabeza a ella.-
- Sí. Se llama Sarah, y fue... mordida por Severus hace algunas noches. - contestó Gina algo tímida por contarle aquello. - La dábamos por muerta de verdad.
- ¡¿Severus la convirtió, dices?! - pregunto Ángelus sorprendida, entonces se giro a Sarah. - ¡¿Estabas espiando a Severus?!
- No. - negó Lily detrás de ella, Ángelus y Gina la miraron. - Desde hace algunas noches que esta aquí, y ha hablado con Severus en secreto.
- ¡¿Qué?!
Sin poder reaccionar, Ángelus fue empujada por Sarah hasta chocar contra Gina cayendo al suelo. Siendo rápida, Sarah salio de la habitación como un rayo, desapareciendo. Ángelus quiso seguirla, pero enseguida dejo de sentirla allí.
- Maldición... - dijo Ángelus rugiendo entre dientes, furiosa y cabreada. - ¡Juro que cuando vea a Severus, le voy a arrancar el corazón del pecho por esto!
- Ama Ángelus... - llamó Gina muerta de miedo por verla así. - Por favor... cálmese.
- Sí, perdona Gina. - se disculpo Ángelus al verla asustada. - No he podido controlarme.
Las dos se pusieron de pie, y Ángelus jadeo para calmarse mientras se arreglaba las ropas.
- Bien, Lily. - dijo Ángelus girando a la pelirroja fantasma. - ¿Puedes decirme cómo es que estás aquí... si estás muerta?
- Claro. - acepto Lily sin problema a simple vista. - Severus me invoco con la piedra de la Resurrección hace dos noches.
- ¿La piedra de qué? - pregunto Gina con muecas de no entender que decía.
- Una piedra que invoca a los muertos con solo darle tres giros al aire. - explicó Ángelus de paso.Después se mostro calmada aunque Gina y Lily notaban que estaba cabreada. - Debí imaginarme esto por como es él. En fin, dejaré que él mismo me diga todas las cosas que ha hecho a mis espaldas.
Mientras ellas tres estaban allí, Sarah ya estaba en la calle muy lejos de la casa buscando a ciegas a Severus. Al no conocerle demasiado, solo de dos días, hacía que no supiera por donde empezar a buscarle. A pesar de ello, busco por los alrededores.

Severus corría y corría con todas sus fuerzas sin mirar atrás, con miedo en el cuerpo por lo que le ha hecho Gina en el cuello, y sin darse cuenta estaba ante su antigua casa natal. Sin dejar de jadear entra en la casa abandonada y vieja de no usarse, y como sabiendo donde esta todo, entrar en una sala que parece ser su despacho.
- Arf... arf... - jadea agotado después de una larga y intensa carrera hasta allí. - Maldita sea... joder...
Dolido se toca el cuello, pero al hacerlo nota que la sangre esta casi seca, pero ningún agujero en su garganta. La herida se había curado como si nada. Severus recordó entonces que las heridas de vampiros se curaban deprisa a pesar de ser muy graves.

La cosa no avanzaba ni lo más mínimo, al menos no para la joven vampiresa Sarah. La pelirroja había seguido el rastro de su amo Severus, pero su rastro era muy leve y apenas sabía rastrearlo bien. En el poco tiempo de vampiresa apenas sabía hacer cosas. De repente, nota que el olor de Severus es más fuerte por la calle donde esta, le pone contenta pensando que su amo esta cerca.
- Mi amo Severus... mi amor... - murmuró ella con una sonrisa radiante de chica enamora.
De repente, ella es emboscada por un grupo de personas vestidas de negro que la atrapan con una red de cuerdas muy gruesas. Al tener contacto, Sarah se quema la piel haciendo que grite de dolor y quede paralizada por esa red.
- ¡¡¿Pero qué es esto?!! ¡¡SOLTARME DESGRACIADOS!! - Gritaba ella mostrando los dientes furiosa y dolida por ese dolor.
- ¡Es una de ellos, inmovilizarla! - ordenó uno de esos hombres.
Acto seguido, Sarah sintió que la pinchaban con una fina aguja de jeringuilla. En pocos segundos sintió como iba perdiendo las fuerzas hasta quedar profundamente dormida. Al despertar con cierto mareo y cansancio, Sarah se ve en una habitación oscura con una sola luz iluminándola solo a ella, quien estaba sentada en una silla atada de pies y mano con cuerdas que la quemaban como si tuvieran ácido. No entendía como podían hacerle eso con solo tocar su piel. Sus manos atadas por detrás de la espalda de la silla, y sus pies juntos atados, bien sentada recta con la boca amordazada con un trapo.
- “¿Dónde... estoy? ¿Qué es este... sitio?” - se preguntaba ella mirando alrededor con pocas fuerzas. - “Estoy... muy débil.”
Entonces, la puerta que estaba delante de ella se abrió, y de ella entraron los hombres de negro de antes, ocultando a medias sus caras ante ella. Eran unos 7 hombres que la rodearon al margen de la luz, prudentes o quizás para intimidarla de esa forma. Un octavo hombres que entro último cerrando la puerta era el único que mostraba su rostro a ella, un hombre mayor con una sonrisa vacilante y triunfal, avanzo hacía ella hasta estar enfrente iluminado un poco con la luz.
- Al fin despiertas, has dormido mucho. - dijo él, entonces le quito el trapo con su mano enguantada con un guante blanco. - Debe haber sido una dosis muy fuerte para ti.
- ¿Quien... eres tú? - pregunto ella apenas aguantando la cabeza recta. - ¿Por qué... me hacéis esto? - de repente, recibió en su frente un trozo de hierro que al contactar con la piel le quemo al instante, era una hostia sagrada. - ¡¡UAAAHHH!!
- Aquí las preguntas las hacemos nosotros, demonio. - dijo el hombre que la quemo, inclino a ella cara a cara. - Solo contesta.
- Sniff... sniff... - exclamo ella llorando de dolor. - Por favor... no he hecho nada... no he hecho nada...
- ¿Quién es tu creador? ¿Dónde está el vampiro que te convirtió en demonio? - preguntaba el hombre sin rodeos. Sarah sigue llorando sin hacer caso a las preguntas. - ¡¡Contesta, mujer endemoniada!!
- No lo se... no se dónde esta... - contesto ella entre lloros. - ¿Por qué me hacéis esto?
- Por qué eres sierva del diablo... y debes ser castigada por ser lo que eres. - contestó el hombre que de sus ropas saco unas cruces de plata que sin vacilar apoyo en los brazos y piernas de Sarah. Ella grito de dolor. - Haré que me lo digas, vampiresa.

- ¡Uaahh!
Mientras tanto, Severus se había caído al suelo exclamando de dolor por algo repentino que desconocía. Sentía que sus brazos y piernas le ardían por doquier, como si le hubiesen quemado con ácido puro. Al apartar las ropas, vio que tenía en verdad quemaduras que se regeneraban, pero que aparecían de la nada.
- ¡¿Pero qué es esto?!
Asustado y confuso sale corriendo de allí a pesar de los dolores de las quemaduras que no paraban de salir. También sentía cierta parálisis en todo el cuerpo, pero no era muy fuerte y podía moverse para correr por las calles. Sin saber cómo ni por qué, llega a la casa de Ángelus, al lugar de donde huyo por lo ocurrido con Gina. Sin a donde más ir o acudir, entra en la casa dando un portazo. Oye voces en el piso de arriba, en su habitación más bien, y en un segundo esta al frente de la puerta.
Las dos vampiresas, Ángelus y Gina, estaban riendo con el fantasma de Lily con ellas, riendo de algo muy divertido al parecer. Cuando ven a Severus, las risas ceden y le miran serias, sobretodo Ángelus con cierto enojo. Severus tiembla de miedo de ver de nuevo a Gina, mientras, Ángelus y las demás ven las quemaduras en el cuerpo del joven vampiro mago. Gina y Lily se muestran confusas, pero Ángelus sonríe divertida y irónica. Severus entiende que ella sabe que le estaba pasando. Ella se gira de espaldas.
- Sabes que me esta pasando, ¿verdad? - adivinó Severus desesperado y asustado. - Por favor, dime que es.
- ¿Por qué debería hacerlo? - pregunto Ángelus girándose de nuevo a él vacilante y pasiva. - ¿Es qué acaso no sabes ya lo que eso significa? - Severus la miró confuso. - ¿No sabes que te están llamando, Severus?
Ni Severus ni las dos mujeres que estaban detrás de Ángelus la tendieron en absoluto, y ella giro la cabeza a Severus mirándolo por encima del hombro, mostrando una sonrisa alzando la comisura visible.

En esos momentos, Sarah estaba desmayada ante tanta tortura con plata y agua bendecida. Los caza-vampiros lo dejaron correr, estaba claro que no sabía donde estaba su amo, pero sabían con seguridad que esas quemaduras las tendría él también, por lo que vendría a buscarla y salvarla. Cuando ella estuvo desmayada, los cazadores dejaron ver sus rostro entre ellos reunidos apartados de ella. El jefe del grupo estaba apoyado en la pared con los brazos cruzados de forma pensativa.
- ¿Qué hacemos ahora? ¿Espera a que aparezca otro vampiro que quizás no sepa nada tampoco? - pregunto uno algo molesto.
- Quizás su amo fue creado por Ella. - dijo otro más calmado y cabal. - Al fin y al cabo es la Reina de todos ellos, seguro que ha creado a más vampiros que nadie.
- ¿Qué propone que hagamos, Jefe Van Helsing? - pregunto otro mirando al que interrogo a Sarah.
Van Helsing no dijo nada, solo tuvo la mirada baja y los ojos cerrados pensando un poco. Todos esperaron pacientes hasta que él alzo la mirada serio y directo.
- Esperaremos un poco más. - propuso él sabio y decidido. - Hay pruebas y testigos de que Ella se encuentra en Londres. No debemos perder la paciencia, caballeros.
- ¿Y si esta vampiresa en verdad no esta relacionada con Ella? - pregunto uno mirando a Sarah aún dormida.
- Entonces... ya no tendrá sentido tenerla con vida. - dijo Van Helsing. - Le daremos la verdadera muerte por sus pecados.
- ¡Si, señor!

- ¡¿Dices que unos caza-vampiros pueden haber cogido a Sarah?! - pregunto Severus sorprendido. Ángelus asintió seria. - ¡¿Cómo es eso posible?!
- Seguramente te estaba buscando por la ciudad, y para su desgraciada la descubrieron y la cogieron. Las marcas de tu cuerpo demuestran que la están torturando con plata y agua bendita, por lo menos. - explicó Ángelus.
- ¿Pero por qué no la matan? - pregunto Gina confusa. - Si son caza-vampiros no entiendo porqué torturarla.
- Muy sencillo... - dijo Ángelus irónica y seria. - Porqué saben que fue creada por otro vampiro, y si la están torturando es para hacer que ese vampiro, o sea Severus, salga y la vaya a buscar.
- ¡¿Y a qué esperamos?! ¡No hay tiempo que perder, vamos! - dijo Severus dispuesto a irse alterado y nervioso.
- No debes ir. - advirtió Ángelus deteniéndolo con la voz. - Saben que te esta afectando lo que le pasa a ella por el lazo que os une como amo y sierva. Pero a la mínima que te vean, seguramente te harán lo mismo sin parar.
- ¿Y por qué harían eso conmigo?
- Eso es lo de menos ahora. - dijo ella dándose la vuelta. - De momento debes calmarte, reponer fuerzas y pensar un plan.
- ¿Va a ir a buscar a Sarah, ama? - pregunto Gina sorprendida.
- Pues claro. Por muy sierva que sea de Severus, sigue siendo una chica inocente que no tiene culpa de nada. - contestó Ángelus mirándola ofendida. - Además... ella no tiene la culpa de tener a un amo tan irresponsable.
- ¡Eh...! - se quejo Severus como un niño pequeño.
- Será mejor ir a por un humano para que nos alimentemos aquí. No es seguro alimentarse fuera con caza-vampiros por hay. - aconsejo ella. - Tú espera aquí con tu... amada Lily. - le dijo a Severus apenas mirándolo.
- ¡Pero...!
- O haces lo que te digo... o no iré a rescatar a esa pelirroja tuya, ¿entendiste? - amenazo Ángelus rugiendo como un demonio. Severus y Gina quedaron mudos por el miedo que tuvieron, Severus asintió obediente. - Mucho mejor. Ahora volvemos.
Ángelus y Gina salieron por la puerta cerrándola al salir. Una vez que estuvieron en el primer piso ante la puerta principal, ambas estuvieron cara a cara. Ángelus cruzó los brazos dando un suspiro agobiado mientras Gina se mostraba inquieta y preocupada.
- ¿Cree que la mataran... esos caza-vampiros? - pregunto Gina en susurro.
- Es lo más probable. Si no lo hacen es para atraerle a él, y todo vampiro que haya en la ciudad. - aseguro ella asqueada.
- Pero, ¿Cómo a podido saber que Sarah era una vampiresa?
- Debió ser por casualidad, o ella dejando claro que lo era, y ellos en el lugar indicado. - contestó Ángelus. - Severus es un idiota. Mira que irse de esa forma olvidando controlar a su sierva para que no pasen estas cosas. Joder.
- ¿Piensa en verdad ir a salvarla? - pregunto Gina. - ¿No sería mejor dejar que la maten? De todas formas no es estable todavía.
- No puedo hacer eso ya. - dijo Ángelus resignada. - Si lo hago Severus seré el inestable, y armará un buen alboroto por ello.
- Si, es verdad. - coincidió Gina conociendo a Severus. - Entonces... será mejor que vaya a buscar alimento por hay.
- ¿Vas tu seguro?
- Sí. Es mejor que se quede aquí, y le vigile. Lo hace mejor que yo. - dijo Gina pasando por su lado hacía la puerta.
Gina. - llamó Ángelus antes de que abriera la puerta. La rubia se detuvo pero no la miro. - ¿Sigues enfadada... por lo que viste antes con Severus?
Gina sabía perfectamente a que se refería la morena con esa pregunta. No quería engañarla, seguía molesta con ello, pero después de lo que ha pasado antes con Severus antes de que se fuera corriendo, el odio y rencor hacía su ama había bajado algo.
- Un poco, si. - contestó ella girando la cabeza un poco pero sin llegar a mirarla, sonando seria. Entonces abrió la puerta y se fue.
- ¿Un... poco? - repitió la morena extraña pero algo contenta de oír eso.
Con eso Ángelus quedo más tranquila respecto a ella. Mientras, Gina estaba a unos metros de la casa cuando se detuvo con la cabeza gacha y rostro decaído. En cierto modo, todavía sentía enfado por su ama, pero ahora que había pasado lo de Severus y lo de Sarah, ese enfado apenas estaba en su corazón. Sintiendo cierto alivio se dio la vuelta, pero al hacerlo se fijo en algo que la dejo boquiabierta. El lobo negro que había visto antes con Severus salía de la casa corriendo hacía algún lugar.
- “¡Es él de nuevo! Muy bien, está vez no le dejaré escapar, ¡ya verá como me las gasto!” - pensó ella, y entonces siguió al lobo.

