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La Segunda Vida de Severus Snape

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La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Miér Sep 14, 2011 1:44 am

Este fic esta escrito por dos personas; ÁngelusDrakul y Severus. Algunos personajes pertenecen a J.K. Rowling, pero otros me pertenecen a mi o a Severus, que se parezcan a otros es pura coincidencia. Espero que les guste.

La Segunda Vida de Severus Snape

Capítulo 1

El horror y el caos reinaban en el mundo mágico y no mágico. A diario caían personas inocentes, las calles no eran tranquilas, mucha gente debía salir con alerta y con tensión en los músculos. La era del Señor Tenebroso hacia efecto en ambos mundos; los mortifagos, así llamados, reían y se divertían matando muggles. En otra parte lejos del mundo civilizado, entre montañas y bosques tenebrosos, se alzaba un castillo majestuoso que saca fuegos artificiales. Allí más cerca se veía una guerra espantosa, el castillo caía a pedazos a igual que magos entre los contornos del castillo solo oían el aire silbar como un susurro con los hechizos. En esa espantosa guerra toda criatura viva luchaba con lo que tenía. El Profeta mandado por el Señor Oscuro hizo que enviará a otros magos de otros países y criaturas que se unieran al mago más poderoso del mundo. La noticia llegó a una de esas criaturas que... iba. Esa criatura iba caminando con paso tranquilo y calmado por las enormes raíces del bosque que rodeaba el lago y el majestuoso castillo de Hogwarts, a simple vista parecía una humana normal y inofensiva, pero las apariencias engañaban si no la veías de cerca.
La chica eran una joven de tez pálida y pelo negro azabache largo y ondulado, dejándolo caer por delante y detrás de sus hombros, su vestimenta era completamente negra acompañado de una gabardina negra de cuero larga hasta los tobillos, esas ropas dejaban claro que su piel era blanca como la nieve, pálida pero a la vez hermosa. Lo que mas aterraba de su ser era su rostro; labios rojos carmín con un rostro angelical pero al mismo tiempo siniestro por los ojos rojos intensos que mostraban en ese momento bajo la sombra de su sombrero de ala ancha que ocultaba medio rostro a la luz de la luna llena.
Cualquiera que la viera en ese momento de frente no tardaría en dejar claro que aquella hermosa joven... era una vampiresa.
La morena se detuvo al llegar al final de ese bosque para estar ante un prado solitario pero lleno de cadáveres humanos, de magos o carroñeros, la vampira no se mostró sorprendida, ni siquiera se fijo mucho en esa escena, su vista estaba centrada en el castillo que estaba más arriba, dando la impresión que tocaba al cielo. La joven morena movió su mejilla como sonriendo un poco.
- Vaya, parece que ya han empezado. - dijo ella con una voz fría que podría helar la sangre, pero al mismo tiempo angelical. - Ya veo que ese mago de pacotilla... muy pronto se le acabará la tontería de ser el Señor Tenebroso, ju.
El rostro sonriente de la vampira cambio a uno serio mientras giraba la cabeza a un lado desconcertada, entonces agudizó el olfato para acabar de captar un olor que le llamó la atención, un olor que le gustaba como a cualquiera de su especie pero que no entendía el por qué de que la oliera en un lugar como ese y en esos momentos. Curiosa, se puso a caminar, pero no hacía el castillo, sino a una casa mas apartada de ella mientras que en ese castillo también reinaba un silencio sepulcral.

Silencio. Eso era todo lo que había después de su marcha. Desde que el joven moreno de ojos verdes se fue, solo hubo silencio y tranquilidad. Apenas sentía las heridas que esa serpiente endemoniada le provocó en el cuello y diferentes partes del cuerpo, solo sentía paz, se sentía libre de todo, ya había cumplido con su parte dando sus recuerdos al hijo de la mujer que más amo en su vida. Sabía que no tardaría en irse al otro mundo, y con suerte, volvería a ver a Lily, a su amada Lily. De repente, le vio a sus oídos el eco de pasos en ese lugar solitario donde estaba solo, pero no eran pasos de los jóvenes magos de antes ni de su señor, eran pasos de botas con tacón grueso, cosa que le extraño oír. Alzó la mirada a pesar del dolor de sentir que su sangre salía de su cuerpo por ese movimiento del cuello, y entonces la vio, a una joven hermosa de pelo negro, vestimenta negra, y unos asombrosos ojos rojos.
- Vaya, así que eras tu. - dijo la joven viendo quien era él, reconociéndole al momento. - Así que decidió deshacerse de ti.
- Ah... - articulo Severus intentando articular palabra de su boca apenas en condiciones de hablar. - ¿Quién... eres... tú?
La vampira de negro no contestó, lo que hizo fue acercarse más a él hasta estar enfrente y luego arrodillarse hasta estar a su altura. Severus sabía que era mujer era una vampiresa, una criatura demoníaca bebedora de sangre humana, quizás por eso estaba allí, para beber su sangre medio esparcida por el piso secándose poco a poco. Por eso mismo, Severus se preparo para morir. Espero unos minutos y no ocurría nada, y al abrir de nuevo los ojos, vio que la vampira le sonreía de forma burlona y divertida.
- No vengo a matarte, si es eso lo que pensabas. - le aclaró ella mostrando sus blancos colmillos aposta. - Vengo a ayudarte.
- ¿Ayudarme... dices? - pregunto Severus confuso. - ¿Por qué quieres... hacer eso? Tú... eres un ser que bebe sangre humana, ¿por qué no quieres matarme para conseguirla?
- Por qué yo no soy como los idiotas de mi especie, no soy una vampira sin otra cosa que beber sangre y matar humanos. - contestó ella algo orgullosa pero sin dejar esa expresión maliciosa y aterradora típica de un vampiro. - Es que acaso... ¿Necesitas mi razón para salvarte la vida, huh? - espero una respuesta pero Severus solo la miró confuso. - Te ofrezco la oportunidad de salvarte de la muerte, pero no te estoy obligando ni nada, solo te la estoy ofreciendo. Tú eliges; morir aquí sin más, o ser como yo.
- ¿Cómo... tu, dices?
- Sí, es la única forma que tengo de salvarte por el estado en la que estas ahora mismo. Ya has perdido demasiada sangre, no te quedan más de 2 minutos. - informó ella con claridad. - Lo único que tienes que hacer es beber mi sangre para que ocupe el lugar de la sangre perdida, eso hará que cambies a vampiro.
Para Severus, esa oferta era un tanto inesperada, segundos antes pensaba que iba a morir, y estaba dispuesto a aceptarlo. Pero ahora era diferente, la oferta de esa hermosa vampira le atraía de forma que no podía explicarse ni a si mismo, solo sabía que no deseaba morir y que deseaba ser salvado por ella. Con eso en mente, Severus mostró una expresión suplicante y desesperada, para la vampira era fue la señal.
Acto seguido, la vampira se remangó el brazo para dejar a la vista su antebrazo, y a la vista de Snape, ella sacó los colmillos y se mordió la muñeca con fuerza hasta hacerse sangrar por doquier, dejando ver sus dientes teñidos de rojo. Severus se mostró horrorizado y sorprendido, pero entonces la vampira acercó la muñeca a él para que bebiera con rapidez, ya que, la herida se curaba sumamente deprisa.
- Bebe, Severus Snape. - animó ella con sangre escurriéndose por su comisura hasta la mandíbula. - Pronto estarás como nuevo.
Severus quiso saber por qué sabía su nombre, pero su mente se nublo nada más oler la sangre muy cerca de su nariz. Nada más sentir el contacto de la piel fría bañada en esa sangre, Severus empezó a beber con frenesí, como si esa sangre no fuera asquerosa para él, sino como un manjar exquisito para él, entonces agarró con ambas manos ese delgado pero musculoso brazo para mantenerlo firme ante él mientras bebía sin parar.
- Tranquilo, bebe con calma. - dijo ella sonando jadeante pero con cierta excitación. - Calma...
Los latidos de Severus empezaron a sonar con fuerza bajo su pecho con cada trago que daba de esa sangre exquisita, como si su corazón fuera a salir por el pecho disparado ante tanto placer, aún así él continuó bebiendo hasta que el corazón empezó a dolerle bajo el pecho para luego apartar bruscamente el brazo de ella para empezar a jadear dolorosamente. La vampira se miró la mordida, ésta desaparecía rápidamente hasta no quedar nada de ella, como si nunca hubiera estado, entonces miró al moribundo Severus.
- ¿Qué... me esta pasando? - pregunto él sintiendo su cuerpo arder con fuerza.
- Tranquilo, enseguida pasará. Solo aguanta un poco. - tranquilizó ella calmada. - Lo que sientes es que tu cuerpo mortal se esta muriendo, pero no hagas caso. Lo mismo nos ocurre a todos.
- ¿Por qué... haces esto por mi? - pregunto Severus aún confuso por las acciones de ella. - ¿Quien eres... en realidad?
Antes de contestar, la vampira sonrió con la mejilla alzada con cierta ironía.
- No tengo respuesta a tu primera pregunta, todavía. Pero, a la segunda sí. - dijo ella sonriendo amistosa y social. - Yo... me llamó Ángelus, es todo cuanto debes saber por ahora.
Tras oírle decir eso, Severus pierde repentinamente el conocimiento tras notar que el dolor corporal desaparece por completo. Mientras, los oídos de Ángelus captaron que en el castillo Hogwarts volvían a oírse el sonidos de hechizos sin parar, la lucha volvió a empezar. Ella intuyó que esa guerra acabaría pronto, pero eso no era excusa para quedarse allí para que les descubrieran, así que cargó a Severus sobre su hombro como su fuera un enorme saco negro para irse caminando de allí sin mostrar dificultad para cargar con el cuerpo del hombre de negro. Al estar de nuevo en el lugar donde estuvo antes contemplando el castillo, Ángelus se medio giro un momento para mirar el castillo, y entonces empezó su caminata con Severus para irse de allí sin que nadie lo supiera.

Al día siguiente, se supo de la victoria de Harry Potter junto a sus amigos en Hogwarts, y naturalmente, la derrota y muerte del Señor Tenebroso, Lord Voldemort. Unos celebraron y festejaron esa victoria, se sentían libres de ese miedo que tuvieron por décadas, pero otros lamentaron y maldijeron esa victoria, ya que el corto imperio de Voldemort les dio lugares importantes y diversión, ahora que estaba muerto, no les era posible seguir, y si lo hacían serían detenidos y enviados directamente a Azkaban. Las criaturas mágicas se sintieron igual que ellos, alegres o desgraciados. Quienes más lamentaban la derrota de Voldemort eran los Hombres-Lobo, unos seres mitad hombre mitad lobo que estaban secretamente en guerra con los vampiros, sus enemigos más odiados. Con la derrota de Voldemort, los Hombres-Lobos estaban como antes, en desventaja con los vampiros sin los magos tenebrosos, ya que, los vampiros también eran expertos en la magia pero sin usar varitas, incluso se decía que ellos mismos enseñaron a los humanos a usar la magia de forma diferente a ellos pero de un modo similar también. Y así, la guerra de Hogwarts terminó mientras que una seguía desde tiempos olvidados por el hombre.

Una vez que se hizo de noche, Snape despertó sobresaltado y se incorporó para estar sentado con el pecho agitado de lo asustado que estaba. Él no recordaba demasiado lo que paso, pero enseguida le vino imágenes de lo ocurrido; la reunión con su señor a solas en la Casa de los Gritos, el ataque de la serpiente, la sensación de estar a punto de morir allí, y... a ella. Severus enseguida recordó que paso antes de desmayarse y observó el lugar. Estaba en una habitación desconocida para él pero bien acogida, y al mirarse el cuerpo vio que estaba completamente curado sin ninguna herida, ni siquiera cicatriz. También vio que sus ropas eran distintas a las suyas habituales, eran unas mas aflojadas para estar cómodo en la cama donde estaba, vio que las suyas estaban en una silla junto a la cama. Aparté de todo eso, estaba solo allí con apenas una lampará iluminando ese pequeño cuarto.
- ¿Dónde... estoy? - pregunto en voz alta extrañado de estar allí.
- Mm, la Bella Durmiente ya se ha despertado.
Severus se sobresalto al oír a alguien allí, y al girarse a la puerta vio que estaba aquella mujer de negro apoyada en el, como si hubiera estado todo el tiempo allí. Severus ni siquiera la oyó entrar, cosa que le asombro y asusto, él que no se asustaba de esas cosas a menudo. Ángelus se apartó de la puerta para ir hacía él y sentarse en la cama sin moverlo demasiado, Severus se apartó un poco desconfiado y precavido. Ángelus lo vio pero no comentó nada, lo ignoró.
- ¿Cómo te encuentras? - pregunto ella con sinceridad.
- Curado. Completamente curado. - contestó él sonando y mirándola con mucha desconfianza. - ¿Es por la sangre de antes?
- Sí, ya deberías saberlo. - dijo ella. - ¿Aún no confías en mi?
- Eso es algo difícil de hacer debido a la situación. - contestó él orgulloso. - ¿Por qué me has ayudado? ¿Por qué apareciste allí en ese momento? ¿Qué ganas haciendo esto de hacerme vampiro como tú? ¿Soy ahora tu siervo o algo así?
- Muchas preguntas tienes para ser un profesor brillante por lo que he oído ¿no? - comentó ella observadora. Severus la miró con recelo y enojo. - Muy bien, te las iré contestando con el tiempo. Ahora debes descansar un poco más. Lo necesitas. - dijo mientras se ponía en pie para marcharse.
- ¿Para qué? - preguntó siguiéndola con la mirada confuso.
- Tu instrucción. - contestó girándose a él sobre su hombro.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado este primer capítulo, decid la vuestra y quizás enseguida publicamos el siguiente capítulo. Felicitar también a Severus que ha puesto mucho de tu parte, sobretodo en la imaginación de la historia. Muchisimas gracias por leer este fic. Nos vemos.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  SeverusHorcrux el Miér Sep 14, 2011 3:22 am

Se nota que la idea es de Sev puesto qie le atrae mucho este tema pero ambos dos teneis merito por este curradisimo capitulo , demasiado largo para mi gusto pero la historia es muy buena sobre todo pal que le gusten los verdaderos vampiros ,seguiré esta historia.Me ha encantado chicos xD


En este mundo traidor nada es verdad ni mentira;todo es según el color del cristal con que se mira


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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Vie Sep 16, 2011 5:12 am

Seve, Angelus muy buen fic happy
me a gustado mucho leerlo , sobretodo por que a mi los vampiros tambien me gustan
asi que esperare la continuacion , animos chicos!!
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Dom Sep 18, 2011 12:10 am

Muchas gracias a los dos por nuestros comentarios y opiniones jjeje, os los agradecemos mucho. Bueno, no os hago esperar más, aquí tenéis el 2.

Capítulo 2

Un apetito voraz. Eso es lo que sintió Severus en su segunda noche como vampiro al despertar de su letargo diurno. Despertó saliendo de un ataúd que la vampira Ángelus le dio para esa noche, uno que no era muy cómodo y particular, ella ya le dijo que se le compraría uno mas a su gusto. Una vez levantado y vestido con sus ropas limpias, se sentó en el ataúd tapado inclinado hacía delante. Esa sed que sentía en la garganta era insoportable, era un ardor incomodo que no le dejaba tranquilo, incluso empezó a inquietarse de esa sed. Al tocarse la garganta con la mano, la puerta se abría para dejar paso de nuevo a Ángelus. La vampira iba con sus ropas de la última vez, pero sin su larga gabardina negra, dejando ver una camiseta ajustada al torso sin mangas de color negro, dejando a la vista una delgados pero blancos y hermosos brazos, y el cuello estaba abierto, dejando ver que tenía una especie de símbolo de magia negra grabado en el lado izquierdo de el. Él se fijo pero enseguida apartó la vista para ignorarla.
- Buenas noches. - saludo ella cerrando la puerta tras de si. - ¿Qué tal tu primer día durmiendo como vampiro en un ataúd?
- Bastante incomodo, si te soy sincero. - contestó él sonando enojado sin mirarla demasiado a la cara, desviándola. - ¿No puedo dormir en una cama siquiera?
- No. - Negó Ángelus con voz sería. Snape la miró al oírla de esa forma. - El ataúd es el único refugió para nosotros, créeme. Muchos han intentado dormir en una cama como los humanos, y siempre han acabado muertos de verdad.
- ¿En qué sentido de “muertos”?
- Hemorragias nasales y por otras partes del cuerpo. La perdida de sangre y la incapacidad de moverse durante el día a pesar de estar en la sombra hace que te debilites más y más, hasta que te conviertes en un cuerpo momificado, débil y vulnerable. - explicó Ángelus, Severus sintió nauseas al oír eso, imaginándolo. - Al estar así, los humanos acaban por descubrirlos, y los exponen al sol para dejar que ardan en llamas hasta convertirse en cenizas.
- Entendido. - dijo él disimulando su malestar. - Tendré que acostumbrarme a muchas cosas, ¿no?
- No hace falta que te conteste a eso si ya lo sabes. - dijo Ángelus de pie con los brazos cruzados. - ¿Empiezas a sentirlo?
- ¿Sentir qué?
- La sed.
Al decir esa palabras, Severus sintió ese ardor con más fuerza, como si esa sed cobrará vida propia. Él no pudo evitar mostrar molestia y tocarse la garganta como si le faltará el aire, eso confirmó las sospechas de Ángelus.
- Ya veo que así es. - confirmó ella con ironía. Severus apretaba los dientes con fuerza ante esa sed. - Vamos, debes alimentarte.
- Espera. - detuvo él. Ángelus lo miró estando ya de espaldas a él. Lo miró por encima de su hombro. - Quiero saber por qué.
- ¿Por que qué?
- ¿Por qué me elegiste a mi?
- Agh, ¿Ya estás otra vez con eso? - pregunto ella con pesadez mientras se giraba del todo a él. - Creo habértelo dicho en su momento: ¿Necesitas mi razón para salvarte la vida? - pregunto ella, repitiendo la pregunta que ya le hizo. El moreno la miró molesto, eso no era una respuesta para él. - Yo aparecí allí siguiendo el olor de la sangre, te ofrecí ayuda y tu la aceptaste, nada más.
- ¿Y esperas que me crea eso? - pregunto él insatisfecho. - ¿Es que vas por hay ayudando a todo aquel moribundo para convertirlo en tu esclavo particular?
- Ju, ya veo que no eres de aquello que callan lo que piensan. - comentó ella observadora pero sin pizca de enojo o humillación. - Tal y como he oído hablar, Severus Tobias Snape Prince.
Severus quedo de piedra al oírla nombrarle por su nombre completo; ella parecía conocerle de antes de encontrarle en la Casa de los Gritos. La vampiresa lo miraba con una sonrisa divertida por la cara que él mostraba de la sorpresa, éste al saberlo la cambio con nerviosismo para mirarla serio y desconfiado.
- ¿De qué me conoces? - pregunto.
- Se mucho de ti, Severus. No te preocupes, ya tendremos tiempo de charlar. Ahora... debes alimentarte cuanto antes. Vamos.
Ángelus se dio la vuelta de nuevo para abrir la puerta y pasar por ella, entonces se detuvo. Severus sabía que le estaba esperando, ya que no se movía de su sitio. Dudoso, pensó si era bueno confiar en esa mujer vampira que apenas conocía, pero ella le salvo, y quizás en verdad quiso ayudarle por buena voluntad y sin nada a cambio. De todas formas, no le quitaría ojo de encima hasta estar seguro de confiar en ella. Con eso en mente se puso en pie para ir con ella a donde fuera.
Ante de irse a la ciudad, Ángelus quiso enseñarle la casa a Severus para que la conociera un poco, ya que, ese será su hogar hasta que sepa cuidarse solo. La casa era pequeña pero acogedora y elegante, del estilo clásico de familias ricas y aristócratas, por eso él pensó que ella debía ser de esa época; del siglo XVIII mas o menos. La casa era de dos plantas, ellos bajaron del segundo piso donde estaban los dormitorios, abajo estaban la Sala de Estar, la Biblioteca y el Comedor, mas abajo estaban la cocina y el Trastero. Ellos dos no eran los únicos habitantes en la casa, también había una criada que apareció en ese momento ante ellos nada más bajar por las escaleras del final del pasillo.
- Buenas noches, mi señora. - saludo la joven con educado y con una sonrisa encantadora. - ¿Desea que les traiga algo?
- Traeme mi abrigo. - ordenó Ángelus con una sonrisa amable y social. La chica así lo hizo y no tardó nada en dárselo. - Gracias.
- ¿Desea algo más?
- No, puedes irte. No estaremos para comer aquí, tienes la noche libre. - dijo Ángelus con amabilidad. - Buen trabajo, Tara.
- Gracias, señora. Con permiso. - la joven criada hizo una reverencia para retirarse de allí, desapareciendo por una puerta.
- ¿Ella es tu criada? - pregunto Severus con una ceja alzada por la extrañes.
- Mientras vivo en Londres, si. Es buena niña, y hace bien su trabajo. - dijo Ángelus mientras se ponía la gabardina negra.
- ¿Te la comerás cuando no la necesites más o qué?
- ¡No! - exclamó ella mirándolo asqueada. - ¿Por quién me tomas, huh? Ya te he dicho que no soy como los demás vampiros.
- ¿En serio? - pregunto él con cierto recelo. - ¿Por qué?
- Pronto lo sabrás, mi querido amigo. - dijo ella con una sonrisa picara, entonces camino hacía la puerta.
- No soy tu amigo. - contradijo Severus. Ángelus volvió a girarse a él bailoteando un poco. - Puedo ser tu siervo, pero yo no soy tu amigo, tenlo claro eso.
Ángelus no dijo nada ante ese comentario grosero y vacilante, simplemente, sonrió con la comisura de forma que hasta Severus sintió miedo, esos ojos rojos intensos y penetrantes emparejado con esa sonrisa tranquila y relajada helada la sangre a cualquiera. Con todo aclarado, ambos salieron de la casa para ir tranquilamente por las calles de Londres como personas normales a la vista de todos quienes iban y pasaban por su lado. Durante la larga hora que estuvieron caminando, Severus oía con suma claridad el latido de las venas sanguíneas de la gente a su alrededor como su fueran las suyas propias, que por cierto, ya no le latían. Ese sonido hacía que el ardor en su garganta empeorara más, a tal punto que no podía evitar tocarse el cuello con molestia como si le doliera o le faltará el aire. Ángelus iba a un paso delante de él, pero aún así podía oír los jadeos de él debido a la sed que tenía.
- Ten paciencia. - dijo Ángelus en susurro para que le oyera solo él. - Ya llegamos al lugar que es perfecto para ti y tu sed.
- ¿Y qué... lugar es ese? - pregunto Severus acelerando los pasos hasta estar a su lado con una mirada desconfiada e inquieta.
- Pronto lo verás por ti mismo.
Severus la miró de reojo sin dejar de estar seguro de confiar en ella o no. La siguió por las calles principales de Londres repletas de gente, él aguantaba como podía las ansias de morder a un humano allí mismo y deleitarse con su sangre hasta la saciedad, lo aguantaba como mejor sabía hacer, y Ángelus le felicitaba en silencio ese esfuerzo. Después de mucho caminar, Severus se fijo de que abandonaron la gente principal para ir por uno apenas con gente apoyada en las paredes con su pareja o solos fumando un cigarro por aburrimiento. Antes de siquiera preguntarle, él vio que Ángelus paraba frente a una puerta custodiada por dos guardias enormes como gorilas vestidos de negro y gafas de sol ocultando sus ojos. Al alzar la mirada vio que parecía un club.
- ¿Qué es este sitio? - pregunto Severus extrañado. Ese sitió parecía un club privado como cualquier otro y no un lugar para que vampiros que desean alimentarse.
Ángelus no contestó, sino que se acercó a la puerta ante los gorilas, éstos al verla no le preguntaron nada, simplemente la dejaron entrar con su acompañante, que al ver eso, quedo sorprendido pero que enseguida siguió para no quedarse fuera. Una vez dentro, era un lugar muy distinto a fuera, y eso sorprendió todavía más al vampiro moreno.
- Este sitió es... - exclamó asombrado con los ojos en órbita y la boca abierta en forma de O.
- No te lo esperabas ¿verdad? - comentó Ángelus riéndose en bajo de su expresión. - Este es mi lugar favorito de la ciudad, el lugar favorito... para todos los vampiros que viven aquí y en todo el país británico.
Severus Snape no daba crédito a lo que veía en ese lugar. Ese local tan apartado de la calle principal, era uno exclusivamente para vampiros, era un local que era mitad discoteca y mitad bar nocturno, lleno de gente que era vampira y también algunos humanos que les acompañaban, incluso algunos tenían visiblemente la marca de colmillos en el cuello o en otra parte del cuerpo. Los camareros que pasaban entre la gente también eran humanos, pero el que estaba en la barra era vampiro. El local era casi todo de color negro brillante con los colores de la luz esférica que había en medio del local colgando, dando color a ese lugar tan particular y único. Desde fuera apenas se oía la música tan alta que se oía, seguramente las paredes eran de un material especial que aislaba el sonido.
- ¿Qué te parece? - pregunto Ángelus sacándolo de su mente observando el lugar con detalle. - ¿Te he sorprendido?
- Sí. La verdad es que si. - afirmó él sonando serio como podía. - ¿Qué es este sitio? ¿Y como sale desapercibido?
- Esto es obra del dueño del local. Tardo mucho en poder abrirlo, pero finalmente hay un lugar donde nosotros podemos ser como somos sin temor a que nos descubran o nos maten.
- ¿Vienes aquí a diario?
- No, solo en ocasiones. Aquí vienes los que siempre quieren pasarlo bien con los humanos que se ofrecen libremente a ellos.
- ¿Y aquí piensas darme sangre para adaptarme? - pregunto él algo incomodo pero excitado por algunas humanas que se mostraban atrayentes para cualquiera. - No se si es buena idea.
- Confiá un poco en mi respeto a esto, Severus. - pidió Ángelus cogiéndolo del brazo para arrastralo con ella. - Si haces todo lo que te digo, en poco tiempo serás todo un vampiro como todos los demás.
- ¿Cómo tú?
- No exactamente, pero casi. - contestó ella sin mirarlo y sin dejar de caminar entre la gente.
- ¿Qué quieres decir? - pregunto Severus ante esa respuesta enigmática. - ¿Es que acaso... tú no eres como ellos?
- De nuevo con las preguntas. - dijo ella suspirando agobiada. - Se un poco más paciente y te daré todas las respuestas que quieras, esta noche... concentrate en saber controlarte cuando bebas por primera vez de un humano.
- ¿Me vas a dejar alimentarme de un humano? ¿Aquí y ahora? - pregunto Snape asombrado.
- Por supuesto, y espero que sepas controlarte, por qué sino... - le miró girando la cabeza. - voy a tener que matarte.

CONTINUARÁ...

Fanfic creado por ÁngelusDrakul y Severus, decir la vuestra sin vergüenza, que las aceptamos con gusto jeje.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Sep 18, 2011 3:18 am

woow este fic es genial
pero me extraño mucho el club privado Shocked
el final me dejo intrigada....tengo ganas de leer mas
espero que pongais 3 capitulo pronto
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Sáb Sep 24, 2011 11:20 pm

Me alegra ver que hay una fan que ya admira este fic jejeje. Espero que este tembién te guste, a ti y a todos los demás que esten leyendo este fic pero que no dicen nada, todavía jeje.

Capítulo 3

- ¿Qué vas a tener que matarme, dices? - pregunto Severus con una ceja fruncida, no parecía muy sorprendido ni asustado, solo extrañado.
- Así es. - afirmó ella fría y con la mirada directa a los ojos de Severus.
- ¿Y por qué tendría que creer eso, huh? - pregunto con cierta vacilación cruzando los brazos con firmeza. - Solo hace un par de noches que me mordiste para convertirme en vampiro... ¿Por qué debería creer esa amenaza?
- Por una sencilla razón; por qué no me conoces en absoluto... todavía.
Eso era cierto, Severus no conocía de nada a Ángelus, su creadora. Solo se conocían desde hacía dos noches, y todavía no sabía nada, pero pudo saber que ella a él si le conocía. Eso a él no le gustaba nada, que ella supiera de él y no a la inversa. Al estar callado, Ángelus se dio la vuelta para pasar entre la multitud de vampiros y humanos que estaba en ese local bailando a lo grande por la música que sonaba en ese momento. Severus siguió a la vampiresa morena como pudo, y vio que se dirigía a la barra donde servían bebidas. Ella se sentó en una silla giratoria sin espaldera con los brazos cruzados sobre la barra de madera algo mojada por liquido esparcidos encima de las bebidas servidas a los demás clientes. Severus estuvo detrás de ella pero a espaldas para no mirarla molesto y desconfiado, no creía que estando sentados allí sirviera para enseñarle a alimentarse como todo vampiro debía.
- ¡Hombre Ángelus, cuanto tiempo sin verte por aquí!
- Buenas noches Spike.
Severus no pudo contenerse y se giro de lado para ver de quien era esa voz que saludo a Ángelus, entonces vio que era un joven que estaba al otro lado de la barra junto al camarero que le servía una copa de algún licor, era un joven un tanto particular que no vestía con el traje de camarero como el otro, pero tampoco iba como los clientes del local, no de forma poco llamativa. El joven de nombre “Spike” era uno delgado pero buen musculado con ropas negras, hacían pensar que se trataba de un roquero o un guaperas de la noche, sobretodo por el pelo rubio platino al estilo punk que recordaba algún cantante de rock antiguo, pero al ver que era pálido y con los dientes muy blancos, Severus supo al momento que se trataba de un vampiro también.
- Veo que tus fiestas no dejan de triunfar. - comentó Ángelus girándose a la multitud un momento. - ¿A qué se debe esta vez?
- Por nada especial, ya me conoces. - contestó el rubio sonriendo simpático y animado. - ¿Qué haces por aquí esta noche?
- Estoy en misión oficial de maestra. - contestó ella, entonces miró de reojo a Severus. - Tengo que enseñarle a alimentarse.
- ¿A este viejo escuálido? - pregunto Spike al ver a Severus, señalándolo con el dedo sorprendido y maleducado. - ¿No es un poco mayor para ti, Ángelus?
- No es lo que insinuás, Spike. Es una larga historia, y no necesitas conocerla. - dijo Ángelus pasiva de ese comentario.
- Vale, Vale... tampoco te pongas así guapa. - dijo Spike con las manos en alto exclamando calma y desinterés.
Severus se sintió humillado por como le llamo ese vampiro que se pasaba de listo por el hecho de ser un amigo de ella, pero aguanto las ganas de decir algo, no quería caer tan bajo como ese vampiro.
- Entonces, ¿Querrás un par para enseñarle o qué? - pregunto entonces Spike a Ángelus.
- Si por favor, y que sean de las mejores. - pidió Ángelus dando un giro a la silla para luego ponerse en pie. - Cuento contigo.
- ¡Marchando Amor! - acató él petando los dedos divertidamente. Entonces se fue corriendo de allí.
Severus no entendió la forma en la que ellos se hablaron, pero no le dio buena espina. Entonces, Ángelus le cogió del brazo para arrastrarlo con ella alguna parte sin decirle nada, Severus se resistió un poco pero al ver que ella era verdaderamente fuerte se dejo llevar por ella. Ambos se apartaron del resto de la gente para entrar en una especie de pasillo rojo chillón apartado de la fiesta, pero que había alguna que otra pareja de vampiros, humanos y vampiros-humanos intimando un poco. Severus se frotó un poco los ojos por el brillo de ese rojo del pasillo con esa luz tan brillante, pero enseguida se acostumbro y vio que ese pasillo hacía zic zac algunas veces, hasta que al girar en la última esquina a la derecha se vieron numerosas puerta marrones con números dorados en cada uno. Allí no había nadie, ni siquiera se oía si había alguien dentro de las habitaciones. Ángelus siguió caminando con el brazo de Severus agarrado con firmeza para que la siguiera, entonces, se detuvo ante una de las puerta, casi al final del pasillo.
- ¿Vas a soltarme ya o qué? - pregunto Severus, después se libero de esa mano con brusquedad sin recibir respuesta. Ángelus le miró. - No soy ningún niño que tengas que coger de la mano para guiarle.
- No era esa mi intención, Severus. - aclaró ella sonriendo disimuladamente. - Solo quería asegurarme de que me seguías.
- ¿Por qué no tendría que seguirte?
- Vete a saber. - dijo ella con un gesto con los hombros disimulando pasividad y curiosidad. - Quizás... por miedo.
- ¿Miedo? ¿Yo miedo... de qué? - pregunto Severus.
- ¿No lo sabes? - pregunto ella como respuesta. - Miedo de lo que te dije antes. De que te mataría si matabas a la humana de quien te alimentarás esta noche.
Severus se quedo mudo ante eso, no supo que decir para contradecirla. La miró sin poder articular palabra, incluso con la boca abierta a punto de decir algo, pero hay se quedaba, sin decir palabra alguna. No podía contradecirla. Ella en el fondo tenía algo de razón; él tenía cierto miedo por lo que dijo antes, y no podía evitar mentir para no mostrar sus verdaderas emociones, sobretodo después de lo que le paso la ultima vez. Entonces, Severus bajo la mirada viendo que no iba a decir nada, y Ángelus, se rió bajo con la comisura alzada, otra vez.
- ¿A qué hemos venido aquí? - pregunto él sin mirarla, sonando serio.
- Enseguida lo sabrás. - respondió ella, entonces giró el picaporte de la puerta que no estaba cerrada con llave.
Al estar la puerta en par, ambos vieron en interior de esa habitación, y Severus quedo boquiabierto y Ángelus sonriendo maliciosa. La habitación era una pequeña con una cama doble de sabanas y mantas rojas carmín, una mesita con un par de sillas, un armario de licores en mino botellas y otros alimentos de picoteo, y una puerta que conducía a un baño pequeño. En las paredes había alguna que otra pintura sencilla y no conocida, posiblemente de algún pintor actual y principiante, pero esas pinturas daban un toque llamativo y agradable a la habitación. Severus no entendía el por qué había una habitación de hotel en un local como ese, y tampoco entendía el por qué de estar allí sin nadie más. Estaban solos en esa habitación.
- ¿Qué hacemos aquí? - pregunto Severus una vez dentro de la habitación observándolo con detalle, curioso y confuso. Entonces se giró a Ángelus que cerraba la puerta. - Ángelus, ¿Qué...?
Severus se dio cuenta de que al cerrar la puerta, la música de la fiesta que tenían allí no se oía apenas, como si fuera un susurro a lo lejos, cosa que le dejo perplejo. No tardo en entender que esas paredes y puertas servían para aislar los sonidos en ambos lados, sobretodo por los vampiros que iban allí. Todo empezó a cobrar sentido para el mago moreno que miraba a Ángelus, quién sonreía divertida y maliciosa con las manos en la cintura, como si estuviera esperando algo, y ese “algo” llegó picando a la puerta.
- Adelante, esta abierto. - dijo Ángelus de espaldas a la puerta. La puerta se abrió, y de ella se asomó Spike con una sonrisa amistosa, mostrando así los colmillos. - Te esperaba, Spike. - saludo Ángelus sin mirarlo. - ¿Lo has traído?
- ¿Acaso dudas de mi? - pregunto Spike con humor. - Aquí las tienes.
Spike abrió más la puerta y lo que entró con él dejo petrificado al mago de negro; entraron dos humanas jóvenes. Una de ellas era rubia con el pelo largo y liso, con ojos azules oscuros, y la otra pelirroja con el pelo hasta la nuca y rizado, piel bronceada. Eran diferentes, pero ambas iban con ropa ligera y ajustada; camiseta de tirantes ajustado y minifalda vaquera. Las dos fueron conducidas por Spike hasta estar ante Ángelus y Severus con la mirada baja y las manos sujetas por delante, educada y calladas.
- ¿Qué? ¿Están bien o no? - pregunto Spike sin dejar esa sonrisa picara suya.
- Mm... - exclamó Ángelus mirándolas de arriba abajo. - Sí, están bien. - afirmó. - Gracias Spike, me servirán para esta noche.
Con eso Spike asintió con la cabeza, entonces se retiro dejando a las chicas con ellos cerrando la puerta de nuevo. Severus no entendía nada, pero tampoco se atrevía a decir nada, ya se temía para que estaban en esa habitación con esas dos jóvenes allí. Ángelus se acercó a ellas para pedirles con educación y amabilidad que se sentaran en las dos sillas que habían allí, ellas así lo hicieron sin mostrar signos de tener miedo de ella, más bien estaban contentas y animadas, cosa que aterro más a Severus.
- Bueno, - dijo Ángelus, entonces se giró a Severus que se sobresaltó. - ¿Cual prefieres?
- ¿Qué?
- Qué a cual quieres para probarla primero. - dijo Ángelus señalando a ambas chicas. - Vamos, te dejo elegir.
Severus no daba crédito a lo que oía; le estaba dejando elegir a una humana para que se alimentará de ella como si nada, como si fuera lo más natural del mundo. Él miró a las chicas y vio que les sonreía como diciendo “eligeme a mi, por favor”, y eso le puso enfermo en parte, pero también sintió una sensación extraña, como un... placer interior que le hacía elegir a ambas para probarlas. Intento una y otra vez quitar ese deseo de la mente pero la sed que tenía no le dejaba, lo deseaba con desesperación y sabía que no aguantaría mucho tiempo así, debía alimentarse enseguida, ya. Con temblor y miedo, alzó lentamente el brazo extendido con el dedo indice para señalar; eligió a la rubia.
- Muy bien, tú primero. - dijo Ángelus a la rubia que se puso en pie de un salto emocionada. - Tranquila querida, que él es nuevo en esto, así que tendrás que tener paciencia, ¿de acuerdo? - pregunto ella, la rubia asintió con ganas. - Bien, pues... empecemos.
Ángelus condujo a la joven hasta la cama donde la sentó con ella detrás suyo, apoyándola sobre si. Entonces, le indicó a Severus que se acercará, y él así lo hizo nervioso y aterrado. Una vez sentado frente a ellas, Ángelus despejo un lado del cuello de la chica, quitando el cabello y la tira de la camisa, dejando despejado la zona más conocida que solían morder los vampiros; la yugular. Severus pudo ver con claridad las venas yugulares palpitar bajo la piel de la joven, cosa que le sorprendió al principio. Dedujo que era una habilidad vampira, incluso podía oír a esa distancia las pulsaciones de esa vena llamándole desesperadamente por el nerviosismo y ansias de la joven para que le mordiera justo hay, pero entonces vio que Ángelus acariciaba esa forma con la punta de los dedos con delicadeza y seducción. Severus alzo la mirada para mirar a Ángelus, y vio que ésta tenía los ojos brillando con intensidad asesina y sedienta, mostrando los colmillos sin dudar.
- ¿Qué vas a...?
No le dio tiempo a acabar la pregunta; Ángelus mordió con fuerza y sin vacilación a la joven dando un rugido, haciendo crujir la carne de esa forma, y haciendo gemir de dolor a la chica para luego gemir de placer y relajada. La sangre enseguida brotó para deslizar por el pecho de la joven, ésta tenía una expresión de placer absoluta y unas mejillas sonrosadas por ese placer. Un minuto después, Ángelus dejaba de morderla para alzar la mirada y mirar a Severus asombrado y pálido como un muerto del susto que tuvo, entonces, sin dejar de mirarle a los ojos, le ofreció unirse al festín, la chica también lo hizo extendiendo los brazos a él.
- No te resistas a ella, Severus Snape. - dijo Ángelus con una voz aterradora y la boca llena de sangre chorreando, como una depredadora alimentándose de una presa, aconsejándole. - Cuanto más te resistas, más peligroso será el momento de alimentarse de un ser humano, y más doloroso será.
Severus miró y olió la sangre, y el instinto le empujaba a acercarse más y más, hasta que estuvo hay apoyado sobre la herida para lamerla tímidamente, hasta que acabo mordiendo también con desenfreno, dando placer a la joven que le abrazaba invitándolo a seguir, mientras, Ángelus lo miraba de reojo con la barbilla y el cuello manchados de sangre humana, sonriendo sarcástica.
- Ese es mi chico.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado, me ha costado este último, menudo lio jejejeje. Intentaré no tardar tanto como ahora, nos vemos.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Sep 25, 2011 12:07 am

jaja este capitulo esta muy bien xD pobre rubia , pero me quede pensando en la otra chica, la mordera tambien a ella?
bueno espero pronto el siguiente capitulo Razz
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Dom Oct 02, 2011 12:01 am