- ¡¡UAAHH!! ¡Por favor, basta ya! - suplicaba Sarah mientras la torturaban de nuevo con un crucifijo en la cara. - ¡¡BASTA!!
- ¡Vamos hablar, zorra chupa-sangre! - exigió el que la torturaba. - ¡¿Dónde está tu creador, eh?! ¡¿Conoces a una vampira llamada Ángelus, no es así?! ¡¡Confiesa!!
- ¡¡Uaaahhhh...!! ¡Ugh...! - se quejaba ella aguantándolo como podía, el hombre le quito la cruz del rostro. - Agh... ah...
- ¿Vas a confesarlo ya?
- No se nada de ninguna... Ángelus. - contestó ella dolida por la quemadura de la cara y del resto del cuerpo. - No se nada...
- ¡¡MIENTES, HABLA DE UNA VEZ!! - Exigía él amenazando con volver con la cruz.
- Ugh...
- Ya es suficiente por ahora, Jimmy. - dijo la voz de Van Helsing detrás del hombre.
- ¡No sirve de nada torturarla más, Van Helsing! - dijo Jimmy molesto mientras tiraba la cruz lejos de él. - ¡Esta zorra no coopera!
- No importa... - dijo Van Helsing al lado de él calmándolo. - Con las quemaduras hechas en ella, pronto aparecerá su amo, y con fuerte podremos sacarle información, más que esta novata.
- ¡Hemos estado horas torturando a esta mujer, y no ha aparecido ningún otro vampiro por los alrededores esta noche! ¡Estamos perdiendo el tiempo, deberíamos eliminar a esta vampira ya mismo!
- ¡Paciencia! - exigió Van Helsing harto de la impaciencia de su compañero. - ¡No tolero que me exijas cosas cuando soy yo el que manda, ¿está claro?!
Jimmy le miró molesto y cabreado, y entonces se retiro de allí chasqueando la lengua molesto. Dejo a Van Helsing a solas con Sarah. El cazador suspiró agobiado por ese joven cazador que tenía como aprendiz, pero le parecía normal que estuviera así. Dejando eso un lado, se giro a la moribunda vampira que jadeaba débil y malherida por las quemaduras que se regeneraban poco a poco. Sarah estaba hambrienta por las heridas regeneradas, y esa sed le ardía en la garganta de forma insoportable.
- ¿Te duele, eh? - pregunto Van Helsing serio, deduciendo lo que estaba pasando, arrodillado ante ella para verle mejor el rostro. - ¿Tienes hambre, no es así?
- Sí... tengo sed. - afirmó ella susurrante sin alzar la cabeza. - Por favor... dejadme ir... no se nada... de esa mujer que dicen...
- No estoy muy seguro de ello, querida. - dijo él. - Algo me dice que la conoces, solo que no sabes quien es, pero tu amo si.
- Se equivoca... - negó ella apenas con fuerzas. - Mi Severus... no sabe nada tampoco.
- ¿Severus? ¿Tu amo se llama Severus? - pregunto él curioso. - Vaya, ya has dicho su nombre. Debes estar al limite.
- Por favor... quiero ver a Severus... a Severus... - suplicaba ella desesperada y débil. - Severus... Severus...
- Sí... ya estás al limite de tus fuerzas. - aseguro él viéndola de esa forma, apenado de ver semejante tormento. - En fin, supongo que es mejor para ti quitarte este sufrimiento que te han condenado.
Entonces, de sus ropas saco una enorme y afilada estaca de madera. Levanto la cabeza de la vampira por la cabellera, ella no se resiste, apenas puede moverse sola, en verdad estaba al limite por falta de sangre y las heridas sufridas. Apoyó la estaca en el pecho de la joven con intención de clavarsela y eliminarla en ese momento.
- En nombre del padre... del hijo... y del espiritu santo... amén. - rezó él dolido y apenado por ella. - Que Dios te perdone en el cielo.
- ¡¡UAAAHHH!!
Ese grito sobresalto a Van Helsing que se giro confuso, y entonces se empezaron a oír disparos y gritos de horror.
- ¡¿Pero qué demonios?!
Van Helsing salió disparado afuera para ver que pasaba. Lo que vio lo dejo mudo y horrorizado. Todos sus hombres estaban en el suelo inmóviles, y machados de sangre. Estaban todos muertos con expresión de horror y temor. Entre los cuerpos inmóviles de sus compañeros, Van Helsing vio a un animal, un lobo negro manchado de sangre, la sangre de ellos. Rugía con sangre en la boca goteando, le gruñía a él amenazador. Él miró al animal sorprendido y algo horrorizado por la muerte de sus compañeros con la estaca en la mano, pero sobretodo, asombrado de ver a ese animal hay en medio sin atacarlo todavía.
- No puedo creerlo... eres tu. - dijo él sin salir de su asombro. - Así que era cierto que estabas en Londres.
El lobo dejo de rugir, y entonces, de forma sorprendente para cualquier humano normal y corriente, el lobo empezó a transformarse lentamente ante él. El animal se puso a dos patas a medida que su aspecto se volvía mas humano, las garras se convirtieron en manos, la cola desaparece, y el pelaje negro azabache se vuelve la ropa negra que llevaba puesta esa persona, esa mujer morena. El lobo cambio por completo, convirtiéndose en una mujer morena vestida de negro, pálida y de ojos rojos.
- Maldita, sí que eras tu. - maldijo Van Helsing al verla delante suyo. - Al fin te encuentro, Ángelus... Drakul.
- Ha pasado mucho tiempo, Profesor Van Helsing. - saludo Ángelus con una sonrisa sarcástica. - No esperaba verte de nuevo.
Mientras, escondida en una pared observándolo todo, estaba una Gina asombrada de lo que vio. El lobo que estuvo viendo varias veces, era en realidad su ama. No podía creerlo, su propia ama la estuvo asustando y volviendo loca sin decirle la verdad. Y encima, ese hombre que se llevó a Sarah la buscaba a ella, y no dijo nada de ello. El enfado que estaba casi desaparecido recobró fuerza convirtiéndose en odio y rencor, pero también sentía cierto miedo por ella ahora, ya que, no podía reconocerla ahora con esos secretos que le ocultaba, no podía creerlo. No podía perdonarla por lo que había hecho.

- Mm, Ángelus y Gina tardan mucho en volver. - se quejaba Severus paseando a un lado y a otro por la habitación. - ¡No dejo de sentir estas malditas quemaduras, es insoportable!
- Cálmate por favor, Severus. - pidió Lily sentada en una silla mirándolo calmada y quieta. - De nada sirve que estés así.
- ¡Ya lo se! Pero... no puedo evitarlo. - dijo él parándose ante ella. - Sarah está en peligro... por mi culpa.
- ¿Admites que es tu culpa? - pregunto Lily sorprendida.
- ¡Pues claro, es más que evidente que es mi culpa, Lily! - exclamó él dolido y frustrado. - Ha vuelto a pasar... por mi torpeza, Sarah esta en está situación por conocerme. Igual que... paso contigo.
- No digas eso... - pidió ella al verle tan decaído y dolido. - No debes pensar así. Además... no eres el culpable de esto.
- ¿Porqué lo dices?
- Porqué... el cazador que se ha llevado a Sarah, en realidad, busca a una sola vampiresa. - contestó ella. Severus la miró confuso. - Esta buscando... a Ángelus.
- ¿A Ángelus? - pregunto él confuso. - ¿Porqué?
- Ella tiene un pasado muy oscuro, Severus... - explicó Lily mostrándose algo inquieta e insegura. - Nunca debiste conocerla.
- ¿Qué estás diciendo, Lily? ¿De qué la conoces?
- Ángelus... no te ha contado nada de si misma, de su pasado ¿no es así? - Severus asintió confuso. - Ella... es como su creador, el mismo diablo en persona, Severus.
- ¿Qué?
- Su nombre completo es Ángelus Drakul. Ella... es hija y compañera del mismísimo Conde Drácula.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado mucho, y felicitar sobretodo a severus que también lo hace jeje. Nos vemos.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Sáb Dic 17, 2011 6:30 am

Wooow me encanto el capitulo Razz
asi que el lobo al final era Ángelus....
me da pena Gina pues Ángelus le ocultaba cosas y ademas le asustaba con su forma de lobo
y bueno espero que a Sarah no la maten y que Severus no se meta en un lio con Van Helsing
espero proximo capitulo pronto... snape
Gracias Seve y Ángelus por este fic que me tiene enganchada
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Sáb Dic 17, 2011 11:06 am

Por fin se supo quién era el lobo.. y era Ángelus D: ni pensaba que podía ser ella, creí que era algún animago o no sé XDD
Está genial el capítulo ^^ suban el otro pronto que me tiene metida ^^
Saludooos
avatar
conipotterxd
Empleado del ministerio de magia

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 400
Fecha de inscripción : 23/08/2011
Edad : 20
Patronus : Fénix
Empleo/ocio : ministerio de magia
Lugar Mágico : Talca, Chile :)

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Miér Feb 01, 2012 2:25 am

Hola a todos los magos y brujas que siguen este fic de Severus Snape escrito por mi persona y Severus. Siento de verdad la tardanza de este capítulo, es que no salía la inspiración ni tampoco teníamos tiempo de ponernos de acuerdos. Pero al final hemos conseguido acabarlo y publicarlo para que lo leáis y disfrutéis de un capítulo más.

Capítulo 14

- ¡¡MALDITA SEA!! - Grita Severus hecho una furia. - ¡¡¿CÓMO HA PODIDO HACERME ESTO?!!
- S-Severus... calmate por favor... - pedía Lily intentando calmarlo, pero la situación no la dejaba hacer mucho.
En esos momentos, Severus estaba hecho un basilisco, y por ello estaba destrozando todo lo que tocaba en su habitación, lanzaba y rompía todo con su fuerza sobrehumana sin controlarse siquiera. El saber quien era realmente su creadora, y que esta nunca le haya dicho nada le ponía furioso. Se sentía apartado y humillado, pero también furioso y rencoroso con ella. Lily observaba inquieta y sorprendida el comportamiento y la reacción de Severus al saberlo todo. No sabía que más hacer para calmarlo, al ser fantasma no podía sostenerle, y aunque pudiera no tendría la fuerza suficiente, ya que él era vampiro y por tanto mucho más fuerte que ella.
- Se... Severus...
- ¡¡LA ODIO, LA ODIO!! - Gritaba él enfurecido mientras rompía, pisoteaba, destrozaba todo a su paso.
Viendo que no había forma de calmarlo con palabras, la pelirroja decidió desaparecer de allí sin que él la viera. Decidió ir a buscar a Ángelus o a Gina para que le calmarán a su manera.
- “Espero que estén al llegar, porqué sino...” - pensó la pelirroja temiendo lo peor de ese alboroto.