Me gusta ver que os gusta este fic, y tengo que reconocer que nos cuesta escribirlo jejejeje. Bueno, aquí os dejo el cap 4, y siento de nuevo la demora, ya sabía como ya esto de inspirarse y todo eso jeje. Que disfrutéis.

Capítulo 4

“Severus... Severus...”
El mago de negro oía esa voz llamándolo a lo lejos, se iba oyendo más y más alto, como si se aproximará el dueño de esa voz. Se encontraba en un lugar oscuro, ni siquiera notaba que estuviera de pie en alguna superficie, mas bien, parecía estar levitando. Severus miró a su alrededor volteándose todo el tiempo nervioso y confuso, no veía más que oscuridad, sin nada más en ese lugar.
“Severus...”
- ¿Hola? ¿Hay alguien? ¡¿Hola?! - llamaba él oyendo esa voz que seguía llamándole.
“Severus... estoy aquí, Severus...”
Severus estuvo seguro de que esa voz que le llamaba no era de Ángelus, ni mucho menos por el tono de voz, era de otra persona. Puso atención a esa voz para ver si la había oído antes. Esa voz era de una mujer, pero no era parecida a la de Ángelus en nada, era como más melancólica y sonaba como triste y dolida por algo por como le llamaba, eso entristeció a Severus sin saber el por qué de ello, ¿acaso conocía la dueña de esa voz y no se acordaba?
“Severus... ¿Por qué...?...”
¿Por qué? ¿Por que de qué? Severus no entendía nada. La voz sonaba más cercana pero seguía sin ver nada en esa oscuridad, y también sonaba más dolida y triste, con cierto odio y sufrimiento. Cada vez se sentía más inquieto y asustado por estar en esa oscuridad, solo y ni nadie. Al sentirse así, se cogió fuertemente de los brazos para calmarse de ese miedo que empezaba a afectarle al cuerpo, temblaba de miedo y quería detenerlo a toda costa, no quería parecer de nuevo débil, como cuando era joven.
“¿Por qué lo hiciste, Severus...?”
- ¡¿Por que hice qué?! ¡¿Quién eres y dónde estás?! - pregunto él harto de oírla y no verla a la cara. - ¡¡Muéstrate!! ¡¡Quiero verte cara a cara, muéstrate ahora mismo!!
Tras decir eso desahogándose y quitándose ese miedo de encima, Severus sintió un escalofrió provenir de su espalda, como si de la nada hubiera aparecido una presencia detrás de si. Entonces, tragando saliva se fue volteando hasta ver de quién se trataba, y al verlo quedo de piedra, petrificado como una estatua de bronce con tan solo ver a la mujer dueña de esa voz; Lily Evans Potter.
- Li... Lily...
La mujer de cabello rojos como el fuego miraba al mago directamente a los ojos con los suyos de color azul celeste, los miraba con cierto dolor y rabia. Severus los miró, pero eso no fue lo que llamó su atención, sino el rostro y el resto del cuerpo. La piel y el aspecto de la mujer era sombrío y aterrador; tenía la piel pálida y grisácea, como si... estuviera muerta. Estaba como aquella vez en su casa, en la habitación de su hijo Harry, entre sus brazos... muerta.
- ¿Por qué, Severus? - pregunto ella balanceando su cabeza a un lado y a otro disimuladamente, sus ojos parecían humedecerse.
- ¿Eh?
- ¡¡¿POR QUÉ DEJASTE QUE ME MATARÁ?!!

- ¡¡UAAHH!! - Gritó él horrorizado. - ¡¡NOO!!
- ¿No qué?
- ¿Eh?
Severus se giró a un lado y vio que hay estaba Ángelus sentada en una silla mirándolo aburrida y cansada de esperar. La vampiresa se sentaba de forma poco habitual en una mujer, más bien, se sentaba como un hombre con pocos modales. Severus se vio en su habitación, sentado en su ataúd abierto en par por el sobresaltó que dio al despertarse, entendió que aquello de antes había sido un sueño, una horrible pesadilla. Al saber eso suspiró aliviado apoyando el rostro en ambas manos, dando un suspiró ahogado del susto que recibió por esa pesadilla vivida.
- ¿Te encuentras bien? - pregunto la vampira que estaba hay sentada sonando extrañada y curiosa. - Parece como si hubieras visto un fantasma.
- No es nada, estoy bien. - aseguro él con su voz fría y insociable.
- ¿Si? Pues cualquiera lo diría amigo.
- Yo no soy tu amigo, ¿recuerdas? - le replicó Severus al oírla, apenas la miró de lado sintiéndose aún molesto.
Ángelus dejo de insistir y le dejo tranquilo. Entonces, Severus notó algo extraño en si mismo. Miró sus manos y vio que no eran las mismas de antes, parecían más jóvenes y fuertes. Confuso se miró entero y vio que no estaba con sus ropas habituales, más bien sin camisa y con unos pectorales juveniles y bien formados, y la piel pálida pero más rejuvenecida y hermosa. Él no entendía nada y se puso de pie alarmado y inquieto, al hacer eso se tambaleo al tropezarse con los bordes del ataúd abierto, salio y vio que estaba descalzó, solo vestía unos pantalones negros que no eran los suyos.
- ¡¿Qué--- Qué significa todo esto?! ¡¡¿Qué me pasa?!! - pregunto él mirándose las manos y los brazos ante él. Entonces se giró a Ángelus, que a pesar del escándalo seguía mostrándose pasiva y distante con él, es más, estaba fumando un cigarro mientras estaba de pie ante él pero de lado, mirando a la nada. - Tú lo sabes, ¿verdad? - dedujo él por esa postura. - Dímelo por favor... ¿Qué me pasa? ¡¿Qué me ha pasado, Ángelus?!
La morena de ojos rojos no respondió a sus preguntas por más que le insistiera desesperado y asustado, lo que ella hizo fue estar de pie y de lado ante él, y entonces, sin ninguna prisa, fue alzando el brazo derecho hasta tenerlo extendido con el dedo indice estirado también. Ella estaba señalando algo pero sin tener la vista fija en ello, tenía los ojos cerrados como pasiva y calmada a pesar de la situación. Ángelus le decía a Severus que mirará hacía allá y él así lo hizo. Justo en la pared de enfrente de ella, junto a la puerta de la habitación, había un espejo rectangular pegado a la pared. Era tan largo como una persona, se podía ver la figura entera de una persona del tamaño de Ángelus. Severus no entendía nada lo que Ángelus le indicaba.
- Tan solo tienes que mirar por hay. - le indicó ella como si le hubiera leído la mente como si nada. - Espero que lo entiendas.
- ¿Entender qué?
Ángelus no respondió de nuevo, solamente señalo el espejo de nuevo pero con algo de insistencia. Dudoso, Severus se acercó a ese espejo pero por un lado, sintiendo que si iba a el viéndose reflejado, pasaría algo. Una vez junto al espejo trago saliva, y cogiendo valor se puso ante él para verse, y lo que vio le dejo petrificado del asombro, incluso estuvo a punto de gritar pero se tapó la boca evitando eso. El hombre que veía en el espejo era un hombre joven, fuerte y hermoso, pero tenía claro que era él cuando era joven, cuando tenía unos 25 años más o menos. Se tocó el cabello, el rostro, y el resto del cuerpo. El Severus del espejo hizo lo mismo, viendo que en verdad era él, que no era ningún truco o ilusión. Había rejuvenecido de una noche a otra. A pesar de verse como cuando tenía 20 o 25 años, sentía que ese aspecto era mas hermoso, como si fuera el de un ángel, y eso le asombro.
- ¿Qué... significa esto? - se pregunto él con las manos en el rostro, tocándose la mejilla bien formadas, pálidas pero hermosas.
- ¿Sorprendido, verdad? - Dijo la morena que apareció detrás suyo en el reflejo, Severus se giro a ella alterado. - Tranquilo, no es nada que deba asustarte.
- ¿Por qué tengo este aspecto? ¿Cómo he podido rejuvenecer de golpe y sin más? - pregunto confuso y desorientado.
- ¿Qué recuerdas de lo ocurrido anoche? - pregunto Ángelus, como cambiando de tema pero sonando seria con los brazos cruzados. - ¿Qué es lo último que recuerdas?
- ¿A qué viene esa pregunta tan de repente?
- Responde a mi pregunta. - ordenó ella autoritaria y seria. Algo que Severus nunca vio en ella.
Ante eso Severus hizo memoria mirando al infinito, Ángelus espero paciente delante suyo. Él recordaba haber ido con ella a ese local de vampiro, el cual no sabía el nombre por no haber visto ningún cartel por la oscuridad del callejón. En ese local conoció al dueño, al tal Spike, después el mismo traía unas humanas a una habitación privada para ellos dos. Recordaba alimentarse de la rubia por insistencia de Ángelus una vez mordida por ella misma. Eso era todo lo que recordaba, cosa que le dejo perplejo.
- ¿Qué paso después de alimentarse de esa rubia humana? ¿Y la otra mujer, la pelirroja que estuvo al margen de lo demás? Esas preguntas rondaban por la mente del joven vampiro mago que empezó a inquietarse al no poder recordar nada más que aquello, ni tampoco recordaba cómo había llegado al ataúd tras volver.
- Me lo temía. - dijo Ángelus de golpe, sacándolo de sus pensamientos. - Ya imaginaba que no recordarías nada de lo demás.
- ¿Qué quieres decir? - pregunto. - ¿Acaso paso algo más?
- En efecto, si. - afirmó ella directa. - Después de que te alimentarás de esa humana, hiciste cosas que no esperar verte hacer.
Esa información hizo que Severus se pusiera tenso y nervioso, temiéndose lo peor, pero disimulo estar firme delante de ella.
- ¿Qué clase de cosas?
- ¿De verdad quieres saberlas por mi? - pregunto ella sonando ahora maliciosa y sarcástica. - ¿No quieres recordarlo tú solo?
- ¡Dígamelo! - exigió él en voz alta, rugiendo molesto por la actitud de la vampiresa.
Tras decir eso, Ángelus cambió su faceta sonriente a uno tenebroso y algo... asesino. Antes de poder reaccionar, Severus fue impactado contra el espejo, la cual se rompió bruscamente por el choque del vampiro contra el. Severus estaba sujeto contra el espejo, sujetando por el cuello por la mano de la vampiresa que lo mantenía alzado del suelo, agarrando su cuello como si su mano fuera en realidad unas gruesas y afiladas garras amenazando su garganta. Severus se horrorizó ante eso y se agarró al brazo de ella intentando liberarse, pero era como intentar quitarse un brazo de piedra inmóvil y solido. Mientras, miraba los ojos de Ángelus, que mostraban una mirada asesina y monstruosa como nunca vio en esos ojos teñidos de sangre, incluso parecían brillar en la oscuridad dando un aura maligna y escalofriante.
- ¡¿Qué—Qué haces?! - exclamó él como pudo con la garganta medio aplastada.
- Te sugiero... - empezó ella sonando fría y cruel. - ...que muestres un poco más de respeto hacía tu ama y creadora. Si no... puedo ser capaz de cumplir con la amenaza que te di en el local, ¿la recuerdas?
“Por supuesto, y espero que sepas controlarte, por qué sino... voy a tener que matarte.”
Severus recordaba esa amenaza con suma claridad, ya que era la única que había recibido de ella hasta el momento. Ángelus nunca se había mostrado de esa forma tan fría y cruel como una depredadora ante su presa. No entendía el motivo de ese cambio de carácter, pero tampoco deseaba empeorarlo más así que intento no cabrearla más e intento lo opuesto, calmarla como fuera.
- Ángelus, digo Ama... - rectificó él soltándole el brazo para tener los suyos en alto ante ella mostrando que se rendía. - Siento haberle hablado de esa forma, le pido disculpa, por favor... cálmese.
- De nada me sirve ahora tus disculpas, desagradecido de turno... - dijo ella molesta, pero después mostró una mirada vacilante y maliciosa. - Me has pedido que te diga que paso esa noche. Muy bien, eso haré. No te lo voy a explicar, más bien, te lo voy a mostrar.
- ¡¿Eh?!
Acto seguido, Ángelus alzó la mano libre como si fuera una garra preparada para atacar, y entonces se la puso en todo el rostro clavándolo como una mano endemoniada. Al hacer eso, Severus puso los ojos como platos pero sin gritar, ya que, de golpe empezó a ver cosas ante sus ojos, perdiendo de vista esa habitación para ver lo que parecía ser lo que ella vio esa noche.

Severus se había saciado con la rubia, quien tuvo que irse para recuperarse un poco de la anemia que tenía, Ángelus la acompaño dejando a Severus tumbado en la cama saciado y lleno, incapaz de moverse de hay. Ángelus dejo que la pelirroja estuviera con él para que no estuviera solo. Una vez con un medico privado del local, Ángelus estuvo de charla con su admirador particular; Spike. Los dos estuvieron en la barra observando el pequeño concierto que había en el local.
- ¿De verdad no vas a decirme por qué convertiste a ese viejo? - pregunto Spike con insistencia y curiosidad.
- No. Por más que insistas Spike. - sentenció Ángelus tomando una copa sin mirarlo, miraba la fiesta con interés.
- OH vamos Amor. - suplicó Spike con chulería. - Somos amigos desde que te conocí hace unos 100 años, hay confianza.
- Tal vez la haya, pero eso no significa que tenga obligación de contarte todo lo que hago y por qué lo hago. - puntualizó ella.
Spike no supo como contradecir eso, y antes de poder hacerlo a ambos les vino un sonido inesperado en ese lugar; gritos. Apenas se oía por el concierto pero los dos pudieron oírlos, y no era de allí, sino de otro lugar; se giraron al pasillo rojo y dedujeron lo peor.
- Oh oh. - exclamó Spike temiendo que pasaba. - Parece ser que tu... “alumno” no a acabado todavía.
- Eso parece. - coincidió ella dejando la copa en la barra, sonando sería y fría.
Ángelus se puso en pie, y de un vistazo desapareció de allí dejando plantado a Spike, que no se movió del lugar, lo que hizo fue coger la copa de Ángelus y beber el contenido. Ángelus no tardó más de 3 segundos en llegar a la habitación, y lo que vio fue algo insólito y sorprendente; Severus se estaba alimentando de la humana que dejo con él, pero no solo eso, se estaba acostando con ella en la cama, y la joven pelirroja, no parecía estar disfrutando de ello. Lo que más sorprendió a la vampiresa, es que ese Severus no era el de antes, sino un joven atractivo y hermoso, pero también terrorífico por la sangre y la expresión sádica y loca que tenía.
- ¡Me esta violando, me esta violando...! - gritaba ella asustada y llorando por doquier por el dolor que sentía en el cuello y entre sus piernas. - ¡¡Ayuda por favor...!!
- ¡¡SEVERUS, PARA!!
Ángelus fue rápida y cogió a Severus para lanzarlo lejos de ella, al otro lado de la habitación chocando contra la mesita de allí. La pelirroja enseguida se cubrió entera temblando de miedo mientras era atendida por Ángelus. Mientras, Severus se incorporó un poco, y se empezó a reír enloquecido y complacido, eso a Ángelus le sorprendió y repugnó.
- Me ha mordido... me ha violado sin dudarlo... - explicó la chica empapada de sus lagrimas, asustada y horrorizada.
- Severus... ¡¿Qué demonios estabas haciendo, eh?! ¿En qué demonios estabas pensando? - pregunto Ángelus rugiendo furiosa.
- ¿Qué? - pregunto Severus estando de pie con los brazos extendidos por la confusión. - Ella lo estaba pidiendo a gritos hay quieta y callada, y yo estaba aburrido. Necesitaba distraerme y ella estaba para comérsela entera jejejeje.
- ¿Qué te ha pasado? - pregunto Ángelus confusa, mirándolo de arriba abajo. - Has... rejuvenecido.
- ¿Sí, verdad? ¡Y es genial! - celebró él encantado y contento – Me siento libre, ¡me siento yo mismo al fin jajaja! - confesó loco de la emoción – Siento... que puedo tirarme y cargarme a quien me plazca, sin que nadie pueda detenerme.
- Je, eso habrá que verlo - dijo Ángelus estando delante suyo – Sigo siento tu ama, y te dobló la edad.
- Si, claro...
Ante esa vacilación, Ángelus no dudo y golpeó a Severus por el estomago con la pierna sin que él pudiera reaccionar a tiempo, y cayó desplomado en sus brazos inconsciente. En ese momento, varios empleados del local aparecen junto a Spike y ven la escena, la pelirroja enseguida es atendida mientras Ángelus esta hay con Severus dormido en su brazo como si nada.
- Hay que ser idiota, joder... - maldijo Ángelus entre dientes enojada y enfuriada – Debí prevenir esto, pero no, me confié.
- No es culpa tuya, Amor... - animó Spike detrás suyo – No podías saberlo.
- Te equivocas Spike, si pude. Conozco a este mago más de lo que él cree. - explicó Ángelus sin mirarlo – Voy a tener que ser más dura con él respecto a esta parte de la inmortalidad vampirica.

Severus dejo de ver ese lugar para regresar a la habitación, con Ángelus delante suyo sujetándole del cuello por encima del suelo. Al apartar la mano de su cabeza también lo soltó dejando que cayera al suelo inmóvil y petrificado del asombro que tenía en el cuerpo, entonces se apartó de él indiferente. Lo que vio a través de Ángelus lo dejo perplejo y sorprendido, no se reconocía en ese Severus joven que atacó descaradamente a esa joven humana.
- ¿Eso... lo hice yo? - pregunto él como si le faltará el aire, con los ojos irritados de no parpadear - ¿Yo le hice ese daño?
- Pues si, sin ninguna duda... ese eras tu, de pies a cabeza y rejuvenecido como ahora. - aseguro ella.
- Pero... ¿Cómo? - preguntaba él confuso y desconcertado. No se reconocía en ese ser - ¿Por qué hice tal cosa?
- Oh vamos Severus, no te hagas santo conmigo. - pidió Ángelus molesta. Severus la miró – Ya te dije que te conocía de antemano, Severus Snape. Y no es que... hayas descubierto cosas buenas.
- ¿Qué quieres decir?
- Qué conozco tu pequeño secreto. - contestó ella. - Ese secreto que nadie a imaginado de tu, tan frió y pasivo que no muestra emoción alguna. - Severus la miró fijamente mientras se ponía en pie lentamente. - Se que... sientes... cierto deseo carnal... por las humanas jóvenes, solo que nunca lo has mostrado ante el público, y nunca te has atrevido a ponerles una mano encima... al menos, hasta ahora. - Severus abrió los ojos como platos, mudo como un mimó. - A ti... te pasa lo mismo que ha los vampiros de hoy en día, que solo piensan en sangre y sexo a todas hora, y claro, eso se convierte en vuestra perdición.
- ¿Qué cosas dices? ¡Yo nunca he sido así!
- ¿Ah no? - pregunto ella vacilante. - ¿Y qué me dices del sueño que tuviste hace un momento? ¿Con tu amada Lily Potter?

Continuará...

Gracias por leer este fic, y tranquilos, hay más jejejeje. Nos Vemos queridos fans.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Dom Oct 02, 2011 7:01 am

No había leído este fic, porque no me llamaba mucho la atención eso de los vampiros.. Pero no sé por qué hoy me llamó la atención y me leí todos los capítulos seguidos y me ha encantando. Sabes redactar muy bien y me has dejado metida y esperando más capítulos. Espero subas pronto y aquí estaré para leerlo :)
Saludos :3
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Oct 02, 2011 8:27 pm

Este capitulo esta genial , me dejo un poco en shock pero bueno...
espero el siguiente, animos chic@s!!!
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Sáb Oct 08, 2011 7:50 am

Hola a todos los lectores de este fic, siento haberos hecho esperar. Aquí os traigo el cap 5, espero que os guste por qué a mi y a severus si jeejej.

Capítulo 5

“¿Ah no? ¿Y qué me dices del sueño que tuviste hace un momento? ¿Con tu amada Lily Potter?”
Severus no daba crédito a lo que oyó de la boca de la vampira que estaba frente suyo mirándolo a los ojos directa y clara. No podría creer que ella hubiera podido saber con exactitud el sueño que tuvo con Lily antes sin que él comentará nada, no entendía como podía saber eso sin que él se lo hubiera dicho antes.
- ¿Co--Cómo sabes eso? - pregunto él nervioso intentando no temblar delante de ella por los nervios y la inquietud. - ¿Cómo es que sabes de mi sueño con ella?
- Je, ¿Acaso te sorprende que lo sepa? - pregunto ella con burla e ironía. - Te recuerdo que soy vampira, y todo vampiro tiene varios dones sobrehumanos que ni siquiera los magos y brujas sois capaces de hacer con vuestras “varitas”. - esto último lo dijo de una forma que para Severus sonó burlante e insultante, era de esperarse de alguien que podía usar magia sin varita en mano. - Aparte de fuerza, velocidad y sentidos más desarrollados que los humanos... los vampiros somos capaces de leer la mente de la gente y también de los nuestros, siempre y cuando sea menor de edad o más débil que tú.
- ¡¿Me has espiado en mis sueños como si nada?! - pregunto Severus sorprendido y enojado de ello. - ¡¿Con qué derecho puedes hacerme eso?!
- Con todo el derecho que una ama tiene sobre su siervo, claro esta. - contestó ella vacilante y sonriendo con malicia. Severus rugió bajo el labio aguantando la rabia de ir contra ella y estrangularla. Sabía que no era seguro hacerle nada siendo su creadora, y menos sabiendo la fuerza física que ella tenía. - Haces bien, Severus. - dijo ella que le leyó la mente al momento dejándole mudo y sorprendido. - Debido a que soy más vieja que tú, y por tanto más fuerte, me resulta muy fácil hacerte añicos, ya lo sabes. Así que piensa bien lo que haces, y no me hagas enfadar yendo a la tuya, ¿entendido?
Severus vio en ella una aura asesina que petrificaba su cuerpo, incapaz de contradecirle nada en ese momento. Resignado, Severus apretó las manos con fuerza en cada costado y bajo la mirada apretando los dientes.
- Sí...
- Sí ¿Qué?
- Sí... Ama.
- Así me gusta. - dijo ella sonriendo contenta y feliz. - Ahora podemos pasar al tema que nos interesa. - Dijo mientras Severus alzaba la cabeza para mirarla. - Si te he preguntando por ese sueño, es que tiene algo que ver con tu descontrol y... tu cambio.
- ¿Cómo dice?
- Lo que oyes. - empezó mientras andaba un lado para otro mostrándose pensativa y deductiva. - El hecho de que hayas sufrido estos cambios repentinos están relacionados con tus sentimientos humanos, con los sentimientos relacionados con esa mujer y lo que sentiste al perderla.
- No la entiendo demasiado... - dijo Severus perdido de pies a cabeza. - ¿Qué le hace pensar todo eso?
- Todo encaja si lo piensas bien, Severus. - contestó ella sin dejar de moverse de un lado a uno frente suyo, como hablando sola. - Esa chica pelirroja, a quién violaste y mordiste de esa forma impulsiva y descontrolada, era muy parecida a Lily, no solo por su pelo sino por sus ojos, personalidad, todo. Y que hayas rejuvenecido hasta tener la edad de unos 25, la edad donde te convertiste en mortifago, demuestra que sientes remordimiento por ese momento, ya que, de no haber aceptado, no sentirías odio hacía ti mismo por la muerte de Lily Potter.
- Un momento, un momento... - detuvo él exclamando con las manos incrédulo y perdido. - ¿Qué yo siento culpa por la muerte de Lily? ¿De dónde ha sacado eso?
- Oh vamos Severus, deja ya de hacerte el inocente en todo que eso empieza a mosquearme. - pidió Ángelus molesta parándose frente a él con las manos en los costados de la cintura. - Desde hace tiempo que se de esa culpa por la muerte de la mujer que amaste desde niño, no me puedes engañar.
- Se equivoca. - rectificó él sin sonar borde y maleducado con ella. - Yo no siento eso que dice.
- ¿En serio? ¿Y entonces... a qué se debe ese sueño en el cual Lily te pregunta el por qué de su muerte? - pregunto ella recordándole la escena de su sueño. - Lily fue asesinada por Voldemort frente a su propio hijo Harry, tu no estabas allí, llegaste después encontrándola muerta. La abrazaste mientras llorabas por su muerte, Severus. - el moreno bajo la mirada dolido y frustrado. - Si no es culpa, ¿qué es lo que sientes, haciendo que tengas esa pesadilla, Severus?
El vampiro moreno no supo que decir ante eso. Ni tampoco contradecirlo. Él sabía que en el fondo ella tenía razón; sentía algo de culpa por la muerte de su amada Lily, y esa culpa hizo que bajará la mirada dolido y frustrado consigo mismo, Ángelus consiguió su objetivo; que él admitiera sus sentimientos para saber las respuestas a sus preguntas, sobretodo para solucionar el misterio de su cambio físico y de personalidad la otra noche.
- ¿Lo entiendes ahora? - pregunto la vampira ante él. - El motivo de que hayas rejuvenecido esta hay, piénsalo bien.
- ¿Qué quieres decir?
- Recuerda, ¿Qué paso a esa edad, en la que tenías 20 o 25 años? - pregunto Ángelus animándole a recordar.
Confuso, Severus intento recordar aunque pensaba que eso no serviría de mucho. Enseguida recordó algo importante; cuando tuvo 25 años, él se convirtió en mortifago para seguir a Lord Voldemort, ya que sentía odio por aquellos que le maltrataron en su época como alumno en Hogwarts, y ese odio y rencor hizo que se uniera a ese grupo de magos asesinos, liderados por el mismo que asesino a su amada. Hay estaba, esa era la respuesta; esa edad marcó a Severus para siempre, por eso había rejuvenecido hasta esa edad, la edad en la que fue mortifago. Al ver eso quedo petrificado, entendiéndolo todo al momento, y Ángelus, quién le leía la mente en todo momento, vio que estaba progresando rápidamente y eso la hizo sonreír disimuladamente.
- Bien, vamos avanzando. Así me gusta. - felicitó Ángelus sonriendo vacilante y maliciosa por la forma de sonreír. - Siguiente punto; tu cambio de personalidad.
- ¿Cree que puede ser la misma causa? - pregunto Severus confuso.
- Eso debes averiguarlo tú no yo. - contestó ella cruzando los brazos y cerrando los ojos, estaba de lado a él. - El hecho de que cambiarás de esa forma indica varias cosas; o bien que esa personalidad cruel y masoquista es tu verdadero carácter, o bien la sed de sangre te obliga a comportarte así de sanguinario. Lo segundo no lo tengo muy claro.
- ¿Y eso?
- He visto ese caso muchas veces, pero ninguno de ellos tenía como únicas victimas a las mujeres, sino a todo aquel ser humano que tiene delante, tengo sed o no. En tu caso, saltaste contra la mujer pelirroja, no solo la mordiste sino que también la violaste como si fuera de tu propiedad. Por eso mismo creo que la única respuesta debe ser la primera.
- ¿Me estas diciendo... que ese Severus es el verdadero?
- Al menos el Severus de ahora, el que es vampiro. - corrigió Ángelus seriamente. - Y créeme, no serías el primer vampiro así.
Severus no podía creer lo que estaba oyendo, no era capaz de creerlo. Reconocía que ahora que era vampiro, sus deseos por las mujeres era más fuerte. Cuando era humano, esos deseos pasaban inadvertidos por la gente gracias a su personalidad fría y distante con todos. Si lo que decía Ángelus era cierto, el Severus Snape, el profesor de Pociones tan temido y odiado en Hogwarts, estaba desapareciendo poco a poco de ese cuerpo vampiro para dejar paso a un Severus Snape completamente distinto.
Ese pensamiento horrorizó a Severus, y Ángelus pudo verlo claramente con la mirada tensa y sudorosa del moreno con las manos temblando por doquier. Ella se acercó a Severus para ponerle la mano en el hombro, y al hacerlo éste se giro a ella sobresaltado dejando de temblar. Vio que ella lo miraba de forma que lo calmaba un poco, relajándolo para aliviar esos temores que tenía.
- No te preocupes, ya has visto como pude pararte en ese momento. Puedo hacerlo de nuevo si estoy hay. - tranquilizó ella. - Además, no tienes que ser de esa forma si no quieres. Puedes conservar tu humanidad si quieres, solo tienes que esforzarte.
- ¿En serio? ¿Puedo hacer eso? - pregunto Severus algo inseguro, mirándola fijamente.
- Sí, si te lo propones de verdad. - contestó ella. - Y para eso, debemos seguir con la practica.
- ¿Practica? ¿Es qué hay más cosas que aprender de esta forma de vida?
- Desde luego. - aseguro ella riendo. - Ahora que he visto que no eres muy controlable respeto a morder a mujeres jóvenes, vamos a tener que entrenar un poco más de lo habitual.
- ¿Y cómo piensas ayudarme en eso?
- Todo a su tiempo, mi querido aprendiz. Por esta noche lo dejaremos aquí para que descanses un poco. Tantas emociones deben haberte abierto el apetito, ¿no?
- Pues... - dijo Severus notando de nuevo ese ardor en la garganta. - la verdad es que si.
- Bueno, será mejor que esta noche no vayamos a ninguna parte, por precaución. - sugirió ella. - Ya iré yo a buscar un par de humanos de quienes alimentarnos aquí. Tú espera aquí, y no salgas por nada, ¿entendido?
- Vale, tu mandas. - dijo Severus resignado y algo fastidiado.
Con eso dicho, Ángelus salió de allí cerrando la puerta al salir, mientras, Severus estuvo hay de pie pensando que hacer mientras esperaba. Observó la habitación dando vueltas sobre su pie mientras se frotaba la cabeza. Entonces, su vista se cruza con el espejo roto de la pared, a pesar de las múltiples grietas, Severus se acercó para verse en él, ver al Severus que era ahora; joven, atractivo y fuerte, no se reconocía pero le gustaba ese nuevo aspecto, incluso comprobó sus brazos musculosos viendo que en verdad eran fuertes y duros. Tan pendiente esta de su imagen que al oír que alguien picaba a la puerta, se sobresaltó dando un brincó, se pegó a la pared del otro lado sin saber como lo hizo, quedo sorprendido pero enseguida fue a ver quien era.
- ¿Sí? ¿Quién es? - pregunto Severus desconfiado, pegado a la puerta con la mano en el picaporte.
- ¿Eres Severus Snape? - pregunto una voz al otro lado, era una voz femenina pero no era Ángelus en absoluto. - Perdona, pero es que sentí a otro vampiro en la casa, y vine a conocerte.
- ¿A conocerme? ¿Para qué? - pregunto él más desconfiado. - ¿Quien eres y de que me conoces?
- Me llamó Gina, y soy tu... compañera. - contestó ella. - Y soy... sierva de Ángelus, al igual que tú.
Confuso, Severus abrió poco a poco la puerta hasta tener justo delante a esa joven de la voz llamada Gina. Era una joven más bajita que él, parecía una niña inocente, pero Severus pudo oler que ella estaba muerta, era una vampiresa, tal y como ella dijo antes; era una vampiresa, pero estuvo seguro de que no llevaba mucho tiempo así. Era de un rubio dorado y de ojos azules y vestimenta actual y juvenil. Nadie pensaría que se trataba de una vampiresa, y tampoco parecía que tuviera muchos años.
- Hola, encantada. Soy Gina. - saludo ella extendiendo la mano con una sonrisa angelical. - Ángelus me ha hablado de ti y... me ha pedido que este contigo hasta que regrese.
- ¿Te ha mandado como canguro? - pregunto él vacilante. - Ju, empiezo a saber más cosas de esa mujer.
- ¿No te cae bien acaso? - pregunto Gina curiosa. - Es extraño, Ángelus suele caer bien a todo el mundo, vampiros y humanos.
- ¿Ah si? Pues ya ves, soy el primero en odiarla un poco. - comentó con humor. - No se puede caer bien a todo el mundo.
- Ju, ya que eres tal y como me describió Ángelus. - dijo ella, Severus la miró de reojo. - ¿Puedo entrar?
Severus dudo, pero después pensó que no era nada malo, así que con un gesto de la mano la permitía pasar. Ella entro y sin más se sentó en la silla más cercana para estar ante él. Severus vio que la vampira rubia le miraba de arriba abajo.
- ¿Pasa algo?
- La verdad, no esperaba que Ángelus convirtiera a ningún hombre tan... - comentó ella, incapaz de elegir la palabra adecuada. - … “particular” como tú, es más, nunca había convertido a nadie hasta ahora.
- Bueno, supongo que... la gente “cambia” - dijo él pronunciando lo último con claridad. - ¿Y tu? ¿Cómo es que te convirtió?
- ¿Te interesa?
- No mucho, pero ya que vamos a vernos a menudo, debemos conocernos mejor ¿no? - opinó él.
- Mm, es verdad. - coincidió ella. - ¿Por dónde quieres que empiece?