En esos momentos, Gina estaba de regreso a la casa, y con ella iba Ángelus cargando a una desmayada y malherida Sarah en sus brazos. Durante todo el camino estuvieron en silencio, Gina iba un paso por delante de Ángelus muda y sin mirarla, cosa que la morena se extraño mucho, pero enseguida dedujo que era por Severus, por lo ocurrido antes con ella y él en el Salón. Sabía que el verlos en esa escena mal entendida la estaba torturando por dentro, y que por eso estaba algo molesta con ella. Ángelus decidió que debía intentar arreglar aquello aunque Gina le dijera que no estaba enfadada.
- Gina, ¿Tu sientes algo por Severus? - le pregunto con cuidado.
Ante esa pregunta, la rubia se detiene en seco pero no responde, solo se pone tensa y roja a espaldas de Ángelus. Segundos después, se gira a ella mostrándose molesta y avergonzada.
- ¡¡Eso no es asunto suyo!! - Exclamó ella alzando la voz al máximo. Ángelus queda de piedra ante tal contestación.
- ¿A ti qué te pasa ahora? - pregunto Ángelus confusa y sorprendida.
- Nada. - responde Gina dándole la espalda sonrojada y continuando su camino. Ángelus notó que estaba molesta de verdad.
Finalmente llegan a la casa, y Gina esta por entrar por la puerta primero para que Ángelus pase con Sarah sin problema. Cuando ambas están dentro ven que delante suyo, esperándolas bajo la luz del recibidor estaba Lily con cara de preocupación inquietante.
- Lily, ¿Qué pasa? - pregunto Ángelus al verla de esa forma. Entonces empiezan a oír ruidos en el segundo piso.
- Severus esta furioso. - responde ella mostrándose algo asustada e inquieta.
Ángelus no disimula el suspiro de agobió y pesadez que muestra, y Gina hace la misma exclamación pero sin suspirar en alto.
- Gina, - llamó Ángelus algo pasiva de ese tema. - ve a tranquilizarlo por favor. Voy a cuidar de la chica.
Sin decir más, la morena se va al Salón con Sarah en brazos aún inconscientes. Sin muchas ganas de hacerlo, Gina hace lo pedido y sube al segundo piso seguida de Lily detrás suyo. Gina no tenía muchas ganas de ver a Severus esa noche. Una vez en el segundo piso, oye con más claridad el ruido que el vampiro hace en su cuarto encerrado. Sin más rodeos, pica a la puerta.
- ¡Severus, abre la puerta ya! ¡Soy Gina, ábreme! - llamaba ella. No recibía respuesta, pero si oía que seguía con el alboroto.
- Creo que no te oye. - sugirió Lily en susurro.
- O simplemente me ignora. - dedujo ella sonando indignada. - ¡¡MUY BIEN SEVERUS, SE ACABO!!
Gina da dos pasos hacía atrás alejándose de la puerta, y entonces, sin más dilación, da una fuerte patada a la puerta con la planta del pie echándola abajo en un segundo y sin mucho esfuerzo. Lily queda de piedra, pero también el vampiro Severus que para en seco con el destrozo de la habitación por el ruido de la puerta. Se queda hay plantado viendo entrar a una Gina cabreada y molesta como nunca la vio. Mostraba una mirada asesina que helaba la sangre a cualquiera. Al verla así, Severus alza la ceja, entonces suspira repentinamente para luego caer de rodillas al suelo.
- ¡¿Qué demonios te pasa, Severus Snape? - pregunta Gina confusa y sorprendida por el destrozo, apoyando las manos en su cintura mostrándose vacilante y superior.

En esos momentos, Ángelus cuidaba a una dormida Sarah, tumbada en el sofá del Salón cubierta por una ligera manta. La morena pudo comprobar que las heridas provocadas por las torturas sufridas se iban regenerando, pero muy lentamente. Eso era normal, ya que fueron provocadas por armas contra vampiros. Ángelus decidió esperar a que despertará ella sola para darle sangre, con eso se curaría más rápidamente. Mientras esperaba sentada al lado de ella, Ángelus empezó a oírla murmurar en sueños:
- Severus... Severus...
Ángelus la mirá sorprendida pero luego con ironía. No era la primera que se enamoraba de Severus tras ser un vampiro. Viendo que tardaría un rato en despertar, Ángelus decide relajarse un poco, y al hacer eso, recuerda lo ocurrido con Van Helsing antes.

FLASH BACK
- Maldita, sí que eras tu. - maldijo Van Helsing al verla delante suyo. - Al fin te encuentro, Ángelus... Drakul.
- Ha pasado mucho tiempo, Profesor Van Helsing. - saludo Ángelus con una sonrisa sarcástica. - No esperaba verte de nuevo.
Ambos estaban frente a frente distanciados a varios metros. El cazador de vampiros se mostraba furioso y humillado por ver a sus compañeros muertos por esa mujer que hasta hacía unos momentos era un lobo negro. Ángelus se mostraba tranquila y sonriente ante él, sin sentirse culpable de lo que hizo con esos hombres masacrados y mutilados como si nada.
- Maldita... ¿Porqué les has matado? - pregunto Van Helsing con los puños apretados con fuerza. - ¡Ellos no te han echo nada!
- Puede que si... y puede que no. - dijo ella sarcástica. - Pero lo importante es que pagaron por lo que han hecho.
- ¿Por lo que han hecho?
- Sí. - afirmó ella avanzando unos pasos a él, pasando por encima de los cuerpos descuartizados. - Vengo a por esa chica.
- Lo sabía. ¡Sabía que te conocía! - exclamó él enfurecido mientras ella no dejaba de mostrar una sonrisa divertida y sarcástica.
- ¿Qué importa eso ahora? - pregunto ella extendiendo los brazos horizontalmente ante él. - Estoy aquí, hablando ante ti. Agradece que no te mato por torturar a una de las mías. Ahora... entregamela si quieres seguir con tu vida.
Van Helsing estaba desarmado, no sería capaz de enfrentarse a ella en esos momentos, pero el odio que sentía hacía ella era enorme. Ángelus notaba claramente esos sentimientos, pero no se molesto ni nada, solo espero a que hiciera o dijera algo. Al final, resignado, Van Helsing se da la vuelta y le señala con el brazo la cámara donde estaba encerrada y atada Sarah. Sin dejar de mirarle desconfiada, Ángelus paso por su lado con forma elegante, recordando a las damas de antes. Cuando entro en la cámara, vio a Sarah malherida e inconsciente, no espero en desatarla y cogerla en brazos, mientras, Van Helsing estaba apoyado en el umbral de la puerta observando con odio a la morena que actuaba de forma heroica con una de su especie. Cuando Ángelus tuvo bien sujeta a Sarah sobre sus brazos, se giro a Van Helsing viendo su odio.
- Me agrada saber que no tenga que derramar más sangre de la necesaria, Van Helsing. - dijo ella haciendo una pequeña reverencia con la cabeza mostrando educación y respeto.
- Di lo que quieras, pero te juro que no cesaré hasta convertirte en cenizas al igual que tu padre. - juro él amenazante. Ángelus le miró seria y callada. - Te juro por Dios Todopoderoso que vengaré la muerte de mi esposa, ¡la mujer que tu mataste! Y a todos a los que has matado por orden de tu padre... o por decisión propia.
- Y yo espero no tener que cruzarme de nuevo contigo, Van Helsing. Porqué sino... no seré tan compasiva como hoy, te lo aseguro por mi raza. - juro ella fría y convincente, pero Van Helsing no mostró temor. - Que le vaya bien, profesor Van Helsing.
- Aprovecha cada segundo de tu oscura existencia, Ángelus Drakul. - advirtió él.
Con eso dicho, Van Helsing se retiró de ese lugar dando pisotones mientras Ángelus estaba hay de pie unos minutos. Cuando estuvo sola allí camino con Sarah en brazos. Al salir de aquella casa, se cruzo sorprendentemente con Gina plantada en medio de la calle con los brazos cruzados, como si la estuviera esperando.
- Gina. - llamó ella, y la rubia se giró a ella para luego desviar la mirada. - ¿Qué haces aquí?
- Eh... pues... - intento decir ella sin mirarla. - Sentí el olor a sangre... y vine a ver.
- Oh, claro... - entendió ella creyendo en sus palabras. - Pues como puedes ver he encontrado a Sarah. Ya podemos volver.
- ¿Y los cazadores?
- No hay que preocuparse más por ellos. Esta solucionado. - aseguro la morena con una sonrisa que daba algo de miedo.
Con eso Gina no dijo más, y junto a Ángelus emprendieron el camino de regreso a casa. Gina intento no mirar a Ángelus a la cara, ya que, haciendo eso podría correr el riesgo de que la descubriera mintiendo.
FIN FLASH BACK

- Ugh... ah...
Los gemidos trajeron de vuelta a Ángelus, y vio que la vampiresa Sarah estaba empezando a despertar. La pelirroja despertaba con expresión de dolor, y al fin abrió los ojos parpadeando para aclarar la vista. Confusa se ve tumbada en una sala iluminada y bien decorada, no era la cámara donde estaba atada y torturada.
- ¿Ehh?
- Menos mal... al fin despiertas. - dijo una voz al lado de ella.
Sarah giró la cabeza y vio que junto al sofá donde estaba tumbada había una persona sentada en una butaca del mismo tono que el sofá. Al ver a la persona que estaba hay sentada Sarah quedo de piedra, la mujer era la misma vampira que la descubrió escondida en la pared de la habitación de Severus; era Ángelus, la ama y creadora de su amado Severus.
- Usted es...
- Sí. La vampira que te pilló escondida. Y también soy quien te salvo. - dijo Ángelus sonando amigable y amable.
- ¿Usted me salvo? - pregunto ella sorprendida, Ángelus asintió. Entonces, le extendió una bolsa de sangre medica. Sarah al verlo sintió sed en la garganta, y no dudo en cogerlo. - Gracias.
- Toma la que necesites, necesitarás mucha para curarte y coger fuerzas. - animó Ángelus. Sarah toma la sangre desesperada. - Sarah, - llamó ella. - ¿Eres capaz de explicarme ahora lo ocurrido con esos hombres que te han retenido?
Ante esa pregunta Sarah dejo de beber en seco, quedando de piedra por el misero recuerdo de estar con esos humanos torturándola para sacarle información que no sabía. Ángelus entendía que la joven no quisiera hablar del tema en ese momento, por lo que pensó que debía esperar.
- No se... qué decirle. - empezó Sarah entre temblores, balbuceando de miedo. Ángelus la miró atenta. - Todo lo que se es que me atacaron en plena calle para dormirme, luego me despierto en una sala oscura con una luz iluminándome, entonces me rodean esos hombres ocultos por gorros, solo uno se mostró, el líder de ellos. Él me hizo preguntas sobre quien me creo, si te conocía, y al no responder me quemaban con plata o agua bendita, y así durante mucho rato, no se cuantas horas. Al final perdí el conocimiento. Creo que ese hombre tenía intención de matarme al ver que no le decía nada.
- Bien, Sarah. - dijo Ángelus comprensiva. - Has sido valiente al contármelo.
- ¿Qué ha sido de ellos?
- Tranquila, esta solucionado. - calmó Ángelus con una mano sobre el hombro de ella. - Aquí estas a salvo, pero evita salir a la calle sola, ¿de acuerdo? - Sarah asintió agradecida, y continuó tomando la sangre hasta acabarla del todo.
- ¿Y dónde esta Severus? - pregunto ella al momento.
- Él esta...
Antes de siquiera responder, se oyeron varios pasos bajando por la escaleras, Ángelus no dudo de quienes eran. Severus y Gina bajaron corriendo por la escalera hasta frenar ante el Salón.
- ¡¿Dónde esta Sarah?! ¡¿Está bien?! - pregunto la voz de Severus, quien se asomo alterado por el umbral del Salón.
El moreno enseguida vio a Ángelus de espaldas a él, y junto a ella una Sarah tumbada y atendida que le miró sorprendida pero luego alegre y feliz como una niña pequeña.
- ¡Severus!
- ¡Sarah, estás viva!
Aliviado va con ella y la abraza con ternura, ella le corresponde llorando de felicidad. Ante tal alegría, Sarah desea besarle en ese momento a pesar de la presencia de ambas vampiras. Ante eso Gina se muestra tensa y maliciosa, Severus nota esa aura incomoda y la mira, ve que esta enfadada. Intenta evitar que Sarah le bese, pero no reacciona a tiempo y lo acaba besando en los labios apasionadamente. Gina queda de piedra y muda, mientras, Ángelus se pone en pie sin decir nada, se da la vuelta y se retira de allí. Sarah sigue a la morena con la mirada, pero al verla desaparecer sigue con lo suyo con Severus, besándolo feliz y contenta.
Gina no lo soporta más, el ver a esos dos besándose tan tierna y apasionadamente le hierve la sangre. Hecha una furiosa, se abalanza sobre Sarah y las dos se echan al suelo. Gina esta encima de Sarah inmovilizándola con las piernas y entonces empieza a golpearla una y otra vez.
- ¡G-Gina, para! - Exclamá Severus ante esa escena. - ¡Para te digo!
Él intenta separarlas pero es inútil, Gina tenía mucha más fuerza que él, y Sarah no era capaz de quitarsela de encima. Era como tener a un perro rabioso encima intentando morderla con sus afilados colmillos llenos de babas. Viendo la situación, Severus decide acudir a Ángelus. No tardar en encontrarla en el segundo piso de camino a su cuarto.
- ¡Ángelus! - llamá él. Al oírlo, la morena suspira molesta, ya que no deseaba saber nada de él esa noche. - ¡Tienes que venir, es urgente, por favor!
Al ver que incluso pedía “por favor”, Ángelus se resigna y lo acompaña al Salón de antes. Al llegar, ve a las dos vampiras pelearse, o más bien, a Gina pegar a Sarah en el suelo sin parar y a Lily en un rincón con la boca tapada del asombro. Entonces, Severus ve como Ángelus cruza los brazos mostrándose pasiva de ayudar ni hacer nada para parar esa pelea.
- ¡¿A qué espera?! ¡Deténgalas! - animó él nervioso. - ¡Yo no puedo separarlas, intentalo tu!
- Esto es problema tuyo, Severus. - sentencia Ángelus sin mirarlo, sonando sería y fría. - ¿Es que eres tonto o no ves porqué se pelean? - pregunto ella. Severus miró a Ángelus y luego a las mujeres confuso. - Ya veo que no.
Con eso lo dijo todo, y sin pensarlo dos veces se da la vuelta para irse de nuevo dejando el asunto a un confundido Severus. Él intenta separarlas de nuevo, pero la fuerza de Gina no desciende, sigue siendo demasiado fuerte para él. Mientras, Sarah esta asustada y confusa por esos golpes que recibía de esa vampira rubia que apenas conocía de antes. No sabía porqué la estaba pegando sin parar, ni tampoco se atrevía a pegarle para defenderse, solo cubría su rostro como una chica vulnerable y asustada. A pesar de eso, Gina sigue pegando con rabia y furia, ignorando los intentos de Severus por detenerla. Entonces, Severus se aparta de ellas, y todo parece indicar que se ha rendido, o al menos eso piensa Gina.
- ¡¡BASTA YA!!
Ese grito hace que la pelea se detenga, y todos los presentes en el salón miren a Severus petrificados del asombro. Al verlo, las tres mujeres ven a un Severus temblando de furia y sus ojos de color rojo como nunca se habían visto antes. Mientras, Ángelus nota un poder salido de la nada, y se da cuenta de que proviene del salón. Regresa apresurada allí y ve a Severus, pero también ve asombrada un aura negra y tenebrosa saliendo de él.
- ¡Severus...! - llama ella intentando calmarlo.
- ¡¡GRRR...!! - Gruñe el moreno al verla acercarse.
Ante ese rugido, Ángelus retroceder, algo que nunca había hecho con él. Acto seguido, Severus va hacía Gina que sigue encima de Sarah, y sin pensarlo dos veces la apartá de forma brusca y violenta, entonces se acerca a Gina con un animal furioso, y eso hace que Gina sienta ahora miedo por Severus con solo verlo así, tiembla y se encoge de miedo. Severus pensaba matarla en ese momento. Ángelus se da cuenta de ello y piensa detenerlo a toda costa, pero entonces, algo la detiene. Se gira y ve a Lily negando con la cabeza.
- ¿Lily?
Ángelus se queda hay parada mientras nota como el aura de Severus va aumentando por segundos, y su deseo de matar a Gina también. El aura se vuelve más negra cuando saca sus colmillos y agarra a Gina por la cabellera en alto para matarla.
- ¡¡NOOOO!!
- Severus... - susurra una voz al oído del nombrado que lo para en seco. Lily estaba justo detrás de Severus pegada a su oído. - Por favor... calma.
Con esas miseras palabras, Severus acaba por calmarse, suelta a Gina del cabello, y cae desmayado sobre la rubia cayendo los dos al suelo. El poder sacado hizo que perdiera el conocimiento y no pudiera evitar caer sobre Gina al suelo. La rubia tiembla de vergüenza por tener a Severus encima suyo, se sonroja como nunca.

Una hora después, Severus estaba metido en su ataúd abierto siendo vigilado por Sarah, Gina y Lily. El moreno no se movía desde lo ocurrido antes, cosa que las dejo sorprendidas. Temían que Severus no despertará de nuevo, o que al hacerlo volviera a las andadas como antes intentando matar a Gina.
- Lily, - llamó Gina mirando al dormido vampiro. - ¿Porqué no entras en su mente? - pregunto.
- ¿Qué?
- Quizás... si entras en su mente puedas encontrar una explicación de lo ocurrido, y también una solución para que despierte. - explicó Gina preocupada por Severus, apenas miraba a Lily que se mostraba confusa. Después la miró desolada. - Debes hacerlo.
- No puedo hacerlo eso. - se negó Lily. Las vampiras la miraron sorprendidas. - Severus era bueno en Oclumancia, sabe cerrar su mente para que se la lean. Aunque este dormido debe tenerla bien cerrada para que no se metan en ella.
- ¡No os dejaré hacerle nada!
Lily y las demás se giraron y vieron como Sarah cubría el cuerpo de Severus mostrando los colmillos como una gata en celo.
- ¿Sarah?
- ¡¡¡NO OS ACERQUÉIS A MI SEVERUS!!! - Gritó ella a lo loco. - ¡¡A LA QUE LO INTENTE LA MATO AQUÍ MISMO!!
Al oírla Gina se puso furiosa también y en un segundo agarraba a Sarah por las ropas mirándola a los ojos.
- ¡¡APARTATE!! ¡¡¿QUIERES VER A TU SEVERUS MUERTO?!!
Ante eso Sarah quedo de piedra por el horror que sentía con solo pensarlo. ¿Qué haría ella sin su Severus? Con eso dejo que la apartaran temblando de miedo por este temor. Gina furiosa se acerca a Severus llorando molesta, lo coge para luego agitarlo con fuerza. Él no despertaba con eso. Entonces se inclinó sobre él dolida.
- Severus… por favor… No me dejes. No ahora... Noo Severus, no me dejes... - suplicaba ella llorando desolada y destrozada. Entonces da un grito con toda su voz. - ¡¡¡TE AMOOOO!!!
Todas las presentes quedan de piedra por tal repentina confesión. Por unos segundos que nadie ve excepto Gina, Severus abre los ojos del todo mostrándose sorprendido, pero al momento los vuelve a cerrar como si nada hubiese pasado. Quedando como antes.

Al volver a abrir los ojos sorprendido, no se ve en su habitación rodeado de las chicas sino en un oscuro prado con un muro de árboles alrededor de ese prado. Estaba completamente solo allí soplando el viento nocturno. Miró y vio que estaba solo de verdad.
- ¿Dónde... estoy? - se pregunto él en alto confuso y desconcertado. - ¿Qué lugar es este?
- ¿Dónde crees que estás, eh?
Severus dio un brincó al oír una voz de la nada, se giró a su espalda y ve algo que lo deja de piedra con la boca abierta. A si mismo pero más tenebroso, más vampiro por los colmillos sobre el labio inferior y los ojos rojos brillando con intensidad. No entendía nada. Severus no entendía que estaba pasando y que hacía otro Severus hay plantado cuando hace unos segundo no estaba.
- Veo que sigues siendo igual de tonto, como siempre. - dijo ese Severus sonando sarcástico y maligno.
- ¿Quien eres tu? - pregunto Severus asustado y petrificado de miedo. - ¡¿Qué demonios es este lugar?!
- Me dejas de piedra, amigo. - confesó el vampiro. - ¿De verdad no lo sabes? Jejejeje, que idiota eres.
- ¡¿Qué dices?!
- ¡Lo que oyes! ¡Eres tan idiota que me fue sumamente fácil poseerte y tomar el control del cuerpo para hacer lo que quisiera!
Eso último dejo confuso al Severus normal, ya que no entendía que quería decir. En cierto modo no recordaba nada. Intento hacer memoria, y en efecto, no recordaba haberse quedado dormido de golpe. Lo último que recordaba era la pelea entre Gina y Sarah, hay todo oscureció. De repente, el vampiro Severus empezó a reír a carcajadas llamando la atención del otro Severus.
- ¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAA!!!
- ¿Qué te hace gracia? - pregunto Severus molesto e incomodo por esa risa. - ¡¿De qué te ríes tanto?!
- Es muy gracioso ver que no eres capaz de ver lo que tienes delante. Eres muy débil. - dijo el vampiro con malicia. Severus lo miró aterrado. - ¿No lo ves? Tienes ante ti tu verdadero ser, el verdadero vampiro Severus Snape que debería ser.
- ¿Cómo?
- Je, ¿no lo entiendes? ¿No lo ves? - pregunto el vampiro insistente. - Ya no sirves de nada. Por tanto... debes desaparecer.
Severus queda de piedra, y antes de poder reaccionar el vampiro aparece detrás suyo mordiéndole en el cuello sin más.

Amanece, y con ello las dos vampiresas se retiran a dormir en sus ataúdes dejando que Lily vigile al dormido Severus.
- Lily, - llama Gina antes de irse. - Si Severus muestra signos de despertar, no dudes en llamarle al momento.
- Entendido, lo haré. - aseguro Lily. Gina se retiró mirando por última vez a Severus.

En esos momentos, Ángelus estaba en un sitio oscuro y húmedo, como en una antigua mazmorra de algún castillo. Ante ella había un grupo de personas pálidas vestidas de negro pareciendo jueces. Todos eran claramente vampiros, pero parecían ser respetuoso por la presencia de la morena ante ellos. Ángelus se mostraba seria y sin ninguna emoción ante ellos, solamente seria y fría.
- Hacía mucho tiempo que no la veíamos aquí, Su Majestad Ángelus. - saludo uno de los vampiros. - ¿A qué debemos el placer?
- Vengo para consoltaros un problema que tengo, y encontrar alguna solución con vosotros. - contestó ella. - ¿Podéis ayudarme?
- Estamos a su servicio, mi señora. - dijo otro haciendo una reverencia de cabeza. - Díganos, ¿cual es el problema?
- Tengo a un siervo que le ha ocurrido algo inesperado, nunca ocurrido hasta ahora por ningún vampiro convertido por mi. - explicó Ángelus. - De golpe se transformó en un vampiro incontrolable y destructivo, cosa que nunca había sido hasta ahora. Ni siquiera yo he podido detenerlo, es más... sentí un escalofrió al verle así.
Los vampiros presentes empezaron a murmurar en alto sorprendidos de esa información, pero Ángelus se mantuvo impasible.
- Miembros del Consejo de Vampiros, decidme: ¿Tenéis alguna explicación de esto? - pregunto ella seria y autoritaria.
- Para darle una respuesta necesitamos más datos, mi señora. - dijo un vampiro aparentemente más viejo que los otros. - ¿Le dio a ese humano su sangre para convertirle?
- Así es.
- ¿Hasta ahora era normal? ¿Nada sospechoso que mencionar?
- Es algo pervertido con la mujeres y muy impulsivo con eso. Siempre a sido así solo que no lo ha sacado hasta que lo cambie a vampiro.
- ¿Era un humano normal y corriente?
- No. - negó Ángelus. Los vampiros callaron de golpe. - Era un mago. Un hechicero de Hogwarts.
- Mmm... eso lo explica todo. - dijo el mismo vampiro pensativo. - Si era mago todo cuadra.
- ¿Sabéis lo que ocurre entonces?
- El asunto es muy grave, mi señora Ángelus. - dijo otro vampiro inquieto. Ángelus también lo estuvo al verles así. - Debió pensarlo bien antes de convertir a ese mago en vampiro.
- ¿Y eso por qué?
- Porqué... la cosa esta bastante grave si un mago se convierte en vampiro.
Ángelus no entendió lo que querían decir, pero si entendió que la cosa estaba muy mal para ella y Severus. Debía escuchar con atención lo que esos vampiros le iban a decir para solucionar el problema de Severus, si es que había cura posible para él. De no ser así, se vería obligada a matarlo para prevenir más desastres que la perjudicaran a ella y a todos los vampiros.