Mientras, en esos momentos Ángelus por las calles de Londres repletas de gente. La morena pasaba entre la gente, sintiendo el golpeteo de las venas muy cerca de sus oídos, sonando sin parar. Ella lo aguantaba, pero como todo vampiro tiene que alimentarse, y ella estaba empezando a sentir ese molesto ardor de la sed a sangre. Después de mucho caminar, llega a un callejón vació de gente, y eso fue un alivio para ella.
Ese callejón conducía al local de su amigo Spike, lo vio desde donde estaba, y eso le vino de perlas. En la puerta había una cola muy larga, y todos eran seres humanos que esperaban a poder entrar. En lugar de unirse, Ángelus paso por el lado de la fila, y cuando llego a la puerta el guardia la dejo pasa por la puerta opuesta sin preguntarle ni nada, algunos se quejaron de ello.
Como la otra noche que estuvo, el lugar estaba repleto de gente, tanto vampiros como humanos divirtiéndose mutuamente, solo que en esa ocasión no había ningún grupo popular tocando, sino uno normal y poco conocido. En lugar de ponerse a bailar o coger a un humano y alimentarse, estuvo buscando a alguien en especial y finalmente lo encuentra; a Spike. Casualmente, el vampiro rubio se estaba alimentando de una de sus chica allí mismo sin vergüenza alguna, y la joven parecía disfrutar de ello.
- Oh... ahhh... - gemía ella en alto placenteramente. - Siga así... no pare por favor... ¡Más...!
- ¡Ah...! - exclamó él apartándose un momento para mirarla con los colmillos bañados en su sangre. - No seas tan descarada y estate calladita, ¿vale? - La chica asustada asintió y él continuó con su cena, ella dejo de sentir miedo a cambio de placer. Ángelus se acercó, y él la ve de reojo, le pide que espere un momento. - Es suficiente, marchate y limpiate un poco.
- Si jefe. - acató ella poniéndose en pie tapándose la mordida, retirándose rápidamente.
La joven paso frente a Ángelus, que la siguió con la mirada viendo el miedo y vergüenza de la joven, pero enseguida lo ignoró para dirigirse a Spike que se sentó inclinando hacía delante como todo chico seductor y vacilante.
- No esperaba verte esta noche, Ángelus. - dijo él mirándola de reojo. - Creía que estabas en tu casa vigilando a tu siervo.
- Vaya, ¿estás celoso, William el Sanguinario? - pregunto ella burlona y vacilante, disimulando asombro. - No esperaba eso de ti.
- ¿A qué se debe tu aparición esta noche? - pregunto él ignorando ese comentario.
- Vengo a pedirte un de tus chicas para llevarla a casa, no quiero arriesgarme a lo que paso la otra noche. - dijo ella sentándose.
- ¿Sólo has venido por eso? ¿Para pedirme una humana a domicilio? - pregunto él mirándola extrañado.
- ¿Para qué iba a venir si no, huh?
Spike no contestó a eso, lo que hizo fue mirarla fijamente mientras se incorporaba hasta estar recto sin dejar de mirarla. Ella no desvió la mirada pero empezaba a sentir que algo extraño con esa mirada. Entonces, Spike se fue inclinando hacía ella lentamente, ésta entendió que pretendía, y al tenerlo rozando el rostro, sobretodo los labios, lo detuvo con la mano apoyada en el pecho.
- No, Spike.
- ¿Por qué no, Amor? - pregunto él susurrante sin rendirse. - Se que debes estar con esa necesidad.
- Te equivocas... de principio a fin. - contradijo ella calmada. - Que nos conozcamos desde hace siglos... no significa que vayamos a acostarnos juntos. No te hagas faltas ilusiones.
- Eso lo dices ahora... - dijo él apartándose con una sonrisa sarcástica y maliciosa. - Pero se que muy pronto vendrás a mi para eso.
- Je, ¿tan seguro estás de que me abriré de piernas para ti? - pregunto ella con tono descarado. Spike se rió. - Dame a una de tus chicas... y ya esta.
- Muy bien, ahora mismo te la traigo. - dijo Spike poniéndose en pie. - ¿Alguna preferencia?
- Ninguna, la que quieras que me lleve, siempre y cuando sea guapa. - contestó Ángelus.
- De acuerdo. - acató él. - Mientras esperas... ¿quieres tomar un trago?
- Claro, ¿por qué no?
Spike se retiro con una sonrisa disimulada, Ángelus espero sentada en la butaca de cuero mirando al escenario donde cantaba una chica. En la pista de baile había alguna pareja bailando la velada, y Ángelus observaba en silencio. Varios minutos después, Ángelus oyó que Spike regresaba y se giró sobre la butaca, y vio que no venía solamente con la chica pedida, venía también con un joven atractivo de pelo rubio y ojos verdes oscuros. Ángelus quedo de piedra, y más todavía cuando ese joven se sentó junto a ella de forma sexual y seductora, ese joven se acariciaba el cuello con la punta de los dedos, tentándola aposta.
- ¿Qué es esto, Spike? - pregunto ella entre dientes mirando al vampiro de reojo y con enojo. - ¿Qué intentas con esto?
- ¿Por quién me tomas, huh? - pregunto él de pie. - Se te ha notado desde el principio. ¿Acaso... no has venido por esto también?
- ¿Qué dices?
El humano no cesó de seducir a Ángelus para que le mordiera, ella se mantuvo quieta mientras él la acariciaba por los brazos y besaba su cuello sin molestarle la melena negra de la vampiresa. Ángelus se apartaba pero él no se despegaba de ella, mientras, Spike y la chica humana que estaba a su lado estaban de espectadores hasta que ambos se sentaron en la butaca de enfrente.
Ángelus pudo apartar fácilmente al humano, pero el hecho de tenerlo hay sin camisa puesta, mostrando sus músculos y sus venas palpitando con fuerza, hacía que le fuera imposible moverse sin riesgo de hacer lo opuesto a lo que quería hacer. Spike la miraba pícaro y malicioso, estaba esperando a que se dejará llevar por la sed, y tenía a la chica sentada a su lado como si fuera su pareja.
- Vamos Ángelus, no tiene sentido que te resistas. - animó Spike con humor y naturalidad. - No pasa nada si le muerdes aquí, esta permitido como ya sabes.
- Cállate... - ordenó ella entre dientes aguantando la rabia al mismo tiempo que el impulso. El humano estaba encima de ella seduciéndola con más ganas, ella incluso jadeaba sedienta con los ojos brillando y los colmillos sobre el labio inferior. - Haz... que pare ya.
- ¿De verdad quieres que haga eso? ¿Qué deje de seducirte como a ti te gusta que hagan cuando estas hambrienta de verdad?
- Spike, por favor... dile que se detenga... ¡Ya! - exigió ella, pero Spike se acomodo en la butaca con las manos detrás de la cabeza, mirándola vacilante y descarado. - ¡Ugh...!
- Mmm... parece que estás al limite “Majestad” - pronunció él viendo que la vampira estaba a punto de explotar. Entonces volvió a inclinarse hacia delante, mirándola ahora con seriedad y convicción. - No tienes que negarte a esto, eres capaz de seguir como hasta ahora sin ningún problema, te conozco lo suficiente como para eso, Ángelus...
- ¿Cómo... estás tan seguro de conocerme bien, eh? - pregunto ella con las manos sobre los brazos del humano.
- No lo se. - contestó él exclamando con los hombros, pasivo y tranquilo. - Es una... “corazonada”, por así decirlo.
Eso hizo reír a la morena con ironía. Entonces, abrazando un poco al joven, Ángelus se inclinó sobre su hombro para lamerlo dulcemente para subir por su cuello hasta la mandíbula, bajo de nuevo mientras jadeaba sacando los colmillos, y los clavó en el joven que dio un grito suave al sentirlo, entonces Ángelus empezó a beber de él mientras los abrazaba con fuerza. Todos los vampiros presentes no pudieron evitar aplaudir por ellos, silbando y exclamando en alto por ese acto de la morena con el humano rubio. Spike sonrió sarcástico al verla hacer eso, y se volvió a poner cómodo con su chica acariciándole el pecho suavemente.
- Esa es nuestra Reina, si señor. - felicitó él triunfal.

La última parte es solo para mayores de edad, contenidos poco actos para menores de 18 años.

Spoiler:
La casa de Ángelus estaba en silencio, la criada se había ido a casa por esa noche. Todo estaba en silencio, a menos que se tuviera oído de vampiro para oír los susurrantes gemidos que se oían del segundo piso de la casa, provenían de la habitación de Severus Snape. Allí, el moreno estaba con la joven vampira Gina, disfrutando mutuamente de la noche, con pasión y éxtasis. Ambos estaban en la cama de sabanas blancas puras, pero ellos estaban sin ninguna prenda puesta, todas estaban tiradas por el piso como si nada. Ambos estaban en un desenfrenado momento de pasión carnal en el que se entregaban sin dudarlo un instante.
- Ah... ¡Ahh...! ¡Se...verus...! - gemía Gina sudada y ardiendo por dentro mientras se dejaba llevar por Severus. - Eres... increíble.
- Tu también... lo eres... - dijo él sudando también pero sin detenerse aún.
Severus estaba de rodillas en la cama con Gina a espaldas de él, a cuatro patas mientras él la poseía por detrás, entre sus piernas mientras la sujetaba por la cintura, golpeando una y otra vez sus nalgas con fuerza y deseo. Gina se mantenía como podía con los brazos restos, sintiendo que sus senos bailaban por el movimiento que hacía, y eso la excitaba más con esa sensación de puro placer que Severus le daba más abajo, haciendo que se sonrojará como nunca antes y gimiera en alto y placer. Severus también estaba ardiendo por dentro, deseando más y más, sin detener ese ejercicio apasional que estaba haciendo con ella, la acarició por la espalda y subiendo, y cuando llegó al omóplato, rodeó el costado para llegar al pecho y masajear uno de los senos, eso hizo que la joven rubia se estremeciera gimiendo con más fuerza, como si hubiera sido un orgasmo.
- ¡Aaahhh...! Ahh... - gemía ella llorando de placer, dejando que su pelo rubio colgara por los lados. - N-No pares... ¡Más...!
Él así lo hizo cumpliendo su deseo, pero lo que hizo fue parar y luego obligarla a darse la vuelta y tumbarse en la cama con él encima, entonces sintió como entraba de nuevo. Le dolió pero eso fue compensado por Severus volviendo a moverse mientras la miraba cara a cara, casi rozándose. Esta vez, Severus fue más suave pero sin dejar de excitarla con fuerza, y ella lo abrazo por debajo de los brazos, suplicándole de más placer, y así lo hizo él. Sin dejar de moverse entre las piernas de ella, bien abiertas que estaban, bajo a los senos de ella y los besos y lamió gustosamente, ella lo sujeto por la cabeza mientras arqueaba la espalda y echaba la cabeza hacía atrás, llorando y gimiendo con fuerza y placer. Severus agarraba las sabanas con fuerza mientras tenía los brazos estirados a cada lado de ella, como controlando así su fuerza.
- ¿Cómo... hemos... llegado a esto? - pregunto ella entre gemidos, mirando de reojo a Severus. - ¿Qué nos ha hecho hacer esto?
- ¿Necesitas saberlo? - pregunto él alzando la mirada, mostrando una expresión complaciente y satisfecha. - ¿Acaso... importa?
Ella le sonrió de acuerdo con él, y entonces empezó a sentir que estaba por llegar al clímax finalmente. Ante ello, ella echo la cabeza hacía atrás mientras Severus subía con ella abrazándola por la espalda apoyado en su hombro, ella lo abrazo también. Entonces, ella notó como él le lamía el cuello, rozándole con los colmillos.
- Puedes hacerlo. - le susurró al oído. - Adelante... muérdeme, por favor si.
Él no la defraudo aunque si dudo de hacerlo o no un instante. Entonces, aumentando la fuerza y velocidad entre sus piernas, Severus la mordió en el cuello justo cuando llegaron al final, haciendo que ella explotará al maximo de placer que sentía en ese momento.
- ¡¡AAAAHHHH...!!

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado, y tranquilos, pronto habrá el capítulo 6. Hasta muy pronto damas y caballeros.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Sáb Oct 08, 2011 11:16 am

Woow genial este capítulo !! No me logro a imaginar a Severus joven y con deseos de estar con mujeres xD Es algo extraño ya que siempre fue un hombre frío y serio al que todos temían, pero me gusta así xD Espero el otro capítulo ya que la historia me dejo enganchada Very Happy
Saludoos !! Very Happy
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Sáb Oct 08, 2011 9:17 pm

Bueno este es un muy muy buen capitulo....de la ultima parte no comento nada mejor xD
este es uno de los capitulos que mas me han gustado la verdad
y bueno espero leer el siguiente para saber mas de el nuevo personaje, Gina
gracias a los dos es un buen fic Razz
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Mar Oct 18, 2011 1:51 am

Hola de nuevo, gracias a todos aquello que leen este fic y a los que dejan su sincera opinión, que hasta el momentos son positivas jejeje. Bueno, después de mucho esperar aquí tenemos el 6, espero que os guste tanto como los anteriores.

Capítulo 6

La noche fue larga, pero el día finalmente llegó. Los vampiros que estaban en el segundo piso notaron que era ya de día pero no les debilitaba en absoluto, esa casa evitaba tener esa sensación de tener que irse a los ataúdes durante el día, cosa que les gusto. Ambos vampiros estaban desnudos en la cama de la habitación de Severus, agotados pero relajados en el, tapados por la sabana de color beige claro. Gina estaba dormitando sobre el pecho del moreno, y éste apoyaba la mano sobre su cabeza estando medio dormido también. Ninguno deseaba que aquello terminará, solo querían estar así un poco más, para así seguir con lo de anoche otra vez si lo deseaban. Entonces, la vampira rubia se movió gustosamente para acomodarse en el pecho fuerte y duro de Severus.
- Mmm... Ya es de día... - murmuró ella sin querer abrir los ojos. - Que fastidió...
- Tranquila, - dijo Severus acariciando su cabeza con suavidad. - sigue durmiendo si quieres, eres libre de ello y más cosas.
- Buenos días.
La pareja se sobresaltó al oír esa frase y la voz que la pronunció, cuando se incorporaron de un brincó y miraron hacía la puerta, justo a los pies de la cama, de pie con los brazos cruzados, había una mujer de pelo negro y ojos rojos, molesta y seria. Ángelus. Tanto Severus como Gina se aterraron de verla hay de pie mirándolos, y más aún cuando no la habían sentido en ningún momento. Gina se cubrió el pecho avergonzada de la escena que mostraba ante ella, Severus solo cubría hasta la cintura de su cuerpo, pero no sentía esa vergüenza que sentía Gina, pero si cierto miedo hacía la mujer que tenía hay delante, callada y con cierto enfado.
- Ama... Ángelus. - nombró Gina con cierto temor en la voz, mirando aterrada a la vampiresa de pelo negro. - Esto... yo...
- Ya veo... que os lo habéis pasado bien durante mi ausencia anoche, parejita. - comentó la morena sonando seria pero más calmada. - ¿Lo habéis disfrutado?
- Ángelus, - dijo Severus con la mano ante ella nervioso y algo asustado pero disimulándolo. - dejanos... explicarlo, por favor.
- No hay nada que contar, Severus. - dijo Ángelus mirándolo fría y seria. - Esta bastante claro que ya os lleváis bien. Eso esta muy bien, lo admito. Aunque... eso de acostaros nada mas conoceros por simple deseo carnal del momento, como que... no me agrada.
- Lo hemos hecho sin pensarlo, Ama. Se lo juro. - intento excusarse Gina, Severus la miró un instante. - Yo no quería hacer esto.
- En el fondo se que dices la verdad Gina, te conozco desde hace tiempo. - dijo Ángelus con sinceridad. Luego miró a Severus. - es posible que no haya sido buena idea dejarte al cargo de este tipo. Ha sido un descuido mio, el último que voy a cometer.
Con eso dicho, Ángelus se dio la vuelta para caminar hacía la puerta para irse, cosa que a Severus le dio cierto alivio de no tenerla de cara con esa mirada asesina y enfurecida, mientras, Gina se cubría el rostro con las manos, como si se sintiera culpable. Cuando la morena llegó a la puerta y la abrió, de ella apareció una joven hermosa de pelo castaño dorado y ojos verdes. Ambos vampiros en la cama la miraron desconcertados.
- Imagino que tendréis hambre por no haber comido anoche por mi tardanza, esto es por ello. - explicó Ángelus. Entonces miró a la humana sujetándola por la barbilla, obligándola a mirarla a los ojos. - Dejales beber tu sangre hasta que estén saciados, hasta la muerte si es necesario.
Con eso dicho la soltó para luego retirarse, pero antes miró unos instantes más a la pareja con cierto enojo, cosa que entristeció a la rubia enormemente. Severus vio como la joven vampiresa se echaba a llorar sobre sus piernas destrozada y avergonzada, quiso consolarla pero al tocarla ella lo rechazo bruscamente. Supo entonces que no estaba para que él la consolará demasiado. Mientras, la chica humana que estaba con ella se iba acercando a la cama, y por el camino, se fue quitando la ropa sexualmente, como si fuera una prostituta. Severus al ver eso quedo de piedra pero sin disgustarse demasiado, en verdad sentía que tenía más sed con verla hacer eso, y cuando la tuvo gateando hacía él exhibiendo su cuello ante él, no pudo contenerse para sujetarla sobre su falda para morderla en ese momento, pero algo lo detuvo instante antes de rozarla con los colmillos.
- ¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo pensando solo en alimentarte de una puta humana?! - le pregunto Gina de golpe llorando.
- ¿Cómo?
- Nuestra ama nos ha pillado desnudos en tu cama, ¡molesta por lo que hicimos anoche en su ausencia! Y tu... ¡te quedas tan tranquilo cuando se va pensando solamente en alimentarte de una humana cualquiera que solo hace lo que ella le ha ordenado!
- Gina, por favor... - exclamó Severus pasivo y fastidiado. - no exageres.
- ¡¿Qué no exagere, dices?!
- Cualquiera se molestaría al ver a una pareja haciendo el amor en su casa mientras esta fuera. - explicó él con naturalidad y sin vergüenza. - Es muy normal. Es más, creo que esta un poco celosa de ello. No me extrañaría que no haya tenido un revolcón toda-
Severus no pudo acabar la frase, por qué en ese instante recibió un fuerte manotazo en la cara con mucha fuerza, haciendo que su cara girará rápidamente, incluso sintió que tenía una herida en la comisura. Al volverse a ella, se tocó la mejilla golpeada mientras miraba sorprendido a la vampira que lo miraba con mucho odio y despreció, derramando lagrimas de sangre por doquier.
- ¡¡NO TE CONSIENTO QUE HABLES ASÍ DE ELLA, ¿ME OYES?!! - gritó ella furiosa como una leona protegiendo a su crías. Severus la miró sorprendido y petrificado. - ¡¡Ángelus te salvó la vida igual que mi!! ¡Deberías ser más agradecido con ella!
Tras decir eso, Gina se quita la sabana de encima para ponerse en pie de un brincó, y ponerse la ropa rápidamente a espaldas de él, éste estuvo hay mirándola con la mano en la cara sin moverse un ápice. La mejilla le dolía pero no le daba importancia, solo miraba a Gina sorprendido y petrificado de ello, nunca antes había recibido la bofetada de una mujer, y menos de esa forma.
- Ya queda claro que ha sido un gran error estar contigo y dejar que me poseyeras anoche, ¡ya lo creo que si! - exclamaba ella mientras se vestía apresurada y nerviosa. - Debí hacer más caso a las advertencias de mi ama acerca de ti.
- Por favor, Gina. Tranquilizate un poco. - intento calmar él acercándose a ella.
- ¡Ni se te ocurra tocarme! - exigió ella apartándose exclamando con los brazos indignada. - Está será la última vez que me tocas.
- ¿En serio? ¿La última vez, dices?
- Sí, en serio. Y te aseguro que no me volveré a dejar engañar por tus encantos.
- ¡¿Por mis encantos?! Jajajaja, - se burló él divertido, apartando a la humana de su falda para ponerse en pie a pesar de estar desnudo ante las dos. - Perdona, pero... en ningún momento te engañe con mis “encantos”, como tu dices. - corrigió él orgulloso. - en primer lugar, tu viniste a mi habitación, entraste, y se sentaste delante de mi de forma poco amistosa que se diga, era más bien... seductora.
- ¡¡Maldito imbécil!! - maldijo ella antes esas palabras. - ¡¿Insinúas que soy una golfa, eh?!
- Nada más lejos de mi intención, querida. - aseguro él vacilante y inofensivo. - Solo te digo lo que vi anoche.
- Eres un cerdo asqueroso...
- Y tu una perra faldera de esa vampira que se cree la reina de todo lo que pasa a su alrededor. - insultó él molesto.
- ¿Es que acaso te sorprende eso? ¡Ella es eso lo que dices, la Reina!
Al oír eso Severus la miró extrañado y confuso, Gina seguía mirándolo con recelo y rencor. El moreno no entendió eso último que dijo, y se acercó a la rubia sin dejar de mirarla de esa forma, ella enseguida desvió la mirada para no verle la cara ante ella.
- ¿Ella es la “Reina”? ¿Qué quieres decir con eso, Gina? - pregunto él.
- Lo que has oído. - contestó ella sin mirarlo. - Ella es la Reina, es todo lo que tienes que saber si ella no te ha comentado nada.
- Ah no, de eso nada. - exclamó él molesto. Entonces la giró con violencia para cogerla de la barbilla y obligarla a mirarle. - Dime Gina, ¿Quien es ella en realidad? ¿Por qué se le llama así? Dimelo ahora.
- No puedes obligarme a decirte nada, no eres mi amo, ella si. - contestó ella vacilante y desafiante.
- ¡Que me lo digas ahora mismo!
Ante eso la agarró del cuello, pero en unos segundos, Gina se libera de él sin ningún esfuerzo y lo empuja fuertemente hasta hacerlo caer al suelo apoyado en la pared de detrás, golpeándose la cabeza al retroceder. La humana presente se asusto y huyó de la habitación gritando alterada, nadie fue a buscarla. Esos movimientos que Gina hizo contra Severus, los hizo en menos de cinco segundos, y eso sorprendió a Severus, quién miró a la vampiresa rubia rodear la cama para estar ante él mirándolo con odio y furia asesina. Severus apenas podía moverse por el golpe, pero tampoco se atrevía a moverse teniendo a esa mujer delante.
- ¿Cómo has hecho eso?
- ¿Por qué tendría que decírtelo, eh? - pregunto ella como respuesta, gruñendo entre sus colmillos. - Ese es mi poder.
- ¿Por qué tu sola? - pregunto él molesto poniéndose en pie a pesar del dolor. - ¡Dime como se hace!
- No eres nadie para exigirme nada, y yo no soy quien para enseñarte nada que debas saber. - contestó ella. Entonces estuvo ante Severus cogiéndole del cuello y alzarlo un poco amenazante. LA chica tenía mucha fuerza a pesar de ser más pequeña que él físicamente. - No soy tan vieja como la ama Ángelus, pero si más mayor que tu. Así que... guardate esas amenazas de novato.
Una vez dicho eso, Gina soltó a Severus empujándolo de nuevo a la pared con fuerza, éste se quedo hay mientras veía como la rubia se iba dando pasos sordos hasta salir de la habitación, la puerta se abrió de un portazo para no cerrarse al salir ella. Al estar solo, Severus se tocó el cuello asombrado y petrificado de lo ocurrido, nunca imagino que ella tuviera tanta fuerza física como Ángelus, pero enseguida pensó que eso era otra de las habilidades de los vampiros; la fuerza física.
- Vaya, vaya... - exclamó una voz en la entrada de la habitación, Severus se giró sobresaltado y vio que era de nuevo Ángelus. - Veo que mi aparición antes no ha sido muy agradable para una, que al final os habéis peleado después de una noche intima.
- No hace salta que me restriegues eso en la cara, se muy bien lo que paso anoche entre Gina y yo. - se quejo él a espaldas de ella. - Ya veo que tienes una perra faldera muy leal, tanto que le avergüenza lo ocurrido entre nosotros, y más que lo hayas visto.
- Gina es así de sensible, ya te acostumbrarás a ello. - le aseguro la morena detrás suyo sonando calmada y social.
- ¿Qué significa eso de “Reina”?
- ¿Eh?
- No te hagas la inocente, Ángelus. - replicó él girándose a ella viendo su disimulada inocencia. - Se de sobra que escuchaste.
- Juju, veo que empiezas a conocerme bien. Me alegra eso. - halagó ella con una sonrisa maliciosa. - No pensaba que te interesará quién era. Pensaba que no te interesaba eso.
- No me parece justo que tu sepas de mi, y yo nada de ti. - expreso él molesto e irritado de ese carácter suyo. - Creo que tengo el derecho de saber cosas de ti que los demás vampiros saben de sobra.
- Tal vez si, tal vez no. - dijo ella. - Eso depende de lo leal y servicial que seas conmigo, Severus Snape.
- ¿Cómo? - pregunto él confuso y molesto. - ¿Qué quieres decir?
La morena no contesto, solo mostró una sonrisa de punta a punta para darse la vuelta e irse de allí, dejándole la duda al moreno. Una vez que ella se fue, la humana que huyó regreso minutos después mostrándose tranquila, como si no hubiera pasado nada. Severus supo al instante que la joven fue hipnotizada de nuevo por Ángelus. Recordando que aún estaba desnudo, enseguida se puso la ropa aunque solo fueran los pantalones. Después, él se sentó en la cama con la chica a su lado, y no tardó en morderla.
- “No hay Dios que entienda a esa mujer, no me gusta nada” - pensó él mientras bebía sin emoción la sangre de la joven humana. - “¿Qué debe ser eso de “Reina”? ¿Acaso... ella es...?”