Severus abre lentamente los ojos y se incorpora lentamente. Lily lo ve levantarse y se pone contenta, pero nota algo extraño en él, algo distinto y... muy oscuro, como maligno.
- ¿Se-Severus? ¿Estás bien? - pregunto ella acercándose a él.
- Lily, - llama él con una voz misteriosa que nunca se oyó antes. La pelirroja fantasma le escucha. - Lily... Ya no te necesito.
- ¡¿Qué dices?! - exclamó ella sorprendida. Entonces ve como él va hacía la mesita de su habitación. - Severus... por favor no... espera por favor... no lo hagas por favor...
Justo en ese momento entran Gina y Sarah al oírles hablar. Ambas vampiras quedan contentas de verle despierto, pero no se fijan en que tiene la piedra verde en la palma de la mano que gira sobre ella cayendo de nuevo en su mano.
- ¡¡SEVERUS!! - Gritan ambas contentas y locas de verle despierto.
De repente, Lily desaparece de la habitación sin más. Ambas vampiresas quedan sorprendidas de ellos, pero entonces, ve que Severus se muestra espantado por ello y cae repentinamente desmayado al suelo. Cuando caer inmóvil al suelo empieza a salir sangre por sus ojos, como si llorará.
- ¡¡¡SEVERUUUS!!!

CONTINUARÁ...

Muchas gracias por seguir este fic y por vuestra paciencia jjee. Espero que os haya gustado este capi.
Lamento mucho informar que... durante un largo tiempo tal vez, no podamos publicar más capítulos, hasta verano por lo menos. Pero no lo afirmo al 100%. Tanto Severus como yo estaremos ocupados individualmente por asuntos personales, debido a eso no podremos escribir durante ese tiempo. Si hay algún cambio ya publicaremos otro capítulo o alguna fecha del próximo.
De nuevo pido disculpas a todos los lectores de este fic. Y muchas gracias por su comprensión.
Atentamente Ángelus Drakul.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Miér Feb 01, 2012 4:30 am

Gracias por poner este capitulo , hace tiempo que lo esperaba
me gusto mucho que Gina le dijera que le quería a Severus , me gusta esa pareja Razz
espero próximo capitulo , lastima que tardéis en ponerlo , suerte!
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Miér Feb 01, 2012 5:24 am

Justo ayer estaba pensando que este fic estaba abandonado xD que bueno que hayan subido capítulo nuevo :) Cuándo subirán el próximo? Sé que en verano xD pero en qué mes es verano para ustedes? acá ya lo es xD entonces no sé, espero sea pronto Razz
Saludoos !
avatar
conipotterxd
Empleado del ministerio de magia

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 400
Fecha de inscripción : 23/08/2011
Edad : 20
Patronus : Fénix
Empleo/ocio : ministerio de magia
Lugar Mágico : Talca, Chile :)

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Dom Feb 26, 2012 1:24 am

Hola a todos!! Aquí vengo con el 15 al fin!! Por suerte el aviso que puse anteriormente no se cumplió y se pudo escribir el 15 jejejejee. Espero que os guste, a severus y a mi nos ha gustado mucho jejejejejee.

Capítulo 15

- ¡Dios mío, Severus! - llaman Sarah y Gina al ver que Severus se había desmayado de repente tras desaparecer Lily.
Sarah es la primera en juntarse con Severus mientras Gina queda de piedra por lo ocurrido con Lily. No entendía el porqué de su desaparición repentina. Mientras, la vampira pelirroja no se contuvo y tuvo enormes deseos de besar al dormido Severus. Ella lo besa con los ojos cerrados apasionadamente, pero al hacerlo, los ojos de Severus se abre de golpe y Sarah se aparta para mirarle.
- ¡Severus...!
Al principio se alegro, pero entonces ve como el moreno saca los colmillos con una mirada que nunca vio en él. Crueldad y maldad. De repente, Sarah y Gina ven como Severus intenta morder a Sarah por el cuello en ese momento sin pensarlo dos veces, pero se detiene. Lo que hace es coger a Sarah para tumbarla en el suelo con él encima paralizándola por completo con las manos sobre sus muñecas y las piernas sujetando las de ella.
- ¿Se- Severus? - llamó Sarah confusa y asustada por lo que estaba pasando. - ¿Qué estás haciendo?
Severus no le dijo nada, solo la miraba con frialdad mientras le acariciaba la cara y luego apartaba su melena roja del cuello para poder morderla. Gina cayó al suelo muerta de miedo como nunca estuvo. Tenía miedo de Severus y de esa aura maligna que salia de él. Supo enseguida que ese no era el Severus Snape que conocían de siempre. Sarah también lo notó e intento liberarse.
- ¡Severus... Severus...! ¡Suéltame por favor, para ya! - suplicaba ella moviéndose desesperada por liberarse. No hubo forma.
Severus se hacía el sordo a sus suplicas mientras sonreía hambriento de sangre. De la sangre de esa mujer pelirroja atrapada como una presa ante un cazador a punto de hincarle el diente y despedazarlo vivo.

En ese mismo momento la puerta de la casa se abre dejando paso a una Ángelus suspirante y decaída. No había obtenido nada con el Consejo, al menos de momento. La morena estaba por irse a descansar cuando de repente siente una aura maligna que ya había sentido antes. Severus se había despertado y seguía como antes, cuando ataco a Gina para matarla sin piedad.
- ¡Mierda...!
Ángelus sube corriendo a toda velocidad hacia la habitación de Severus, y una vez que abre la puerta ve lo que estaba pasando. Severus estaba encima de Sarah asustada y Gina en el suelo igual de asustada por el aura de Severus. Esté estaba por morder a la pelirroja allí mismo. Ángelus queda de nuevo paralizada por el aura oscura y maligna de Severus, cosa nueva en ella. Ve como Gina estaba paralizada en el suelo temblando de miedo como una humana normal y corriente, cuando era en verdad una vampira.
- “Esto no va bien... ¡¿Qué demonios esta pasando con Severus?!” - se preguntaba ella confusa e incrédula por ese miedo.
Con eso en mente decide arriesgarse a solucionar el problema que tenía delante. Ángelus coge a Severus con fuerza apartándolo de Sarah, agarrándolo por el cuello de sus ropas para luego estamparlo violentamente contra la pared más cercana. Sin darle tiempo a reaccionar, Ángelus usa su poder para hacer aparecer cadenas de la nada y de ese modo engrilleta a Severus a la pared con grilletes y cadenas de un material muy resistente. Ángelus se apartá de él al tenerlo atado, Severus intenta romper las cadenas pero le es imposible. Enrabiado, el vampiro ruge de rabia haciendo que expulse más aura maligna hacía Ángelus.
- ¡¡¡MALDITA ZORRA DEL DIABLO!!! ¡¡SUELTAME AHORA MISMO ZORRA!! - Grita él hecho una verdadera furia.
Ángelus queda de piedra al sentir esa aura maligna, viendo que tenía más poder de lo que pensaba estando así. Severus se mueve enloquecido intentando liberarse sin dejar de rugir e insultar a Ángelus y las demás. Finalmente, Ángelus va hacía él más tranquila de esa aura, y esta por pegarle con el puño cerrado para que dejará esas tonterías.
- ¡¡No!!
Gina se interpone entre ambos deteniendo a Ángelus en su intento de pegarle por provocación, Ángelus para en seco al verla.
- ¡Por favor no le pegue! ¡Eso no solucionará nada, por favor! - suplicaba Gina deteniéndola con las manos mirándola a los ojos.
- Gina, apartate. - ordenó Ángelus calma.
- ¡No, por favor ama! ¡Déjeme ayudarle! - suplicó ella llorando. - Por favor... déjeme intentar recuperarlo. - insistió acabando con la paciencia de Ángelus. - Por favor, váyase con Sarah y dejadme a solas con él. Mientras este así no podrá hacerme nada.
- Gina...
- Estaré bien. - aseguro mirándola a los ojos. - Por favor...
Finalmente, Ángelus suspiró resignada bajando el puño. Murmurando cabreada se da la vuelta seguida de una Sarah asustada saliendo así de la habitación. Una vez a solas con él, Gina coge la silla más cercana y se sienta en ella frente a Severus. Éste sigue rugiendo cabreado mientras se mueve para liberarse de esas ataduras. Gina esperá paciente a que se tranquilice para hablar.

- No tiene remedio. Nuestras Reina nunca deja de ser una imprudente con sus Elegidos. - comentó un miembro del Consejo.
- Eso le viene de familia, Marcus. - dijo otro miembro más joven que el anterior. - Nuestro Señor Drácula era igual a ella.
- Aún así debería ser más cuidadosa para que no pasarán estos incidentes. - insistió el viejo vampiro del Consejo. - Ahora debemos encontrar una solución enseguida para dársela a nuestra señora.
- En el fondo ella sabe de la solución a esto. - dijo otro miembro, uno rubio platino de pelo largo. - La mejor solución sería cortar de raíz el problema. Debería darle la verdadera muerte a ese siervo suyo.
- ¡Elija, es suficiente! - dijo una miembro joven de pelo rojo molesta por esa propuesta. - Sabes que ella no desea eso. De ser así... no habría acudido a nosotros, ¿no crees?
- Tan sentimental como siempre, Adolfa. - dijo Elija con burla. Adolfa le rugió molesta.
- ¡Basta ya los dos! - dijo Marcus callándolos en seco. - Adolfa tiene razón. Los deseos de nuestra señora deben cumplirse como siervos suyos que somos. - No sirve de nada que discutamos entre nosotros por sus razones.
- ¿Qué propone que hagamos, Marcus? - pregunto el miembro joven de antes. - ¿Existe alguna otra solución a este problema?
- Es un tema muy complicado... y muy delicado. - admitió el anciano pensativo. - Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que paso algo semejante.
Todos los miembros del Consejo de Vampiros observaron en silencio al anciano, al actual líder de ese consejo. Entonces, Marcus alzó la mirada y miró al joven vampiro de antes, uno de pelo negro y muy hermoso de cara.
- Damon... tienes que hacer una cosa. - dijo Marcus. El moreno se puso en pie ante él educado. - Hay una solución para el problema de nuestra querida señora Ángelus, y creo que tú puedes dársela sin mucho retraso.
- Haré lo que este en mi mano para complacer y ayudar a mi hermosa Reina, líder Marcus. - juro él haciendo una reverencia de caballero. - ¿Qué tengo que hacer?

Después de mucho esfuerzo, Sarah consigue calmar los nervios gracias a la compañía de Ángelus en el Salón. Han pasado unos minutos desde que dejaron a Gina con Severus en la habitación a solas. Ambas estaban inquietas pero confiaron un poco en ella.
- ¿Cree que estará de verdad bien? - pregunto Sarah preocupada y algo asustada. - ¿No corre peligro?
- Mientras este aquí no. - aseguro Ángelus calmada y firme. - Gina es fuerte a pesar de su personalidad. Confiemos en ella.
Sarah así lo hizo pero no pudo dejar de estar preocupada. Nunca había visto a Severus así. No le conocía demasiado pero tenía la impresión de que esto era algo nuevo, y la reacción de Ángelus y Gina se lo confirmaron. Lo que más le inquietaba era la desaparición de Lily antes de que Severus se desmayará.
- ¿Porqué ha desaparecido de repente, sin más? O mejor dicho, ¿Quién la hizo desaparecer en ese momento? ¿El mismo Severus?. Muchas preguntas pasaban por la mente de la pelirroja, y esas preguntas llevaban a la mente de Ángelus quien le leía la mente sin problema.
- ¿En serio Lily a desaparecido antes? - pregunto ella de repente sorprendiendo a Sarah. - Cuéntame lo que ha pasado, por favor.
- Bueno, pues... - empezó Sarah nerviosa con solo recordar esa escena. - Al hacerse de día dejamos que Lily vigilará a Severus, si él despertaba ella tenía que venir a avisarnos. Al ser de noche Gina y yo fuimos a verle y... fue entonces cuando le vino de pie ante ella, son emocionamos al verle despierto y... Lily desapareció. Luego Severus se desmayo sin más.
- ¿Ella desapareció sin más? ¿Severus estaba ante ella cuando se desmayo?
- Si, así es. - contestó la pelirroja. - ¿Por qué?
- No tiene sentido. - dijo Ángelus confusa. Sarah la miró de la misma forma. - ¿Por qué ha desaparecido Lily ahora?
- ¿Por qué ahora?
- Si, quizás tenga algo que ver con el cambio de Severus. - dedujo Ángelus. - Puede... que él la haya hecho marcharse de nuevo.
- ¿Severus la ha hecho desaparecer? ¡Es ridículo! Se por él que quería mucho a Lily. Que yo le recordaba a ella.
- Pues eso mismo te atacó antes. - dijo Ángelus mirándola, dejándola de piedra. - Ese vampiro no es Severus. Ya no.
- ¡¿Qué?!
- Con esto lo he confirmado del todo. - dijo la morena decidida y segura de lo que decía. - Algo oscuro a despertado en él, y esa aura maligna ha expulsado a Severus del control del cuerpo. Esa aura es lo opuesto a él. Por ello hace daño a las persona que él quiere: Lily, Sarah... son como una sola persona para él. Esa aura ha hecho desaparecer Lily por odio, y ha intentando matarte...
- No puede ser...
Sarah no daba crédito a lo que oyó, no quería creerlo pero una parte de ella le decía que era posible. Ángelus vio como la pelirroja se derrumbaba por el solo pensar que Severus ya no volvería a ser el de antes. Que sería un monstruo bebedor de sangre como los demás, y eso la aterraba en cantidad. Ángelus estaba decidida a evitar eso. No quería tener a un monstruo sobre los hombros.

Mientras, Severus parecía que finalmente se había calmado dejándose agarrar por las cadenas de la pared colgando su cabeza, ocultando su rostro con su pelo negro sin dejar ver que dibujaba una maliciosa sonrisa en la cara. Gina al verle callado y quieto le mira desconfiada, pasan los segundos y al final cree que en verdad se había calmado.
- Gina... - llamó Severus sobresaltándola. - Acercate... quitarme las cadenas, por favor...
Gina queda de piedra, ya que, esa voz era la de antes, la del Severus Snape que conocía. Él sigue suplicando que le quite esa molestas cadenas que le quemaba un poco la piel, y ella no tarda en avanzar hacía él. Severus piensa que hará lo pedido sin poder aguardar la sonrisa de triunfo y maldad. Al ver sus pies desde hay alzó poco a poco la cabeza para mirarla. Pero al hacerlo tiene una sorpresa; Gina lo abofetea en la cara con fuerza haciendo que suene alto.
- ¿Crees que puedes engañarme? - pregunto ella vacilante. Entonces él la mira enfurecido.
- Maldita zorra... ¡¡Suéltame ahora mismo!!
Con eso Severus vuelve a moverse enloquecido y furioso intentando quitarse las cadenas a la fuerza, pero de nada le sirve. Gina retrocede cuando en ese momento entra Sarah por la puerta sola, sin Ángelus acompañándola.
- Sarah, ¿Dónde esta la ama? - pregunto Gina extrañada.
- Se ha ido a la ciudad para comer algo. - contestó la pelirroja casi sin mirarla. - ¿Qué tal te va?
- No hay nada que hacer. - dijo Gina rendida dando un suspiro. - No muestra signos de volver a ser el de antes por si solo.
Sarah se entristece de ello al igual que Gina. Sin que ninguna de las dos lo vea, Severus alza de nuevo la mirada al oír a Sarah. Al verla se le ocurre una idea.
- ¡Sarah, eres tu...! - exclamá él contento. Ambas vampiras se sobresaltan. - Que alegría que estés aquí. Ven, acercate. - Sarah se muestra desconfiada y asustada de él. - Sarah... te amo, te quiero más que nada en este mundo, y lo sabes. Lo de antes a sido un accidente, nada más. Se que debes tener miedo de mi pero juro por todo que no volveré a hacerte daño, te lo juro.
- Sarah, no le escuches. - le decía Gina. - Es uno de sus trucos para hacer que le sueltes.
- Pero...
- No te dejes engañar.
- Sarah, no hagas caso a esa celosa. - insistía Severus mostrándose como el Severus de antes. - Vamos, quitame estas cadenas y dejame amarte como antes, por favor... Solo quiero estar contigo.
- Severus...
- Sarah... por favor, suéltame...
La pelirroja acaba cayendo en los encantos del moreno, e ignorando las palabras de Gina va hacía él para quitarle entre dolores las cadenas que lo sujetaban contra la pared. Ante eso Gina intenta detenerla pero las cadenas se sueltan enseguida dejando al moreno libre de ellas.
- Jujujuju... ¡¡¡JAJAJAJAAJAJAJAJA!!! - Ríe él enloquecido de alegría y triunfo bajo la mirada aterradora de Sarah. - Muchas gracias... estúpida.
Con eso Severus sale corriendo veloz de allí dejando a las dos en la habitación. Sarah queda de piedra hasta que cae de rodillas al suelo petrificada del terrible error que cometió al creer en las buenas palabras de Severus. Gina no espera y persigue a Severus.
- ¿Cómo... he podido ser... tan estúpida? - se preguntaba Sarah rendida en el suelo.

El vampiro Snape corría por la ciudad perseguido por Gina que le seguía de cerca. Reía maliciosamente cuando de repente siente que su cuerpo no le obedece del todo bien.
- ¿Qué-Qué pasa?
- “Desaparece...”
- ¡¿Qué?! ¡¡¿Tú de nuevo?!!
- “¡¡No seré yo quien desaparezca, sino tú!!”
De repente Severus queda como paralizado en el aire, y entonces cae en picado al suelo completamente inmóvil retorciéndose sin parar. Gina lo ve y acude enseguida, al verle retorcerse no entiende que le estaba pasando ahora, pero sabía que nada bueno. Al estar en medio de una calle que podría pasar gente y verles, coge a Severus por las piernas y lo arrastra hasta un callejón oscuro y sin salida. Severus no la detiene, ya que no dejaba de retorcerse sin parar como si lo estuvieran torturando sin descanso. Harta, Gina lo agarra por el cuello de la camisa y lo estampa contra la pared del callejón alzándolo del suelo como si nada.
- ¡¡Severus, basta ya de juegos!! ¡Vuelve a ser el de antes, joder! - exigía ella pero él parecía no escucharla. - ¡Oye, Severus!
No había manera, Severus parecía estar en otro mundo ahora mismo a pesar de estar físicamente presente ante ella. Viendo que era en verdad grave lo carga sobre su hombro para llevarlo volando de regreso a casa. En cuanto cruza la puerta se encuentra con Sarah llorando siendo atendida por una recién llegada Ángelus que estaba enterada de lo ocurrido. La morena vio que Gina cargaba con un adormido Severus quien ya no se retorcía sobre el hombro de la rubia.
- ¡Lo siento, lo siento mucho! - se disculpaba la pelirroja sin dejar de llorar. - ¡Deje que me engañará de esa manera, lo siento!
- Deja de llorar, Sarah... lo hecho esta hecho. - decía Ángelus a espaldas de ella mirando como Gina dejaba a Severus en el suelo. - Debemos llevarlo a su habitación y atarlo con cadenas en su ataúd.
- No hay forma de despertarle. - dijo Gina. - Mientras le perseguía empezó a retorcerse como un loco sin oírme.
- No hay mucho que se pueda hacer teniéndolo así. Solo podemos esperar. - dijo Ángelus resignada a eso.
Ella cargó con el inmóvil vampiro acompañada por las otras dos. En la habitación de Severus lo meten en su ataúd, y entonces lo atan entero con cadenas de plata con la posición de un difunto. Una vez hecho las tres vampiras esperan a que despierte solo.
- No quiero separarme nunca más de Severus. - dijo Sarah de repente. - Quiero estar a su lado de día y de noche...
- Sarah... - nombró Gina comprensiva.
- Eso no será posible. - se negó Ángelus. Sarah la miró sorprendida y horrorizada.
- Pero... ¡¡¿Porqué?!! - pregunto ella dando un brincó y poniéndose delante de ella. - ¡¡¿Porqué no puedo estar con mi amado?!!
- Gina, - llamó Ángelus ignorando las palabras de la pelirroja. - lleva a Sarah a su habitación, y que no salga hasta que yo lo diga.
- ¡¡Tu no eres mi ama!! ¡¡No eres nadie para darme ordenes!! - grita Sarah evitando que Gina la toque. - ¡Mi amo es Severus, y solo él puede darme ordenes! ¡Solo le debo obediencia a él!
¡¡PAFFF!!
Harta de oírla, Ángelus se pone en pie y le da una fuerte bofetada en la cara a Sarah apartando asustada a Gina. La pelirroja queda de piedra para luego volverse a Ángelus con la mano sobre su mejilla algo sonrojada por el golpe. Ángelus la miraba molesta y enojada por sus palabras, pero también ofendida por ellas. Dolida y destrozada, Sarah sale corriendo de allí llorando como una niña siendo pegada por sus padres, dejando solas a las dos vampiras con Severus.
- Sarah... - Murmuró Gina al verla irse.
Al verla irse, Ángelus se sintió un poco mal por haberla pegado tras lo que sufrió con Severus, pero su paciencia también tenía un limite, y lo que estaba pasando ahora la iba superando poco a poco. En ese momento aparece Tara picando a la puerta.
- Señora Ángelus, - llamó ella, Ángelus la miró. - Han venido unas persona que desean verla. Dicen que es urgente.
- ¿Han dicho quienes eran?
- Dicen que... son del “Consejo”.
Al oír eso Ángelus acompaño a la criada para ver a los invitados. Al ver quien era lo confirmó. El joven de pelo negro y piel blanca era del consejo, lo conocía, pero no conocía a la mujer bajita de color que estaba a su lado un paso más atrás.
- Me alegra verla de nuevo, Majestad. - saludo el moreno con una sonrisa educado pero algo seductor.
- Lo mismo digo, Damon. Pero prefiero que me llames por mi nombre de pila cuando estemos entre humanos, ¿quieres?
- Por supuesto. - acepto él, entonces vio que ella miraba a la mujer de detrás. - Ella Katerina, una vieja conocida. Ella es...
- ...Bruja. - interrumpió ella. - Lo se. Puedo sentirlo. - Katerina la miró. - ¿Qué hacéis aquí?
- Cumpliendo con su petición de ayuda. - contestó él. - El Consejo me ha enviado a ayudarla, y he ido a buscarla a ella para ello.
- Ya entiendo. - dijo Ángelus. - Pasad entonces.
La pareja entró acompañando a Ángelus al salón, Tara se retiró al ver que eran asuntos de vampiros en los que ella no debía meterse. Debido a eso, Ángelus había dejado a Severus a cargo de Gina. Al estar solos Gina se acerca a Severus y empieza a acariciarle por las mejillas, los labios con dulzura. Lo miraba triste y apenada de verle de esa forma y sin ser el de antes.
- Severus, por favor... vuelve a ser el de antes. - susurro ella suplicante a su oído. - Vuelve... por favor.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado. Nos vemos Magos y Brujas del Ejercito de Merlin.
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Feb 26, 2012 2:00 am

wii nuevo capitulo Razz
esta muy interesante , espero que Ángelus y Damon encuentren una solución para curar a Severus
Gracias por este capitulo y espero el próximo pronto...
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  Jace Phantomhive el Dom Feb 26, 2012 4:22 am

Awwww.. ya me pique con tu historia!!!
esta genial... y este capitulo me dejo con cara de: affraid !
pobre Sarah, me da peniitaa!
pero bueno, me encanta este lado oscuro de I love you I love you I love you mi amadismo Severus I love you I love you bueno, tu historia estara en mis favoritas apartir de ... ahora!
espero con ansias el siguiente cap... y bueno, me gustaria que leyeras mi fic (que por cierto es ya un tema cerrado) ammm olvide su nombre.. jejeje como ya casi no lo abro... pero bueno, mejor pasate x mis historias a ver si te gusta alguna y nos commentamos o un PM
fELICIDADES! Amo como escribess!
avatar
Jace Phantomhive
Alumno de Cuarto año
Alumno de Cuarto año

Casa perteneciente : Slytherin
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 122
Fecha de inscripción : 10/11/2011
Edad : 22
Varita : Pluma de Fenix, Madera de Arce, rigida, 16 1/2 cm
Patronus : LobO
Empleo/ocio : estudiante
Lugar Mágico : WondeerLaanD

http://facebook.com/kasuganomidori

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Sáb Abr 14, 2012 11:53 pm

Hola a todos, queridos lectores!!! Yo y Severus sentimos mucho la tardanza de este nuevo capítulo. Hemos tendido contratiempos, pero ya lo tenemos aquí. Espero que os guste.

Capítulo 16

- Oye, idiota. Despierta de una vez ¿si? - decía una voz a los oídos del moreno que estaba dormido. - ¡Despierta ya, mago de pacotilla!