Mientras, Gina estaba en el Salón sentada en el sofá, callada y deprimida sin hacer nada, tampoco parecía estar de humor para beber sangre. La sensación de haber sido descubierta con Severus en la cama aún estaba en su cuerpo, y lo odiaba. No pensó que Ángelus los pillará y se molestará por ello, se odiaba por haberla fallado por primera vez.
- No me has fallado, Gina.
- ¡Ah, Ama!
Ángelus estaba asomada en la puerta abierta en par con los brazos cruzados mirando a la rubia. Ésta se mostró contenta pero enseguida cambio de expresión desviando la mirada avergonzada. No se atrevía a mirarla a la cara. Ante eso Ángelus no dijo nada, lo que hizo fue entrar en la sala para sentarse junto a Gina cruzando las piernas y entrelazando las manos sobre sus faldas.
- No te avergüences. - pidió la morena sonando comprensiva y amable. - Ya te he dicho que no me has fallado en nada, Gina.
- Pues yo no estoy de acuerdo con eso, Ama Ángelus. - dijo Gina sonando triste y dolida. - Yo... lo siento. No quería...
- Shh... - calmó Ángelus haciendo que se apoyará en su hombro con la mano en la cabeza de la joven. - Tranquila, no pasa nada.
- ¡Lo... siento mucho! - se disculpo ella en alto, se sentía culpable y impotente. - No se... que paso. Todo fue muy rápido y...
- No te preocupes. Ya esta hecho, no se puede cambiar. - insistió la morena acariciándole la cabeza con suavidad. - No estoy enfadada por lo que he visto, sino lo que ha hecho Severus en mi ausencia... - explicó ella, entonces Gina la miró confusa. - Severus ya se descontrolo una vez con una humana en el local de Spike, no parecía el mismo que conoces a primera vista.
- ¿Qué quiere decir, Ama?
- Algo me dice que ese Severus que violó a esa chica y el que se acostó contigo nada más conoceros... es la verdadera personalidad de Severus Snape, o más bien, la personalidad que tiene ahora que es vampiro. - dedujo Ángelus sería y pensativa. - Él nunca lo reconocerá, pero que tenga estos arrebatos no hace más que confirmar mis sospechas.
- ¿Crees que puede ser... peligroso? - pregunto Gina inquieta. - ¿Es posible que él... se atreva a hacerle algo a usted?
Ante esa pregunta, Ángelus miró curiosa y sorprendida a Gina. Vio que la vampiresa rubia estaba preocupada por ella de verdad, y eso la halagó. Acto seguido, Ángelus inclinó su cabeza contra la de Gina como agradecimiento por su preocupación, Gina se quedo petrificada del asombro, incluso se sonrojo un poco. Antes de poder decirle nada, Ángelus ya se ponía en pie dejándola allí sentada, dio unos pasos hasta estar a distancia de ella de espaldas.
- Ama...
- No debes preocuparte, Gina. - calmó la morena. - Soy la Reina, ¿recuerdas? Nadie es capaz de ponerme la mano encima... sin salir con vida de ello.
Esas palabras conmovieron a la rubia que la miró con admiración, como si estuviera viendo a una diosa. Entonces, Ángelus se giró de nuevo a ella mirándola decidida y calma como solía estar ante todos.
- Soy la vampira que una vez provocó la lluvia de sangre en otros tiempos. - pronunció ella dando algo de miedo. - No me conviene dejar que un novato me domine por simple capricho, como muchos como él suelen querer hacer conmigo.
- Tiene razón, Ama. No debí dudar de su poder, discúlpeme. - dijo Gina haciendo una reverencia con la cabeza, respetuosa.
- Para empezar, debo hacer algo para que Severus no sea un peligro para nosotras. - comentó Ángelus con una mano en la barbilla mostrándose pensativa. - Es mi siervo, y como tal debo seguir con su adiestramiento para que sepas apañárselas solo.
- ¿Qué ha pesando hacer, Ama? - pregunto Gina con curiosidad, entonces se puso en pie decidida. - ¡Cuente conmigo para lo que desee hacer con él! No pienso dejar que me vea como a una que puede seducir como si nada.
- Muy bien, de acuerdo. - acepto Ángelus admirando la fortaleza de su compañera. - Cuento contigo para ayudarme.
- ¡Sí, señora!

A LA NOCHE
El ambiente de la casa cambio al llegar la noche. El silencio típico de allí desapareció pata oírse gritos de guerra y golpes ensordecedores que inquietaron a la única criada de la casa. En una de las habitaciones del primer piso, justo enfrente del Salón, había una enorme que se había convertido en un Gimnasio privado para la dueña de la casa y sus habitantes, y ahora la usaban.
- ¡Uaahh...! - gritó Severus tras salir volando y caer al suelo como un perro. - ¡Ugh...!
- ¡¡Arriba venga!! - Ordenó Ángelus exigente y fría. - ¡Aún no hemos acabado! ¡¡ARRIBA!!
Severus tenía el cuerpo dolido por los golpes recibidos hasta el momento, ya eran unos cuantos a causa de los golpes recibidos por parte de la vampira que tenía a espaldas esperándole impaciente. Gina estaba allí de espectadora pero también parecía luchadora por las ropas que llevaba, ropas de deporte para hacer ejercicio. Severus también llevaba ropas deportivas por orden de Ángelus, pero ésta no había cambiado mucho su vestimenta, seguía con unas ropas similares a las anteriores pero más flojas para ese entrenamiento que estaba haciendo con Severus. Éste a pesar de los dolores se puso en pie tambaleándose un poco hasta estar cara a cara con su creadora que le sonrió satisfecha.
- Bien, tienes resistencia al menos. - halagó Ángelus. - Vamos mejorando con la practica.
- ¡Un momento...! - suplicó Severus jadeando de agotamiento, sudando como nunca en su vida y no-vida. - ¡¿Qué es esto?!
- ¿Qué es qué, Severus? - pregunto Ángelus vacilante.
- ¡¿A qué viene esta repentina clase de lucha cuerpo a cuerpo para vampiros?! - pregunto él exigente. - ¡¿A qué viene esto?!
- Ya volvemos a las preguntas inútiles de siempre. - suspiró Ángelus molesta y cansada de ello. Gina estuvo igual. - Esta clase es para enseñarte a defenderse de otros vampiros y de otras criaturas que pretendan atacarte por algún motivo. Debes aprender a luchar como todo vampiro debe saber hacer.
- No le veo mucho sentido la verdad. - opinó él.
- Claro, por qué nunca has tenido que luchar de esta forma, y eso es una debilidad muy grave en esta vida. - explicó ella.
- ¿No basta con evitar las peleas huyendo?
- ¡¿Qué dices?! - pregunto Gina sorprendida. Severus la miró. - Uno vampiro creado por nuestra Ama Ángelus nunca debe huir de una pelea que debe vencer, ¡Nunca, ¿me oyes?! - Gina estaba furiosa, y Severus añoraba a la anterior, a la que conoció.
- Basta de tanta charla. - ordenó Ángelus sonando seria. - Continuemos.
Antes de poder reaccionar, Severus ya tenía a Ángelus al lado suyo con la pierna en alto para patearle, y él recibió la pierna en el costado siendo lanzado contra la pared haciendo una grieta enorme en ella. Él cayó inmóvil apoyado en ella.
- ¡Ugh...! ¡Agh...! - se quejo él por el dolor de los golpes recibidos de nuevo. - ¡Eh, ¿Es qué no puedes esperar a que reaccione?!
- ¡El enemigo no espera eso, solo piensa en hacerte pedazos para divertirse o vengarse! ¡En una pelea debes estar con los cinco sentidos puestos en tu contrincante, de lo contrarío morirás en pocos segundos!
- Ugh...
Gina observaba todo con emoción y sorpresa, nunca había visto a Ángelus de esa forma; fría, dura e insensible como una piedra. No el extrañaba mucho, después de las cagadas que hizo Severus desde que es vampiro, Ángelus ha tenido mucha tensión, por eso había decidido enseñarle a luchar, pensaba que con eso, él aprendería a no ser tan mujeriego con las mujeres ahora que es vampiro y sus sentidos y emociones se magnifican más.
- Arriba Severus, intenta darme, venga. - animaba la morena delante de él firme y lista. - Apenas hemos empezado.
- Si, claro... lo que tu digas. - dijo él poniéndose en pie como pudo, las piernas le temblaban por el esfuerzo de aguantarse en pie.
- ¡Venga, ven a por mi! - provocó ella en posición de combate cuerpo a cuerpo con los puños cerrados.
Severus nunca había luchado de esa forma, siempre había usado la varita para Duelos de Magos o cosas de esas. Nunca hubiera imaginado que tendría que aprender ese tipo de lucha como los Muggles. A pesar de que los golpes y heridas se curaban al instante, las fuerzas de Severus se iban cada vez más. La curación instantánea le robaba fuerzas, y eso hacía que sintiera sed. Él empezó a jadear con el pecho agitado, como si le faltará el aire, cosa que no era posible en un vampiro. Ángelus le veía al limite de sus fuerzas, pero no vacilo todavía, sabía que algunos vampiros en esas condiciones podían sorprender al enemigo y derrotarle de un golpe. Eso esperaba Ángelus de él, que supiera ver la realidad, que no todo era sangre y mujeres como pensaba la mayoría de los vampiros actualmente. Quería que él aprendiera bien la forma de vivir de un vampiro, sobrevivir y hacerse respetar por los demás. Con eso en mente, Ángelus se impulso hacía delante para atacar a Severus con un veloz golpe, Severus la vio venir y el miedo hizo que lo esquinara por los pelos, viendo como el puño de la morena perforaba la pared como si fuera de madera frágil.
- ¡¡Ama Ángelus!! - gritó Gina al ponerse en pie al ver eso, preocupada por su ama.
El golpe hizo que una nube de polvo impidiera ver a Ángelus y a Severus, pero ese polvo enseguida de dispersó dejándolas a la vista. Ángelus tenía aún el brazo extendido con el puño cerrado en el enorme agujero de la pared, en posición de boxeo. Mientras, Severus estaba en el suelo temblando de miedo al ver esa fuerza bruta que mostró Ángelus. De no haber esquivado ese ataque, él no lo habría contando esa vez de verdad, ahora lo veía. Ángelus hablaba en serio cuando en una pelea de vampiros era matar o morir, nada de huir como un cobarde. El vampiro temblaba como una hoja incapaz de parar, sudando frió debido al miedo mismo.
- ¿Lo entiendes ahora? - pregunto Ángelus de repente sobresaltándolo. Ella le miró con una expresión fría y asesina. - Este es el mundo que vivimos nosotros, las criaturas de la noche. - dejo la postura de boxeo para estar recta y de frente a él. - Este es el mundo que elegiste al aceptar mi sangre, que te quede bien claro esto.
- Sí, ésta claro. - aseguro él asustado.
- Y otra cosa más; - dijo acercándose a él hasta estar de puntillas ante él mirándolo fijamente. - Que no vuelva a pillarte entre las piernas de una mujer, y menos en mi casa sin que yo esté enterrada, ¿entendido? - advirtió ella amenazadora. - Intenta pasar desapercibido para que no te descubra. Por qué si vuelvo a pillarte, te doy mi palabra... de que te mataré.
Esa amenaza aterro tanto a Severus como a Gina, que estaba al otro lado de la sala. Ángelus miraba a Severus con los ojos rojos medio ocultos en su melena negra suelta y alborotada, dando una mirada penetrante y asesina, una que helaba cualquier sangre. Asustado como nunca, Severus asintió nervioso y sin habla, y con eso Ángelus sonrió satisfecha.
- Bien. - se puso en pie. - Aquí termina la clase por hoy. Continuaremos mañana.
Con eso, Ángelus se dio la vuelta para irse de allí, cogió una toalla para secarse la sudor y se retiro de la sala, dejándoles solos a Severus y a Gina. La rubia corrió junto a Severus dejando claro que quedo petrificada de miedo como él.
- Espero que esto te sirva de elección, amigo. - le dijo Gina susurrante. - Por qué Ángelus es de esas que cumplen de verdad.
- Ya lo veo, si. - dijo él sin mirarla. Tenia la mirada fija a la puerta por donde salió Ángelus. Minutos después giro la cabeza hacía ella para mirarla de reojo. - Oye, - llamó él. - Quiero... pedirte perdón por lo que dice de ella... y de ti.
- ¿Eh?
- No estuvo bien lo que dije, perdí los papeles como suelo hacer a veces. - explicó él apenado y culpable. - No tenía derecho a tratarte así, ni ha reclamarte nada.
- ¿Lo dices en serio eso? - pregunto ella sorprendida como nunca. Severus asintió. - Pues, disculpas aceptadas.
- Gracias.
- ¿Amigos? - pregunto ella extendiendo la mano, él dudo, pero luego se la chocó afirmando eso. - Bien, amigos otra vez.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado, a Severus y a mi nos ha gustado tanto como el resto. Os agradecemos que lo estéis leyendo. Hasta el próximo capítulo que no tardará en aparecer.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Mar Oct 18, 2011 2:31 am

Este capitulo es genial
me alegra que Angelus le echara bronca a Severus....así aprendera! ajajaja
me gusta mucho este fic espero con ansias el siguiente capitulo :)
gracias Angelus y Seve
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Mar Oct 18, 2011 3:17 am

Por fin un nuevo capítulo Very Happy
Quiero saber por qué le dicen la reina a Ángelus :S
Saludos y espero el próximo capítulo ^^
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Dom Oct 23, 2011 12:29 am

No os hago esperar más , aquí os dejamos el cap 7 de este fic que tanto os gusta jejejej. Que difrutéis.

Capítulo 7

Pasan varias semanas. Ángelus enseña noche tras noche a Severus a utilizar sus cualidades de vampiro con ayuda de Gina. En ese tiempo se ven muchos progresos, y los repentinos cambios que sufría Severus, como el cambio de personalidad, apenas eran presentes con ellas dos, eso calmó a la vampiresa morena pero no quiso bajar la guardia todavía, no hasta que aprendiera todo. Severus también notó que su cuerpo era más fuerte y hábil para luchar, incluso era capaz de darle algunos golpes a Ángelus pero sin herirla siquiera. Con Gina era algo más fácil, algún que otro combate cuerpo a cuerpo contra ella gano.
Si no era entrenamiento físico, era la alimentación con humanas jóvenes y vírgenes. Ambas vampiresas quedaban sorprendidas con el progreso de Severus, ya no perdía el control con ella, ni siquiera mostraba signos de querer hacerlas suyas en ese momento. Se mostraba pasivo. Al principio Ángelus lo encontró extraño ese rápido cambio de actitud, pero enseguida pensó que el entrenamiento que le sometía cada noche hacía finalmente efecto, por lo que empezó a dejar que Severus fuera a beber solo con Gina mientras ella iba a lo suyo sola. Gina también se sorprendió del progreso, pero aún así no quería estar mucho tiempo a solas con Severus después de lo ocurrido la otra vez, no estaba aún segura de ello, pero se sentía amiga de él de nuevo.
- Ya he tenido bastante por hoy. - anunció Severus tras dejar a una joven adormida en el sofá del local. - ¿Podemos irnos ya?
- ¿Eh? Ah si. Por supuesto. - dijo Gina distraída. - ¿Seguro que no quieres más?
- Sí. Seguro. - aseguro él pasando de largo sin mirarla. - Estoy algo cansado esta noche. Quiero volver pronto.
Gina le siguió con la mirada extrañada, pestañeando un par de veces, pero enseguida le quitó importancia y siguió a Severus de regreso a casa de Ángelus. Al estar en casa se cruzaron con la criada haciendo limpieza en el primer piso, la saludaron y siguieron su camino al segundo piso donde Severus se separo de Gina al entrar en su habitación.
- Severus. - llamó ella deteniéndolo en el umbral. Éste la miró mudamente. - Esto...
- ¿Pasa algo, Gina? - pregunto él con su tono pasivo y calmado.
- Eh... nada, olvidado. - dijo ella con una sonrisa pequeña. - Buenas noches.
- Buenas noches.
Tras decir eso Severus entro en su habitación y cerró la puerta con cerrojo. Gina estuvo hay plantada unos segundos pensativa e inquieta, pero enseguida se retiro de allí. La casa enseguida estuvo en silencio a excepción de algún ruido que hacía la criada con la limpieza. Una hora más tarde, Severus salía a hurtadillas de su habitación, cerrando con mucho cuidado la puerta, observando todos los ángulos asegurando que nadie estaba hay o le viera. Al tener el pasillo despejado, oscuro y seguro, el joven vampiro bajo por las escaleras sigilosamente para no hacer ruido.
No quería que nadie supiera que pensaba salir él solo. Iba cubierto con una capa negra con capucha que le colgaba por la espalda, la capa era tan larga que tocaba el suelo, pero Severus sabía evitar pisarla, ya que estaba acostumbrado a llevar ese tipo de prendas. Al bajar el último escalón, a un par de metros tenía la puerta, y en cada lado había una sala; en la izquierda el Salón y en la derecha el Gimnasio. Él mostró una expresión de triunfo al ver que todo salía bien, pero tuvo un encuentro inesperado.
- ¿Señor Severus?
El nombrado vestido de negro se giró sobresaltado, y hay estaba la criada que ya conocía de antes, Tara, limpiando un poco el Salón, mostrando una expresión de sorpresa al verlo hay saliendo a hurtadillas y vestido de esa forma.
- ¿Se va alguna parte, señor? - pregunto la joven sin ser muy curiosa.
- Eh... si. Tengo que ir a un sitio esta noche. - dijo él mintiendo, disimulando naturalidad y calma.
- ¿Lo sabe la Ama Ángelus? - pregunto ella algo desconfiada.
- Por supuesto. Ella me da permiso para salir. - aseguro él sonando descarado a punto de irse por la puerta.
- Pues la señora no me informó de ello, y nunca se olvida de informarme. - comentó ella confusa. - Es más, me dijo que-
- Y eso que importa. - interrumpió él plantado delante de ella, haciendo que diera un brincó. - He seguido sus ordenes hasta ahora, me merezco un poco de confianza, ¿no crees?
- Lo siento, pero... si la señora Ángelus no va con usted, o al menos la señorita Gina, no debe abandonar la casa de noche.
- ¿En serio? ¿No puedo? - pregunto él de un modo que intimidaba a la joven humana. - ¿Tengo que estar encerrado como un animal enjaulado... solo por qué Ángelus lo dice?
- Son sus ordenes, si. - indicó ella evitando mirarle. - Además, ella no esta en casa, así que...
- Así que nada. - la calló él amenazante. - Tú no tienes por qué decirle que he salido esta noche. Tranquila, no voy a hacer nada.
- No puede hacer eso.
- Claro que puedo.
- ¡No puede!
Severus entendió que convencerla para que guardará silencio era inútil, por lo que pensó en poner en practica algo que aprendió hacer hace poco con Ángelus. Con cierta violencia obligó a la criada a mirarle a la cara, cogiéndola por la barbilla alzándola a él, y entonces la miró a los ojos. Ella se resistió asustada pero al momento en que cruzó mirada con él quedo paralizada, hipnotizada. Dejo de forcejear para tener los brazos colgando por los lados obediente, con la mirada vacía.
- Escuchame bien, - indicó Severus con voz susurrante. - No me has visto salir de casa esta noche, solo has estado limpiando como siempre has hecho, dejándolo todo limpio y ordenado.
- No te he visto salir de casa esta noche, - repitió ella sin emoción, obediente y quieta. Solo he estado limpiando como siempre he hecho, dejándolo todo limpio y ordenado.
- Muy bien, guapa. - felicitó él con una sonrisa. - Ahora... sigue con tus tareas.
- Sí.
Severus dejo de sujetarla, y cuando la soltó ella se apartó para seguir con la tarea como si nada hubiera pasado. Parecía una marioneta recién programada. Severus sonrió triunfal por el truco hecho con la humana, viendo que en verdad consiguió hacerlo. Con eso hecho, el moreno se dio la vuelta para salir por la puerta de la casa y cerrarla después.

La zona estaba desierta y medio abandonada, no le extrañaba al joven moreno de negro que paseaba por los terrenos de Hogwarts medio arreglados por los magos y brujas que trabajaban allí y algunos voluntarios que fueron allí para ayudar. Severus evito ser visto por esos magos, no podía dejar que nadie le viera allí con “vida” cuando todos pensaban que había muerto, aunque quizás no le daban por muerto todavía, ya que, en la Casa de los Gritos no se encontró su cuerpo tras lo de Lord Voldemort y Harry Potter.
- “Ugh... sal de mi cabeza.” - pensó él molesto de recordar ese nombre de nuevo. Se sacudió un poco la cabeza.
Él dejo el lugar para dirigirse a un árbol muy especial que había allí; el Sauce Boxeador. Tras cruzar el pasadizo secreto que ya cruzo una vez siguiendo a Remus Lupin, se vio en la Casa de los Gritos, en el lugar donde murió como humano y nacido como vampiro gracias a Ángelus. Él estaba agradecido por ese acto, pero aún así no confiaba del todo en ella, no hasta que supiera más sobre su persona y por qué la llamaban “Reina”.
Apartó eso de su mente y se concentró y lo que pensaba hacer en ese lugar. Él empezó a moverse por toda la casa desesperado, parecía buscar algo importante y con prisa. Estuvo horas y horas removiendo los pocos muebles y objetos del lugar, y a pesar de que esa casa de movía un poco, no ceso en su búsqueda por lo que buscaba con ansias. Al saber que estaba por amanecer dejo de buscar, pero ya decidió que lo que buscaba no estaba en ese lugar, allí Él no lo perdió. Tras tenerlo claro regreso a casa con suma rapidez, y por los pelos entró en la casa cuando salía el sol. Al cerrar la puerta él se apoyó en la puerta dando un suspiró de alivió, había llegado por muy poco. Ángelus le aviso de que no debía salir durante el día, y ya se imaginaba por qué de ello.
- “No estaba allí, entonces... estará en el Bosque Prohibido.” - pensó él, entonces se mordió la comisura. - “Mierda...”

- esta noche tendrás que entrenarle tú, Gina. - ordenó Ángelus con los dos vampiros delante de ella. - Tengo un asunto que atender esta noche. Os dejaré solos, y espero que no haya problemas, ¿entendido?
- Si, ama. - afirmó Gina bien obediente. - No se preocupe, puede confiar en nosotros.
- Bueno, os dejo. Os veo luego.
La vampira de pelo negro se dio la vuelta, Tara le dio su abrigo y se retiro del Gimnasio con ella dejando a la pareja de novatos solos para que siguieran entrenando. Gina quiso seguir lo que dejo su ama, pero Severus se mostró pasivo y sin ganas de seguir.
- ¡Venga, arriba! - animó ella con un bastón de madera en mano. - ¿A qué esperas? Hay que seguir entrenando.
- Sigue tu si quieres, yo estoy cansado. - dijo él sentándose en el suelo apoyado en la pared tomando una bolsa de sangre.
- ¡No puedes descansar ahora, son ordenes de nuestra ama! - exclamó ella ofendida y exigente.
- Ya, pero ella ahora no esta aquí. - rectificó él vacilante. - Además, ya se todo lo que tengo que saber para pelear.
- Te crees muy listo cuando apenas sabes nada. - confesó ella mostrándose vacilante como él, siguiéndole el juego. - La ama se ha molestado en convertirte en vampiro para que vivas, y mirá como se lo agradeces.
- Yo no le pedí que viniera a salvarme en ese momento.
- Pero bien que aceptaste ser convertido para salvar el pellejo, ¿o no es así?
Ante eso Severus no dijo nada, solo la miró con odio y malestar, odiaba que le repitiera eso una y otra vez cada vez que sacaba el tema. Se había reconciliado, pero seguían sin estar de acuerdo en todo, tenían opiniones y caracteres opuestos. Viendo que no servía de nada hablar con él, Gina decidió entrenar ella sola ignorándolo, él también la ignoró pero poniéndose en pie para retirarse de allí molesto y enojado.
- ¿A donde vas? - pregunto ella.
- Eso a ti no te importa. - dijo él descarado saliendo por la puerta para dar un portazo después. Gina odiaba eso de dar golpes.
- Grrr. ¡No le soporto, de verdad! - maldijo ella gruñendo cabreada e histérica. - ¡No entiendo como la ama le soporta!

En esos momentos, la vampira estaba reunida con su viejo amigo Spike en el local, más bien en el despacho privado del mismo, tomando una copa de sangre embotellada. Spike estaba sentado en su sillón tras la mesa del despacho, mientras Ángelus estaba enfrente suyo con su vestimenta negra, pero sin la gabardina puesta, la dejo colgada en el perchero junto a la puerta.
- Me agrada que hayas aceptado mi invitación, Ángelus. - agradeció él sirviendo una copa de sangre a su invitada. - - No esperaba que aceptarás tan pronto, y menos con... lo que paso la otra noche.
- Eso ya esta olvidado, Spike. No te atormentes con eso. - dijo ella cogiendo la copa para dar un trago. - En el fondo hiciste algo para ayudarme, y te lo agradezco. De no ser por ti, habría atacado al primer humano que hubiera aparecido ante mi en la calle, y eso no me conviene en absoluto. Y menos en esta ciudad.
- Lo se. - afirmó él mirándola con una sonrisa. - Y dime, ¿Qué tal vas con ese novato? ¿Ha mejorado?
- Pues si, bastante. Estos días le he entrenado, y parece que se pone en ello en cuerpo y alma para no dejarse llevar por los instintos como hacen los demás. - contestó ella algo animada. - Pero, esta mejora, no se... me sorprende este cambio repentino.
- ¿Qué quieres decir? - pregunto Spike al verla desconfiada e insegura.
- Ni un vampiro con humanidad intachable habría aprendido tan rápido a controlar sus sentidos e impulsos, incluso se controla con las mujeres jóvenes y vírgenes, algo que no sabía hacer antes, ya sabes lo que paso la primera vez.
- Los vampiros no somos tan distintos de los humanos, al igual que ellos aprendemos más pronto o mas tarde que otros. - opinó él con optimismo. - Quizás él se arrepiente de lo que ha hecho y a querido aprender, ¿no crees?
- Aún así, algo no me huele bien. - insistió ella acabándose la copa de un sorbo. - Bueno, no he venido aquí a comerme el coco en estas cosas, he venido a divertirme un poco para variar.
- Di que si, Amor. - animó ella sirviéndole otra copa. - Al fin de cuentas, eres la Reina. Puedes hacer lo que quieras y cuando quieras. Nadie puede decirte lo contrario.
- No me hagas la pelota, Spike. Que nos conocemos. - advirtió ella con el dedo y sonriendo divertida. Spike se rió. - Aunque... no te voy a negar lo que has dicho, estas en lo cierto.
- ¿Y qué tienes pensado hacer para divertirte esta noche? - pregunto él con curiosidad. - Si quieres te invito a que pruebes a unos nuevos que han venido desde varios lugares. - propuso él con gusto. - Así de paso ceno yo también.
- Gracias, pero no. Tengo otros planes. - dijo ella rechazando la oferta. Spike la miró extrañado. - Solo quiero... una distracción.
- ¿Una... distracción? - repitió él sorprendido mirándolo a la morena que también lo miraba con una sonrisa picara y maliciosa.
- Sí, pero no se con quién. Todavía no he encontrado a la persona adecuada para ello. - explicó ella deprimida por ello, entonces se puso en pie. - Supongo que... tendré que seguir buscando. - dejo la copa en la mesa para luego caminar hacía la puerta.
- ¡Espera...! - la detuvo él en seco, cogiéndola por los brazos detrás de ella, pegada a su espalda. Ella no se resistió, más bien lo disfrutó. - ¿Solo... esta noche?
- De momento si. Luego, ¿quien sabe? - contestó ella mirándolo por encima del hombro.
Con eso el vampiro tuvo suficiente, y sin esperar más giró a la vampira hacía él para besarla con pasión y deseo, ella lo acepto. Se abrazaron con fuerza mientras se besaban desesperados; él por la cintura y nuca, y ella por la cabeza y omóplato. Spike la empujo hasta tenerla en la puerta, y con una mano puso el cerrojo de la puerta para que nadie entrará por sorpresa y los viera en plena acción. Después, Spike la cogió por los muslos y la tuvo en el aire pegada a la puerta, ella lo abrazaba por el cuello con ambos brazos, y él la apartó de la puerta para tumbarla en la mesa en un suspiró, apartando antes todas las cosas de encima.
- ¡Ah...! - exclamó él al dejar de besarla para mirarla fijamente con excitación. - No puedo creer que vayamos a hacerlo al fin.
- ¿Tanto deseabas hacerlo conmigo, huh? - pregunto ella coqueta debajo suyo con las manos apoyadas en el pecho de él.
- ¿Tanto te sorprende eso? - pregunto él como respuesta, entonces la beso de nuevo pero cortó.
Al apartarse de nuevo se incorporó un poco para estar de rodillas ante ella, ésta le miró como si supiera de ante mano que pensaba hacer, y lo vio. Spike empezó a abrirse la camisa negra sin desabotonar los botones, los arrancaba de un tirón sin pensarlo dos veces, dejando al descubierto su blanco pero musculoso y firme pecho ante ella, y acabo de quitárselo lanzando lejos la prenda.
- Veo que... vas en serio. - comentó ella mirándolo, inmóvil debajo de él.
- ¿Y quién no estando contigo, Su Alteza Real? - pregunto él inclinándose de nuevo hacía ella hasta besarla, ella corresponde.
Mientras, la vampiresa morena notaba con él le desabrochaba suavemente la camisa también hasta el final, y luego apoyaba las manos sobre su piel para apartar la prenda hasta tener solo la prenda interior a la vista con el abdomen blanco y hermoso hay.

Ya que en la Casa de los Gritos no estaba, Severus Snape pensó que tendría posibilidades de encontrarlo allí, aunque pareciera imposible para él solo. El joven moreno con capa y capucha negra estaba de pie delante de un oscuro y denso bosque de altos arboles siniestros y escalofriantes; era el Bosque Prohibido.
Él sabía que encontrarlo lo que buscaba en ese bosque no sería fácil sin ayuda, pero no imposible si contaba con todo el tiempo del mundo entero, era un vampiro al fin de cuentas. No le importaba escaparse cada noche para encontrarlo y hacer realidad su sueño. Sin esperar más, él camino hacia el bosque en esa oscuridad que asustaba a cualquiera en ese lugar tan silencioso y terrorífico.
Él camino por las enormes raíces de los arboles y por el suelo lleno de pequeñas ramas y frutos secos que caían de los pinos, observaba el terreno con atención buscando ese objeto que deseaba encontrar, con suerte lo encontraría enseguida. También debía estar al tanto de las criaturas que vivían allí, pero no estaba preocupado por eso, Ángelus le contó que los vampiros eran muy temidos por las demás criaturas, menos de los hombres lobo.
Pocos habían en ese bosque, y si se cruzaba con uno sería ya mala suerte para él. Se pasaba todo el tiempo de hurtadillas al suelo removiendo la hierva seca y la tierra, pero de momento no encontraba nada. Él no se rendía todavía, sabía que el bosque era inmenso, pero estaba convencido de que ese objeto no estaba muy lejos de Hogwarts. Caminando y caminando llegó a un terreno bastante amplio que reconoció, allí estuvo una vez con Lord Voldemort y sus mortifagos reunidos, entonces buscó por allí. Tuvo la certeza de que estaría en ese terreno y lo removió todo buscándolo.
- Tiene que estar por aquí, seguro... - decía él desesperado, apartando hojas y ramas a su paso. - ¿Dónde estás?
Busco y busco, pero en ese terreno no estaba lo que él buscaba, lo revisó entero, rincón a rincón, y no lo encontraba. Él se puso como una furia que después se convirtió en desesperación y tristeza. Entonces, rendido ya del todo, se puso en pie para retirarse de ese lugar, abandonando su búsqueda. Caminó entre los arboles sin rumbo aparente, hasta que, bajo su pie notó que pisaba algo duro pero que no se rompía. Supo al instante que eso no era una piedra, apartó el pie apartó las hiervas y hay estaba lo que buscaba.
- ¡Sí, te encontré al fin! - celebró él al tener el objeto en la palma de la mano temblorosa de la emoción y la alegría.

CONTINUARÁ...

Espero que os haya gustado, no tardaremos en publicar el siguiente. Mientras, decir la vuestra jejeje. Nos vemos.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Dom Oct 23, 2011 3:30 am

Woow genial :)
Tengo ganas de saber que es lo que buscaba Snape...
me sorprendio que al final Angelus vaya con Spike , pero espero saber que mas pasa
espero el siguiente capitulo pronto , suerte chicos Razz
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Dom Oct 23, 2011 6:24 am

Genial ^^ Quiero saber que buscaba Snape :S
Espero el próximo capítulo bounce Saludoos ^^
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Lun Oct 31, 2011 1:05 am

Hola a todos, he vuelto con tardanza jejeje!!! Aquí os dejo con un nuevo capítulo, espero que os guste.