Tanta insistencia hizo que Severus finalmente abriera los ojos con cansancio para ver que estaba de nuevo en ese paraje conocido de antes. Era el lugar donde conoció a ese demonio que le dejo inconsciente y cogió prestado el control del cuerpo. Poniéndose lentamente en pie a pesar de sentirse cansado pudo ver ahora delante suyo a ese demonio, ese lado vampiro quien le hacía ahora la vida imposible. Esté estaba mostrando una sonrisa maliciosa que daba miedo, pero Severus no se dejo intimidar, al menos no demasiado. Estaban a varios metros de distancia, el vampiro sentado en una enorme roca mientras Severus estaba de pie.

- Bueno, por fin despiertas, mago. - saludo el vampiro con esa voz siniestra y sarcástica. Severus no dijo nada. - ¿Qué pasa? ¿Es que no te alegras de verme otra vez?

Severus seguía sin decir nada. En el fondo no estaba del todo tranquilo con ese vampiro allí, y mucho menos desarmado. Ese misterioso prado estaba en un ambiente bastante tenebroso; nubes de tormenta con signos de estar a punto de descargar, un viento que hacía sonar las hojas y las ramas de los arboles que estaban más cerca de ellos. Ese lugar no había cambiado nada desde la última vez, como si allí el tiempo no pasará en absoluto.

El moreno dejo de pensar en eso y se concentró en el vampiro, disimulando como pudo que no estaba para nada inquieto.

- Vampiro, te exijo que me devuelvas mi cuerpo y dejes de hacer maldades con él. - dijo Severus sonando como una orden.

- ¡¿Qué te devuelva el cuerpo, dices?! - pregunto el vampiro sorprendido por esa pregunta arrogante. - Je, no pienso hacer eso.

Antes de poder decirle más, el vampiro desapareció de esa roca para aparecer en el aire ante Severus a punto de atacarle. Siendo rápido esquivó el ataque saltando a distancia para caer en la hierba, lo esquivó por muy poco. El vampiro hizo un gran agujero en la tierra como si su brazo fuera una perforadora. Ante eso Severus quedo de piedra por esa fuerza sobrehumana.

- Esto será... pero que muy divertido, mago de pacotilla. - aseguro el vampiro disfrutando de ese combate desigual.

De repente, ambos sintieron una especie de bloqueo en sus cuerpos, como una presión contra la tierra, y el vampiro hacía arriba. Se dieron cuanta que se trataba de algo relacionado con su cuerpo. Ninguno de los dos podía tomar control de el ahora. Alguien lo estaba bloqueando con algún tipo de magia negra. Al sentir eso el vampiro se hecho a rugir entre dientes enfurecido y molesto.

- Maldita zorra de Ángelus... sigue tan molesta como siempre. - dijo el vampiro mirando al cielo molesto.

- “Ángelus...” - pensó Severus sorprendido de que aquello fuera obra de esa mujer que le convirtió en vampiro, pero de todas formas lo agradeció. Ni él ni ese monstruo con su misma apariencia tomarían el control. No hasta acabar con aquella pelea.

- Ya veo... ahora lo entiendo todo. - comentó el vampiro sonriendo ahora complacido y malicioso. Severus se puso tenso al ver que ahora lo miraba. - Han bloqueado el control de cuerpo solo hasta que quede uno de los dos. Es decir, que tengo que matarte para poder tener total libertad y control absoluto del cuerpo.

----------------------------------------------

En esos momentos Ángelus estaba en la habitación de Severus acompañada de Gina, Damon y esa misteriosa bruja. Gina estaba alejada de ellos viendo como su ama y esos dos extraños rodeaban a un Severus dormido tumbado en el suelo boca arriba. La bruja estaba sentada sobre sus propias piernas para así tener la cabeza de Severus sobre sus rodillas, entonces puso las manos, una sobre la otra sobre la frente del mago dormido. Entonces, la bruja empezó a recitar frases que Gina no entendió pero reconoció como latín. Ángelus y Damon estuvieron a cada lado observando.

- ¿Funcionará? - pregunto Ángelus mirando al dormido Severus.

Debería funcionar según ella. - contestó Damon. Ángelus le miró algo inquieta por la palabra “debería”. - No ha habido muchos de estos casos en nuestra comunidad, apenas queda información de ello, así que no te garantizó nada.

- Ya veo... entonces, que ocurra lo que tenga que ocurrir. - dijo Ángelus resignada.

Gina no entendió nada de lo que hablaron, y deseaba saber que estaba pasando pero no quería interrumpir lo que estaban haciendo por temor a que le estuvieran ayudando. A pesar de eso quería saberlo, por ello se acercó a su ama por detrás y apoyó la mano sobre su hombro. La morena se giró a ella viendo su mirada inquieta y preocupada. Con eso, Ángelus supo que quería y cerró los ojos comprensiva, después se puso en pie para irse a un rincón apartado y hablar con tranquilidad.

- ¿Qué esta pasando? ¿Qué le están haciendo a Severus? - preguntaba Gina nerviosa.

- Le están ayudando, Gina. - contesto Ángelus calmándola. - Hay que tener paciencia y dejarles hacer a ellos.

Con eso Gina pareció más calmada pero aún así estaba nerviosa e inquieta, como si presintiera que algo malo iba a pasar pronto. No queriendo ser un estorbo, Gina se sentó en una silla en un rincón de la habitación, callada y bien quieta. Ángelus entendía que su sierva no estaría tranquila hasta ver que Severus volvía a ser el de siempre, por ello dejo que estuviera presente, siempre y cuando no interrumpiera el hechizo. La morena regreso con Damon, sentándose de nuevo en su sitio.

- ¿Cómo va eso? - pregunto ella seria.

- El hechizo de bloqueo esta completado. - informó la bruja que habló por primera vez. Su voz era parecida al de una chica joven, casi el de una niña. - Ahora... las dos almas se están enfrentando en el mundo subconsciente de este hombre.

- ¿Ya se están enfrentando? - pregunto Ángelus sorprendida. - ¿Y que tal va?

- ¿Queréis verlo? - pregunto la bruja. Los dos asintieron curiosos. - Entonces... basta con tocarle.

Cada uno tocó un brazo de Severus, y al instante, como un flechazo directo a su cerebro vieron con suma claridad una escena que no era conocida. Enseguida la reconocieron como el mundo subconsciente de Severus. Al verlo vieron que la situación no era muy buena para el Severus Humano, quien ya jadeaba agotado con algunas heridas en el cuerpo, mientras, el Severus Vampiro estaba sin un rasguño mostrándose confiado y triunfal. Claramente estaba ganando el vampiro al humano.

- Vaya, si que es debilucho este mago. - comentó Damon pasivo y despreocupado. - ¿De verdad le convertiste en tu siervo, Ángelus?

- Ahorrate tus comentarios, Damon. Eso es asunto mio. - dijo ella molesta pero pendiente de la pelea. - Siendo así no puede ganar, como mago, solo sabe luchar con una varita mágica.

De repente, en el prado apareció del cielo una rama parecida a una varita que mencionó Ángelus. Esa varita cayó al suelo muy cerca de Severus. Todos quedaron sorprendido por la repentina aparición pero Ángelus enseguida dedujo que fue cosa de esa bruja. No dijo nada pero se lo agradeció estando atenta a la pelea.

--------------------------------------------------

Severus no entendió de donde salió la varita pero poco le importaba. No dudo en ponerse en pie y correr desesperado hacia ella, pero desgraciadamente el vampiro era mucho más rápido y antes de poder cogerla recibe otro golpe en la cara. Severus salió volando hasta caer en el suelo bruscamente a varios metros con la cara marcada sangrando por la comisura del labio.

- ¡Ugh...!

- Buen intento, mago. - dijo el vampiro sonriendo tranquilo y malicioso. - No se de donde ha salido esa varita, pero tengo claro que no es bueno que la tengas en mano. Así que... vas a tener que seguir luchando con las manos desnudas.

- Maldito... - dijo Severus dolido por el golpe en la cara limpiándose la sangre del labio. El vampiro se rió burlante. - “Maldición... así no podré con él. Tengo que conseguir la varita como sea. Pero, ¿Cómo lo hago...?”

Observó y se fijo en los arboles. Ahora estaban cerca de ellos, por lo que pensó un plan que podría funcionar si todavía era capaz de hacer un truco que sabía hacer siendo mago. El vampiro se harto de estar hay de pie sin hacer nada, por lo que atacó de nuevo a Severus corriendo veloz, esté se apoyó en uno de los arboles para luego apartarse en el momento justo. El vampiro atravesó el tronco del árbol con el brazo entero como si nada, y eso aterro un poco al mago.

- Tranquilo, mago de pacotilla. Enseguida sufrirás lo mismo en pocos instantes. - aseguro el vampiro mirándolo sin quitar todavía el brazo del árbol. - No creas que vaya a tener compasión contigo solo por ser la misma persona.

- Eso mismo digo yo. - dijo Severus con una sonrisa baja.

El vampiro se extraño, y de repente sintió como su brazo era quemado junto al árbol que ardió de forma espontanea y al momento. Él asustado como nunca, apartó el brazo pero estaba muy requemado y eso hizo que gritará de dolor y rabia.

- ¡¡Maldito seas, mago de mierda!! - insulto él girándose a Severus, pero entonces se quedo de piedra.

- Se acabo la fiesta.

Ahora Severus estaba ante él apuntándole con la varita contra la frente, tocándole muy de cerca. El vampiro no se atrevió a moverse sintiendo ese dolor ardiente en el brazo carbonizado.

Sabía de ante mano que un mago con una varita era muy peligroso, incluso para un vampiro como él. Al no tener control para poseer el cuerpo, había perdido poder y por tanto el control de ese lugar. Ese prado estaba a merced de aquel que mantenía el hechizo que bloqueada el control del cuerpo. No estaba seguro de como sería ahora la pelea con ese mago odioso.

- ¿Qué te pasa? ¿No dices nada? - pregunto Severus vacilante. - ¿Es que te asusta estar apuntado con esto?

------------------------------------------

- ¡¿Qué demonios estás haciendo, Severus?! ¡¡Acaba con él ya!! - Exclamó Ángelus viendo que Severus no era rápido con su cometido. - ¡¡Debes acabar con él al momento sin dejarle tiempo de reaccionar, idiota!!

Severus no era capaz de oírla y eso la fastidió y cabreo.

-----------------------------------------------

Mientras, el vampiro rugía de rabia con la punta de la varita apoyada en su frente amenazando con hechizarle al mínimo movimiento. Severus ahora estaba confiado y tranquilo con esa varita en sus manos.

- Ju... tengo que reconocerlo; estaba seguro de que moriría aquí, en las manos de un vampiro como tú. - confesó Severus. - Los magos sin varita son igual que los muggles, débiles y vulnerables a todo.

- Vaya, reconoces que eres débil y vulnerables. Impresionante. - dijo el vampiro sonando como antes, confiado y malicioso. - Como se nota que solo eres un simple humano con la habilidad de usar magia barata.

Esas palabras enfurecieron tanto a Severus que quiso golpearle pero al pensar eso apartó la varita, y el vampiro aprovecho para retroceder dando un salto. Severus no quiso darle tiempo a atacar, por lo que decidió utilizar “esa”.

- ¡¡AVADA KEDABRA!!

De su varita salió una luz verde esmeralda que dio de lleno al vampiro en la frente. Esté voló varios metros hasta caer inmóvil en el suelo.

---------------------------------------------

Los que estaban viendo la pelea quedaron de piedra, sobretodo Ángelus. Nunca hubiese imaginado que Severus volvería a utilizar esa maldición imperdonable de nuevo, y menos contra un vampiro que era él mismo. Ni ella misma había visto que un mago utilizar ese hechizo mortal contra un vampiro inmortal, por lo que no sabía si funcionaba o no.

- ¿Ha acabado ya? - pregunto Damon pareciendo aburrido.

- No... todavía no. - dijo la voz de la bruja que extraño a ambos vampiros.

----------------------------------------

Severus contempló al inmóvil vampiro en el suelo, y estuvo a punto de cantar victoria hasta que notó que el hechizo de bloqueo seguía activo, por lo que la pelea no estaba acabada todavía. Entonces miró de nuevo y ese vampiro no estaba donde debía estar hace un segundo. Esté estaba justo a un lado suyo con la mano en un puño listo para golpearle y así lo hizo con toda la fuerza, lanzándolo lejos. Severus recibió de lleno un fuerte puñetazo en la mejilla dejándolo aturdido.

- Hijo de +++... esta si que no te la perdono. - maldijo el vampiro que jadeaba agotado y dolido por el brazo aún sangrando. - Tu maldita varita y tu maldito hechizo de mierda... me han dejado hecho polvo de verdad, y eso... lo pagarás enormemente caro.

El vampiro cogió a Severus como si fuera un maniquí de plástico, y lo sujeto espalda contra su pecho, teniéndole con el cuello cerca de sus colmillos. Severus tenía claro que pensaba morderle y de esa forma perdería la pelea en manos de ese miserable vampiro.