Capítulo 8

UNA SEMANA DESPUÉS
Era una noche de luna llena, una tranquila y despejada de toda nube en el cielo para dejar pasar esa enorme esfera plateada acompañada de pequeña luces celestiales. Y en la capital de Londres, reinaba una espesa niebla que solía hacer en esa antigua ciudad. Los habitantes ya estaban acostumbrados a ella, pero también solía ser muy peligrosa, sobretodo para algún descuidado.
En uno de los edificios, en la planta más alta donde se podía contemplar la ciudad entera bajo el cielo nocturno, habitaba un joven vampiro rubio y pálido que en esos momento estaba acompañado de una joven vampiresa morena también pálida pero hermosa y fuerte como él. Ambos estaban acostados en la cama contemplando el paisaje desde hay, ya que, delante suyo había una enorme cristalera que dejaba ver ese cielo estrellado con la luna llena. Estaban desnudos en la cama abrazados y tapados por la sabana color azul. Ángelus lo contemplaba apoyada sobre el pecho de Spike, y él boca arriba con la mano detrás de la cabeza, y otra abrazándola suavemente por la espalda hasta el brazo.
- Es hermoso... - comentó Ángelus relajada y tranquila. - Las noches de luna llena son las mejores.
- No Amor, TÚ eres la mejor. - contradijo Spike susurrante. Ella se rió. - No dejas de sorprenderme cuando estamos así.
- ¿Es que ninguna de tus chicas te complace como lo hago yo? - pregunto ella.
- La verdad es que no mucho. Solo cuando como. - dijo él con un suspiro. - Una humana no es nada comparable contigo.
- Disfruto con tus sermones. - confesó ella sin mirarlo. - La verdad, es que nunca imagine estar así contigo, no eras de mi agrado.
- ¿Y ahora?
- Mmm... no se, - dijo ella insegura sin saber que decir. - Debe ser la necesidad, y tú estabas hay.
- Ju, como se nota que eres su hija. - dijo él divertido. - Eres igual de perversa y ambiciosa.
- ¿Eso crees?
- Desde luego.
Ángelus se rió de esas palabras, se divertía con ese vampiro rubio vacilante y rebelde que siempre tenía lo que quería, como todo vampiro de su edad. Ella fue como él en otros tiempos, incluso ahora tiene momento en que se deja llevar, como ahora con él. Entonces, ella se incorporá un poco para estar a cuatro patas sobre él, y sin dejarle hablar lo besa inesperadamente. Él se sorprende pero de deja hacer mientras la abraza por los costados apartando un poco la manta de encima de ella. La bajo hasta su cintura, dejando la parte de arriba libre de cualquier prenda como él. Sentía como los largos y sedosos cabellos negros de ella caía como una cascada en cada lado de ella mientras lo besaba, sintiendo cosquillas. Ella lo cogía del rostro mientras estaba sobre su cintura con las piernas dobladas de forma que parecía estar sentada. Sentía como él disfrutaba con ella, besándola y acariciándola entera seductoramente para complacerla también, pero ella, deseaba algo más.
- Ah... - gime ella tras dejar de besarlo, entonces se apoya sobre su hombro. - Tengo hambre... - susurro muy bajito.
- Si, yo también un poco. - coincidió ella excitado. - Iré a traer algo.
- No, - detuvo ella cogiéndole del brazo. - No hace falta, al menos para mi.
- ¿Eh?
Acto seguido, el vampiro rubio sintió como algo se clavaba en su duro cuello con fuerza, haciendo que quedará paralizado por el dolor y el placer de esa sensación reconocida de hace siglos; la mordida de un vampiro en su cuello. Confuso miró de reojo y vio como Ángelus en verdad le mordía como a un humano para beber su sangre, le chupaba su sangre muerta de vampiro sin dudar.
- ¿Qu—Qué estás haciendo? - pregunto él asustado pero más excitado que antes. - ¡¿Estás loca?!
- No... - dijo ella dejando de morderle un momento. - Solo estoy hambrienta como una fiera.
Tras decir eso continuo con la tarea mientras mantenía sujeto al vampiro por las muñecas, en alto a la altura de la cabeza. Él se resistió un poco pero enseguida le fallaron las fuerzas. La perdida de sangre y el placer no le dejaban moverse demasiado, y enseguida sintió puro placer, mucho más que el sexo. Entonces, sintió algo entre sus piernas, y no tardo en saber que era por el placer que sentía y como la morena movía las caderas.
- Eres... el diablo. - murmuró él complacido y extasiado. - No deberías... hacer estas cosas con los tuyos.
- Te equivocas... - dijo ella con los labios y la boca manchadas de sangre. - Esto en mi derecho, ¿no lo recuerdas? Soy la Reina.
- ¡No...!
Ella volvió al festín pero mordiendo con más fuerza, y eso le dolió al rubio platino que se movió más. Ángelus bebió su sangre hasta saciarse mientras le complacía entre las piernas también. Él no tardó en quedarse inconscientes por la perdida y el agotamiento. Al acabar, se puso en pie para vestirse como si nada mientras el rubio estaba desnudo en la cama y dormido, se giró a verle pasiva.
- No es nada personal, Spike. Pero es necesario para estar fuerte, sobretodo yo. - dijo ella con disculpa sincera.

Mientras tanto, en la casa de Ángelus reinaban los gritos de un par de vampiros que no dejaban de discutir.
- ¡He dicho que no!
- ¡Qué lo hagas, ya!
Severus y Gina estaban como cada noche en el Gimnasio entrenando, por ordenes de Ángelus. Ambos conocían ya todas las habilidades habituales de los vampiros, pero también descubrían unas propias de ellos mismos que estaban poniendo en practica, una de ellas era la de transformarse en algún animal que le representará.
- ¡¿Por qué demonios no quieres mostrármelo?! - pregunto Gina confusa y harta. - ¡No lo entiendo!
- ¡Por qué simplemente no quiero, ya esta! - contestó él negativo y enojado. - Además, me parece una autentica estupidez.
- ¡Para ti todo es una estupidez, ya lo has dicho muchas veces!
Ambos parecían un par de hermanos de sangre, eso a pesar de conocer de solo dos semanas. Gina ya dominaba su forma transformada, pero no la había mostrado a Severus todavía. Primero quería ver el de él, comprobar que en verdad sabía hacerlo.
- Venga, no seas cabezota y enseñámelo. - insistió ella ahora con calma.
- ¡Te he dicho que no! - se negó Severus en rotundo. - ¡Y si eso es lo único que vamos hacer, por mi que hemos terminado!
Con eso dicho se retiro de allí dando pisotones con enfado, y abrió la puerta de un portazo. Gina aguanto las ganas de gritarle apretando las manos con fuerza y mordiéndose un poco el labio inferior. A causa del ruido y alboroto, Tara se asumo con cautela y la vio hay de pie quieta y callada. Preocupada dio unos pasos dentro de la sala hacía ella.
- Señorita Gina, ¿Se encuentra bien? - pregunto.
Gina no contesto lo que hizo fue dar un grito de furia mientras daba una patada a la pared al estilo Karate. Con el pie hizo un agujero en la pared sin ningún esfuerzo visible, y eso dejo petrificada a la criada como una estatua de mármol. Al quitar la pierna de hay Gina expiró más aliviada y relajada.
- Tara, - llamó ella, la criada dio un brincó de espanto. - ¿Te importaría ir a traerme algo de comer?
- ¡Si señorita, enseguida! - dijo Tara corriendo apresurada y alucinada.
La vampiresa se quedo hay jadeando de agotamiento.

Una vez en su habitación, entero del ruido de sobra, Severus se sentó pesadamente en su ataúd con los brazos sobre las rodillas agobiado y harto de Gina, no soportaba esa presión que le hacía cada noche cuando entrenaban o practicaban algo nuevo. Él no quería enseñar su forma transformada, era humillante para él la forma que tomaba sin remedio. No pensaba mostrarla nunca.
Agotado decidió tumbarse un rato en la cama aunque no tuviera sueño en ese momento, y puso ambas manos entrelazadas detrás de su cabeza suspirando hondo. Enseguida estuvo más relajado y tranquilo gracias a ese silencio y soledad, y entonces, se incorporó un poco para abrir un cajón de su mesita de noche. De el sacó una pequeña cajita de madera, y de ella sacó una pequeña piedra de color esmeralda oscuro, cabía de sobra en la palma de su mano. Él la contempló fijamente con la mirada perdida en ella.
- “No debo apresurarme, ellas todavía me vigilan desconfiadas. No tengo prisa en utilizarla.” - pensó decidido y paciente.
De golpe empezaron a oírse ruido en el pasillo alertándole. Enseguida guardó la piedra en la cajita de nuevo para guardarla en la mesita de noche. Los ruidos eran semejantes a los de algo rascando la madera de la puerta, como garras fuertes arañando. Inquieto y desconfiado fue a la puerta con cautela, y se apoyó al lado con la mano en el picaporte. Cuando estuvo por abrirla un poco y asomarse, se oyó un rugido aterrador, y con él una fuerte explosión que hizo retroceder a Severus, cayendo al suelo. La puerta se había venido abajo, y con el un animal inesperado que el joven vampiro no esperaba ver en ese lugar; una leona.
- ¡¿Pero qué demonios...?! - exclamó él asombrado y aterrado como nunca. El animal se giró a él dando rugidos agresivos. - Esto debe ser una broma.
La leona cargó hacía él pero la esquivó saliendo de la habitación para huir, ésta le siguió corriendo sobre sus enormes cuatro patas. Severus corrió veloz pero sorprendentemente la leona era igual de rápida, cosa inexplicable. Él corrió al primer piso y no encontró a nadie, pero enseguida recordó con torpeza que él era un vampiro y no un mago, podía plantarle cara sin problema. Para no destrozar nada valioso de la casa, Severus fue al Gimnasio donde corrió hasta el fondo, la leona estaba allí con él. Estuvieron frente a frente, él en posición defensiva y ella rugiendo entre los afilados dientes.
- Vamos gatita, gatita... - se burlaba él agachado a su altura. - ¡Vamos!
La leona se abalanzó sobre él con las garras listas, pero él se apartó hábilmente para después golpearla en el lomo, de forma inesperada, la leona lo esquivó en un vistazo dejando confuso al vampiro, para luego estar detrás suyo y darle un zarpazo.
- ¡¡ARGHHH!! - Gritó él al sentir las garras en la espalda.
Severus se alejo de esa felina tambaleándose dolido e inclinado hacía delante con una mano sobre su hombro donde empezaba la herida, la leona rugía pero se mantuvo en su zona paseando de lado a lado oliendo la sangre del vampiro manar de esa enorme herida, chorrear por doquier y goteando al suelo por la gravedad, manchando las prendas negras dándole un tono rojo oscuro.
- Esta bien, vamos en serio. - dijo Severus aguantando el dolor como podía mientras miraba con recelo a ese animal salvaje y sanguinario. - No se donde has salido, pero te voy hacer pagar esta herida con creces.
Ante eso la leona rugió enfurecida mientras mostraba una posición amenazadora y agresiva, Severus quiso prepararse pero la herida seguía doliéndole y tardaba en curarse. Al perder tanta sangre hizo que se debilitará y se le nublará un poco la vista, pero eso no era lo peor de todo; la sed de sangre empezaba a empeorar y a hacerse notar en su garganta.
- “Maldición... ¡justo ahora esto!” - pensó él apretando los dientes. - “¡¿Qué hago ahora?!”
La leona empezó a acercarse a él agachada y sigilosa, como cuando cazan a una presa en la sabana. Severus se sentía perdido, pero entonces se le ocurrió la única forma de salvarse de esa leona, o al menos asegurarse de que no lo atacaría directamente. Decidió probar aunque no le hacía ninguna gracia hacerlo. La leona estaba por lanzarse sobre él dando un rugido, pero algo la detuvo en seco. El vampiro moreno vestido de negro que tenía delante había sufrido repentinamente una transformación; desapareció dejando caer sus ropas al suelo, y de esas ropas se movió algo pequeño que maullaba; Severus se había convertido en un gatito pequeño de color gris claro con algunos tonos marrón y blanco, y sus ojos eran negro azabache. Al verlo, la leona quedo extrañada con la cabeza torcida a un lado, entonces se sentó ante él.
- “Dios... que vergüenza mostrarme así incluso delante de una leona salvaje” - pensó Severus avergonzado sentado ante ella. Entonces, oyó los pensamientos de alguien que conocía por la voz, era los de Gina. Y esos pensamientos provenía de la leona.
- “Ju ju ju... ¡¡Ja ja ja!!”
- “¡¿Pero qué....?!”
Antes de entender nada, la leona se puso en dos patas hasta cambiar su forma animal a humana. Severus vio ante él a Gina completamente desnuda riendo a carcajadas; ella era la leona.
- ¡jajajajajjajaja! - se reía ella a carcajadas, sin vergüenza de estar desnuda ante él. - ¡Que gracioso, así que tu forma animal es un pequeño gatito inofensivo, jajajajajaa!
Severus volvió a ser formal, estando desnudo igual que ella pero molesto y humillado. Ya la vio desnuda antes, no le importaba.
- ¡¡Eres una puta desgraciada!! - insultó él señalándola humillado con los colmillos a la vista. - ¡¿Quien te crees que eres para humillarme así, maldita zorra?!
- No soy zorra, soy leona jejeje. - dijo ella burlonamente.
Mientras ambos discutían allí de pie sin prenda alguna, por la puerta aparecía Ángelus oyéndoles discutir de nuevo, pero quedo de piedra al verlos en pelota picada sin vergüenza, sin saber el por qué de esas pintas y esa discusión. Enseguida decidió quedarse en el umbral de la puerta apoyada con los brazos cruzados escuchándoles discutir, disfrutando del espectáculo.
- Un lindo gatito, ¡Qué mono, jejejeje! - se burló Gina llorando de risa. - ¿Era por eso que no querías enseñármelo? No me extraña, con esa pinta no asustadas si siquiera un conejo.
Severus se sentía más y más humillado a medida que ella se burlaba de él, y cuando llegó al limite de su paciencia saltó sobre ella para hacerla caer al suelo con él encima suyo. Fue entonces cuando el vampiro reparó en la presencia de su creadora apoyada en la puerta, y Gina al verlo mirar la entrada echo la cabeza hacía atrás para ver, y la vio también.
- Tranquilos chicos, tranquilos. - calmó la morena con naturalidad. - Ponéis seguir si queréis.
- ¡Mi señora! - exclamó Gina sorprendida y avergonzada, entonces se quito a Severus de encima de un empujón y ponerse de pie con la cabeza baja. - ¡Dios mio...! ¡Que vergüenza!
- ¡¿Cuanto hace que esta hay?! - pregunto Severus tapándose un poco las partes mientras iba a por sus ropas.
- Desde hace un par de minutos, apenas estoy enterada del motivo de la discusión... y las pintas.
La pareja intento taparse como pudo por delante usando sus ropas, Ángelus no se mostraba muy ofendida ni nada de eso como la última vez que les vio desnudos, aunque aquella vez era otra cosa muy distinta. Por su cuenta fue deduciendo que estaba pasando con esos dos ahora, pero tampoco quiso afirmar nada, así que dejo que ellos le dijeran la verdad.
- ¿Vais a explicarme que pasa o tengo que adivinarlo otra vez? - pregunto ella ante tanto silencio.
- Pues... um... vera... nosotros... estábamos... - tartamudeó Gina avergonzada y nerviosa como nunca.
- Cálmate, Gina. - pidió la morena seria ante ella. Ésta lo intento pero sin éxito. Entonces miró a Severus. - ¿Puedes decírmelo tú?
- Pues... - empezó él pensando bien que decir para no cabrearla ni molestarla más. - Ella me ha hecho una broma pesada en mi cuarto. Se transformo en una leona agresiva que me estaba atacando, yo he huido hasta aquí donde decidí plantarle cara. La muy bruta me ha herido en la espalda, ¿ve? - le mostró la marca aún visible en la espalda. - Y viendo que no podía con ella, tome la desagradable decisión de cambiarme... a mi forma animal.
- Que es la de un gato, jeje. - dijo Gina divertida.
- Entiendo... así que esto es debido a una provocación por tu parte, Gina. - entendió Ángelus sería. - ¿A qué se debe eso?
- Pues por qué Severus antes no quiso mostrarme esa forma animal suya, así que... se me ocurrió obligarle hacerlo.
- Ya veo...
- ¡¿A tí te parece normal hacer algo así?! ¡Por qué a mi no, ha estado a punto de matarme con ese zarpazo! - exclamó él molesto y furioso.
- Oh vamos Severus, no te pongas melancólico. - dijo Gina cansa de sus quejas. - La culpa es tuya por ser tan cabezota.
- ¡Tengo todo el derecho del mundo a no mostrarte mi forma de animal, y tu vas y me asustas de este modo solo para mostrarlo!
- Te jodes.
- ¡¿Qué has dicho...?!
- ¡¡Vale ya, los dos!! - ordenó Ángelus rugiendo autoritaria. Ambos quedaron mudos al instante. - Muy bien... ya esta claro el asunto. Ya veo que sois como dos hermanos pequeños de sangre. No os soportáis el uno al otro, eso esta bien aunque algo entraño.
- ¿Extraño?
- Hasta hace poco os acostasteis nada más conoceros. Y ahora... miraos.
- La cosas cambian, incluso los vampiros. - opinó Severus orgulloso y vacilante. - Además... debía estar algo ido como para acostarme con esta tía.
- Eso mismo digo yo. - dijo Gina de espaldas a él. - Debía estar drogada o algo así para hacer algo tan vil y mezquino.
- Pues disfrutaste bastante, querida.
Gina quiso golpearle pero se aguanto las ganas delante de Ángelus. Con eso, ambos se retiraron de allí ya vestidos, cada uno por su camino mientras Ángelus suspiraba con ironía y calma, ya se acostumbraba a estas riñas entre compañeros.

CONTINUARÁ...

Hasta aquí este capítulo, espero que os haya gustado, y intentaré no tardar tanto jeje.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Lun Oct 31, 2011 1:43 am

ooh vaya un gatito :3
de Seve ya sabia que era un gatito pero de Gina me sorprendio que fuera una leona
bueno muy buen capitulo chic@s y espero pronto el siguiente
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  conipotterxd el Lun Oct 31, 2011 1:39 pm

Buen capítulo Very Happy

- Ju, como se nota que eres su hija. - dijo él divertido. - Eres igual de perversa y ambiciosa. Eso me dejo metida XD de quién es hija Angelus Question

Imaginarme a Severus convertido en gato me dio mucha gracia xDDD pobre . Supongo que lo que buscaba era la piedra de la resurrección :S o no sé xD
Espero el próximo capítulo, Saludos happy
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Lun Oct 31, 2011 8:57 pm

Yo creo (perdon si me equivoco) que Angelus es hija de Dracula
y sobre la piedra que dice Coni , pues me he quedado un poco perdida , la verdad que tampoco se que busca Snape , aver si lo averiguamos pronto Razz
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  ÁngelusDrakul el Mar Nov 01, 2011 1:56 am

Me alegra ver que hay detectives en este foro que se fijan en los detalles importante, y que se meten en la historia. Me alegra mucho oiros pensar en preguntas para responder. No os preocupéis, enseguida se despejarán vuestras dudas, aunque... tampoco váis por mal camino, los dos... ju ju ju. En fin, no tardaré en publicar el siguiente, o al menos eso espero, ser pacientes y esperar, mientras tanto, ir pensando en respuestas a vuestras preguntas jeje. Nos vemos.
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Re: La Segunda Vida de Severus Snape

Mensaje  AishaJackson el Sáb Nov 05, 2011 1:58 am

jaja bueno yo al menos estoy intrigada con este fic
espero descubrir algo mas en el siguiente capitulo.. Razz
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