--------------------------------------------

En esos momentos, Sarah seguía encerrada en su habitación sin intenciones de salir. Estaba tumbada en la cama boca abajo, apretando las manos contra lo que tenía dejado suyo, llena de rabia y odio. Estaba enormemente enfadada con Ángelus por prohibirla cuidar de su amado Severus.

- “¡Esa maldita Ángelus de las narices, siempre dando ordenes como si fuera la jefa de todos! ¡Y no es así, no es mi ama para nada!” - pensaba la vampira pelirroja apretando los dientes con fuerza. - “¡Por su culpa, mi amado Severus esta...!”

La rabia de repente, se fue calmado poco a poco. El pensar en Severus hizo que el odio se convirtiera en preocupación, hacía su amado amo y señor. Desde que Gina lo trajo de vuelta a la casa inconsciente, apenas sabía de él y como estaba ahora. No quería encontrarse con la arpía de Ángelus, pero deseaba con todas sus fuerzas ver a Severus. Ignorando por completo las ordenes de Ángelus, la pelirroja salió por la puerta rumbo a la habitación de Severus, decidida y firme. Al abrir la puerta sin avisar y entrar sin más, se encontró algo inesperado totalmente.

Severus estaba tumbado boca arriba en el suelo, pero no estaba solo, ni mucho menos. Allí estaban Ángelus y Gina, pero también dos personas más del todo desconocidas para Sarah. Una mujer de color tenía la cabeza de Severus sobre sus piernas dobladas, y a cada lado del moreno estaban Ángelus y un joven chico también moreno, cogiéndoles del brazo. Gina estaba al margen, pero eso importo poco a la pelirroja que estaba en estado de shock por aquella repentina y desagradable escena.

- ¿Huh? ¿Quién es esta chica? - pregunto Damon extrañado de ver a esa pelirroja allí.

- ¡Sarah...! - nombró Gina al verla, poniéndose de pie sorprendida. - ¿Pero qué...?

- ¡Sarah, te dije que estuvieras en tu habitación sin salir de allí! - exclamó Ángelus molesta por haber sido desobedecida.

- Esto...

La pelirroja no escuchaba nada de lo que oía en ese momento, solo tenía en mente una cosa; a la mujer de color teniendo la cabeza del dormido Severus sobre sus piernas como si nada. La vampira no podía tolerar eso, no podía soportar semejante descaro.

- Zorra... - insulto ella entre dientes. Todos la miraron, viendo que estaba enfurecida cada vez más. - Maldita zorra... ¡¡QUITALE LAS MANOS DE ENCIMA A MI SEVERUS, ZORRA MALDECIDA!!

Como una pantera salvaje, Sarah se abalanzó sobre la bruja rugiendo enloquecida. Gina no tuvo tiempo de detenerla y la bruja no era rapida para esquivarla.

- ¡APARTESE...!

Ángelus empuja con fuerza a la bruja lejos del cuerpo de Severus. Con eso, Ángelus salva a la bruja del ataque de Sarah por muy poco. Pero, al hacer eso, la mujer de color pierde por completo la conexión con la mente de Severus.

- ¡Oh no...!

- ¡Sarah, ya basta!

Ángelus ayudada de Damon y Gina, intentan coger a Sarah que de nuevo intenta atacar a una despistada bruja. Por suerte consiguen cogerla entre todos frenándola con todas sus fuerzas.

- ¡La mataré! ¡Maldita zorra, te mataré! - decía Sarah enloquecida del todo. - ¡Nunca te perdonaré semejante humillación!

- ¡Ya basta, Sarah, reacciona! - llamaba Gina sujetándola por el lado izquierdo. La pelirroja tenía mucha fuerza.

- Menuda mujer, tiene mucho genio cuando se trata de celos. - comentó Damon sorprendido.

- Si es que no tiene remedio... la muy estúpida. - dijo Ángelus fastidiada y molesta. - No da más que problemas.

Sin dudarlo, Ángelus agarró a Sarah por la nuca, dando un apretón. Al instante, la vampira deja de mover el cuerpo completamente inmóvil, no podía mover ni un musculo. Damon y Gina quedan sorprendidos por los que hizo Ángelus, y la miraron confusos.

- Solo esta paralizada temporalmente. Un pequeño truco de nada. - explicó Ángelus mirando a la inmóvil vampira. - Así dejarás de molestar.

Al margen de esa pelea, la bruja se apresura a regresar con Severus, ponerlo sobre sus piernas y restablecer la conexión con su mente. Dio un brincó de sobresalto inesperado, todos la miraron. Ella estaba atónita de algo que ellos desconocían.

- ¿Qué pasa, bruja? - pregunto Ángelus acercándose. - ¿A ocurrido algo?

- ¿Severus esta bien? - pregunto Gina junto a ella.

- No puedo... - dijo la bruja petrificada de asombro. - No puedo ver nada.

- ¿Qué? - pregunto Ángelus. - ¿Qué quieres decir?

- La barrera esta puesta, sin fallos. Pero... la visión mental a su mente se ha perdido. No soy capaz de conectarme y ver lo que pasa hay dentro. - explicó la bruja asombrada. - No consigo restablecer la conexión mental.

- ¿Qué significa eso? - pregunto Gina nerviosa y asustada. - ¿Qué le pasa a Severus?

- No estoy segura de nada. Pero... me temo lo peor. - contestó la bruja poniéndose en pie dejando la cabeza en el suelo con cuidado. Todos la miraron. - Lo más probable es que... haya entrado en colapso por culpa de la interrupción espontanea. - explicó ella, dejando de piedra a todos menos a Damon que se mostraba pasivo. - Mucho me temo... que lo hemos perdido.

- Oh Dios... - exclamó Gina horrorizada.

- No puede ser... - dijo Sarah ahora enterada de lo que estaba pasando. - ¡No puede ser verdad...!

- Severus... - nombró Ángelus para después bajar la mirada apenada.

Todos quedaron de pie ante el cuerpo dormido del vampiro moreno, que mostraba una mirada tranquila y pacifica.

------------------------------------

- Bueno, mago de pacotilla. - decía el vampiro. - Como se suele decir; ¡Ojo por ojo!

Severus estaba por ser mordido en el cuello, pero entonces, se produce un repentino y fuerte temblor en ese lugar. Ambas caen al suelo por falta de equilibrio. Ninguno entiende a que se debió aquello, pero Severus no desaprovecho la ocasión. Teniendo una piedra justo debajo de la mano, la coge, y con todas sus fuerzas golpea en el ojo al vampiro.

- ¡UAAHHHH! ¡Maldito seas!

El vampiro lo suelta dolido por el golpe en el ojo, sangrando bajo la mano que lo cubre entre quejas de dolor. Severus se aparta de él enseguida, y se apresura a recuperar su varita. Mientras, el vampiro ve las intenciones del mago y va tras el para matarle. Justo cuando Severus coge su varita estando de cara al suelo, el vampiro se abalanza de nuevo sobre él, justo cuando el moreno se gira contra el vampiro que esta por morderle el cuello.

- ¡Ah!

Ambos quedan quietos, Severus quieto por tener al vampiro sobre su cuello, y este por algo que nota en su pecho. Segundos después se aparta poco a poco del mago sin morderle ni nada. Entonces, se ve a Severus manchado de sangre, pero no era suya. El vampiro tenía la varita del mago clavada justamente en el corazón, atravesándole entero haciendo un bulto en la ropa de la espalda. Ninguno de los dos se lo podía creer, ni siquiera Severus que no había tenido en mente de clavarle la varita.

- Hijo... de... +++. - insulto el vampiro apartándose a rastras con el palo clavado sangrando por doquier. No era capaz de quitársela del dolor que sentía. - Una +++ varita mágica... Que... gran... putada.

Finalmente, el vampiro cae de cara al suelo recto, quedando completamente inmóvil. Al ponerse en pie, Severus ve como el cuerpo de ese monstruo se convierte en un montón de cenizas, esparciéndose por el campo a causa del leve viento que soplaba. No podía creerlo, había ganado. Severus había vencido a un vampiro por pura suerte, y sin usar magia apenas. Ahora, ya no tenía voces en su cabeza ni peligros en su cuerpo. Era completamente libre de presencia malignas. Era el dueño total de su cuerpo.

- He... ganado. - murmuró él incrédulo. - Le he... ¡ganado!

Sin sentirse cansado, Severus abre sus ojos, y se ve tumbado en su ataúd abierto, y en su habitación de siempre. Se mira las manos, se siente como siempre, pero más despejado por dentro. Con una sonrisa sale del ataúd y estira todo el cuerpo dando crujidos, normal, el cuerpo estuvo mucho tiempo quieto y sin mover un musculo.

- Bueno, ahora debo...

De repente, Severus sintió que algo no acababa de encajar, y no era algo relacionado con su cuerpo. Era el ambiente. Miró su habitación, era la de siempre, pero aún así notaba algo diferente. Confuso, fue a la puerta y la abrió. Al salir queda de piedra. El pasillo ya no era el de antes, pequeño y poco espacioso, ahora era lo contrario. Grande, alto, iluminado, y muy, muy espacioso. Severus no entendía nada. Obviamente no era la casa de antes a pesar de su habitación. Corrió confuso e inquieto por esa misteriosa casa, y vio que era muy lujosa y enorme, como la mansión de un noble o algo parecido. Habitaciones y pasillos decorados con cuadros caros y famosos de todos los pintores conocidos, muebles y objetos de gran fortuna, y salas de todo tipo; sala de estar, comedor, de música, biblioteca, estudio, despacho, etc... Todo indicaba que estaba en una lujosa mansión noble.

- ¿Qué demonios estoy haciendo yo aquí? - se pregunto él echo un lío por esta en semejante sitio de repente. - ¿Estoy soñando?

Con esa pregunta en el aire, Severus huele un olor de sobra conocido. El olor de su ama Ángelus. Sigue el olor hasta encontrarla fuera de esa casa, en un jardín enorme lleno de flores florecidas y hermosas. La vampira estaba en una terraza en medio de ese jardín, y él no tarda en ir hacía allí pasando por un camino de piedra blanca. Antes de decirle nada, la morena se gira sorprendida al oírle y olerle. Sorprendida de verle despierto por lo que pudo deducir el moreno.

- Vaya, - dijo ella incrédula. - estás... despierto al fin. Y alterado de paso. - observó ella más calmada que él.

- ¡¿Qué demonios pasa aquí, Ángelus?! - pregunto él alterado y nervioso.

- Calmate, Severus, calmate por favor. - pidió ella con la mano hacía él. - Lo primero es calmarte y relajarte. Entonces, te contaré todo.

- No entiendo nada... nada de nada. - confesó él hecho un lío. - Pero si... solo a pasado unos minutos desde que quede inconsciente por enfrentarme a esa personalidad mía que me controlaba el cuerpo.

- ¿Minutos? - repitió la morena confusa. Él la miró. - Severus... han pasado 5 meses ya.

- ¡¡¿QUÉ?!! - Exclama él fuera de si. Viendo la cara de su ama, ve que es verdad. Intenta calmarse, y en pocos minutos lo consigue. - Vale, de acuerdo. Esta bien, esta bien... Entonces, ¿dónde están ellas dos? ¿Gina y Sarah?

- Gina ha salido a cazar algo para comer. - contestó ella.

Severus pidió información de Sarah haciendo gestos, pero la morena no mostró signos de querer hablar de ella en ese momento. El moreno la mira extrañado, era como si, no quisiera contarle algo que paso durante esos 5 meses que estuvo dormido.

CONTINUARÁ...

Intentaremos no tardar con el capítulo 17, lo sentimos mucho!! Nos vemos!!
avatar
ÁngelusDrakul
Alumno de Tercer año
Alumno de Tercer año

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Pura
Femenino Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 25/06/2011
Edad : 25
Varita : Corazón de Dragón
Patronus : Perro
Empleo/ocio : Vampirismo
Lugar Mágico : Reino de la Oscuridad

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Lun Abr 16, 2012 9:47 pm

ooh genial este capitulo tarde en leerlo y tuve que hacerlo a través del mobil ... ya que no estaba en mi casa
pero me gusto mucho aun que me pareció bastante diferente de todos los anteriores
espero leer el proximo capitulo pronto , Gracias a los dos por este fic Razz
avatar
AishaJackson
Miembro del consejo escolar
Miembro del consejo escolar

Casa perteneciente : Gryffindor
Estatus de Sangre : Sangre Mestiza
Femenino Mensajes : 428
Fecha de inscripción : 09/07/2011
Edad : 23
Patronus : Una Tortuga ?)
Lugar Mágico : En Hogwarts
Medallas :

Volver arriba Ir abajo

Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.